sábado, 16 de enero de 2021

TRUMP Y EL FASCISMO ESTADOUNIDENSE

Por Narciso Isa Conde.


En EEUU el fascismo comenzó a gestarse hace décadas.
Tanto anticomunismo criminal…
Tanto racismo….
Tanta xenofobia…
Tanto machismo.
Tanta homofobia…
Tanta prepotencia.
Tanto desprecio colonialista por los pueblos de otra pinta…
Tantas inyecciones estimulantes a una falsa supremacía blanca, en un territorio predominante poblado por gente blanca…

Tantas ideas e inconductas destinadas a alimentar la ideología fascista…
En fin, tantas barbaridades y atrocidades… que finalmente el engendro tenía que nacer, crecer y evolucionar con las características propias del ambiente norteamericano y los componentes de la propia gringada: sus “showmens” “supermanes” y “robocots”.

De lo pequeño a lo grande: fascismo con fuerza de masa

Su matriz es euro-céntrica, pero su modalidad tiene que ser necesariamente peculiar.

Su evolución ha sido muy accidentada y ha pasado por diferentes fases. De lo individual a la proliferación de las pequeñas sectas, a grupos violentos dispersos,, a organizaciones protegidas como el KU-KU-KLAN, a la constitución de redes y grupos militantes más fuertes…hasta conformar movimientos y agrupamientos más grandes, impactar sobre todo al Partido Republicano, y luego dar el salto para constituirse en una gran fuerza de masa.

Creció sostenidamente, potenció el autoritarismo a lo interno, se amplió y adquirió más coherencia doctrinaria simplista, acompañada de un intenso fanatismo y no pocos liderazgos intermedios de corte religioso.

Esa versión del fascismo se articuló, caló en amplios sectores de la población, buscó un liderazgo nacional y se constituyó en una importante fuerza electoral y extra electoral, con significativa inserción en el “Estado Profundo”, incluido en intelectuales orgánicos, consorcios empresariales, enclaves militares-policiales, corrientes al interior de los partidos del “establecimiento” (incluida la captación de gran parte del P.Republicano) y asociaciones paramilitares.

Impulso “trumpista” al fascismo gringo

Este proceso tuvo su momento de gran ascenso cuando entró en escena la fórmula Trump, que viniendo desde fuera del establecimiento político y desde el mundo del espectáculo y los especuladores de bienes raíces, y captando gran parte del rechazo hacia sus líderes tradicionales -mordiendo a la vez el descontento generado por una crisis de enormes dimensiones y profundidades- recogió, galvanizó y articulo una gran parte de lo acumulado en el electorado, en la sociedad y en determinados centro de poder.

Esto se hizo con un discurso populista, derechista y banal, impregnado de ideas fascistoides, inyectadas con anticipación en los términos señalados.

Una vez convertido así el neofascismo estadounidense en un torrente de masas y en una facción importante del poder permanente, y Donald Trump y los halcones fascistas que lo acompañan, en presidente y gobierno de EEUU, esa facción, aparentemente díscola, siguió creciendo y la división radicalizándose; todo esto en medio de la decadencia de la hegemonía de esa superpotencia a nivel mundial y de la agudización de su multi-crisis interna y sistémica.

Una descomposición y una decadencia indetenibles

Las decadencias y las crisis generalmente dividen y potencian las contradicciones al interior de los poderes constituidos.

En ese ambiente enrarecido brotan y se agudizan las contradicciones en torno a las salidas que se entiende necesarias para contrarrestarlas, casi siempre a partir de los intereses creados por los diferentes sectores de la clase dominante; lo que en este caso explica el choque cada vez más violento entre los llamados “globalistas” y “nacionalistas”, que actualmente escenifican una pugna que rebasa las tradicionales competencias y diferencias entre “demócratas” y “republicanos”, así como el estricto marco partidista-electoralistas y sus modalidades ligeras del pasado.

Los “nacionalistas” tienen una fuerte dinámica fascistoide, despótica-autoritaria, al interior de la sociedad y a favor de la supremacía blanca; mientras los “globalistas” favorecen sobretodo su condición de poder supranacional en dirección al control de territorios, fuerza de trabajo internacional, mercados y patrimonios ajenos, y al ejercicio ilimitado de la fuerza militar para lograr sus propósitos. En consecuencia, gravitan más que los “nacionalistas” sobre el Complejo Militar-Industrial-Financiero, los negocios de la guerra y el despliegue de la guerra global antiterrorista, la más terroristas y terroríficas de todas las guerras.

Los “globalistas” y el Partido Demócrata -sin ideologizarse al modo nazi-fascista- asumen métodos fascistas más allá de sus fronteras nacionales; mientras a nivel interno -sin resignar su esencia oligárquica-capitalista- son más flexibles, algo liberales y tolerantes de la diversidad, y manejan con más habilidad formal el carácter multi-racial y cosmopolita de la sociedad estadounidense. Esto guarda relación con el mosaico social y cultural de sus bases de apoyo y el “pupurrí” político presente en sus filas, también masivas pero no compactas.

El choque entre ambas facciones y ambas visiones ha fracturado de arriba-abajo a ese enorme país a nivel de Estado, sociedad, poder empresarial y estructuras militares; mostrando el neofascismo, recientemente fortalecido, una gran agresividad, que a su vez potencia la contrapartida adversa, llamada en breves día a ocupar la Casa Blanca y a generar represalias.

Esto ha quedado claro a la luz del asalto violento “trumpista” al Capitolio y sus derivaciones. El pleito se aplacó temporalmente, pero sigue latente con nuevos odios en dos bandos que nada tienen que ver con la bondad, la democracia y la paz.

Se equivocan los que creen que el ascenso de Biden y sus sustentadores es la mismísima normalidad y el establecimiento de una democracia real.
También se equivocan lo que descreen en la esencia tramposa y fraudulenta de los dos bandos.

Pecan de ingenuos quienes piensan que el gran problema es Donald Trump como individuo y no logran percibir las esencias y raíces ese fenómeno neofascista, ni apreciar que en el accionar de Donald Trump están implicadas fuerzas bastante poderosas y no pocas complicidades a nivel de Pentágono, Policías, paramilitares y sectores corporativos, que lejos de disiparse con las represalias anunciadas por los “demócratas” contra él, bien podrían exacerbarse.

Basta observar con ojos avizores las entrañas -evidenciadas en fotos y videos- de los violentos acontecimientos recientemente acaecidos, para captar sus conexiones.

Ese pleito no termina en el Capitolio, apenas comienza; y habrá de ser uno de los factores que contribuirá a precipitar, más adelante, la decadencia de ese Imperio ya maltrecho y la desintegración de todo el sistema imperialista-capitalista occidental.

13-01-2021, Santo Domingo, RD.



jueves, 14 de enero de 2021

COMANDANTE GUIGUÍ, UNA MUESTRA DEL SIGLO XIX

Por Rolando Robles

NEW YORK.- Esa figura gastada “por el paso de los años”, es sin dudas, el dominicano más solidario y progresista -al mismo tiempo- que yo haya conocido. Pero cuidado, si lo miras a la luz de su razonamiento personal, es muy probable que pienses que yo le estoy jugando una mala pasada a mis lectores.

Luis Gaspar De La Rosa (Guiguí La Vela) era un espigado joven cuando lo vi por primera vez, al final de la Era; hijo de don Fello Gaspar y doña Francisca De La Rosa y hermano de Roberto (Tite o Guiguicito) hoy es un sobrio exponente de su etnia, medio africano y medio rastafari, que luce con orgullo sus trenzas, tejidas desde hace más de cuarenta años.

Intransigente con las ideas de izquierdas acuñadas en el ocaso del régimen, se alistó en el movimiento contestatario de la época y fue a parar a las filas de los llamados “revolucionarios de avanzada” aunque, su perfil ideológico no pasaba de ser “democrático y antitrujillista”. Mas luego, y al calor de esa explosión social que se generó aquel 30 de mayo glorioso, a ese sentir -que era propio de casi toda la muchachada urbana del país- se le fueron agregando otros “anti” y de sopetón, ya también éramos antiimperialista.

Sin dudas, Guiguí es una muestra viva del siglo XIX, a pesar de que se empeña en negarlo o encubrirlo. Su fecha de nacimiento debió ser a principios de esa centuria de logros y emancipación de América Latina, para ser testigo viviente de la industrialización y el nacimiento del capitalismo, de las ideas de Carlos Marx y Charles Darwin, de la penicilina y el teléfono.

En fin, Luis Gaspar nació y todavía vive con el mismo espíritu de la máquina de vapor y el automóvil de gasolina, con la Segunda Revolución Industrial, con los aportes de Pasteur, con la anestesia, la aspirina y el sistema de salud pública. Ese primer parto de doña Francisca, tuvo lugar probablemente, dentro del elevador, junto a la máquina de escribir, el avión y la fotografía, el jabón en pasta y la adictiva Coca Cola.

Señalo estos hechos, porque sé muy bien que Guiguí, también es un logro tardío de esos cien años de esplendor y gloria de la humanidad. Es seguro que le hubiera gustado haber nacido en la misma época que Martí, Frederick Douglass, Hostos, Duarte, Luperón y Olivorio Mateo (Papá Liborio). El siglo XIX es su “siglo de oro”, porque en el aparecieron, El Zorro, Pinocho, Sherlock Holmes, Frankenstein y hasta el mismo Drácula.

Es verdad que prefiere a Malcolm X sobre Martin Luther King, que posiblemente le hubiera gustado ser parte de la “Generación del 98”, aunque no quiere saber de España, porque aún teniendo un abuelo español, su alma está anclada en África, al sur del Sahara. Su africanía desborda cualquier pensamiento racional, así como su simpatía y devoción por el pueblo haitiano.

Él considera -erróneamente, por cierto- que ellos, los haitianos, son los redentores de la parte oriental de la isla, o sea de la República Dominicana. “Los haitianos liberaron la isla de la esclavitud”, proclama a viva voz; y “nunca lo han reconocido, y mucho menos agradecido”.

Hoy, he querido hablar de este animal de galaxia, parafraseando al maestro Milanés, porque siento que es una deuda que tengo conmigo mismo. Jamás me perdonaría irme de este reino sin dejar constancia de la categoría moral de este ser de otro mundo, controversial, luchador impenitente, pero, sobre todo portador de un corazón tan grande como el mar y definitivamente loco; porque puede amar sin tapujos y al mismo tiempo, a cada uno de los habitantes de la isla de Quisqueya o Haití.

Su niñez transcurrió en la pobreza casi extrema, atenuada únicamente por el espíritu emprendedor de don Fello que vendía desde hielo, hasta carbón y frío frío, en la plazoleta de San Antón; y todo para mantener a su extensa familia de doce hijos en cinco o seis mujeres. Tal era el poder de conquista de este hijo de esclavos naturales de las Antillas Holandesas. Mocando, de ojos “alagarteados” y porte seductor, el viejo Fello resultaba irresistible para las mulatas criollas.

Guiguí La Vela, creció entre San Antón, El Timbeque y Galindo (hoy Mejoramiento Social) pero, su zona por excelencia para “tiguerear” era el Solar de la Piedra, casi a la entrada del puerto, frente a la antigua residencia del gobernador Diego Colón, hoy Alcázar de Colón y cercano a la casa del Patricio Juan Pablo Duarte. En esa zona se asentaron varias familias provenientes del caribe holandés (Curazao, Bonaire y Aruba) de suerte que permitieron a Guiguí fortalecer los nexos con su etnia de origen.

Su incursión política se registra desde la adolescencia, conspirando contra el trujillismo en decadencia. En 1960, con la llegada del MPD, se incorpora al partido acompañando a Máximo López Molina, Andrés Ramos Peguero, César Rojas y otros patriotas que participaron en la lucha abierta contra el régimen. Al ajusticiar el tirano en mayo de 1961 y registrarse un receso político del MPD, arriba el PRD (5 de julio) y Guiguí se integra de inmediato.

Allí, junto a Eliseo Andújar (Barahona), Homero Hernández, Fernando Ortiz Bosch y Aridio García De León entre otros, el inquieto joven se suma a la lucha contra los remanentes del trujillato. Después del golpe de estado de 1963, Guiguí, Homero y Barahona, se mueven al Movimiento 1J4, acompañando a Rene Montás, Margarita Cordero, Fidelio Despradel, Teófilo Barreiro y Nelson De Peña Then, entre otros distinguidos combatientes.

Esa travesía política del larguirucho y tenaz mozalbete demuestra una juventud ávida de participación en las luchas democráticas, pero sin mucha formación ideológica, cuando menos al inicio de los años 60’s. La generalidad de los que éramos adolescentes y/o jóvenes al momento de la caída del régimen, no establecíamos diferencia entre MPD, PRD, 1J4 y Unión Cívica. Para el pueblo llano y trabajador, eran “organizaciones patrióticas”; y con eso nos bastaba.

El apodo con que yo lo conocí, “Guiguí La Vela”, se justifica en su estatura. En un momento del pasado deportivo de la ciudad, Luis Gaspar y Marino Mejia, otro dominicano ilustre de Nueva York, eran “centros” del equipo de baloncesto de dos de los principales clubes deportivos, Mauricio Báez y San Antón.

El siguiente eslabón de la cadena de vida de este descendiente de esclavos africanos, fue la epopeya de abril de 1965. Esa revuelta que catapultó la juventud dominicana del momento al escenario de los héroes. Sin embargo, aun falta por definir si el balance final fue, en definitiva, para beneficio tangible del pueblo dominicano. Me atrevo a apostar que, este párrafo será el punto de discordia de mis lectores, incluido el propio protagonista del relato; pero, para eso estamos, para interpretar la historia que vivimos.

Con la mal llamada “guerra de abril”, le llegó el mote -muy merecido, por cierto- de “Comandante Guiguí”, repetido y reconocido por todos los narradores válidos, que se inclinan respetuosos ante este gigante de la patria que, con a penas un sexto grado de primaria, supo jugar el papel histórico que el pueblo y las circunstancias históricas le impusieron.

Desde el comando Arturo Jiminián, localizado en el antiguo edificio que alojaba la Dirección General de Estadísticas de ese entonces, en la calle Las Mercedes con Hostos, respondió con valentía y patriotismo, el Comandante Guiguí, la fiera agresión -a morterazo limpio- del imperialismo y su llamada “Fuerza de Paz” de la OEA.

Firmado el armisticio e instalada la maquinaria aniquiladora de la juventud diseñada por el nefasto MAAG (Military Assistance Advisory Group), el Comandante Guiguí se vio precisado a salir del país para preservar su vida. Corre el año de 1967 y en la ciudad de París, luego de una travesía que lo lleva hasta Checoeslovaquia y Cuba, sobreviviendo gracias al ingenio y la ayuda revolucionaria, conoce a Doris, una joven nativa de Michigan, USA y dos años después, la desposa y levantan familia.

Doris estudiaba en Francia y no pudo resistir los embates amorosos del apuesto mulato, copia fiel del viejo Fello. Hoy, a 50 años de conocer al padre de sus tres hijos y testimoniando un amor de toda la vida, la ex maestra, sintetiza su relación con el mocando de San Antón de una manera muy peculiar: “Rolando, tú eres su amigo y lo conoces muy bien, él es la cruz que yo escogí llevar, como él me escogió también a mí por compañera. Guiguí es responsable, cariñoso, solidario, proveedor. Si fuera pudiera, me casaría de nuevo con él”.

Iniciando este año, que espero sea de recuperación, quise recordar esta pareja especial, que todavía se hablan en francés, para recordar sus amores juveniles en la ciudad luz. Mi propósito es dejar constancia de la reciedumbre moral y ética de este singular ciudadano. Y quiero cerrar con una confesión de Doris, su compañera y cómplice de toda la vida, que nos habla por boca de Edith Piaf, cantando a Jacques Brel:

Je creuserai la terre
Jusqu’après ma mort
Pour couvrir ton corps
D’or et de lumière
Ne me quité pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas
Ne me quitte pas

¡Vivimos, seguiremos disparando!

Fuente: Comandante Guiguí, una muestra del siglo XIX (labazuca.com)

Comandante Guiguí







lunes, 4 de enero de 2021

LLEGÓ 2021

Por Narciso Isa Conde

Llegó el 2021 con la COVID 19 a millón. Con Covid a millón porque este gobierno, como el anterior, piensa más en la economía del capital que en salud colectiva. Porque carece de plan integral Anti-COVID. Porque no va más allá de un estado de emergencia light, moviendo las horas del toque de queda, protegiendo negocios, participando en pomposa inauguraciones e impulsando un turismo inexistente. Porque se las pasa promoviendo una normalidad ficticia y escenificando Shows Mediáticos a granel. Porque dice tener controlado lo que anda cual chivo sin ley. Porque recrimina y no educa. Porque por “jalarles las bolas” a los gringos ha despreciado las valiosas experiencias anti-Covid de Cuba y China.
Abinader-PRM pasan por alto que en contagio, positividad y muertes somos campeones del Caribe Insular y le ganamos por mucho a todos juntos. Se conforman con culpar a la juventud por no acatar su falsa autoridad e incoherencias.
En lugar de proponerse una estrategia de erradicación de la pandemia, optaron solo por su contención para evitar el colapso hospitalario y se excedieron en concesiones al sector empresarial. Obviaron rastreo del contagio, plan de test, aislamientos focalizados, control de la movilidad (salidas y entradas) en áreas críticas, coordinación centralizada, dosificación de aperturas y horarios diferenciados, fiscalización de protocolos. Su demagogia populista estimuló el caos y el desacato.
En el balance del año esta mancha se torna indeleble, comprometiendo gravemente el inicio del 2021. Pero no es la única. Hay que colocar en ese saco una cadena de iniciativas y proyectos omisos que no los borra el hecho positivo de designar una Procuradora independiente, valiente y honesta.
Esas decisiones son inocultables: política exterior lacaya, gabinete de multimillonarios para cargar sobre la pobrecía y sectores medios todo el peso de la crisis agravada, ayudando a multiplicar fortunas de mega-ricos y a la nueva corrupción… ventas activos y APPs (nuevas privatizaciones), Barrick y bancos privados financiando presupuesto, plan minero destructivo camino a Yamasà, endeudamiento oneroso y colosal, Administrador de Banco de Reservas implicado en estafa Tucanos, Ministro Jorge Mera abogado de “El Fantasma” de Antena Latina, alianza con Leonel y empresarios estafadores del Estado, nepotismo, demagogia, repunte del presidencialismo caudillista y del control presidencial sobre el Estado.
Un 2020 con ese talante augura un 2021 de penurias y rebeldías, en el que el reclamo del fin de la impunidad (sin corruptos preferidos), el combate a la corrupción empresarial, la lucha por el rescate de la soberanía, el rechazo a las privatizaciones y la Constituyente Soberana… no pueden faltar.



sábado, 2 de enero de 2021

EL 2021 DEBE SER DE UNIDAD Y LUCHA

 Por Fortune Modeste Valerio 

Al recibir el Año Nuevo siempre clamo por la unidad de los revolucionarios. El que se fue nos deja un panorama trágico, agravado por la incapacidad e irresponsabilidad de nuestros gobernantes. En esta ocasión reitero ese llamado, con más fe y entusiasmo que antes.

El gran problema de los revolucionarios dominicanos es la escasa y limitada visión de futuro. Al no manejar correctamente el presente y sus movimientos, se les nublan los ojos para poder distinguir los fenómenos. Discapacidad intelectual que ha hecho mucho daño al movimiento revolucionario. 

No se dan cuenta de que fruto del desgaste y descrédito de los partidos políticos tradicionales, en el momento existe un espacio a ocupar por una fuerza política nueva, que sea la antítesis de la pudrición ética y moral a que es sometida la sociedad por políticos y entidades sinvergüenzas. 

Casi todos están desacreditados, solo queda una que no ha gobernado todavía. Y para ponerse esos zapatos deben de colocar los pies sobre la tierra; observar los fenómenos políticos, económicos y sociales en forma objetiva y multilateral. Descartando un dogmatismo rancio en el análisis de la sociedad y coyunturas que le impide mirar las oportunidades que le brinda la realidad. 

La derrota del PLD iba a provocar ese vacío existencial. Fue un golpe demoledor, acelerado por la lucha grupal, entre corruptos, a lo interno de ese partido. Ahora, el desafío es cómo ocupar ese espacio con nuevas fuerzas políticas que practiquen labuenapolítica, alejada de la corrupción y la mediocridad. 

Ese espacio deber ser llenado por fuerzas revolucionarias, progresistas y democráticas. Aglutinar a miles de hombres y mujeres en una alternativa política que garantice el establecimiento de una verdadera democracia.

Aprovechar el nuevo escenario, ambientación, para potencializar la capacidad de trabajo en la población; en los sectores motores de la dinámica de las actividades políticas, sindicales, campesina, estudiantiles, profesionales, barriales, etcéteras. Levantando sus reivindicaciones más sentidas y proyectando un liderazgo nacional y local, en el fragor de la lucha.

No es correcto permanecer aislados y en silencio ante las pretensiones del presidente Abinader de continuar con el proceso de despojo del Patrimonio Nacional para entregarlo al sector privado y a las inversiones extranjeras, imperialismo. Por ese camino, se escoge el más fácil, perjudicando a la presente y futuras generaciones. Un asunto es impulsar la economía con estímulos y libre competencia; y, otra muy distinta, es entregar los bienes estatales a los grupos económicos privilegiados.

La unidad de los revolucionarios es una necesidad nacional. Pero no aquellas que se realizan en las universidades, sindicatos, gremios de profesionales, clubes culturales y deportivos, etcéteras. Que se hacen única y exclusivamente para ganar elecciones y, después, quedan más divididos que una bandeja de dulce de coco. 

La unidad de ahora es en serio, teniendo como meta llenar ese espacio vacío, con un Proyecto de Nación que sea el resultado de una investigación objetiva de la realidad económica, política y social del momento, con proyecciones a mediano, corto y largo plazo. Que no vengan con disparates recetarios, muy alejados del presente. 

Esa unidad revolucionaria será la clave para impulsar un amplio movimiento progresistas y democráticos, que descanse en un programa de Gobierno Patriótico Nacional, con definidas políticas internacionales. Es preciso recordar, no vengan con inventos, que somos un país atrasado y dependiente, con características muy propias. 

Nos mueven intereses patrios para derribar los obstáculos que impiden disminuir los niveles de pobreza y miseria de la población, combatir la corrupción y la impunidad; y cambiar, de verdad, el modelo económico productivo de la nación. 

Nos esperan grandes jornadas de luchas, y solo con la unidad podemos salir airosos.

 



miércoles, 30 de diciembre de 2020

REFLEXIONANDO A NUESTROS IDO A DESTIEMPO: ¡APROVECHEMOS EL TIEMPO!

Por Manuel Salazar 

Todavía no asumo que Andrés Quezada ya no está físicamente con nosotros. Como no asumo todavía que ya no están Marino Báez, Henry Hernández, Juan Marte, Jesús Adon, Keyni,  Agapito Castro, Víctor Batista... Pedro Medina, Emilio Añazco, Bienvenido Navarro.... 

Como a cada rato tienen que recordarme que Ramón Almánzar, Francisco Antonio Santos y Félix Tejeda,  no están. 

Porque estábamos juntos en el día a día,  haciendo  planes  para  hoy y el  mañana, y no había atisbos siquiera de que  estarían ausentes en lo que planificábamos.

La vida  lo  determinaba   todo. 

Con Andrés había estado hablando,  casi todos los días en la mañana en los últimos tres años. De trabajos en curso. De planes futuros. 

Hace apenas 15  días le leí unos párrafos introductorios de un trabajo que escribo,  titulado "La revolución sigue siendo un problema planteado que espera solución. La tesis no es mía. Es del 7mo Congreso del Partido del Trabajo de Albania", le dije. Pero quiero recuperarla, porque me parece que debemos insistir en la idea de que la revolución se construye cada día; y debemos dejar de verla como algo abstracto que ocurrirá algún día.  Que  sería como decir nunca, según Mario Benedetti.

Él me habló de su proyecto de película sobre la guerra de la Restauración. 

Convenimos en  que su trabajo en el cine debía contribuir a desarrollar la idea de que la revolución sigue planteada como tarea diaria, y a ese fin le encargué un compromiso hecho con el compañero Roberto Castillo, del Comité Dominicano de Homenaje, de hacer un documental sobre los acontecimientos de la calle Espaillat, que en octubre del año próximo, será el 60 Aniversario.

"Esa es una epopeya de la juventud dominicana que debe ser mostrada a las nuevas generaciones, y va en la línea de contribuir a la subjetividad revolucionaria". Le dije. 

"Pero eso es ya, para que quede bien hay que  comenzar con tiempo". Me respondió. 

Y miren. El camarada ya no está. Se nos ha ido de una manera inesperada. En medio de estos planes. 

Y así se nos fueron otros y otras. En medio de tareas y planes. 

Debemos sacar la lección de estas duras experiencias. "La muerte anda en penumbras y no se sabe en qué mañana", dice Silvio Rodríguez en una canción emblemática. Y hay que hacer temprano el testamento.

La distancia entre la vida y la muerte es imperceptible. Tan delgada que no se ve. 

En términos de tiempo es tan breve que se necesita tecnología calificada para medirla.

Pero la lección más revolucionaria es hacer ya las cosas que nos proponemos. Llenar nuestras vidas de ideas y hechos trascendentes. Propias para un testamento que hay que comenzar a escribir, o dictar. Ya. Porque la muerte es la continuidad inmediata de la vida, y casi no media distancia ni tiempo entre la una y la otra.

Miren para sus entornos, y noten que aunque no queramos aceptarlo, muchas y muchos,  de nuestros seres más queridos ya no están. Es real.

"No dejemos para mañana, lo que podamos hacer hoy".






martes, 29 de diciembre de 2020

¡ANDRÉS, PRESENTE!

 Por Jesús Díaz

A la memoria de José Andrés Quezada, en  mi incipiente carrera como periodista nunca pensé escribir un artículo ni nada parecido por la muerte de un amigo o camarada, y menos para publicar en un medio de comunicación, tratando de ser lo más objetivo y apegado a la racionalidad  y menos al elemento emocional.

Pero, con la muerte de Andrés Quezada, en las reglas siempre hay exenciones como dicen los teóricos de las palabras, su ida a destiempo duele hasta en el tuétano, por algo que el camarada Manuel Salazar, le llama la ‘’pasta humana’’ refiriéndose a ese componente del que estamos hechos lo seres humanos, valores, principios, conocimientos, y la actitud que tomamos hacia los demás en cualquier circunstancia del día y de nuestras vidas.

Y es que el dolor, duele. Por los tipos de relación que se desarrollan con los círculos en los que nos relacionamos sin importar su denominación.

Lo de Andrés, es una pérdida tan sensible que uno entra en la etapa de la negación, como escribiera Elisabeth Kubler-Ross, en su libro sobre el duelo y el dolor, donde en ese proceso la negación es más simbólica que literal, pero la negación nos ayuda a dosificar el dolor de la pérdida. Hay alivio en ella. Es la forma que tiene la naturaleza de dejar entrar únicamente lo que somos capaces de soportar.

Andrés fue común y corriente con ‘’pasta humana’’ con respeto por el otro, con dar el primer paso,  la creatividad, pedir excusas, saludar al que recoge la basura,  al que le servía la comida, con un sentido profundo de su existencia  y eso es patrimonio inmaterial de la inteligencia, por eso fue significativo socialmente a partir de lo que tenía en su cabeza.

Por eso no dudó  un segundo antes de morir y escribir ‘’Cualquiera que sea el desenlace de mi situación sepan que siempre los amaré’’.


Jesús Díaz

lunes, 28 de diciembre de 2020

ACTUALIDAD DE LA ROSA ROJA DEL SIGLO XX

Por Narciso Isa Conde

“Cuantas verdades contienen estos párrafos de Rosa Luxemburgo y cuan necesario es tenerlas bien presentes, ahora que en nuestra América, en el marco de la lucha por su segunda independencia y por el cambio social, ha tomado actualidad el debate sobre el nuevo socialismo y el tipo de democracia en el tránsito hacia él.”
En estos días del año que ya se va -en medio de la persistente enigmática pandemia y de su cruel manipulación por la elite capitalista que domina el dinero y el mundo- de la estremecedora crisis global, las presentes guerras imperialistas, los rebrotes de fascismo en el centro y la periferia de un sistema en crisis, la prolongada y accidentada tardanza del proyecto socialista y el largo parto de la democracia en la vida política y social…vienen a mi memoria algunos pasajes del pensamiento de Rosa Luxemburgo que quiero compartir con ustedes, dada su impresionante actualidad.
Los aires de Navidad y la vecindad del nuevo año, en esta fase turbulenta de la historia de la humanidad y de graves amenazas y agresiones contra la vida planetaria y la presente civilización impactada por el capitalismo, nos mueven a recurrir a la reflexiones premonitorias de una las grandes figuras del accionar revolucionario del pasado siglo, que precisamente por visionaria, ha trascendido su propia época.
La Rosa Roja del Siglo XX viene en nuestro auxilio con una actualidad impresionante en temas cruciales como el valor del pensamiento socialista, los porqué de su avance lento y tortuoso, el carácter destructivo de los triunfos militares del imperialismo, el dilema entre avance del socialismo o regresión a la barbarie, el significado de las guerras a cargo del gran capital y el necesario carácter libertario de la propuesta comunista.
Rosa Luxemburgo (1876-1919), venciendo los impedimentos de su condición de mujer en una sociedad capitalista-patriarcal y superando los límites de su época, se convirtió en una de las principales dirigentes del socialismo alemán y mundial.
Fue la Rosa Roja del socialismo del siglo XX y voló -como bien lo dijera V.I. Lenin- “alto como las águilas”.
Teorizó con profundidad y certeza, combatió, construyó fuerza revolucionaria y dirigió la insurrección de los trabajadores alemanes en 1918 y 1919.
Su vista de águila le permitió hablar de la primera guerra mundial y las perspectivas del triunfo imperialista, como si lo estuviera haciendo sobre las guerras imperialistas del presente. Veamos:
“El socialismo es el primer movimiento popular del mundo que se ha impuesto una meta y ha puesto en la vida social del hombre un pensamiento consciente, un plan elaborado, la libre voluntad de la humanidad.
Por eso Federico Engels llama a la victoria final del proletariado socialista el salto de la humanidad del reino animal al reino de la libertad. Este paso también está ligado por leyes históricas inalterables a los miles de peldaños de la escalera del pasado, con su avance lento y tortuoso. Pero jamás se logrará si la chispa de la voluntad consciente de las masas no surge de las circunstancias materiales que son fruto del desarrollo anterior.
El socialismo no caerá como maná del cielo. Sólo se logrará en una larga cadena de poderosas luchas en las que el proletariado, dirigido por la socialdemocracia, aprenderá a manejar el timón de la sociedad para convertirse de víctima impotente de la historia en su guía consciente.”
“Federico Engels dijo una vez: “La sociedad capitalista se halla ante un dilema: avance al socialismo o regresión a la barbarie”. ¿Qué significa “regresión a la barbarie” en la etapa actual de la civilización europea? Hemos leído y citado estas palabras con ligereza, sin poder concebir su terrible significado. En este momento basta mirar a nuestro alrededor para comprender qué significa la regresión a la barbarie en la sociedad capitalista. Esta guerra mundial es una regresión a la barbarie. El triunfo del imperialismo conduce a la destrucción de la cultura, esporádicamente si se trata de una guerra moderna, para siempre si el periodo de guerras mundiales que se acaba de iniciar puede seguir su maldito curso hasta las últimas consecuencias.
Así nos encontramos, hoy tal como lo profetizó Engels hace una generación, ante la terrible opción: o triunfa el imperialismo y provoca la destrucción de toda cultura y, como en la antigua Roma, la despoblación, desolación, degeneración, un inmenso cementerio; o triunfa el socialismo, es decir, la lucha consciente del proletariado internacional contra el imperialismo, sus métodos, sus guerras.
Tal es el dilema de la historia universal, su alternativa de hierro, su balanza temblando en el punto de equilibrio, aguardando la decisión del proletariado. De ella depende el futuro de la cultura y la humanidad.
En esta guerra ha triunfado el imperialismo. Su espada brutal y asesina ha precipitado la balanza, con sobrecogedora brutalidad, a las profundidades del abismo de la vergüenza y la miseria. Si el proletariado aprende a partir de esta guerra y en esta guerra a esforzarse, a sacudir el yugo de las clases dominantes, a convertirse en dueño de su destino, la vergüenza y la miseria no habrán sido en vano.”
A la luz de lo que ha pasado y pasa en Palestina, Yemen, Libia, Irak, Afganistán, Colombia, Haití… a la luz de la doctrina Bush sobre las guerras preventivas, de las guerras de cuarta generación contra Irán, Venezuela, Cuba y gran parte de Nuestra América, del despliegue por las elites estadounidenses y europeo-occidentales de su “guerra global antiterrorista” … a la luz del manejo maltusiano de la COVID 19 y de la teoría del control del caos, estas palabras de Rosa Luxemburgo retumban con renovada fuerza y trascendente certeza.
Pero su grandeza no se quedó ahí, sino que abarca otras esferas del pensamiento y la práctica socialista. Su espíritu crítico -siempre apegado a una profunda lealtad a la revolución y el socialismo- junto a su enorme capacidad teórica, le permitió contradecir al propio Lenin y al mismo Trotsky sobre ciertas experiencias prácticas, en los cuales la vida terminó dándole la razón:
“... libertad- afirmó la Luxemburgo- sólo para los partidarios del gobierno, sólo para los miembros de un partido -por muy numerosos que ellos puedan ser- no es libertad en absoluto. Libertad es siempre y exclusivamente libertad para el que piensa diferentemente... Lenin y Trotsky han establecido los soviets como la única representación verdadera de las masas trabajadoras. Pero con la represión de la vida política en el conjunto del país, la vida en los soviets debe de llegar a estar también cada vez más mutilada. Sin elecciones generales, sin irrestricta libertad de prensa y reunión, sin un libre enfrentamiento de opiniones, la vida se extingue en cada institución pública, llega a ser una mera apariencia de vida, en la que sólo la burocracia permanece como el elemento activo.” (R. Luxemburgo. La Revolución Rusa contenida en la compilación “Habla Rosa Luxemburgo”; Pathfinder Press, New York, 1970, pág. 391).
Cuantas verdades contienen estos párrafos y cuan necesario es tenerlas bien presentes, ahora que en nuestra América, en el marco de la lucha por su segunda independencia y por el cambio social, ha tomado actualidad el debate sobre el nuevo socialismo y el tipo de democracia en el tránsito hacia él.

Cuanta actualidad y pertinencia tienen para hacer de la imperiosa transformación socialista en un mundo caotizado y cruelmente dominado, y del inmenso ideario comunista de Marx y Engels, un proyecto cada vez más impactante y atractivo.

No tenemos dudas: el pensamiento socialista-comunista del Siglo XXI deberá nutrirse también de esta hermosa Rosa Roja del Siglo XX, con mirada y vuelo de águila.