Por Narciso Isa Conde
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
domingo, 26 de diciembre de 2021
NAVIDAD Y CORRUPCIÓN
viernes, 24 de diciembre de 2021
EN CHILE UNA NUEVA GENERACIÓN DE IZQUIERDA SACA LA CABEZA. ¡ENHORABUENA!
“Ser joven y no
ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”. Salvador Allende.
Chile un país con vasta experiencia política, jóvenes de izquierda conformaron una amplia coalición de partidos, movimientos y personalidades, encabezado por el Frente Amplio y el Partido Comunista de Chile, para derrotar una conjura neofascista, de ultraderecha.
Así denominaron la contienda electoral, los expertos publicitarios de avanzada: “La izquierda contra la ultraderecha neofascista”.
Las elecciones celebradas, en el balotaje, el pasado domingo, fue el escenario donde el pueblo chileno levantando el espíritu del presidente Allende, depositó, a favor de Gabriel Boric, en las urnas el 55,87% de los votos emitidos, para derrotar a José Antonio Kast que obtuvo 44,13%. Una verdadera fiesta de la democracia. Los ganadores fueron los hombres y mujeres de izquierda.
La derrota fue convincente. Aunque la derecha chilena mostró sus músculos, superando sus votaciones anteriores que sumándolo a su poder económico, sus influencias en los medios de comunicación y sus lazos imperiales, es una fuerza a considerar, aun fuera del gobierno.
Sin duda, fue una victoria refrescante del pueblo chileno. Más de 8,3 millones de personas participaron en orden, con entusiasmo y lleno de esperanza. Los ganadores no forman partes de los partidos tradicionales que se han alternado el poder en Chile. Por el contrario, fueron jóvenes, algunos, comunistas, progresistas y democráticos que se agruparon para llegar al Palacio presidencial.
En República Dominicana es un sacrilegio decir que los jóvenes chilenos han volteado la tortilla palaciega, manejada por los dinosaurios de la derecha, ultraderecha y socialdemócrata. Sí, son muchachos y muchachas con experiencias, políticas de izquierda, formados en la ideología comunista. Pero además, son líderes fogueados en las organizaciones estudiantiles, claustros universitarios, Congreso legislativos, sectores sociales y populares, luchas feministas, en los gremios de profesionales, y, sin olvidar, las protestas en las calles de Chile.
Los jóvenes que acompañaron, entre otros, al presidente electo Gabriel Boric, son Giorgio Jackson, Izkia Siches, Camila Vallejo y Karol Cariola, apenas llegan a 35 años de edad. Con experiencias políticas y partidarias en el litoral de las izquierdas. Conociendo, con sagacidad, como manejar las contradicciones que existen; convivir y luchar en la diversidad.
Son jóvenes de una izquierda crítica que se bate en el mundo de las contradicciones con el tradicionalismo y el esquema rectilíneo de los que levanta la bandera de la revolución. Fueron capaces de armonizar sus diferencias, relaciones y ponerse de acuerdo, por lo menos con un sector. Los demás se opusieron militantemente a la candidatura del presidente electo, Gabriel Boric.
Hay una izquierda crítica que acaba de sacar la cabeza, con éxito, en Chile. Esa misma corriente política permanece latente en el resto de la región. Igual ocurre con el progresismo. Y es que las mismas no son homogéneas ni se podrán mantener, por mucho tiempo, en el anonimato. Vivimos en un mundo donde las ideas políticas se alimentan de la realidad concreta, muy diferente en cada país, que es dinámica.
¿Dónde estuvo la grandeza de esos jóvenes de izquierda? Mantener el respeto a la unidad en la diversidad, sintonía con las necesidades de la población y desarrollar una campaña electoral, inteligente, en contactos permanentes con todos los sectores de la sociedad chilena, sin ocultar sus procedencias políticas e ideológicas.
Sus habilidades y capacidad de concertar, sus discursos y promesas de campaña electoral, concitaron el apoyo de amplios sectores de la sociedad, desde los demócratas cristianos, el partido socialista y hasta los expresidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet.
No olvidemos que encabezaron las protestas en las calles en contra de la privatización de la educación pública y el alza de el pago en sistema, Metro, de transporte, en rechazo a las AFP, a favor de las tres causales, aumento de salarios y en la convocatoria de la Constituyente, modificación de la Constitución chilena. Son expertos en el trabajo social y popular. Ese papel protagónico lo catapultó a ocupar la Casa de La Moneda.
Hay que destacar el papel jugado por las organizaciones Convergencia Social, Chile Digno, integrantes del Frente Amplio, y, por último, al histórico Partido Comunista de Chile que permitió, a pesar de sus diferencias con el presidente electo, poner su arraigo, prestigio y autoridad en la sociedad, a favor de la coalición de partidos, movimientos y personalidades que sirvió de plataforma para el triunfo electoral.
Con el triunfo
electoral de, Gabriel Boric, la izquierda de Chile, ese sector, supo interpretar
el momento. El mismo se inscribe, con sus diferencias, en la
ola envolvente que va desplazando electoralmente a los partidos tradicionales, conservadores
y de derechas, en América Latina y el Caribe.
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miércoles, 22 de diciembre de 2021
EL SIGNIFICATIVO TRIUNFO DE LA IZQUIERDA CHILENA
Por César Pérez
Con su resonante triunfo, la izquierda chilena demuestra
nuevamente su irreductible resiliencia, su histórica capacidad de llegar a
acuerdos entre sectores sociales y organizaciones políticas en coyunturas
cruciales. Es el resultado de un inédito grado de madurez política de un
vastísimo movimiento de protestas en ese país, contra un Estado con políticas
que acentúan la desigualdad social. El triunfo de esa izquierda es esperanzador
para Chile por cómo surge, los sectores sociales movilizados para alcanzarlo y
la convergencia política de las fuerzas que lo encabezan. Lo es también para
diversos sectores progresistas que en esta región y en Europa, buscan con
protestas en las calles encontrar el cause conducente a conquistas
sustancialmente tangibles o hacia el poder.
Esta
victoria es también estimulante, porque no solamente fue una campanada contra
un Estado cada vez menos responsable en términos de los servicios de salud,
educación y otros que son básicos para la población, sino contra un
candidato/símbolo de las fuerzas políticas y sociales chilenas que además de
ultraconservadoras, son parte del populismo, el ultranacionalismo xenofóbico y
racista similar a los que sostiene Bolsonaro en Brasil y presentes en todo
Occidente. El sector mayoritario de izquierda chilena supo enfrentar
exitosamente esas fuerzas sin claudicar, con un programa, un discurso de
campaña de clara opción de defensa a los sectores populares y con firme rechazo
y condena a la voracidad y prepotencia de los poderosos.
Algunos
dicen que esta es una nueva izquierda, porque sus principales protagonistas,
incluyendo a Boric, son jóvenes que emergieron como dirigentes políticos al
calor de las potentes protestas que en los últimos años pusieron a Chile a
patas arriba. Pero, pienso es nueva porque asume los valores sustantivos de la
izquierda: la inclusión social, el papel del Estado como ente determinante no
sólo para que la economía crezca, sino para que la riqueza se distribuya con
equidad y sin iniquidad, pero sin renunciar a los valores esenciales de la
democracia: la defensa de las libertades políticas, de opinión, derecho a la
participación, de representación, a la diversidad y contra la obsoleta idea de
una clase y un partido “dirigentes”.
Constituye
una manifestación de esto, el hecho de que Boric, con apoyo militante de
sectores de la nueva y altamente representativa generación de dirigentes y
parlamentarios del Partido Comunista, condenó la reciente falsa electoral de la
satrapía de la familia Ortega en Nicaragua. Esa izquierda que asume el poder no
es nueva por la edad de sus principales dirigentes sino, esencialmente, porque
impulsa un proyecto de sociedad queriendo romper viejos mitos y prácticas de la
vieja izquierda… y de algunos movimientos de protestas. Esto último obliga a
otra línea de reflexión sobre la victoria de Gabriel Boric que, de líder
básicamente estudiantil en poco tiempo, casi sin que le pensase por la cabeza,
sea hoy presidente electo de Chile.
Es
importante reflexionar que en la última década se ha escenificado diversas
protestas sociales básicamente en Occidente, pero extendidas en algunos países
árabes. Que, en general, tienen en común la horizontalidad de su forma de
dirección, heterogeneidad de sus demandas, el rechazo a las fuerzas políticas
tradicionales, su carácter fundamentalmente urbano, las calles como principal
escenario de lucha, significativa presencia en número y activismo de jóvenes
venidos de sectores de las capas medias, pero sin soslayar la presencia
igualmente significativa de sectores signados con la memoria de viejas luchas
políticas progresistas desde diversas matrices ideológicas y de lucha, e
Igualmente, con un borroso o casi siempre inexiste proyecto de sociedad.
El
movimiento que hoy asume el poder en Chile no está exento de algunas de estas características,
pero este se desarrolló en un país con larga experiencia en lograr
convergencias de organizaciones y sectores políticos con serias diferencias,
pero igualmente con seria voluntad para forjar la unidad en coyunturas
cruciales. También, con la existencia de un centenario y sólido partido
comunista que, al igual que diversas franjas de las vertientes socialistas,
tienen profundas raíces en los barrios de las ciudades, fundamentalmente del
Gran Santiago, en el mundo académico y la intelectualidad. Junto a otros
sectores fueron determinantes para que el movimiento adquiriera una perspectiva
política y de unidad en la diversidad.
La
conjugación de esos factores no se ha presentado en otros países, por eso no se
pueden sacar conclusiones simplistas de que “la izquierda avanza en el
continente y en el mundo”, sin ver que lo que allí sucedió no fue un milagro,
sino una demostración de que los sedimentos de las luchas políticas a veces son
determinantes para que se produzcan determinados fenómenos. En tal sentido, en
nuestro caso, hay que reflexionar sobre el contexto en que se desarrollaron los
movimientos de protestas de los últimos años, del pálido contenido clasista de
sus demandas y de la debilidad de las fuerzas realmente progresistas que de
este participaron y del estéril vanguardismo de algunas, a pesar de su extrema
debilidad.
No
afirmo que para que un movimiento de protesta termine en gobierno, o que logre
una incidencia determinante en un sistema político tenga que, necesariamente,
reunir las condiciones que tuvo el que recientemente se produjo en Chile, me
limito a reflexionar sobre el contexto en que esto se produjo. El proyecto de
poder de la izquierda chilena está en proceso, con ajustes que le irían
imponiendo la realidad, pero con clara opción de defensa a los sectores
populares, y la conciencia de que la ultraderecha perdió una batalla, no una
guerra y que sólo con un poder que tenga como norte los intereses de esos
sectores masas populares se pueden enfrentar las desigualdades que condujeron a
ese país a los sucesos de últimos años.
Ahí
radica el significado de este triunfo y de las posibilidades de construir un
proyecto de poder de izquierda que sirva de referencia útil para esta corriente
política.
Fuente: El significativo triunfo de la izquierda chilena | Acento
EN OCASIÓN DEL ASESINATO DE MANOLO TAVÁREZ: CREACIÓN DE UNA COMISIÓN DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA HISTÓRICA
Luis Mayobanex Rodríguez
Coordinador General Alianza País, NY.
martes, 21 de diciembre de 2021
MANOLO TAVÁREZ JUSTO Y SUS COMPAÑEROS, APRENDER DE SU EJEMPLO
Por: Francis Santana
Al conmemorarse en el día de hoy, 21 de diciembre, un aniversario más de la caída física de Manuel Aurelio Tavares Justo, es necesario y oportuno reflexionar sobre la trayectoria y el ejemplo de ese gigante de la lucha democrática y patriótica.
Bajo el terror y la
represión a que fue sometido nuestro pueblo por la dictadura trujillista,
Manolo se atrevió a fundar en la clandestinidad el Movimiento Revolucionario 14
de junio.
Esa organización desafió
la dictadura y levantó en lo más alto las banderas de la libertad y la lucha
anti-imperialista en todos los rincones del país.
En aquellos tiempos bajo
un régimen de horca y cuchillo, esa fue una odisea, un paso audaz que puso en
evidencia el temple de Manolo y sus compañeros y compañeras de lucha.
La respuesta de la
dictadura no tardó y los hombres y mujeres del 14 de Junio fueron perseguidos,
reprimidos y torturados en las cárceles, incluyendo al propio Manolo Tavares
quien en medio de la crueldad de la dictadura mantuvo una entereza de acero en
todas las circunstancias.
Luego de salir de la
cárcel, Manolo recorrió todo el territorio nacional construyendo el Movimiento
Revolucionario 14 de Junio, difundiendo las ideas democráticas y de liberación
nacional.
El trabajo constante y
consciente de él y sus compañeros/as, le granjearon unas extraordinarias
simpatías y un elevado respeto en toda la sociedad, principalmente en la
juventud y las mujeres de clase media.
Y el 14 de Junio en base
a extraordinarios y persistentes esfuerzo, se convirtió en la principal
organización política revolucionaria de aquella época, capaz de movilizar
amplias masas en la lucha política y social.
No es exagerado afirmar
que el Movimiento Revolucionario 14 de Junio se constituyó en la principal
fuerza política democrática y revolucionaria inmediatamente posterior a la
caída de Trujillo, y Manolo Tavares en el más trascendente líder revolucionario
del país.
El 20 de diciembre del
1962 se realizaron las primeras elecciones nacionales tras el ajusticiamiento
de Trujillo y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio no participó en dichas
elecciones.
Valoro esa posición como
el primer gran error de Manolo y de la dirección política de su partido, lo que
desmovilizó sus tropas, muchas de las cuales fueron a votar y lo hicieron por
el PRD y su candidato presidencial, el profesor Juan Bosch, quien derrotó
ampliamente a Viriato Fiallo, candidato por la Unión Cívica Nacional respaldada
por la oligarquía y con las simpatías del gobierno de los Estados Unidos.
Cuando los sectores más
conservadores de las Fuerzas Armadas, las empresas extranjeras, la cúpula de la
iglesia y el gobierno norteamericano materializan el golpe de Estado contra el
gobierno de Bosch el 25 de septiembre de 1963, Manolo y su partido (que habían
advertido al gobierno del PRD sobre los planes golpistas de la oligarquía)
denuncian y condenan dicho golpe e inician los preparativos para iniciar la
lucha armada guerrillera.
Es así como el 28 de
noviembre del 1963, a los dos meses y tres días del golpe de Estado, el
Movimiento Revolucionario 14 de Junio se levanta en armas en seis frentes
guerrilleros en las escarpadas montañas de Quisqueya, en el Norte, Sur y en el
Este del país.
Esa acción, cargada de
los sentimientos revolucionarios más puros y heroísmo, pero además de todo tipo
de improvisación y carente de una verdadera preparación integral para la misma,
terminó en un fracaso rotundo y con el vil fusilamiento de Manolo y un grupo de
sus compañeros un día como hoy 21 de diciembre de 1963 a menos de un mes de
haberse iniciado el levantamiento guerrillero.
Este fue el segundo y
más grave error cometido por Manolo y la dirección de su partido.
Hay que tomar muy en
cuenta al referirnos a esos acontecimientos, que todo el movimiento
revolucionario en América Latina y El Caribe estaba influido predominantemente
por el ejemplo del triunfo de la revolución cubana en 1959 mediante la lucha
guerrillera en las montañas y esa influencia fue determinante para que el 14 de
Junio y su máximo líder tomaran la precipitada determinación de levantarse en
armas demandando el retorno del gobierno del Profesor Juan Bosch y del PRD, sin
existir en el país una situación que garantizara la integración del pueblo a
esa lucha.
Porque de una vez y para
siempre debemos entender que las revoluciones no las hacen los partidos, ni los
líderes; que estas siempre han sido y serán obra de la integración masiva del
pueblo; claro, contando con una acertada conducción de vanguardia y de sólidos
liderazgos.
Pero la caída de Manolo
al frente de sus hombres no palidece de ninguna manera su grandeza, su temple y
su firme determinación de hacer corresponder sus palabras con sus hechos; muy
al contrario lo que Manolo demostró es haber estado dispuesto a afrontar todos
los desafíos y sacrificios que fuesen necesarios en procura de alcanzar los
objetivos revolucionarios definidos.
Por eso, hoy al
conmemorar un aniversario más de la caída de Manolo y sus compañeros, debemos
saludar reverentemente su entrega total a favor de la independencia nacional y
el bienestar de las mayorías, al tiempo que aprendemos de sus éxitos y también
de sus errores, con todo el respeto y admiración que merecen todos los que se
atreven a ofrendar sus vidas por la causa en la que creen.
Que viva por siempre el
ejemplo y la grandeza de Manolo Tavares Justo y sus compañeros.
Gloria y reconocimiento
eterno a todos los combatientes de las guerrillas de 1963 e infinito respeto a
los que aún sobreviven de esa gesta inmortal.
Honremos a Manolo y a
todos sus compañeros, unificando las fuerzas patrióticas y democráticas de nuestra
patria para hacer la revolución de Liberación Nacional tomando seriamente en
cuanta la realidad de los actuales tiempos.
Podemos vencer...y
venceremos.
MOVIMIENTO CAAMAÑISTA: EL CAMBIO CONSTITUCIONAL EN CHILE SE FORTALECE CON LA VICTORIA DE GRABIEL BORIC
sábado, 18 de diciembre de 2021
NAVIDAD, AÑO NUEVO Y UNIDAD
Por Fortune Modeste Valerio
De mi parte, estoy satisfecho del deber cumplido. Hice todo lo posible en contribuir a mantener encendida la chispa de la unidad, en las redes sociales, y sostener conversaciones unitarias con dirigentes y militantes de la izquierda y el progresismo. Hasta tal punto que la misma es la comidilla en los círculos revolucionarios y progresistas. Lo que era imposible plantearlo, por las malas experiencias acumuladas, ahora es el tema obligado en abordarlo.
El tema de la unidad aglutinó a decenas de revolucionarios y progresistas que no están organizados en entidades partidarias. Se convirtieron en fuerza determinante, con poder de convocatoria e influencias en las plataformas cibernéticas. Llegando a ser tomado en cuenta por la cúpula de las organizaciones de izquierda.
El trabajo se hizo con esmero, abnegación y esperanza. Esperando, siempre, la reacción positiva de los dirigentes encargados de dirigir el movimiento revolucionario. Hasta ahora, todo se ha quedado en artículos y comentarios en las redes sociales, intentos frustrados y posiciones divisionistas, muy lamentables.
El desaliento, en ocasiones, ha tocado la puerta de los revolucionarios inorgánicos, sin partidos, llegando al extremo de intentar aglutinarse para presionar a la cúpula dirigencial partidaria, a dar los pasos tangibles, sin trucos de cámaras, que concretice el inicio del proceso unitario que culmine con la formación de un instrumento político conjunto; y enfrentar los desafíos del presente y el futuro.
A pesar de todo, hay tiempo para no dejar caer el asunto de la unidad. Y que mejor en esta Navidad, días de fiestas, compartir en reflexión permanente acerca de los desaciertos, dificultades y conductas inapropiadas que alejan el acercamiento sincero de los revolucionarios y progresistas, esperado por un amplio sector de la sociedad.
Son muy solidarios, contentos y felices con el avance del movimiento revolucionario y progresista en América Latina y el Caribe. Sin embargo, mantienen una posición divisionista, arrogante, muy bien disimulada, y sectaria, cuando se trata de tocar el asunto de la unidad entre los dominicanos. Un comportamiento que no se corresponde con la corriente política que camina triunfante en toda la región.
Los revolucionarios latinoamericanos y caribeños se unen, porque presentan debilidades parecidas a las nuestras, y consideran imperiosa la necesidad de unidad, tener vocación de poder, para sumar fuerzas. Eso sí, se ponen de acuerdo en los aspectos programáticos y relativos a las candidaturas; para profundizar el proceso democrático que mejore las condiciones de vida y trabajo de la población.
La unidad no es tan difícil, eliminando los escollos, no obstante las amargas experiencias registradas. Las debilidades son evidentes, para continuar inventando. A esta altura del juego no es justo seguir repitiendo las posiciones ideo-políticas que han provocado terribles daños al movimiento revolucionario. Urge la unidad.
No es de revolucionarios aplaudir acciones políticas
unitarias en otros países, y aquí, República Dominicana, se actúa en forma
contraria, obstaculizando las mismas. Se practica con el ejemplo, si se quiere
ser coherente. La unificación programática y de acción de la izquierda, los
progresistas y demócratas, es una necesidad nacional.