Por Lilliam Oviedo
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
sábado, 1 de mayo de 2021
LA BOTA YANQUI Y EL PODER MEDIÁTICO
jueves, 29 de abril de 2021
PRIMERO DE MAYO REVOLUCIONARIO
Por Manuel Salazar
LA INVASIÓN DE EE.UU. A RD DEL 28 DE ABRIL DE 1965
Por Luis Mayobanex Rodríguez
lunes, 26 de abril de 2021
KABUCHEANDO EN EL FANGO
Por Fidel Soto
LA CATEDRAL, UN PAPELITO, FERNÁNDEZ DOMÍNGUEZ, FRANCIS CAAMAÑO Y JUAN BOSCH.
La araña es un formidable insecto. Elabora y teje una telaraña con finos hilos donde vive y atrapa a sus presas. Es su naturaleza admirable y a veces los rayos solares penetran por sus redes y nos dejan ver un gran espectáculo de luz.
Así, hay hombres que tejen también, algunas telarañas, pero no como las de las arañas. Son trasfondo de una pantalla con hilos de mentiras para atrapar a la verdad. Secuestrarla y dejarla morir en su tenebroso entramado.
Hay en nuestro país un gran tejedor. Heroico e inmutable. Vive manchando con su verbo y su pluma con tinta de fango pestilente, las blancas páginas de los cuadernos de la historia, al paso de sus dedos inmundos e iracundos.
El tejedor responde al apodo de "Kabimiento". Tiene varios años elaborando la estatua de su ego y el material para construir la escultura de su busto es de arenas movedizas con frágil telarañas de mentiras y calumnias.
En el 50 aniversario de la revolución de abril, en conferencia dictada en el Paraninfo de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la UASD; el señor "Kabimiento" lanzó la primicia extraordinaria, nunca antes revelada de que: "el presidente Juan Bosch envió con el coronel Rafael Tomás Fernández Domínguez, un mensaje en papelito, escrito por el puño y letras de Juan Bosch, en el que le pedía u ordenaba al presidente de la república en armas, Coronel Francis Caamaño, rendirse, entregar las armas y refugiarse en la Catedral, porque los americanos no se atreverían a bombardear ni destruir ese monumento de la humanidad."
Esperé con paciencia que terminara su conferencia. Ese gran hombre , amigo de mi padre y conocido por mí, desde los tiempos en que dirigía las movilizaciones estudiantiles de la UER y que con muchas frecuencias nos encontrábamos en esos escarceos; porque él dirigía una unidad móvil de un noticiero radial. Corriendo los riesgos al igual que nosotros, para informar en vivo y directo los acontecimientos de esas luchas y constantes enfrentamientos con las fuerzas represivas del régimen de los doce años del presidente Balaguer. Años después coincidimos en el PLD. Él un alto dirigente y hombre muy cercano a Juan Bosch y yo como un compañero de los Círculos de Estudios y de los Comités de Base.
Pedí la palabra y antes de concederla lanzó un elogio sobre mi y mi padre. Le di las gracias y pasé a decirle lo siguiente: " Lo que usted dice de Juan Bosch, Fernández Domínguez, un papelito, la catedral y Caamaño, no responde a la verdad. Yo escuchaba por la radio constitucionalista los discursos pronunciados por el presidente Bosch, desde Puerto Rico, llamando al pueblo y a los militares a resistir a la fuerza interventora y en uno de esos discursos decía: "Pueblo pequeño, nación débil, ha asombrado al mundo. Hasta el propio Charles De Gaulle el más grande de los héroes vivos apoya tu lucha". Una voz de aliento, de lucha, de firmeza.
Bosch logra la entrada del coronel Fernández, porque se le presentó una oportunidad de enviarlo en un avión de las fuerzas invasoras y era Fernández Domínguez un militar con mucho arraigo en las fuerzas armadas dominicanas. Un militar con bastante autoridad dentro de los militares constitucionalistas y por ende el más indicado para sostener, lo que hasta ese entonces eran las negociaciones para que esa revolución, ya embotellada por la invasión de 42 mil soldados y una montaña de cañones pudiera sacar el mayor provecho de la misma."
El hombre grande fue a hundir a Bosch y a Fernández Domínguez. Cuando terminé recibí el aplauso de la concurrencia, y él sin inmutarse me dijo: "Fidel tú tienes razón, pero pocas".
Resulta que ahora, el gran tejedor de las mentiras y las calumnias, Bonaparte Gautreaux Piñeiro, (Kabito); en el programa de Julio Hazim, repite su cuento sin el papelito. Le agrega otro elemento más interesante: "llegó el coronel Fernández y se reunió en el edificio Copello ( asiento de la presidencia) con los militares y vio que todo el mundo salía con una "chemba"( mueca de disgusto ) y que le preguntó a Francis lo que pasaba y que éste le contestó:" Ese bandido viejo tuyo, que quiere que nos rindamos y nos metamos en la catedral". Nunca esas palabras salieron de la boca del Coronel Caamaño contra el hombre que era el jefe y líder de los "soldados de la libertad y los militares del pueblo", como les llamó el presidente Juan Bosch.
El emisario de la rendición. El hombre de más confianza del presidente Bosch. El que llega en un avión Yankis a regañadientes; organiza a los cinco días el asalto al Palacio Nacional. Es exactamente esta acción la que desmiente con toda contundencia la mentira del señor "Kabimiento".
Penoso y ridículo que el señor "Kabimiento", se haya dedicado a tratar de enlodar con una carreta llena de lodos al presidente Bosch y al Coronel Fernández Domínguez. Ya en una ocasión dijo que ese héroe Nacional fue enviado por Lyndon B. Johnson y que Bosch era un agente del FBI. Pero se olvida que duró desde el 1970 hasta el 1979 sirviendo las órdenes de Bosch. Se fue de su lado, cuando vio mejores oportunidades, tras el triunfo del PRD en las elecciones del 78. Es decir que duró una década ciego y sordo; Obnubilado al lado de Bosch. Sin descubrir todo lo que ahora desparrama con su verbo y su pluma. Sus escupitajos no son altos, pero bajan con la fuerza de gravedad de la mentira golpeándole el rostro con un peñón desprendido del Pico Duarte.
23-4-2021.-
FORMAN COALICIÓN ENRIQUILLO EN BARAHONA
sábado, 24 de abril de 2021
MIS "ÚLTIMOS TIROS" POR LA REVOLUCIÓN: ¡QUÉ SIGA EL "BULLYING"!
Cuando regresé a mi país, República Dominicana, después de permanecer un tiempo fuera, manifesté que lo hacía porque quería tirar mis últimos tiros a favor de la revolución. Previo a mi llegada, lo conversé con mi entorno, y solo podía escuchar, «este hombre está loco, él no sabe que ya eso pasó».
Ya en el patio, las risas y las burlas, no se hicieron esperar. Hasta ahí no hay problemas. Lo que duele es que el "bullying", como dicen ahora, lo realizaron los que compartieron la lucha contra los criminales 12 años de los gobiernos presididos por el doctor Balaguer. Que no era un trabajo político, paja de coco, tranquilo, y muy peligroso.
Quedé estupefacto al observar con la vehemencia que lo hacían. Cuanta desfachatez, carajo. Aunque estuvieran en su derecho de haber cambiado su forma de pensar y actuar, debieron guardar la compostura, caramba. Un hombre acabado de llegar de los países y encontrarse con un coro que quiera tumbar los ánimos, no es fácil.
Gracias a Dios y a la Virgen que chocaron con un muro de contención, ideológico y político, preparado para resistir cualquier golpe, por más fuerte que sea. Su supuesta fortaleza fue diezmada por el capitalismo. La mía, por el contrario, que viví en las entrañas del monstruo, se fortaleció en el transcurrir del duro batallar por la vida.
Cada quien tiene la libertad de escoger el camino que mejor
le convenga. Eso es inevitable.
Lo comprendo perfectamente. La lucha contra el capitalismo no es un flay al cátcher. El enemigo de clase te dispara con todas sus armas; si no puede con una, intenta capturarte con la otra. El ser humano es muy proclive caer en las tentaciones de la supuesta buena vida del capital.
El revolucionario y comunista, nace en el capitalismo, siendo influenciado por él desde el vientre de su madre. Un bombardeo ideológico que no cesa hasta desaparecer físicamente.. Porque es una guerra sin cuartel, de vida o muerte. Muchos se han quedado en el camino, disfrazando su presencia.
Las convicciones políticas e ideológicas hay que alimentarla diariamente con el trabajo práctico y teórico; para que no se oxiden. No quedarse en el marco de las ideas sin llegar al fondo de la cuestión. Observar los resultados de la labor realizada, para enriquecerlos con los ajustes que amerite los mismos. Jamás quedar satisfecho, si hay tareas pendientes.
La revolución es tarea diaria, a cada instante y en cualquier circunstancia. No hay tiempo que perder. Pero hacer el trabajo con conciencia, bien planificado, y con dirección. Todo tiene un objetivo y actividades, cumplirla al pie de la letra, enriqueciéndola en forma creadora.
En cualquier pausa, debilidad, el capitalismo te atrapa. Es una lucha intensa que no han comprendido los revolucionarios y comunistas dominicanos, que se creen que todo es lanzar consignas y discursos obsoletos. Por eso muchos han caído en los brazos del capital, y lo exhiben en forma descarada. Una manera de atraer a los débiles de espíritu y de firmeza.
Pues, conmigo, se guayaron. Aquí no hay vuelta atrás. Revolución o muerte. ¡Qué siga el "bullying"!
¡APRENDAMOS DE ABRIL DE 1965!
Por Francis Santana
La guerra de abril de 1965 nos dejó enseñanzas que debemos tener muy presentes en todo momento.
Nos enseñó que la lucha armada es un método de lucha al que debemos estar prestos a recurrir en caso de cualquier ocupación extranjera, aunque en la presente coyuntura los métodos de lucha no violentos son los principales.
Que el imperialismo de los EEUU de Norteamérica es el enemigo principal de nuestra nación y de toda la humanidad en la actualidad.
Abril del '65 puso en evidencia una vez más, (ya eso había ocurrido en la Guerra Restauradora de 1863-65) que el pueblo en armas y en estrecha unidad con sectores militares patrióticos son capaces de enfrentar y derrotar a las clases reaccionarias nativas y de enfrentar con elevada dignidad toma intromisión foránea.
La guerra civil y posteriormente patriótica de abril de 1965, demostró, que en nuestro país existe una clase social oligárquica de grandes empresarios y terratenientes que junto a la cúpula de la iglesia católica y la alta jerarquía militar son aliados y serviles incondicionales al dominio que ejerce el imperialismo y sus empresas en nuestro país.
Abril nos enseñó que el poder de las clases reaccionarias locales puede ser derrotado en la medida que el pueblo en masa tome las calles y las armas.
Eso quedó más que evidenciado cuando en solo cuatro días de combates fueron aplastadas y desmoralizadas las tropas de San Isidro y de la Policía Nacional; las que se salvaron de una derrota aplastante y definitiva por invasión de los marines yankis.
En abril de 1965 se puso de manifiesto también, algo que ya se venía repitiendo en nuestra historia: la participación de un sector militar a favor de la lucha patriótica.
Eso ya había sucedido en 1844, I863, en el 1916 e incluso durante la dictadura trujillista.
Son inmensas las enseñanzas de abril de 1965: la participación militante de las mujeres, de la juventud, de gente de todas las edades, civiles y militares, intelectuales, trabajadores de la cultura y artistas, de gente del pueblo pobre de los barrios humildes y de clase media, obreros, campesinos y provincianos que vinieron a la capital a pelear por su patria, choferes, trabajadoras sexuales, homosexuales... la de abril fue una guerra del pueblo, de ahí su poder y contundencia.
Abril nos enseña, que para coronar victoriosa la revolución popular y de liberación nacional tenemos que construir la más amplia unidad en la diversidad del campo popular y patriótico.
Abril demostró que los auténticos liderazgos se construyen al fragor de las grandes luchas, no en las comparecencias en los medios de comunicación, en las campañas electorales o en las redes sociales.
El glorioso Coronel Caamaño, el más extraordinario líder antiimperialista dominicano del siglo pasado surge de las entrañas de la epopeya de abril, porque junto a su pueblo fue capaz de interpretar los justos anhelos de democracia e independencia de la patria y de bienestar de las mayorías nacionales.
¡Aprendamos de abril!












