jueves, 1 de octubre de 2020

ALIANZAS PÚBLICO - PRIVADAS Y ASALTOS A PATRIMONIOS NACIONALES EN TIEMPO DE COVID 19

Por Narciso Isa Conde

Las alianzas o asociaciones público-privadas (APP) son tan viejas como  la era neoliberal del capitalismo imperialista. Se inscriben dentro de las recetas transnacionales en materia de privatización del patrimonio público-estatal y del patrimonio natural (suelo, subsuelo y sobresuelo) de las naciones; especialmente de aquellas recolonizadas por los países centrales del sistema imperialista occidental.

 Las leyes sobre APP -siempre cortadas por el mismo patrón hegemónico- no excluye intromisión aun se trate de aéreas que se entiendan vitales en términos sociales, o estratégicas en materia de soberanía; tales como agua, salud,  educación, energía, puertos, comunicación, aeropuertos, autovías, transporte, bosques, minas, costas, biodiversidad…

La concepción que las impulsa se ajusta a un esquema de corrupción legalizada, de asalto  a la propiedad social, a los bienes comunitarios, a las obras y servicios públicos, a los recursos naturales…

 Implica situar los intereses y las ganancias privadas como determinantes de todo, incluido el propio Estado y sus instituciones.

 No repara en privatizar los grandes colectivos humanos, sus aportes, su trabajo, sus cualidades, su relación con la naturaleza no humana… y lo hace para el disfrute de una minoría deshumanizada y dispendiosa.

Pero tampoco excluye servir de escenario a la corrupción no permitida en el status legal vigente, sin consecuencias institucionales mayores.

A propósito de esto último vale traer a colación esta breve reflexión sobre lo acontecido en Perú en los últimos 25 años respecto al rol de las APP en el plano puramente delictivo:

 

“Todos estamos indignados con la corrupción. Esta compromete a los tres últimos gobiernos y si a estos se suma la ocurrida durante el gobierno de Fujimori incluye a todos los regímenes neoliberales de los últimos 25 años. Su principal medio han sido las asociaciones público- privadas (APP) con el objetivo de lograr la asignación de la infraestructura y servicios públicos, permitir sobrecostos y acotar beneficios”

“La corrupción no sólo compromete a las máximas autoridades políticas y a la tecnocracia que los avaló por motivos pecuniarios, sino además a los usuarios delictivos, intercambio futuro de favores, sumisión u omisión; también ocurre por un marco regulatorio laxo que la hizo posible.”

(Germán Alarco.-Corrupción, neoliberalismo y asociaciones público-privadas // 21/02/2017)

 

         EL GRAN ASALTO DE LO QUE RESTA POR PRIVATIZAR.

Hasta la llegada de la COVID 19, que desnuda todas las vertientes de la multi-crisis del capitalismo mundial y sus expresiones nacionales y locales en el centro y en la periferia del sistema, la nefasta obra del neoliberalismo y de las propias APP seguía inconclusa.

Cierto que la pandemia mostró el nefasto producto de esta civilización burguesa decadente y su agravamiento a la luz de las persistentes recetas neoliberales.

Cierto que sacó a flote el deterioro de los sistemas de salud a consecuencia de las privatizaciones, y aceleró y precipitó la crisis integral de mayor profundidad y extensión a lo largo de su historia.

¡Cierto!

Pero además, la pandemia -dada su velocidad de contagio y su manipulación desde los principales centros y corporaciones del sistema imperialista occidental- ha paralizado y semiparalizado gran parte de las actividades económicas;  operando a la vez como una especie ajuste global drástico, que empobrece Estados y pueblos periféricos, y afecta amplios sectores de las economías centrales; creando así condiciones para nuevos procesos de concentración de capital y apropiación de riquezas a cargo de las corporaciones más fuertes y activas en el contexto de la crisis sanitaria mundial y en medio del repunte y expansión de los déficit estatales.

Estados y gobiernos prácticamente quebrados, disponiendo de patrimonios públicos y riquezas naturales, que por falta de liquidez no pueden activar por cuenta propia, pasan a ser presas fáciles de las oligarquías capitalistas transnacionales y locales, que poseen enormes reservas financieras y siguen (una parte de sus integrantes) operando sus negocios y hasta obteniendo más ganancias que antes del desplome parcial de las economías.

 Los mandamases del sistema dominante abren las llaves a un endeudamiento externo de gran envergadura, condicionado a la vez por las imposiciones del Banco Mundial y del FMI.

Activan y amplían el capítulo de las APP para producir iniciativas que posibilitan utilizar recursos estatales y sobre todo riquezas naturales todavía no privatizadas, mediantes formatos engañosos de alianzas estatales-privadas que favorecen fundamentalmente a los grandes socios capitalistas.

Nutren los presupuestos estatales deprimidos al costo de “empeñar” el país.

Entre los nuevos préstamos, que fluyen por ambas vías, y las disponibilidades crecientes de las facciones más poderosas de los inversionistas privados, (radicados en el país respectivo  o en el exterior), se está constituyendo un poder de financiamiento adicional dirigido a apropiarse completamente de los Estados, sus presupuestos, las empresas quebradas, las diversas vertientes del territorio y los potenciales negocios contemplados en las leyes y reglamentos que le sirven de sustento a las APP.

Las disponibilidades que nutren esa rapacidad se están concentrando en entidades financieras invulnerables al nuevo coronavirus, en las farmo-corporaciones y otros empresas del sector salud y seguridad social (incluidas las ARS y AFP privadas), en las compañías mineras (que continúan operando y expandiéndose), en el complejo militar industrial financiero (que sigue con su “guerra global infinita”), en los carteles de la informática (que se están sirviendo de la crisis con un cucharón gigante), en las cadenas alimenticias y en otros sujetos capitalistas actualmente activos y en procesos de engorde.

         ¡NO SE CAEN, HAY QUE TUMBARLOS!

El neoliberalismo, al tiempo de exhibir sus lacras, no cesa en sus metas privatizadoras y desnacionalizadoras.

La crisis de por sí no lo tumba, ni desplaza sus raíces capitalistas. Ese poder no cae por sí solo. Hay que tumbarlo y eso es tarea de los pueblos oprimidos, sobre-explotados, excluidos… y de sus fuerzas activas y de vanguardia.

 En este instante está en marcha un verdadero asalto del gran capital a lo que resta por privatizar en el marco de un intento de vuelta a la economía real, a las bases materiales de la producción.

Los gobernantes de los países dependientes, como es el caso de nuestra República Dominicana, mentalmente re-colonizados, han puesto en venta, a precio de vaca muerta, toda la riqueza disponible; usando entre otros recursos una asociación subordinada que termina en manos de un solo socio: el gran capital privado, que ahora celebra el relanzamiento de las APP.

Por eso urge activar la contrapartida de necesidades, luchas y demandas imperiosas.

De indignación, organización y conciencia.

De rebeldías y propuestas transformadoras.

De rupturas imprescindibles y creación de lo nuevo

La contrapartida soberana, anti-neoliberal,  anticapitalista…definidamente socialista.






NO ES LOCURA, ES SU NATURALEZA.

 Por Matias Bosch Carcuro

Se estuvo trabajando por años, finalmente se promulgó en febrero, y ahora vendrá su puesta en práctica. Todos y todas debemos leer la Ley No. 47-20 de Alianzas Público-Privadas y su reglamento. No es palabra que bajó del cielo.

El artículo 4 de Definiciones es decidor, cuando señala que las alianzas público-privadas son “el mecanismo por el cual agentes públicos y privados suscriben voluntariamente un contrato de largo plazo (…) para la provisión, gestión u operación de bienes o servicios de interés social”, a los cuales define como “cualquier obra o activo cuyo uso permite satisfacer necesidades de interés colectivo, incluyendo los bienes públicos”.

También puntualiza que su beneficio financiero será “las utilidades netas derivadas en favor de los agentes suscriptores del contrato” y que pueden durar hasta 40 años, es decir, para cuando sean adultos los nietos de quienes las obtengan.

Estemos claros: esta ley no es para complementar ni mejorar la que ya regula las compras, contrataciones y concesiones del Estado. Aquí se va por más y la Autopista del Nordeste será un cuento de niños comparado con lo que puede venir. De hecho, lo referente a concesiones queda sustituido con la nueva norma.  

La gracia de esta ley es que habilita legalmente que aquellos bienes y servicios que harían posible (bien o mal) el acceso y disfrute de derechos fundamentales, y que por su naturaleza son bienes de primera necesidad sin sustitutos ni competencia, o no accesibles a precios de agentes privados, sean gestionados como negocio y fuente de ganancia.

Y encima pone al Estado a ocuparse de que así sea, incluso si no lo tiene proyectado; basta que una empresa lo ponga en la mira y el proceso arranca. El famoso “Estado social y democrático de Derecho” se despoja de su rol principal, para convertirse en gerente de un mercado.

Es llevar a todas las áreas la lógica del Sistema de Seguridad Social, en que derechos humanos como la salud y las pensiones se han entregado a empresas nacionales y extranjeras cuya naturaleza es hacer negocio. La ciudadanía –en su mayoría despojada y empobrecida- queda convertida en clientela forzosa de estas empresas.

Si un emprendedor cualquiera tiene que fajarse y competir para mantenerse y ganar, esta ley garantiza (a unos pocos con muchos recursos) el monopolio de bienes y servicios esenciales, y su ingreso y ganancia estarán garantizados porque la población depende de ellas. ¿Qué racionalidad económica es esa?

Las asociaciones empresariales usan entonces la excusa de invertir en “necesidades” para negarse a avances en justicia fiscal y a que el Estado recaude lo que necesitamos. Muchas veces los “inversionistas” terminan subsidiados por la sociedad y todo lo verdaderamente grave que se vería mal escrito en la Ley queda para los “estudios” y los contratos. ¿Cuántos leeremos esos documentos en los cuales no tendremos ninguna participación?

Podrá argumentarse que esto no significa privatizar, apelando a una definición restringida de la privatización, propia de los ochenta y noventa, cuando se traspasaba la titularidad de la propiedad.

España, Chile, Puerto Rico, son casos emblemáticos de cómo la privatización ocurre bajo la consigna de “alianzas”, pues en la práctica la operación y acceso al bien o servicio ya no estará en manos públicas y responderá al “beneficio financiero” de empresas, inclusive de inversionistas extranjeros.

Por ahí se van hospitales, escuelas, carreteras, transporte público, vivienda social, agua, energía, todo.

Tal vez haya sido un error, un exabrupto o imprudencia de quien lo dijo, pero lo hizo: las actividades de OPRET (entiéndase Metro y Teleférico) y OMSA están en la lista. Lo mismo se explicó pausadamente en televisión sobre el acueducto del Este.

De hecho, fue con la urgencia de facilitar las APP que se explicó la modificación exprés de las normas para designar al director de INAPA.

Dice una fábula que el alacrán le pidió al maco que lo ayudara a cruzar un charco subido en su espalda.

El maco se negaba porque temía a ser picado por el alacrán, pero este le prometió que no lo haría y el maco le hizo el favor. Cuando llegaron a la orilla, el maco sintió el pinchazo venenoso y le reclamó: “¡Pero tú me dijiste que no lo harías!”, a lo que el alacrán simplemente contestó: “Lo lamento, es mi naturaleza”. 

Podrá decirse que son locuras o que habrá la máxima transparencia, pero la naturaleza de las “alianzas” público-privadas es la que es y ya puede verse a los interesados, incluyendo bancos y AFP, juntándose para ver cómo repartir un bizcocho llamado República Dominicana.

Fuente: https://hoy.com.do/no-es-locura-es-su-naturaleza/



 

 

martes, 29 de septiembre de 2020

LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA Y SUS OBJETIVOS

 Por: José Danilo Domínguez

El pensamiento mecanicista de nuestros radicales de izquierda los lleva constantemente a guiarse por la apariencia de las cosas, es decir, no por lo que éstas son el realidad, sino por lo que aparentan ser o por lo que a ellos se les figura son.

Aunque muchos de ellos dicen ser marxistas, su postura política desdice esa condición ya que su visión no va más allá de reconocer en todos fenómeno sus aspectos aislados y sus nexos externos.

Nuestros radicales de izquierda, no son capaces de ver el conjunto que envuelve los procesos.

Al no ver el conjunto que envuelve los procesos, al ver estos procesos en una forma mecanicista, tan sólo en sus aspectos aislados, pierden lo esencial en el estudio de los fenómenos, que es poner de manifiesto la contradicción, la contradicción que origina el cambio.

EL CAMBIO ES LA LUCHA ENTRE CONTRARIOS QUE MUTUAMENTE SE EXCLUYEN

El cambio es la contradicción entre lo nuevo y lo viejo. Entre lo que debe morir y no muere, y lo que debe surgir y no surge.

¿Por qué es tan difícil el surgimiento de lo nuevo?

Por la oposición de lo viejo que todavía forma parte de todo el cuerpo social de la nación, no sólo en la realidad objetiva sino también condicionando los factores subjetivos, los hábitos, las representaciones, el modo de pensar de la gente

Lo viejo es la ALIANZA DE CLASES que da origen a una oligarquía sustentada en el poder de los terratenientes y la burguesía compradora, en alianza con los bancos, sectores esclesiásticos y cúpulas militares y policiales corrompidas

Lo nuevo para la etapa democrática, es la burguesía industrial de la cual ha de emerger como su sombra un proletariado fuerte y vigoroso, capaz de cumplir no sólo con los objetivos de la etapa democrática sino con sus propios objetivos de la etapa socialista

EL CAMBIO COMO PROCESO

No ver el cambio como parte de un proceso que comprende etapas es parte de los errores que mantienen al movimiento de izquierda en reflujo.

La revolución dominicana es un proceso prolongado, y como proceso prolongado, hay que verla como un camino largo, y segmentado en partes más pequeñas que denominamos etapas, periódos y fases.

Cada etapa tiene su propia estrategia general, no es lo mismo la estrategia para la etapa democrática que la estrategia para la etapa socialista.

Por ejemplo para la etapa democrática la aliada del proletariado es la pequeña burguesía (tanto rural como urbana) en general y la burguesía democrática, que en estos momentos juega el papel de ser la parte más importante en el proceso, debido a su mayor grado de organización y de conciencia política.

Pero para la etapa socialista, cuando se ha logrado derrotar a la burguesía en general, la pequeña burguesía en general pasa a ser el enemigo principal del socialismo y la pequeña burguesía en particular (la pequeña burguesía empobrecida) pasa a ser su aliada.

Asimismo cada periodo y cada fase tienen su propia estrategia, su propio plan de acción, sus propios objetivos generales y particulares,

enmarcados dentro de un plan de lucha representado por el PROGRAMA.

El programa es pues, la condensación de todos los objetivos visualizados en el proceso, que surge como guía para la orientación en cada circunstancia, en cada coyuntura determinada, como respuesta política a las necesidades de la sociedad.

LA RESPUESTA AL REFLUJO

No puede ser el eclecticismo de una unidad sin principio, no surgida del debate democrático de las ideas y de la aprehensión que hagan las masas de esas ideas.

La burguesía democrática, auxiliada por la democracia pequeño burguesa, se encuentra hoy a la cabeza de los cambios que deben realizarse en la sociedad.

Eso es bueno por un lado y malo por el otro

¿Por qué?

Porque al estar en el proceso como una de las fuerzas motrices que lo impulsan constantemente hacia adelante, la burguesía puede pensar que puede manejarlo sola sin contar con el apoyo del proletariado, y sin incluir dentro de cada fase, dentro de cada periodo, los objetivos propios de dicha clase, que en el marco de las reformas, garantizan la libertad de organización y de agitación del proletariado, no sólo como clase en sí, sino también como clase para si.

Para un marxista consecuente, la lucha por la democracia burguesa es un objetivo fundamental tanto en lo que respecta a la ETAPA, a los PERIODOS, COMO A LAS FASES.

La lucha por la democracia es la lucha por las reformas sociales y políticas.

El objetivo de la FASE es más limitado que el objetivo del periodo. Una fase además de un objetivo fundamental, puede comprender un objetivo principal, que nace de una coyuntura específica, y que demanda una mayor concentración de esfuerzos en su solución.

EL objetivo del PERIODO es derrotar la CORRUPCIÓN Y LA IMPUNIDAD.

Pero debemos distinguir que dentro de las fases y los periodos existen MOMENTOS COYUNTURALES que determinan que lo fundamental no sea lo principal, lo determinante.

Es por ello que aunque en la FASE ACTUAL el OBJETIVO FUNDAMENTAL sigue siendo LA DERROTA DEL PLD, el OBJETIVO PRINCIPAL DE LA FASE HA PASADO A SER LA ORGANIZACIÓN DEL ESTADO Y LA DEDICACIÓN DE LA MAYOR PARTE DE SUS RECURSOS, EN EL ENFRENTAMIENTO DE LA PANDEMIA.

Sin derrotar a la PANDEMIA, no es posible completar el OBJETIVO de la FASE que es derrotar al PLD, ni completar el OBJETIVO del PERIODO que es derrotar la corrupción y la impunidad.

Debemos tener en cuenta que para la DEMOCRACIA, sin el sustento político que le da el PLD a la oligarquia, y sin la base económica que les ofrecen a ésta la corrupción y la impunidad, al movimiento democrático, se le hace más fácil crear las condiciones para derrotar a esa alianza que mantiene al país en el atraso.

METAS DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

Estas tres METAS,

1) Derrotar a la OLIGARQUÍA,

2) propiciar la INDUSTRIALIZACIÓN DEL PAIS y,

3) ENSANCHAR LA DEMOCRACIA,

Representan los objetivos supremos de la ETAPA DEMOCRÁTICA.

Para mejor decir REPRESENTAN LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA.

CUESTIONES DEL DESARROLLO DE LA REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA

Las cuestiones cardinales atinentes a la revolución democratica están contenidas en la pregunta ¿ES DICHA REVOLUCIÓN UN PROCESO A REALIZAR O UN PROCESO EN VÍA DE REALIZACIÓN?

Lo que pone en mayornente en evidencia la concepción mecanicista de nuestros radicales de izquierda es que siguen viendo la revolución dominicana como un proceso extático, o de simple desplazamiento, siempre pendiente a realizar y no como un proceso con movimiento propio, en vía de realización.

La revolución democrático burguesa es la instauración del viejo capitalismo, el capitalismo de la libre competencia, basado en la economía mercantil capitalista

Esa revolución se puede establecer por la vía pacífica o la vía violenta. Puede tener un carácter netamente económico, como en Inglaterra con la revolución industrial, o puede tener un carácter netamente político, como en el caso de la revolución francesa de 1879

En el caso Ruso, la revolución de Enero de 1905 y la revolución de Febrero de 1917 fueron revoluciones políticas, aunque la revolución de Octubre de ese mismo año, además de un carácter político tuvo un carácter económico.

Es decir, fue propiamente una revolución social.

El embrollo sobre la revolución democrática surgió en el Congreso Comunista celebrado en el año de 1920, cuando allí con la advenencia de Lenin, se decidió cambiarle el nombre por revolución democrática nacional, aunque reconociendo que toda revolución democrática nacional era un revolución democrático burguesa

La segunda causa de debate en ese Congreso, fue el problema de la dirección, pues se puso como condición rígida para el apoyo de los comunistas, no la necesidad que emanaba del desarrollo histórico de cada país en particular, de acuerdo a sus condiciones específicas, sino la capacidad de los comunistas para dirigirlas, o de que en éstas se les garantice a ellos el ejercicio de agitación y propaganda.

Es está visión esquematizada, la que ha predominado entre nuestros radicales de izquierda, amén de otros errores como los señalados por Luis Gómez, que son tanto de carácter teóricos como prácticos:

I.-Según Luis Gómez, estas representan las RAZONES TEÓRICAS:

"1) La incomprensión de la dialéctica objetiva del desarrollo capitalista en la sociedad dominicana con su avance y desenlace en la expropiación de los expropiadores.

2) Incomprensión de la posibilidad material sobre la formación del partido del proletariado en el país como resultado de la interacción entre base y super-estructura

3) Incomprensión del peso de la diversidad en la conformación de la unidad

4) Incomprensión de la doctrina marxista en su conjunto.

5) Incomprensión de la realidad dominicana como un todo.

II.- RAZONES PRÁCTICAS

6) Confusión entre Proletariado y clase obrera

7) Confusión entre oposición intra y extra sistema

8) Confusión entre análisis coyuntural y análisis de clase

9) Confusión entre comunistas y simples revolucionarios

10) Confusión entre antagonismo y simple contradictoriedad."

Estas Incomprensiones y confusiones explican la incapacidad de los radicales de izquierda de diagnósticar correctamente los males que afectan al país y nos explican porqué sus recetas de hoy siguen siendo las mismas del pasado, cuando los problemas sociales y políticos de hoy son distintos de los problemas del pasado.

Es cierto que vivimos en una sociedad capitalista atrasada, pero lo que deforma su economía contrario a lo que piensan los radicales de izquierda no es la dominación imperialista, sino el control oligárquico que ha impedido el desarrollo industrial, para beneficiar los intereses de la burguesía compradora, los terratenientes y los bancos, olvidando que en una economía mercantil capitalista, la base del desarrollo capitalista no está en la mercancía que se compra o se vende, sino en el valor agregado que tiene toda mercancía cuando se compra o se vende.

Durante más de 60 años el país ha estado en crecimiento continuo. Los radicales de izquierda, se tapan los ojos frente a este crecimiento sin darse cuenta por ello que la revolución burguesa se realiza, pero no como una revolución burguesa desde abajo, sino como una revolución burguesa desde arriba, hecha no en el interés de toda la burguesía, sino de fracciones de la burguesía y los terratenientes, no en el interés de los de abajo, sino en el interés exclusivo de los de arriba.

La ceguera no les permite ver a los radicales de izquierda las conquistas políticas obtenidas hasta hoy. Es cierto que esas conquistas políticas deben ser ENSANCHADAS Y NO COMPRIMIDAS, es cierto que se hace perentorio lograr la COMPLETA LIBERTAD SINDICAL. Es la razón por la que mantenemos el lema CONSECUENTE de ENSANCHAR LA DEMOCRACIA, de COMPLETA LIBERTAD DE ORGANIZACIÓN, AGITACIÓN Y PROPAGANDA.

La oligarquía ha hecho a su manera la revolución burguesa desde arriba, ahora se abren las puertas para completarla con la revolución burguesa desde abajo

Ese será el OBJETIVO a presentar en nuestro próximo artículo.



CONTRA VIENTO Y MAREA, PERSISTAMOS EN UNIR A LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

 Por: Francis Santana

En una de las veces que el intelectual progresista brasileño Frei Betto visitó la República Dominicana, expresó lo siguiente: "Cristo volverá y encontrará a la izquierda dominicana dividida".

Considero que hasta tanto no sean establecidas las verdaderas causas de la práctica sectaria, vanguardista y recurrentemente divisionista de nuestra izquierda, ésta continuará fragmentándose, compitiendo entre sí y apostando a ser vanguardia en base al fracaso de las otras organizaciones similares.

Se aducía que la causa de esas divisiones eran las pugnas chino-soviéticas. Esas pugnas hace varias décadas que no existen; pero aquí seguimos más divididos.

No nos uníamos (se decía) por diferencias sobre el carácter de la revolución, y ya en lo fundamental esa contradicción ha sido superada; pero seguimos cada día más separados.

Nos dividimos peleándonos en relación a cual era la vanguardia; pero hoy ningún grupo de nuestra izquierda se atreve a auto-proclamarse la vanguardia de la revolución dominicana; pero seguimos más fraccionados que en cualquier tiempo pasado.

No nos uníamos por diferencias respecto a la pertinencia o no de participar en los procesos electorales y hoy la gran mayoría de la izquierda cree en la posibilidad de participar en esos procesos; pero ni los que pensamos de esta manera nos unimos.

No nos uníamos porque algunas organizaciones no creían correcto llegar a acuerdos con determinados partidos del sistema; pero los que no están de acuerdo en practicar ese tipo de unidad, tampoco se unen.

Se plantea la necesidad de hacer un balance a profundidad de la práctica histórica y presente de la izquierda para desentrañar las causas de sus errores, para aprender de esa historia y corregir nuestras fallas, desviaciones e inconsecuencias y ver también nuestras fortalezas; pero tampoco se hacen esfuerzos serios para hacer ese balance; al contrario, se sabotean permanentemente.

Es más que evidente que ha sido difícil construir la unidad de la izquierda.

Y ha sido más que evidente además, que esa unidad se ha convertido en una meta política frente a la que nos hemos venido descalificando.

Pienso, a partir de lo que ha venido sucediendo en relación a este tema, que quienes han desempeñado los roles de principales dirigentes de la izquierda en los últimos 50 años tienen ( y no me excluyo) la mayor cuota de responsabilidad en las divisiones, el sectarismo y en la demostrada incapacidad para unirnos.

Pero de lo que debemos estar absolutamente seguros es de que sin unidad de las fuerzas revolucionarias, patrióticas y progresistas de la nación, no será posible alcanzar la plena independencia nacional y avanzar ininterrumpidamente hacia un sistema social que no será capitalista.

Saludo los esfuerzos de quienes desde distintos ángulos vienen promoviendo la unidad de la izquierda dominicana y los llamo humildemente a perseverar en ese sendero, tortuoso y digno a la vez.

No tengo duda alguna de que habrá en el país una gran unidad del campo popular, revolucionario y progresista, al igual que como estoy sólidamente convencido de que podemos vencer...y de que venceremos.



lunes, 28 de septiembre de 2020

INSISTIENDO EN LA POLÍTICA COMO PUNTO DE PARTIDA

 Por: Manuel Salazar

Una plataforma política firmada con la Coalición Democrática, fue la base de la unidad de varias fuerzas políticas para trabajar por el cambio de gobierno, hecho que se logró con los resultados de las elecciones del 5 de julio.

Para la coyuntura electoral que concluyó ese día, el PCT se dio una táctica que tuvo por propósito: contribuir a desplazar al PLD del gobierno, y que ese hecho contribuyera a una nueva ambientación política en el país, que se exprese en cambios políticos y sociales democráticos que, a su vez, creen las condiciones adecuadas para una nueva transición democrática.

Evitar que la continuidad del PLD en el gobierno fortaleciera la sensación de derrota histórica en el pueblo; y por el contrario, su derrota despertara la esperanza, y la idea de que se puede avanzar.

Esta es la cuestión ahora.

De nuestra parte, ese fue el objetivo táctico; estrictamente politico; sin pensar en derivaciones secundarias; y se inscribe en el pacto firmado en la Coalición Democrática.

Dijimos que la plataforma acordada era, así punto de unidad para el cambio; como bandera de reclamo una vez logrado el cambio. Es una dialéctica, la unidad se logró en torno a unos puntos programáticos, en consecuencia esos puntos programáticos deben ser reclamados.

De tal manera, lograr que el gobierno cumpla con la plataforma programática acordada, es el objetivo de este nuevo momento político, post elecciones.

Es por eso que una vez se logró el triunfo del 5 de julio, el PCT declaró de manera pública: La táctica se ha consumado. ¡Bien por el pueblo; el PLD se va. La lucha sigue, vamos por más!

Una vez más, esta es la cuestión que se nos plantea ahora.




COVID Y NORMALIDAD

Por: Narciso Isa Conde


Si los contagiados/as con síntomas son muchos/as, los asintomáticos hay que multiplicarlos por diez de acuerdo a la experiencia mundial, y corresponde sobre todo a niños/as, adolescentes, jóvenes y adultos no mayores y no enfermos; por lo que la cifra de portadores sanos sin detectar es elevadísima.

“Convivir con la covid-19”, por tanto, es mucho más fácil y menos riesgoso para un amplio segmento de nuestra sociedad integrado por niñez, juventud y adultos/as mayores que no padecen de diabetes, hipertensión, cáncer, obesidad, enfermedades cardiovasculares y hepáticas, baja defensa, desnutrición…; lo que traduce en mayor vulnerabilidad y altísimo riesgo de muerte y deterioro de la salud para la mayoría empobrecida, población enferma y adultos/as mayores.

La “covid-normalidad”, pues, puede encajar bastante bien con una parte de la sociedad que tiene condiciones para “contagiarse sin enfermarse” o “sin enfermarse gravemente”; y, de paso, contagiar a la parte vulnerable para la que esa convivencia es sumamente peligrosa.

Esto es más grave por varias razones: los/as que se saben no vulnerables, o poco vulnerables, no tienen formación para proteger o cuidar a los/as de altos riesgos.

Una gran parte comete grave irregularidades en cuanto al uso de las mascarillas o nasobucos y al distanciamiento físico, autoridades que saben reprimir pero no instruir, establecimientos empresariales y áreas de servicios públicos que violentan las normas sanitarias y un transporte en “conchos, voladoras y moto-conchos” que es un desastre sanitario.

Así mismo, el alto grado de hacinamiento y la medicina como negocio, son peligros públicos permanentes. Las posibilidades de sanación de la población vulnerable se reducen porque el énfasis se pone en el gran negocio de las vacunas atadas a la OMS y los grandes consorcios capitalistas de la salud; y porque la OMS -condicionada por esos intereses- pone poco énfasis en los remedios e incluso bloquea tratamientos baratos eficaces en alguna medida.

Y para colmo, no existe un plan nacional que contemple fortalecer el sistema inmunológico de cada ser humano; ni un programa particular que le dé un tratamiento especial (mapeo de pruebas y atención concentrada) a los principales focos de infección y le otorgue un sitial especial -con normas apropiadas, asistencia social, económica y salud de calidad- al sector de la sociedad impedido de “convivir” con este virus y de acceder a la llamada “Covid-normalidad”.

Esto revela que la pandemia, inducida o no, pero evidentemente manipulada, está siendo enfilada cada vez más contra lo que el capitalismo neoliberal denomina “población sobrante”, con un espíritu clasista criminalmente maltusiano.

Fuente: https://elnacional.com.do/covid-y-normalidad/



sábado, 26 de septiembre de 2020

ABINADER, DANILO Y LEONEL: ¿TRANSICIÓN O CAMBIO?

Por: Fortune Modeste Valerio

Los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, PLD, se caracterizaron por la presencia de una voraz e insaciable pequeña burguesía que sepultaron los ideas democráticos y progresistas del profesor Juan Bosch. Se acomodaron tanto que convirtieron su entidad política en una corporación mafiosa para producir dinero al granel. 

Los expresidentes Danilo Medina Sánchez y Leonel Fernández Reina, fueron dos caras de la misma moneda corrupta que degeneraron el partido de Juan Bosch. ¡Ironía de la vida! Ahora, los dos, por separados, son representantes de la dignidad y el decoro. Se aliaron, momentáneamente, a los sectores oligárquicos burgueses para mantenerse en el poder y malversar recursos públicos. 

Sus aspiraciones presidenciales agrietaron sus relaciones, imponiéndose, en el momento, quien tenía mayor poder económico y político; por su puesto, se impuso el expresidente de la República, Medina Sánchez. Su división contribuyó a su salida del poder. 

Frustraron los planes tácticos y estratégicos de ese partido para encausar el país por senderos de un verdadero proceso democrático. Se entregaron en cuerpo y alma a los sectores retrógrados de la oligarquía criolla y a enriquecerse con las dos manos. De nuevo, se frustran los intentos de una transición que nos permitan salir del atraso, subdesarrollo y la dependencia económica y política. 

El PRD llega al poder, en el año 2000, con el expresidente Hipólito Mejía. Un gobierno desastroso, donde imperó la incapacidad y el desorden. Creando la oportunidad, por falta de alternativas, del retorno del PLD, con Leonel Fernández como candidato presidencial. Iniciando, de esa manera, la Era maldita del PLD corrupto. 

El PRD se divide por la disputa de la candidatura presidencial entre Miguel Vargas Maldonado y el expresidente Hipólito Mejía y Luis Abinader. Se vuelven agrietar las diferencias por el poder y surge un nuevo grupo político, el Partido Revolucionario Moderno, PRM, con Hipólito y Abinader como sus líderes. 

La oportunidad para una transición democrática fue traicionada por el PLD, Danilo y Leonel; también por Hipólito Mejía y el PRD. Ahora, le toca, al bate, el turno a Luis Abinader y el PRM. Encabezando un gobierno constituido por sectores importantes de una “burguesía liberal” que tiene, un paño con pasta, que demostrar su apego a la Constitución de la República y respeto a la institucionalidad. 

Las clases sociales burguesas se baten por el poder, destacándose la pequeña burguesía en sus capas altas y medias. Los proyectos progresistas y democráticos se ven acorralados por el interés de ganar la confianza y respaldo del sector oligárquico burgués. Y seguir los dictámenes del imperialismo norteamericano. 

Un cambio de gobierno no significa el inicio del proceso de transición democrática; se requiere de una clase social con conciencia de clase y política. Que no use el poder para vulnerar la Carta Magna y servirse con la cuchara grande. 

Las ataduras al poder imperial impide el establecimiento de un régimen democrático que garantice la institucionalidad, lucha contra la corrupción y la impunidad y el desarrollo económico. Es necesario garantizar los derechos fundamentales del ciudadano y la independencia de sus instituciones. Las fuerzas productivas no deben estar supeditadas al interés del poder extranjero, pero tampoco a las ansias desmedidas de un sector insaciable de la burguesía.