martes, 24 de marzo de 2020

LAS CINCO DIFICULTADES PARA DECIR LA VERDAD (III)

3 - EL ARTE DE HACER LA VERDAD MANEJABLE COMO ARMA

Por: Bertolt Brecht

La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.

Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mi, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa.

Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo -que se condena- si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.

Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.

Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países.

Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada.

Ciertos países no tienen necesidad, para mantener sus monopolios bárbaros, de destruir la legalidad instituida, ni su confort cultural (filosofía, arte, literatura); de ahí que acepten perfectamente oir a los exiliados alemanes estigmatizar su propio régimen por haber destruido esas comodidades. A sus ojos es un argumento suplementario en favor de la guerra.

¿Puede decirse que respetan la verdad los que gritan: «Guerra sin cuartel a Alemania, que es hoy la verdadera patria del «mal», la oficina del infierno, el trono del anticristo»? No. Los que así gritan son tontos, impotentes gentes peligrosas. Sus discursos tienden a la destrucción de un país, de un país entero con todos sus habitantes, pues los gases asfixiantes no perdonan a los inocentes.

Los que ignoran la verdad se expresan de un modo superficial, general e impreciso. Peroran sobre el «alemán», estigmatizan el «mal», y sus auditorios se interrogan: ¿Debemos dejar de ser alemanes? ¿Bastará con que seamos buenos para que el infierno desaparezca? Cuando manejan sus tópicos sobre la barbarie salida de la barbarie resultan impotentes para suscitar la acción. En realidad no se dirigen a nadie. Para terminar con la barbarie se contentan con predicar la mejora de las costumbres mediante el desarrollo de la cultura. Eso equivale a limitarse a aislar algunos eslabones en la cadena de las causas y a considerar como potencias irremediables ciertas fuerzas determinantes, mientras que se dejan en la oscuridad las fuerzas que preparan las catástrofes. Un poco de luz y los verdaderos responsables de las catástrofes aparecen claramente: los hombres. Vivimos una época en que el destino del hombre es el hombre.

El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la «naturaleza» del hombre. Por lo demás, es un modo de presentar las catástrofes naturales que restituyen al hombre su dignidad porque se dirigen a su fuerza combativa.

El que quiera describir el fascismo y la guerra - grandes desgracias, pero no calamidades «naturales»- debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrad que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.

FUENTE: https://blogdelviejotopo.blogspot.com/2014/05/recordando-bertolt-brecht-en-el-dia-de.html



domingo, 22 de marzo de 2020

LA INFLUENZA DEL 1918

Por: Frank Moya Pons

Ha pasado todo un siglo desde que ocurrió la gran epidemia de influenza que azotó la República Dominicana a partir de noviembre de 1918. Esta enfermedad cobró no menos de 22 millones de vidas en todo el mundo.

La evolución de esta epidemia quedó documentada en los informes del Departamento de Sanidad del Gobierno militar estadounidense que regía la República Dominicana entonces. Esos informes registran que en los primeros tres meses murieron algo más de mil personas.

Las primeras noticias acerca de la aparición de aquella plaga llegaron a Santo Domingo a principios de octubre de 1918 y fueron publicadas inmediatamente en los periódicos por las autoridades sanitarias invitando a la población a protegerse de la enfermedad.

En los Estados Unidos se difundió erróneamente la versión de que la epidemia se había originado en España y se le llamó “influenza española”. Los alemanes, por su parte, le llamaron “catarro súbito”, los japoneses “fiebre del luchador”, y los ingleses “gripe de Flandes”. En otras partes también se le llamaba “la fiebre de los tres días”.

En realidad, la epidemia hizo su aparición inicial en los cuarteles militares de los Estados Unidos durante la primavera de 1918. Las tropas norteamericanas que cruzaron el Atlántico durante el verano de ese año la difundieron por los campos de Francia y de allí pasó a los territorios controlados por los alemanes.

Desde Francia cruzó los Pirineos y se adentró por toda España. Como España no estaba en guerra y no tenía censura militar, las noticias acerca de la dimensión de la epidemia se difundieron allí más rápidamente que en los demás países, y por ello muchos le llamaron “influenza española”.

Este fue también el nombre que utilizaron las autoridades sanitarias de Santo Domingo, el 9 de octubre, para anunciar la aparición de un brote de influenza en los Estados Unidos al comenzar el otoño de ese año.
En realidad, se trataba de una pandemia que tenía más de cuatro meses azotando el mundo entero y que se difundía tanto por vía terrestre como marítima.

Al evaluar sus efectos en otras partes del planeta, los expertos en salud pública descubrieron más tarde que la “influenza española” mató no menos de 22 millones de personas en todo el mundo, de los cuales 12 millones murieron en la India y más de medio millón en los Estados Unidos. Estudios recientes sugieren que las cifras son mucho más altas.

En varias islas del Pacífico la influenza hizo desaparecer más del 20 por ciento de la población.

En Europa la mortandad fue casi igualmente catastrófica debido al hacinamiento de personas en las ciudades y a las pésimas condiciones sanitarias creadas por la Primera Guerra Mundial.

En Santo Domingo, la epidemia fue esperada con temor durante varias semanas pues los cables telegráficos daban frecuentes noticias del avance de la enfermedad. El jueves 31 de octubre el gobierno reportó la ocurrencia de 4,000 casos en Camagüey, Cuba, y alertó a la ciudadanía a tomar precauciones.

La influenza, finalmente, llegó al país por barco a Barahona a mediados de noviembre y, de inmediato, las autoridades decretaron una cuarentena en los principales puertos del país. Inicialmente se pensó que había llegado desde Haití, en donde se reportó un brote casi simultáneo con el de Camagüey.

Por ello el Gobierno impuso también una cuarentena terrestre y marítima entre Haití y la República Dominicana y prohibió el tráfico por la frontera a partir del día 12 de ese mes. Esa cuarentena incluyó a los barcos procedentes de Barahona y Azua. Al arribar a otros puntos del país procedentes de esos dos puertos sureños, los barcos debían mantenerse a 200 metros de la costa durante siete días.

El día 28 de noviembre la cuarentena fue extendida a todos los buques provenientes del extranjero. Las autoridades fueron tajantes: “El médico de cuarentena no aceptará las manifestaciones de ninguna persona de abordo en cuanto a su estado de salud, sino que practicará el examen personalmente”.

“En caso de que alguna persona abordo presente síntomas de influenza o gripe o neumonía, el buque será puesto en rigurosa cuarentena y no se permitirá a ninguna persona abandonar el buque sino como se dispone en este reglamento”.

A pesar de esas medidas, la epidemia se difundió rápidamente. Para evitar lo peor, el 14 de diciembre las autoridades sanitarias prohibieron las reuniones públicas en teatros, casinos, clubes, centros de recreo y otros establecimientos análogos, en los cuales quedaron “suprimidos los bailes y todos los espectáculos y fiestas públicas”.

También fueron clausuradas todas las escuelas públicas y se prohibieron las reuniones y velorios en las casas de los fallecidos a causa de la influenza. “Los cadáveres de los fallecidos por influenza serán puestos en sus ataúdes inmediatamente y enterrados a la brevedad posible”.

Simultáneamente con esas disposiciones, el Gobierno publicó varios documentos conteniendo “consejos para evitar la influenza”, un “memorándum profesional” destinado a los médicos, y una “dirección general para el tratamiento de la influenza”.

La epidemia avanzó desde Barahona a Azua y de allí a Santo Domingo. La cuarentena fue extendida al interior del país para evitar que se propagara de una ciudad a otra, pero las autoridades sanitarias pronto tuvieron noticias de que la población de los pueblos también enfermaba masivamente y muchos morían a consecuencia de la influenza.

Decenas de miles de personas enfermaron en todo el país. En noviembre, la epidemia estaba todavía limitada a Azua y Barahona, en donde enfermaron 827 personas y murieron 20. En diciembre, esos casos se sumaron a los de Montecristi, Puerto Plata, Santiago, La Vega, Santo Domingo y San Pedro de Macorís y todos juntos ascendieron a 18,936, con 331 defunciones.

En enero de 1919, los casos registrados aumentaron a 33,589 en todo el país, y las muertes a 696. Además de las poblaciones mencionadas, la epidemia se extendió también a Moca, San Francisco de Macorís, Samaná y el Seibo, así como a todos los campos y pueblos secundarios de esas y las demás provincias. En esos tres primeros meses, la influenza afectó por lo menos a 53,352 personas y produjo 1,047 defunciones.

Al reportar los efectos de la epidemia, el boletín oficial del Departamento de Salud Pública advertía cautamente que “estos datos son aproximados y se dan con la reserva del caso, debido a las muchas dificultades que se presentan para obtener datos precisos”.

Había clara conciencia entre los médicos de que la influenza era una forma de gripe asociada con los brotes anuales de gripe, incluyendo con la gran epidemia de 1889-90.

Los médicos, sin embargo, no sabían que el germen causante de la influenza era un virus y trataban de prevenirla con medidas destinadas a eliminar un bacilo llamado Influenzae bacillus, considerado erróneamente como responsable de la enfermedad.

Para entonces ya existía la aspirina y las autoridades sanitarias recomendaron su uso para bajar las fiebres y calmar los dolores. Este medicamento debía ser combinado con tratamientos tradicionales como los purgantes de Calomer, y el uso de enemas de bicarbonato de soda y agua de menta o de citrato de potasa.

La noción clínica más extendida era que la influenza de por sí no mataba, a menos que la enfermedad degenerara en neumonía, y por ello se recomendaban gárgaras con una solución antiséptica de quinina o bicloruro de mercurio. Para la tos se recetaba tomar una solución de carbonato de amoníaco cada dos horas.

Conociendo que el mal se trasmitía desde boca y nariz a las vías respiratorias, las autoridades sanitarias recomendaron el uso de mascarillas de gasa y tela de algodón al tratar o visitar a los enfermos. Mucha gente utilizaba las mascarillas para salir a la calle, y algunas personas rellenaban las suyas con cristales de alcanfor o con dientes de ajo.

Es probable que las mascarillas hayan protegido a algunas personas, pero dado que el virus de la influenza es filtrable, muchas se contagiaron de todas maneras y la epidemia siguió avanzando.

Ante el avance de la epidemia, las autoridades extendieron el alcance de las medidas precautorias el 24 de diciembre de 1918 ratificando la cuarentena interprovincial, prohibiendo “todas las reuniones públicas de cualquier clase”, cerrando todas las iglesias “hasta segunda orden”, y anunciando que “todas las reuniones del pueblo en parques, calles y en cualquier otro sitio, serán dispersadas todo cuanto sea posible por las autoridades correspondientes”.

Con todo, la epidemia siguió su curso extendiéndose de pueblo en pueblo. A mediados de febrero, las enfermedades y las muertes se concentraban en el Cibao central.

Entre los días 16 y 22 de ese mes, el poblado de Castillo tuvo 600 enfermos y 62 muertos; San Francisco de Macorís, 469 enfermos; Salcedo 96 enfermos y 19 muertos; y La Vega, 268 enfermos y 9 muertos. Más al oeste, ya en las montañas, Jánico tuvo durante esa misma semana 564 enfermos y 7 muertos.

Para octubre de 1919, cuando las autoridades consideraron terminada la epidemia, dijeron haber registrado unas 96,828 personas contagiadas y 1,654 fallecidas.

Según esas cifras, en comparación con otras partes del mundo, la República Dominicana salió bien parada de la pandemia, en parte por las medidas adoptadas por el Gobierno y en parte por la dispersión de la población, que entonces era mayoritariamente rural. En los campos, la influenza hizo menos daño que en los pueblos.

La letalidad global de la epidemia en la República Dominicana fue menor del 2 por ciento de los contagios registrados.
FUENTE: https://plenamar.do/2020/03/la-influenza-de-1918/
(Ver: Frank Moya Pons, La Otra Historia Dominicana, 2008, pp. 254-258).

Frank Moya Pons, doctor en Historia Latinoamericana, docente y académico dominicano; expresidente de la Academia Dominicana de la Historia y autor de El gran cambio: la transformación social y económica de la República Dominicana 1963-2013, Santo Domingo 2014.

jueves, 19 de marzo de 2020

¡QUÉ LÁSTIMA! TROPEZAR DE NUEVO CON LA MISMA PIEDRA

Por: Fortune Modeste Valerio

No es extraño que sectores revolucionarios descarten en esta coyuntura electoral a todo el mundo, dejando la posibilidad, muy remota, de que se queden los que están en el poder; ya que en varias ocasiones, como registra la historia reciente, se han quedado rezagados de los acontecimientos; integrándose a ellos después que el pueblo ha tomado las calles.

El quedar rezagado tiene que ver cuando se vive de espalda a la realidad, desconociendo la dinámica de la sociedad y como se mueven sus clases sociales. No es correcto tener una visión apegada al subjetivismo, la unilateralidad y la superficialidad de los acontecimientos y sus protagonistas. Esto provoca un alejamiento momentáneo de la población, facilitando el predominio ideológico y político de la clase dominante.

No saben, se hacen los locos, distinguir entre enemigo principal y secundario, pero tampoco entienden cómo identificar y manejar la contradicción principal y el aspecto principal de la contradicción. Por esa razón, levantan consignas absurdas, no logran elaborar táctica en el estricto sentido de la palabra y viven atacando a todos los enemigos al mismo tiempo. ¡Qué locura!

Claro, esto lo entendemos, porque no tiene una opción política realizable, objetiva, que se corresponda con la realidad, sin inventos. Si vivimos un momento electoral, la salida debe ser electoral, participando en las elecciones, no hay de otra. Y para ella hay que prepararse con tiempo, determinando las posibilidades de cada quién y qué se busca.

Los que tropiezan con la misma piedra tienen confundido la etapa por la que atraviesa la revolución dominicana, y por supuesto, desconocen la realidad objetiva; no conocen quiénes son los amigos y los enemigos circunstanciales; pero tampoco, no saben lo que buscan, de acuerdo con sus posibilidades reales.

¿Dónde la locura cruza el límite de la demencia? En el instante que supuestamente identifican al enemigo principal, Danilo y el PLD, pero llaman a no votar por ninguno, todos son corruptos, ultraderechistas y proyanquis. ¿Con esta conducta a quién benefician? Es la misma posición adoptada en todas las elecciones celebradas, se abstienen y participan más que los que están en la boleta electoral, después de la dictadura de Trujillo y en el estallido de la Revolución de Abril, participaron en el momento en que los guardias estaban distribuyendo las armas al pueblo.

La revolucionarios nunca han trabajado para participar en los procesos electorales. Siempre ha rechazado concurrir, en forma hipócrita. En el futuro cercano se respirará un aire diferente, es positivo, y se aprestan a su participación. Esta conducta ha facilitado, entre otras cosas, a que el conservadurismo domine la voluntad del voto de la población.

Creo, sin temor a equivocarme, que estás serán las últimas elecciones donde los revolucionarios choquen con la misma piedra. Ante los resultados de las votaciones municipales extraordinarias, celebradas en 15 de marzo, y la firme decisión de la población en derrotar al gobierno de Danilo Medina y al PLD corrupto; se verán obligados a realizar los ajustes críticos correspondientes para no seguir de espalda a la realidad y andar de las manos con el sentir, en este caso provechoso, del pueblo.

La gente se va, no hay duda. El 16 de mayo, próximas elecciones congresuales y presidenciales, el gobierno de Danilo Medina y el PLD corrupto, serán derrotados ampliamente por la voluntad de un pueblo que se cansó del robo y el despilfarro de los recursos públicos, con toda la impunidad del mundo. Y la única forma, por el momento, de sacarlos del Palacio Nacional es por la vía electoral.

Y por último, ahora viene lo que les tiene vueltos locos y sin ideas, quien puede sustituirlo para que no sigan en el poder, es Luis Abinader, candidato presidencial del PRM. Pero, hay otras opciones electorales, como por ejemplo, Guillermo Moreno de ALPAÍS. Lo que desnuda el disparate de atacar y descalificar a todo el mundo, al mismo tiempo, sin presentar alternativas viables.



miércoles, 18 de marzo de 2020

LAS CINCO DIFICULTADES PARA DECIR LA VERDAD

2 - LA INTELIGENCIA NECESARIA PARA DESCUBRIR LA VERDAD

Por: Bertolt Brecht

Tampoco es fácil descubrir la verdad. Por lo menos la que es fecunda. Así, según opinión general, los grandes Estados caen uno tras otro en la barbarie extrema. Y una guerra intestina que se desarrolla implacablemente puede degenerar en cualquier momento en un conflicto generalizado que convertiría nuestro continente en un montón de ruinas. Evidentemente, se trata de verdades. No se puede negar que llueve hacia abajo: numerosos poetas escriben verdades de este género. Son como el pintor que cubría de frescos las paredes de un barco que se estaba hundiendo. El haber resuelto nuestra primera dificultad les procura una cierta dificultad de conciencia. Es cierto que no se dejan engañar por los poderosos, pero ¿escuchan los gritos de los torturados? No; pintan imágenes. Esta actitud absurda les sume en un profundo desconcierto, del que no dejan de sacar provecho; en su lugar otros buscarían las causas. No creáis que sea cosa fácil distinguir sus verdades de las vulgaridades referentes a la lluvia; al principio parecen importantes, pues la operación artística consiste precisamente en dar importancia a algo. Pero mirad la cosa de cerca: os daréis cuenta que no dejan de decir: no se puede impedir que llueva hacia abajo.

También están los que por falta de conocimientos no llegan a la verdad. Y, sin embargo, distinguen las tareas urgentes y no temen a los poderosos ni a la miseria. Pero viven de antiguas supersticiones, de axiomas célebres a veces muy bellos. Para ellos el mundo es demasiado complicado: se contentan con conocer los hechos e ignorar las relaciones que existen entre ellos.

Me permito decir a todos los escritores de esta época confusa y rica en transformaciones que hay que conocer el materialismo dialéctico, la economía y la historia. Tales conocimientos se adquieren en los libros y en la práctica si no falta la necesaria aplicación. Es muy sencillo descubrir fragmentos de verdad, e incluso verdades enteras. El que busca necesita un método, pero se puede encontrar sin método, e incluso sin objeto que buscar. Sin embargo, ciertos procedimientos pueden dificultar la explicación de la verdad: los que la lean serán incapaces de transformar esa verdad en acción. Los escritores que se contentan con acumular pequeños hechos no sirven para hacer manejables las cosas de este mundo. Pues bien, la verdad no tiene otra ambición. Por consiguiente esos escritores no están a la altura de su misión.

El texto pertenece a: Cinco dificultades para quien escribe la verdad. Texto escrito por Bertolt Brecht en el 1934.

FUENTE:https://blogdelviejotopo.blogspot.com/2014/05/recordando-bertolt-brecht-en-el-dia-de.html





lunes, 16 de marzo de 2020

¿QUÉ HACER FRENTE A LA CRISIS POLÍTICA


Por: Dantes Ortiz Núñez

Desde 2017 cuando se supo sobre el caso de corrupción generalizada de Odebrecht a hoy marzo de 2020, han pasado tres años y se ha verificado muchos casos político-sociales que expresan cambios en la correlación de fuerzas, nueva mentalidad analítica, emergencia de nuevos actores sociales y posibilidad de transformaciones jurídico-institucionales. Para bien del país.

Lo primero fue la repulsa generalizada de la nación al develarse la práctica sempiterna de la corrupción peledeista con el caso Odebrecht operando desde el Palacio Nacional, que prueba el carácter de política oficial de la corrupción desde 1996, contra las instituciones y el erario.

Los casos de robo de recursos públicos desde el gobierno y el Estado, (Acumulación por despojo), han irritado a los sectores más sensibles y estos han reaccionado con enérgica repulsa frente a los mismos., clamando por sanciones al delito de cuello blanco y porque no se repitan en nuevas administraciones estatales.

La constitución de la Marcha Verde fue l expresión político-social-cívica más alta de ese clamor y se expresó en marchas, tertulias, encuentros en los barrios y presentaciones en los medios de comunicación.

Marcha Verde aprendió de las protestas y reclamos de la anterior jornada popular del 2011 por el 4% para la educación y se inscribió entre las jornadas de la nación contra las ilegitimidades de la clase política que dilapida los recursos públicos para beneficios personales, familiares y clientelares desde el Siglo XIX.

No fue un hecho aislado, sino una constitución histórica de sintonía entre la inteligencia popular y nuevos dirigentes capaces de identificar coyunturas, correlación de fuerzas y sentir popular, expresarlas en lucha contra la corrupción y la degradación institucional que le es cónsona a la impunidad.

Este movimiento convocó a todas las iglesias, sectores sociales y políticos de todos los litorales y desde luego, a oportunistas que buscaban y buscan que se les otorgue salvoconducto moral después de usurpar recursos públicos y amasar fortunas mal habidas.

En medio del desarrollo de la lucha contra la corrupción y la impunidad a lo largo de 2018 y   2019. surgió la Concentración Democrática.  Se trató de una convocatoria de Juan Bolívar Díaz, veterano periodista, cronista de las jornadas contra la corrupción y por la Democracia, muy bien documentado ciudadano, que logró que se sintetizara en un programa mínimo de gobierno, puntos trascendentales de líneas programáticas, firmada por seis agrupaciones políticas: PRM, PRSD, PRSC, PHD, Dominicanos por el Cambio y Frente Amplio.

Esa hazaña político-cívica solo la habían logrado Fragua en 1969 en lucha por el Medio Millón para la universidad, Juan Bosch en 1973 con el Bloque de la Dignidad Nacional y José Francisco Peña Gómez en dos ocasiones: en 1974 con el Acuerdo de Santiago y en 1978 con el Acuerdo de Santo Domingo.

Concertación Democrática supo captar el momentum y expresarlo programáticamente, es lamentable que quienes suscribieron tal propuesta no la hayan multiplicado y dado a conocer en toda la geografía nacional para su discusión en el seno de la sociedad y elevar la conciencia y la praxis de los actores sociales.

Estimulado por ese ejemplo y otros casos, el eminente ciudadano, Rafael Chaljub Mejía, logró convocar y articular el Congreso Cívico, emuló del Congresos Extraparlamentario que en el siglo XIX formara y dirigiera por el ilustre Pedro Francisco Bono, para socializar sobre el devenir político de la nación. El congreso cívico discute coyuntura, produce documentos de propuestas, estimula a viejos y jóvenes a reflexionar en torno a la lucha popular política contra la corrupción y la impunidad.

En medio de la creciente cresta de protesta por la recuperación de la institucionalidad y la legalidad jurídica que emana de la Constitución y las leyes, han surgido nuevos espacios de comunicación, nuevas formas de agrupación y lucha, simbolizadas en la presencia masiva de la juventud en la Plaza de la Bandera y la firma de un documento político trascendental por trece agrupaciones políticas el 13 de febrero de 2020

En el ínterin, aparece un ex-militar Rafael Antonio Guerrero con denuncias contundentes, que, si solo un 10% de las mismas son ciertas, demostraría que los institutos castrenses no sólo han sido penetrados, sino que han dejado de actuar a la luz de sus respectivas leyes orgánicas y merecen ser sustituidos radicalmente.

Los análisis y comentarios sobre la situación se han incrementado y los periodistas Marino Zapete y Edith Febres, el escritor Andrés L. Mateo, el Dr. Nieves, Fafa y docenas de asiduos comentaristas, y sobre todo en las redes sociales, dando todos en la diana en materia de lucha por la transparencia y por la democracia. 

El sabotaje contra la voluntad popular perpetrado antes de los comicios para elegir autoridades municipales el día anterior de las votaciones, marcó la crisis final del gobierno, como el asesinato de las hermanas Mirabal y el chofer Martínez, marcó y precipitó la caída de la dictadura de Trujillo.

Melvin Mañón ha formulado enjundiosos análisis con datos inéditos sobre la crisis política que vive el país y las actuaciones de los poderes facticos al respecto y ha constituido Rescate Democrático una nueva agrupación contra el desorden institucional.

En medio de la profunda lucha por la democracia, el empresariado, cómplice de ilegalidades, llama a desmontar la lucha y ponerle alfombra al agónico régimen, mediante un Dialogo para ganar tiempo, recuperar la ofensiva y posibilitar una salida a los próximos presidiarios. La Treta es denunciada y derrotada. El candidato opositor Luis Abinader, instrumento del país para avanzar políticamente, presenta un conjunto de propuestas específicas en materia de turismo, y descentralización de la justicia, cultura y economía, que apuntan en dirección de otorgarle funcionalidad operativa al próximo gobierno, limitado desde ya en desenvolvimiento económico-financiero.

Frente a la ofensiva nacional-popular-opositora. el gobierno interviene y promulga una ley para legalizar el lavado de activos y dinero mal habido, reprime a la población y apuesta a una mayor crisis institucional para prolongar el período de gobierno, como Horacio Vásquez en la crisis de 1927-28. Para lograr su cometido sus bocinas estimulan la renuncia de los miembros de la Junta Central Electoral, para ser sustituidos por connotados agentes del PLD y/o convocar a las Cámaras Legislativas a conocer una modificación de la Constitución para rehabilitar al Presidente.

La contundente marcha protesta del 22 de febrero pasado demostró la fortaleza de las aspiraciones democráticas en medio de desesperados intentos de profundizar el caos y crear anarquía nacional. La respuesta popular debe concentrarse en no desviarse y sacar los responsables del largo martirologio del pueblo bajo el gobierno del PLD del poder.

¡¡Aunque las cosas no están claras para algunos, el momento requiere profundizar la lucha democrática y aislar y derrotar el caos venga de donde venga para ganar nuevas oportunidades para los trabajadores!!


domingo, 15 de marzo de 2020

A MARX NADIE NUNCA PODRÁ ENTERRARLO

No es marxista quien conozca al dedillo la obra de Marx y no pelea por la justicia social; si asume racionalmente sus postulados, pero no vibra ante la injusticia cometida contra otros seres humanos, en cualquier rincón del planeta.
Por: Enrique Ubieta Gómez
Hay un dibujo que imita una foto, aparece Karl Marx en pitusa, pulóver rojo y chaqueta de cuero. Bajo el brazo lleva un tomo de su obra cumbre: El Capital. El Genio de Tréveris nos mira mientras camina, impaciente. El cartel porta una leyenda, escrita en inglés y en ruso: «Yo regresé». En otro cartel, el mismo Marx, ahora de cuerpo entero, aparece junto a una pareja de estudiantes universitarios; el profesor y sus alumnos casi visten igual. Es una propaganda reciente de los comunistas rusos. Han hecho también una de Lenin. Sentado, sostiene sobre sus rodillas una moderna laptop y escribe enfebrecido uno de sus artículos revolucionarios. Los dibujos conectan, sin duda, con los jóvenes. Son puertas que invitan a ser traspuestas.
Un 14 de marzo, hace hoy 137 años, dejó de existir físicamente el más grande pensador social de la historia. Su huella en la cultura moderna es tan profunda, que no es necesario conocer a fondo su obra para respirar sus aires; la Humanidad, lo sepa o no, ha asimilado muchos de sus descubrimientos, al igual que, sin haber leído o estudiado a Copérnico o a Darwin, «sabe» que la Tierra es redonda y comprende que la evolución es un factor clave en la naturaleza. La intelección de su obra es, sin embargo, ardua: exige dedicación, estudio. Marx se propuso entender el capitalismo, y descubrió sus leyes fundamentales, vigentes a pesar de sus cambios; también el camino para superarlo. Desde la teoría, fue un hombre de acción. Pero no se nos da en cápsulas simplificadoras, ni en manuales.
Su obra exige lectores activos, creadores. Exige revoluciones autóctonas, capaces de readecuar los caminos, una y otra vez, como pedía Martí, para esquivar los asedios y las trampas del Capital, sus tentáculos militares, financieros y mediáticos, y conquistar espacios de libertad, anticoloniales primero, y antineocoloniales después. Fidel lo explicaba así: «La teoría de Marx nunca fue un esquema: fue una concepción, fue un método, fue una interpretación, fue una ciencia. Y la ciencia se aplica a cada caso concreto. Y no hay dos casos concretos exactamente iguales». La Revolución cubana contó con el genio de Fidel, y una tradición bien acendrada, cuyas raíces parten del pensamiento independentista y antimperialista de José Martí y Antonio Maceo, y se extienden a través de una larga lista de combatientes en el siglo xx: Carlos Baliño, Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras, Jesús Menéndez, Frank País, Ernesto Che Guevara…
No es marxista quien conozca al dedillo la obra de Marx y no pelea por la justicia social; si asume racionalmente sus postulados, pero no vibra ante la injusticia cometida contra otros seres humanos, en cualquier rincón del planeta.
La ética y la ciencia, son los presupuestos de base. Por eso en 2001 Fidel reafirmaba: «No renunciaremos nunca a los principios que adquirimos en la lucha por traer toda la justicia a nuestra patria poniéndole fin a la explotación del hombre por el hombre, inspirados en la historia de la humanidad y en los más preclaros teóricos y promotores de un sistema socialista de producción y distribución de las riquezas, el único capaz de crear una sociedad verdaderamente justa y humana: Marx, Engels y más tarde Lenin». Hace hoy 137 años, Karl Marx nos abandonó físicamente. Pero nadie nunca podrá enterrarlo.
FUENTE: http://www.granma.cu/cuba/2020-03-14/a-marx-nadie-nunca-podra-enterrarlo-14-03-2020-02-03-32?fbclid=IwAR2wNsSwxLRS-L52Tbg80Wiut-l_QlAwJXEJNS2JCY7GNPfkbJyZo_QOcmI



jueves, 12 de marzo de 2020

A VOTAR PARA DERROTAR EL GOBIERNO DE DANILO MEDINA Y AL PLD

Por: Fortune Modeste Valerio

Lo más difícil es unificar a los revolucionarios en torno a un objetivo común «todavía no comprenden la importancia de ubicar la contradicción principal y las secundarias; mucho menos, las particularidades de las mismas» y más difícil aún cuando se trata de unir fuerzas diversas. Ahí es que la puerca retuerce el rabo. Es toda una odisea. La falta de visión clara de la sociedad y su coyuntura, impide tener una táctica adecuada al momento, que se mueve constantemente.

Identificamos al gobierno de Danilo Medina y el PLD como el objetivo común a vencer a través de las elecciones municipales, congresuales y presidenciales. No hay oportunidad para seguir con la cantaleta de unidad coyuntural. El momento, ahora, es de ejercer «ir a los Colegios Electorales» el voto masivamente contra los candidatos del oficialismo y el PLD.

Los revolucionarios no descartan ninguna vía para alcanzar el poder. Encasquillarse en una sola, es un error imperdonable. En los países como el nuestro, con una democracia incipiente e irregular, producto de la llegada del capitalismo tardío, hay que participar en lo que ellos llaman «fiesta de la democracia». Hacerlo con un plan de trabajo que permita avanzar hacia la meta fundamental de la revolución.

He reiterado mi respaldo, con tiempo, a la idea de participar en las elecciones conjuntamente con otras fuerzas revolucionarias, progresistas y demócratas; con su programa de gobierno y sus candidatos, pero que va, no se pudo. Los mismos argumentos necios, desubicados y superficiales, bloquearon el propósito de ir unidos y crear una Tercera Vía Electoral. La misma hubiese tenido la capacidad y autoridad para conversar y pactar con diversas organizaciones y derrotar al enemigo común.

Con el ridículo argumento de que las elecciones son fraudulentas «maña fuera» y que la derecha tiene toda la de ganar, algunos se oponen a participar en los comicios. Rechazan el proceso electoral, pero no presentan opciones realizables para aprovechar la coyuntura. Levantar consignas aéreas «acusaciones, despotricando, alegres y sin sentidos» no es de revolucionarios sinceros.

La caricatura de democracia que tenemos no puede realizar elecciones transparentes y limpias; pero tampoco, el conservadurismo y la derecha recalcitrante, tienen el propósito de propiciar un ejercicio democrático en el ´proceso electoral. Sin una burguesía gobernante que imponga reglas de juegos claras, será imposible. Y si los revolucionarios siguen en bobolandia, peor aún.

Dejar el escenario electoral por pendejadas e incapacidad, es vivir de espalda a la realidad objetiva. La teoría revolucionaria inyecta a los revolucionarios de espíritu creador a la hora de estudiar una situación concreta de la sociedad. La presente coyuntura puede crear un ambiente nuevo favorable para la institucionalidad democrática y cambiar «con la presión de la población» la forma de gobernar. De todas formas, la lucha continuará y permitirá agrupar a los revolucionarios para avanzar.

Para que no crean que ando con la intención de marear a nadie. Si queremos sacar al gobierno de Danilo Medina y el PLD del Palacio Nacional, del Congreso y de los Ayuntamientos, tenemos que preparar a la población y enfrentar el fraude electoral; montado, por la JCE y el sector oficial, en la sede central y los colegios electorales.

Desmontar el fraude con la movilización de la población en las calles, carreteras y plazas; utilizar todos los procedimientos para neutralizar las irregularidades que vulnera la voluntad popular. Y votar masivamente, en las elecciones municipales, por las candidaturas puntuales del Frente Amplio (FA), Alianza País (ALPÍS) y el Partido Revolucionario Moderno (PRM); igualmente, en las congresuales. En las presidenciales, depositar el sufragio «por Luis Abinader del PRM» a través del Frente Amplio (FA).