Por Lilliam Oviedo
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
miércoles, 18 de noviembre de 2020
UN GOBIERNO EFECTISTA, PERO TAMBIÉN PODRIDO Y ENTREGUISTA
lunes, 16 de noviembre de 2020
SALUD, VACUNAS Y NEGOCIOS
Por Narciso Isa Conde
sábado, 14 de noviembre de 2020
DÉJEMELO A MÍ
Por Rafael Chaljub Mejía
Aunque tenga que coger el pasaje fiao, estoy pensando viajar directamente a Washington, buscar una orden de desalojo contra el nombrado Donald Trump, inquilino mañoso que debe entregar en enero próximo el inmueble que ocupa y que se niega a salir del mismo en desafío a la Constitución y las leyes de su país.
El caballero Trump perdió las elecciones aún en el sistema electoral norteamericano, sistema indigno de un país que dice ser el campeón de la democracia y el mundo libre, en el cual no son los votantes directos los que eligen.
En ese sistema antidemocrático se impuso el señor Trump hace cuatro años, aunque quedó por debajo con tres millones de votos de Hilary Clinton. Y ahora se niega a reconocer su derrota.
Desde temprano comenzó a gritar que le harían fraude y desde que empezó el conteo rechaza inclinarse ante la realidad y dice que el ganador es él; que nadie lo saca de la Casa Blanca y que todo lo que se ha dicho, incluyendo los votos contados por los tribunales correspondientes, no es otra cosa que una trampa monumental que no está en disposición de obedecer.
Hace denuncias sin presentar pruebas de ningún tipo, sus recursos han sido desestimados donde quiera y, en la decisiva pelea legal que se libra en Pensilvania, lo menos que le han sacado en cara, además de la carencia de pruebas, ha sido que los expedientes presentados por sus abogados están viciados de errores de procedimiento y hasta de faltas ortográficas.
Pero él dice que no, que el ganador es él y que de la oficina presidencial no lo saca nadie. Pues ya veremos.
Leí en estos días que en Estados Unidos hubo una vez un caso similar en el cual un presidente derrotado dijo que no entregaba y la solución fue declinar todos los poderes en el que resultó electo, quitarle todo al perdedor rebelde, desde el avión número uno hasta la limosina presidencial, dejarlo a pie por aire, mar y tierra y anularlo totalmente como autoridad.
Si Trump sigue obstinado ese podría ser parte del tratamiento. Si aun así, sigue diciendo que no se va, entonces, déjenmelo a mí, porque emprenderé mi viaje a Washington, buscaré la orden de desalojo y los respectivos guachimanes, para sacar a este funesto personaje del capitolio y al grito de ¡eh pa fuera que va!, lanzarlo al zafacón de los desperdicios de la historia.
LA COMPETITIVIDAD DEL PAÍS
Por Manuel Salazar
lunes, 9 de noviembre de 2020
LA FÁBULA DE SÍSIFO Y UNA CUESTIÓN MEDULAR DEL PROCESO POLÍTICO DOMINICANO
Por Manuel Salazar
domingo, 8 de noviembre de 2020
LA GENUFLEXIÓN DE UN PRESIDENTE
Por Fidel Soto
sábado, 7 de noviembre de 2020
UNA POLÍTICA EXTERIOR E INTERNACIONAL, SUMISA Y RIDÍCULA
El presidente Luis Abinader Corona acaba de inaugurar su periodo de gobierno con posiciones de política exterior e internacional que revelan su desconocimiento de las variables fundamentales que mueven, en este tiempo, el acontecer mundial; al menos que quiera convertirse en punta de lanza de un imperio que destruye todo lo que toca con su poderío, Estados Unidos de Norteamérica.
Algo insólito que ocurra en un país del tercer mundo, con limitado crecimiento y escaso desarrollo. Entregar la soberanía a los intereses estadounidenses es burlar la confianza depositada, con el voto, por la población. Lacera profundamente la dignidad nacional, cuando se arrodilla vergonzosamente ante un poder que nos ha pisoteado militarmente varias veces, y profundiza su dependencia económica, política y social.
La dependencia política, económica y social, es contraria a los nuevos tiempos. Obstaculiza el despegue productivo de una nación, desaprovechando las oportunidades que brinda el mercado, y conseguir excelentes inversiones en beneficio del país. Para esto es necesario tener una mente y un accionar independiente de cualquier dominación ideológica opresora.
Cómo se le ocurre al presidente Abinader cerrarle las puertas a la economía más próspera del mundo, la República Popular China. Limitar sus inversiones a áreas de poca monta, es una desconsideración inaceptable. Un país ávido de inyecciones de capital fresco, no envenenado por las garras del capitalismo voraz y salvaje. Se desconsidera a un gobierno que ha ofrecido su colaboración permanente, cuando se le impide invertir en telecomunicaciones, aeropuertos y puertos. ¡Qué barbaridad!
La posición del gobierno dominicano va en vía contraria a los demás países de la región que aprovechan las inversiones chinas, para resolver problemas neurálgicos, por sus características y condiciones blandas. Plegarse a los intereses estratégicos del capital norteamericano es entregar la soberanía económica del país a un poder extranjero.
Por otro lado, lo más lamentable, el presidente Abinader no debe permitir traicionar su herencia familiar árabe para complacer los deseos imperiales. Es inverosímil cuando anuncia la posibilidad de trasladar la embajada dominicana a la ciudad de Jerusalén, territorio sagrado del Estado palestino. Violando las resoluciones de las Naciones Unidas, ONU. Es inadmisible sumarse a Honduras y Guatemala, en coro con los gringos, y vulnerar la dignidad de los palestinos.
La resolución 478, del 20 de agosto de 1980, del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas condenó el intento de anexar la ciudad de Jerusalén Este por parte de Israel. Al mismo tiempo solicitó a los Estados miembros a retirar sus misiones diplomáticas de la ciudad palestina. En el momento, solo tres países, EE. UU. Honduras y Guatemala, de la región tienen embajadas instaladas allí.
A veces la sumisión degradante por alcanzar propósitos determinados, terminan destruyendo los proyectos en curso. No es posibles transgredir las leyes internacionales en ara de caer gracioso al Tío Sam que se desacredita por su incapacidad, prepotencia y un poder, en el mundo, que ya es compartidos con otros países.
Lo que llora ante la presencia de Dios, es que un primer mandatario de origen árabe, como es el presidente Abinader, se preste a mancillar la dignidad, tanta sangre derramada, del pueblo Palestino. Y lo más lamentable, violar una resolución aprobada por cerca 146 Estados miembros de la ONU.
La política exterior e internacional de la República Dominicana no debe estar al servicio de los intereses del poder extranjero, mucho menos del que destruye, pendejamente, nuestros recursos naturales; mantiene una intromisión en los asuntos internos del país; y boicotea la frágil democracia latinoamericana y caribeña. Las necesidades inmediatas, a corto y largo plazo, son las que terminan el accionar, con autodeterminación, del gobierno, tomando en cuenta las variables geopolítica de la región y el mundo.










