sábado, 28 de mayo de 2022

El camino es electoral para avanzar hacia el poder.

 Por Fortune Modeste Valerio

Que nadie venga con cuentos de camino. El mundo ha cambiado. América Latina y el Caribe han demostrado que se pueden utilizar los procesos electorales, en combinación con la lucha social y popular, para avanzar y llegar al gobierno. Al sector burgués-oligárquico y el poder norteamericano, se le puede vencer, en la democracia representativa, con votos. No se dejen confundir con sandeces. 

Ha llegado el momento de separar los granos de la paja; de los hombres, de los muchachos. Ya está bueno de seguir dispersos, aislados y dando vergüenza en la población y en la región. Expresamos felicidad y contentura cuando la izquierda y el progresismo, en otros pueblos hermanos, obtienen triunfos electorales; sin embargo, aquí mantienen una posición política de espalda a la realidad, divisionista y elucubrando fórmulas irrealizables que ni ellos mismos se la creen.

A la izquierda dominicana le ha dado trabajo comprender la nueva realidad que ha transformado al mundo. Los Estados Unidos de Norteamérica ya no es la gran potencia, sin menospreciarla, que puede hacer y deshacer sin tener un contrapeso que pueda cuestionar en cualquier terreno su política Imperial. Han perdido elecciones en la región como resultado del repudio de los pueblos ante sus representantes incapaces, corruptos y promotores de las desigualdades y las exclusiones económicas y sociales. 

El escenario en nuestro país ha experimentado cambios significativos que desnudan la podredumbre y lo desaprensivo, en la administración pública, de la partidocracia. Los partidos que se alternan el poder se ha desacreditado ética y moralmente. No tiene calidad de ningún tipo, sinvergüenzas, para presentarse ante la población como los salvadores de la profunda crisis económica, política y social por la que atravesamos. Todos han gobernado; la incapacidad, la corrupción, el enriquecimiento ilegal y la impunidad, los retratan de cuerpo entero. 

Sí, la maniobra de sacar al PLD corrupto fue correcta. Se detuvo una corrupción galopante que atentaba contra la estabilidad democrática de la sociedad. No nos hicimos muchas ilusiones, como aquellos que ni votaron por él. La debilidad estructural de la izquierda no ha podido llenar el vacío dejado por el descrédito de los corruptos, y, mucho menos, enfrentar con éxitos la embestida de clase de un gobierno que se desenmascara en el transcurrir del tiempo; de ricos y para los ricos. 

El presente gobierno de Abinader y el PRM, que con tanto entusiasmo impulsamos para sacar al PLD corrupto, ha resultado un fracaso vergonzoso. Entregado en cuerpo y alma al sector oligarca burgués, rapaz e insaciable de bienes y servicios estatales. El empresariado criollo es de vital importancia para impulsar la economía nacional, pero no “regalándole en forma arbitraria y privilegiada” parte de la estructura productiva del estado. 

Se ha agotado la confianza en estos partidos conservadores corruptos que en sus oportunidades traicionaron la esperanza depositada por la población.  Pero no crean que todo caerá del cielo. Si no interpretamos la realidad con objetividad, venciendo la dispersión y el galloquismo, volverán de nuevo al poder. Tienen recursos y la capacidad de reciclarse como siempre lo han hecho, bajo la bendición de los amos del Norte. 

Hay tiempo todavía para recomponer, organizar y presentar una alternativa política y electoral, de cara al 2024, de organizaciones progresistas, democráticas y de izquierda. Levantando un programa mínimo de gobernanza, progresista y democrático, que permita colocar nuestra ficha en el tablero, en camino ininterrumpido de avanzar hacia el poder. 

Los desafíos que hay por delante y las tareas pendientes, son muy serias y delicadas. Los que asuman el proyecto electoral unitario deben comprender que se unen los que coinciden en la observación del momento y sus perspectivas, y los que las diferencias los separan, irán acompañados con un alto grado de entendimiento y flexibilidad para permitir la convivencia en la diversidad. Donde el respeto, la decencia y la solidaridad, sepulten las malas artes que han hecho pila de daños al movimiento revolucionario.

Fortune Modeste V


 

SEIS CLAVES Para un Pacto Político sin Precedentes. Hacia un cambio de época en el país

Por Manuel Salazar

Hacia las elecciones del 2024, hay que insistir tanto como se pueda, en que el  propósito que debe guiar a la izquierda decidida a participar en ese proceso, es empujar para un cambio de época política en el país. Esto es, instalar un nuevo régimen, basado en un modelo económico y social, y unas instituciones jurídico- políticas, que nieguen el que se le ha impuesto al pueblo, país y nación; y cuya esencia ha permanecido desde que los Estados Unidos y la oligarquía  lo impusieron, garantizaron con la dictadura de Trujillo, y han mantenido  con los gobiernos que se han sucedido desde la caída de esta,  hasta hoy.

Esto implica unir muchas fuerzas,  ideas y energías. Mucho más que lo que tiene la izquierda. Pero articulada con la izquierda.

Esa mucha fuerza será necesaria también,  para vencer los vicios del sistema electoral dominicano, quizás el más acuciante: que es el clientelismo que lo caracteriza,  y que esclaviza a millares de gente del pueblo que deberían votar por esta opción nueva.

Es necesario construir esa fuerza, diferente y diferenciada a todos los niveles de los partidos que han dominado el sistema nacional; lo más amplia y diversa. Una fuerza electoralmente atractiva para los más amplios sectores populares y de las clases medias.

Una fuerza que una lo diferente, pero coincidente en unas claves esenciales.

Gimnasia electoral ya hemos hecho mucha, y el que no haya resumido  las, o sus experiencias pasadas, que lo haga con sinceridad. Y si lo hace de manera sincera, tendrá que concluir en la necesidad de una opción amplia y diversa que exprese poder político.

Corresponde construir una opción que diga de una manera clara al imaginario colectivo, que esta vez se puede ser poder.

Es posible construirla. Con paciencia. Desprendimiento. Con la delicadeza y cuidado que trabaja el orfebre. Más que hacer proclamas unitarias generales que,  por repetidas tanto en el tiempo,  pueden hacerse manidas, sin encontrar los oídos que deben escucharlas para que puedan trascender y ganar la talla de «Pacto sin precedentes».

No está de más decirlo: de la izquierda dispuesta a participar en unidad en las elecciones del 2024, se necesita esa amplitud de miras, y el abandono de viejas actitudes que deje claro que quedan atrás los escarceos, y se asume la conversación frontal y franca, directa;  que la complementariedad sustituye de manera dominante a la competencia burda; que no hay lugar para la práctica dañina de los pasquines, escritos o en notas de voz; ni de los servicios ingratos de ningún Doctor Merengue.  Que, en definitiva, no habrá lugar para la sentencia de Carlos Marx en el 18 Brumario,  según la cual, en tiempos en que se plantea el cambio, «el peso de todas las tradiciones muertas oprime como pesadilla el cerebro de los vivos…»

La unidad camina… avanza. Pero a cada rato es asaltada por «pesos muertos» de prácticas que hicieron mucho daño en el pasado. Hay que vencerlos. Cada quien primero en sus propias filas, y así no estarán en el conjunto.

Las CLAVES, para un pacto sin precedentes,  con la izquierda como componente importante;  que pueda vencer los conjuros del sistema electoral y, al tiempo que nos ponga más allá  del solo objetivo de conquistar un regidor que salve la honra del registro electoral, abra perspectivas para una época política nueva en el país;  serían las siguientes:

1.- Voluntad unitaria, no utilidad;  es decir, asumir de verdad a los diferentes,  y disposición a hacer concesiones. Porque la unidad es un espacio de coincidencias esenciales y de concesiones, entre diferentes;

2.- Unidad de partidos, movimientos y grupos de ciudadanos. Una unidad que integre en igualdad de derechos a ciudadanos de militancias no  orgánicas;

3.- Programa y propósitos políticos, es decir,  el marco político de la unidad; de lo que une, y lo que podría des/unir. El programa es esencial, porque expresa el proyecto de sociedad que queremos. Y es lo que nos une;

4.- Matriz de los NO; es decir los que no caben en la unidad ni pueden ser candidat@s. No vínculo con el narcotráfico, el crimen político ni la corrupción de bienes públicos ni privados. No a las ideas y prácticas racistas y xenófobas; no a las ideas y prácticas contrarias a la equidad de género; de violencia y acoso de género; no a las conductas feminicidas. Esta es una frontera ética de la unidad;

5.- Derechos de tod@s los participantes en la unidad a postular por una candidatura, al nivel que sea;

6.- Escogencia de las candidaturas mediante primarias abiertas a la sociedad.

Varios miles de revolucionarios, demócratas y patriotas llenan estos perfiles políticos y éticos, y hay que crear las condiciones políticas, y de trato, para que suscriban un pacto político sin precedentes.


Manuel Salazar