Por Fidel Soto
1) Matar a Juan Bosch y a los rusos.
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
Por Fidel Soto
1) Matar a Juan Bosch y a los rusos.
Sentimos profundamente la partida de esta crucial e intensa cotidianidad del querido y respetado camarada José Vicente Rangel.
Los revolucionarios no esconden su intención de sustituir el capitalismo por un nuevo sistema económico, político y social; pero ese abnegado anhelo no depende de su voluntad y deseo, sino de la realidad objetiva. Convirtiéndose ésta en la piedra reluciente que arroja luz en el camino.
He reiterado varias veces que no es fácil sustituir un sistema, mucho menos el capitalismo. Históricamente el salto de una sociedad a otra nueva, tarda su tiempo. Es un proceso lento y largo, donde la vieja deja todos los avancen producido, para ser adsorbido por la naciente.
El capitalismo surge en el siglo XIII para sustituir al feudalismo. Transcurrieron varias significativas etapas que garantizaron su consolidación y expansión; llegando a una etapa superior que controla, domina y monopoliza el mercado mundial.
El desarrollo del capitalismo, desde su nacimiento, ha sido desigual. La uniformidad en el mundo no es posible; las características económicas, políticas y sociales particulares, marcan las diferencias para tener un sistema más fuerte que otros.
En el proceso de sustituir el capitalismo entran factores medulares que se enfrentan en forma directa con la estructura del capital. En ese choque, se exhiben las condiciones de cada quien. Es una pelea a muerte. Nadie se entrega pendejamente.
La realidad objetiva, la que existe fuera del pensamiento y deseos, es la que va a permitir las posibilidades de los revolucionarios; y por el contrario, la resistencia del capital para rechazar cualquier intento por destruir su maquinaria de sangre, sudor y lágrimas.
Observar el presente en forma objetiva, sin inventos, ayuda a ver el panorama económico, político y social en función de cómo se mueven las clases sociales; las posibilidades reales de las fuerzas revolucionarias, y el nivel de conciencia política y estructura organizativa de la población.
Si las fuerzas motoras, vencer y sustituir, al capitalismo no están listas para iniciar el proceso de transformación y cambio, entonces, es un disparate pensar, en el momento, en sustituirlo. La teoría revolucionaria (M-L) nos permite observar la realidad con espíritu creador para reconocer las posibilidades, fortalezas y debilidades, y dar el golpe mortal, justamente en la oportunidad conveniente.
El capitalismo tiene la capacidad de reciclarse en medio de la tormenta. El imperialismo, su fase superior y terminal, provoca el aceleramiento de su desaparición. Su ansia desmedida de control y dominio del mundo, lo acorrala en sus redes destructoras.
Aquellos países
que han realizado su revolución triunfante para crear una nueva sociedad,
continúan en un tránsito interesante. Aprovechan los avances del capitalismo y
consolidan su estructura económica que permita garantizar el bienestar y
felicidad de la población.
Santo Domingo, D.N., República Dominicana.
16 de diciembre 2020.-
Señor:
Luis
Abinader Corona,
Presidente
Constitucional de la República Dominicana.
Su despacho.
Distinguido Sr. presidente:
Las organizaciones
y personalidades firmantes de la presente comunicación, nos dirigimos a usted,
como la máxima autoridad del país, y responsable de la política exterior, para expresarle
que la posición de su gobierno frente a la política regional latinoamericana
está al margen de la Constitución de la Republica Dominicana y la Carta de las
Naciones Unidas, al formar parte de un bloque lidereado por los Estados Unidos
de Norte América, contra países hermanos.
Y,
además, que esta posición más que beneficiar al pueblo y nación dominicana,
resultará negativa, pues restringe el mercado latinoamericano, que es el más
parecido al nuestro, con igualdad de competencia, para las exportaciones del
país.
Nuestra
Constitución en el artículo 26 establece:
“Las
relaciones internacionales de la República Dominicana se fundamentan y rigen
por la afirmación y promoción de sus valores e intereses nacionales, el respeto
a los derechos humanos y el derecho internacional”.
Este
artículo expresa claramente que la política internacional del Estadose debe
fundamentar en los intereses de la República Dominicana y no de otras naciones.
Justificar el irrespeto a los derechos humanos
en un país en el que no asesinan a nadie por motivos políticos, que existen
presos denominados políticos, pero cuyas acciones son violatorias de todas las constituciones
de nuestros países, incluyendo la nuestra, como son el desarrollo de acciones
violentas, muchas de las cuales resultan en muertes de ciudadanos y ciudadanas
de ese país. Esta justificación de los derechos humanos no ha sido asumida en
otros casos, como el golpe de Estado en Bolivia y otros países de la región,
los cientos de personas asesinadas en Bolivia durante protestas contra el
golpe, los cientos de líderes sociales asesinados en Colombia y los crímenes de
civiles por autoridades militares en los Estados Unidos que han conducido a
grandes movilizaciones.
Es
evidente que el gobierno dominicano forma parte de un bloque regional golpista,
encabezado por los Estados Unidos de Norte América, que no solo afecta a Cuba y
Venezuela, sino a todos los países de la región que no están de acuerdo con ser
patio trasero de Estados Unidos y por eso decimos que esa política no resulta
beneficiosa a los intereses nacionales, sino de otros gobiernos y naciones.
Por
otra parte, la política de formar bloque contra países latinoamericano, con pretensiones
golpistas, viola la Carta Magna de las Naciones Unidas y la resolución 1625 de
esta organización, la cual establece:
“Los
Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán
de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial
o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma
incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”.
“Ningún
Estado puede aplicar o fomentar el uso de medidas económicas, políticas o de
cualquier otra índole para coaccionar a otro Estado a fin de lograr que
subordine el ejercicio de sus derechos soberanos y obtener de él ventajas de
cualquier orden. Todos los Estados deberán también abstenerse de organizar,
apoyar, fomentar, financiar, instigar o tolerar actividades armadas,
subversivas o terroristas encaminadas a cambiar por la violencia el régimen de
otro Estado y de intervenir en una guerra civil de otro Estado. El uso de la
fuerza para privar a los pueblos de su identidad nacional constituye una
violación de sus derechos inalienables y del principio de no intervención”.
Ese
bloque golpea económicamente a los pueblos de Venezuela, Nicaragua y Bolivia y
es antihumano, pues al igual que el bloqueo contra Cuba, que no cuenta con el
apoyo de las mayorías de naciones del mundo ha restringido este país a alcanzar
el desarrollo económico y le prohíbe acceso a productos fundamentales,
incluyendo de salud, y apoyar eso es un acto inconcebible con la naturaleza
humana.
Por
otra parte justificar ser parte de un bloque intervencionista es inamisible con
la carta magna de las naciones unidas y su resolución 1625, por ser violatorio
del derecho a la autodeterminación que forma parte de los principios
constituciones del país en política exterior y en segundo lugar porque recuerda
los efectos en nuestro país de la intervención norteamericana de los años 1916
y 1965, en que miles de hombres y mujeres, niños y ancianos fueron asesinados
por marines y mercenarios apoyada por determinados países latinoamericanos,
bajo un pretexto similar.
Siempre
las intervenciones se hacen bajo el amparo de un pretexto basado en noticias y
hechos falsos, que las mismas constituyen un irrespeto a los derechos de
nuestros pueblos a la libre autodeterminación y una política que es propia de
los imperios de querer arrodillar a todos los países del mundo.
República
Dominicana no debe ser parte de ese complot de los Estados Unidos contra Cuba,
Venezuela y ningún otro país del continente y el mundo y deseamos que pueda
haber una variación de esa política.
Ya
en nuestro país se desarrolla, desde el gobierno, una política inamistosa
contra Cuba, Venezuela, Nicaragua, Bolivia, entre otros, acatando los dictados
del Gobierno de USA; y se hacen de la vista gorda, ante planes de agresión a
sus Embajadas por parte de bandas dirigidas por reconocidos terroristas.
Señor
presidente:
Con
el respeto que su investidura merece, nos parece que cambiar la política de
buena vecindad por la del gran garrote contra los hermanos, para complacer los
planes de agresión de Estados Unidos, es un mal precedente que debe dolernos
igual que si nos lo hicieran a nosotros.
Finalmente pedimos volver a la política de buena vecindad, de respeto y convivencia para con todos los países hermanos que trabajan y luchan para salir adelante contra esta pandemia y la crisis económica que ella ha generado.
Sin
otro particular, les saludan muy atentamente:
-Comisión Nacional de los Derechos Humanos – Manuel María Mercedes, presidente
-Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte – Juan Núñez, coordinador
-Corriente Sindical Juan Pablo Duarte – Ramón Nolasco, secretario general
-Movimiento de Mujeres Trabajadoras – Luz Eneida Mejía, presidenta
-Moviemiento de Trabajadores Independientes (MTI) – Rafael Bautista, coordinador
-Frente Estudiantil Flavio Suero (Feflas) – Stalin Martínez, presidente
-Frente Universitario de Renovación (FUR) – Efraín Javier, presidente
-Partido Comunista del Trabajo (PCT) – Manuel Salazar, secretario general
-Movimiento Patria Para Todos (MPT) – Fulgencio Severino, presidente
-Espacio Magisterial Narcizo González – Sixto Gabin Henríquez, presidente
-Articulación Nacional Campesina (ANC) – Hero Pérez, coordinador
-Confederación Nacional de Unidad Sindical (CNUS) – José -Pepe- Abreu, secretario general
-Federación Nacional de Transporte La Nueva Opción (Fenatrano) – Juan Hubieres, presidente
-Coordinación de Mujeres Transportistas – Socorro Monegro, coordinadora
-Campaña Dominicana de Solidaridad con Cuba – Francisco Roberto Payano, presidente
-Comité Dominicano de Solidaridad con la Revolución Bolivariana de Venezuela – Joaquín Colón, coordinador
-Dominicanos/as Amigos/as de Nicaragua – Ligia Isabel Tejada, coordinadora.
-Fundación Francisco Alberto Caamañó Deñó – Vicenta Vélez, coordinadora
-Fidelio Despradel, dirigente de Alianza País y exdiputado
-Fuerza de la Revolución (FR) – Juan Gómez, secretario general
-Ligas Populares (LLPP) – Víctor Gernónimo, coordinador
-Fuerza Juvenil Dominicana (FJD)
-Izquierda Revolucionaria (IR) – Narciso Isa Conde, coordinador
-Coordinadora Latinoamericana de Organizaciones del Campo (CLOC)-República Dominicana – Juana Ferrer, coordinadora
-ALBA Movimiento (Capítulo dominicano) – Pedro Franco, coordinador
-Asamblea de los Pueblos del Caribe (APC)-Capítulo dominicano.-
Por Narciso Isa Conde
Poner al actual Congreso, al PRM y aliados a remendar la Constitución del 2010, no entra dentro de una gestión realmente transparente. Eso es más de lo mismo.
Lo que sí sería transparencia es abrirle cauces a un Proceso Constituyente Soberano, destinado a elegir directamente por el pueblo una Asamblea Constituyente independiente de este poder legislativo, para que nuestra sociedad ejerza el derecho a crear libremente una nueva Constitución.
Pero además la transparencia que pregona el presidente Abinader está cuestionada por hechos e iniciativas concretas. En las experiencias latino-caribeñas, las Alianzas Público-Privadas (APPs) y ventas de activos del Estado han devenido en lo contrario a una gestión gubernamental transparente.
La oscuridad de esas políticas se torna más intensa cuando –como sucede ahora- se pone al frente de la venta de propiedades del Estado un representante del grupo empresarial más poderoso del país, con colas tan fuertes como la del escándalo Fonper/Ege-Itabo y Ege-Haina, y la del oneroso contrato del proyecto Sansouci-Marina-Rivera del Ozama-Ciudad Colonial.
Y hay otras manchas. El Tesla presidencial todavía no se ha transparentado. Al frente del Banco de Reservas fue designado alguien involucrado en una empresa carpeta para recibir sobornos y facilitar la compra sobrevaluada de los Súper-Tucano, y sigue ahí. El ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales es abogado de un extranjero involucrado en el fraude contra el Estado en Antena Latina.
Kimberly, y otros imputados por corrupción siguen siendo dirigentes del PRM. La gigantesca estafa de Odebrecht embarra a tres gobiernos y uno toca fuerte al PRM. El evidente respaldo financiero al PRM con dinero del narco tampoco ha sido transparentado y sancionado. Los barrilitos, privilegios y prebendas son mecanismos de robo al Estado disfrutados por la mayoría PRM en el Senado, y como ella se resiste a erradicarlos, entonces el presidente Abinader relega el asunto a una incierta aprobación de futuras y no claras normativas congresuales.
La transparencia se esfuma cuando el Presidente contemporiza con dueños de corporaciones y empresas que han engañado al Estado, o cuando hace alianzas políticas con partidos con cuentas delictivas pendientes de saldar. Esos pactos, y específicamente los acuerdos de aposentos con Leonel, no tienen nada que ver con el combate a la corrupción y sí mucho con la impunidad institucionalizada.
Es así como la transparencia, que no puede ser selectiva, en lo que llegan los reyes con los regalos de Luis, es mandada para el carajo; al tiempo que se ocultan los gastos gubernamentales para convertirla en efusiva retórica a través de sucesivos y costosos shows mediáticos.
Por Fortune Modeste Valerio
En sociedades divididas en clases sociales, la corrupción y la impunidad tienen un sello de clase. Una moneda de dos caras que impulsa el establecimiento de una sociedad que fundamenta su existencia en la propiedad privada de los medios de producción.
En el capitalismo, la producción de bienes y servicios originan un poder avasallador que trasciende los límites de las relaciones productivas para incursionar en el ámbito político e imponer regímenes que defiendan sus intereses, impongan reglas del juego de clase.
La democracia representativa es su sistema de gobierno para imponer las reglas del juego. Las mismas tienen su efectividad dependiendo del desarrollo de su clase gobernante. En ausencia de ella, el desorden es generalizado, proliferando una corrupción e impunidad pública y privada que atenta contra los recursos del Estado.
La corrupción y la impunidad se destacan en estos tiempos, cuando se refieren a la administración, en el gobierno, de recursos públicos, soslayando aquellas que se producen en las relaciones sociales de producción. Y es que desde el poder estatal se puede acumular riquezas y capitales que fortalecen al capitalismo.
El sistema capitalista es un monstruo de corrupción e impunidad. No se conforma con la explotación del trabajo asalariado, el usufructo de recursos públicos; también su área financiera se encarga, entre otras cosas, de estafar a la población, a los trabajadores, en las actividades bancarias y en la administración de sus fondos de pensiones. Y lo más importante, enganchar a los países para incrementar su deuda externa.
Cuando se trata de obtener beneficios, el capitalismo no tiene hiel, ni dolientes; le mete el cuchillo a cualquiera. Su naturaleza es esa, beneficiarse del trabajo ajeno. Si no lo puede conseguir por las buenas, lo hace por las malas, en cualquier circunstancia.
Hasta ahí, no llegan las cosas. Tiene un sistema ideológico y político para acondicionar el pensamiento y accionar de los seres humanos, que acepte como bueno y valido el orden imperante. Una estructura, de clase, explotadora que mantiene en la miseria y pobreza a más del 1,300 millones de la población mundial; y pone en peligro la existencia de la humanidad.
La naturaleza, esencia, del capitalismo es la corrupción. Solo el cambio de sociedad garantiza sepultar para siempre las actividades corruptas, y, por supuesto, su hermana, la impunidad, de padre y madre, que le permite andar libremente, como perro por su casa.
Los verdaderos revolucionarios tienen como objetivo
estratégico cambiar la sociedad capitalista por una más justa, humana,
solidaria; donde no exista la explotación del hombre por el hombre. Por
consiguiente, todos los esfuerzos estarán destinados a sujetar el acciona a la realidad objetiva
que permita avanzar hacia coronar la meta suprema.