jueves, 6 de enero de 2022

ESTAMOS EN UN EXCELENTE MOMENTO PARA UNIR LA IZQUIERDA DOMINICANA

 Por: Francis Santana*

Nos encontramos en un momento altamente favorable para dar pasos firmes hacia la conformación de una gran unidad del campo popular y revolucionario en el país.

Diferencias y obstáculos que se presentaron en la recién pasada coyuntura electoral, hoy han sido superados en lo fundamental.

Las principales organizaciones de la izquierda (aunque no todas) hemos definido el presente gobierno como un blanco principal y establecido que debemos sacarlo del poder y al mismo tiempo impedir el regreso del peledeismo en sus distintas versiones.

Somos contestes en el sentido de que además de las organizaciones de izquierda y patrióticas, a esta unidad tienen que integrarse amplios sectores de la sociedad, que aunque no están estructurados en grupos de izquierda alguno, tienen posiciones y prácticas de avanzada.

También compartimos la idea de que una unidad con reales posibilidades de poder debe ser político- social, incluyendo en la misma a un caudaloso torrente de movimientos sociales que vienen luchando no solo por meras reivindicaciones económicas, sino además por un verdadero cambio político en la República Dominicana.

Valoramos de igual manera, que el proyecto unitario que tenemos que construir, debe estar cimentado en un Programa Político Democrático, elaborado colectivamente, que enarbole la soberanía nacional plena, que represente los intereses de las amplias mayorías, proteja nuestros recursos naturales, que levante firmemente la bandera de la equidad de géneros, promueva y apoye la producción nacional, garantice la soberanía alimentaria, que respete la libertad sindical, produzca una reforma agraria integral y que garantice plenamente el respeto a los derechos humanos entre otras cuestiones fundamentales.

Pero además, estamos contestes en que la participación electoral debemos promoverla simultáneamente con el impulso de las más variadas jornadas de lucha de nuestro pueblo y con la solidaridad.

Y que es un aspecto primordial para la participación electoral unitaria, que las distintas candidaturas de la unidad (incluyendo la presidencial) sean definidas mediante el uso de métodos democráticos y transparentes.

Junto a todas esas interesantes coincidencias, estamos de acuerdo en que iniciemos temprano a prepararnos en todos los aspectos para poner en marcha una participación electoral altamente exitosa en el 2024, para disputarle el poder a las clases reaccionarias y a sus viejos y desacreditados partidos de la derecha entreguista y corrupta.

Algunos se preguntarán, ¿y de dónde ha sacado este señor todas esas coincidencias?

Humildemente, les respondo diciéndoles:

esas y otras coincidencias las hemos encontrado en las posiciones escritas en las publicaciones de esos grupos y en los diálogos e intercambios que Patria para Todos/as ha venido sosteniendo con las principales organizaciones de la izquierda dominicana, con líderes comunitarios y con revolucionarios sin partido del país y de la diáspora.

No hay dudas de que estamos en una coyuntura inmejorable para dar pasos sólidos y audaces de cara a vertebrar una poderosa unidad de las fuerzas patrióticas y de izquierda en nuestro país.

La decadencia del partidarismo tradicional dominicano y el desgaste progresivo que viene experimentando el gobierno oligárquico y lacayo del PRM, nos estimula a unirnos tras un cambio político de verdad.

Y las victorias sostenidas de la diversidad del campo democrático y revolucionario en América Latina, nos estimulan a unirnos y a encaminarnos hacia el poder junto a las masas explotadas y marginadas del campo y la ciudad.

¡La unidad debe ser ahora!

¡Atrevámonos!

* Vicepresidente del MPT.

Francis Santana

EL PRESIDENTE LUIS ABINADER DEBE MANTENER SU REGLA DE ORO

Por: Manuel Salazar

Soy uno de los muchos dominicanos que tiene un gran respeto por doña Milagros Ortiz Bosch. Un respeto que ella se ha ganado en una larga y continua vida política.
Y desde ese sentimiento hacia ella, discierno de sus declaraciones según las cuales el ministro de la presidencia Lisandro Macarrulla no puede ser involucrado en el expediente de la empresa MAC que participó en la remodelación de la cárcel de La Victoria, en la cual se dice hay muchos indicios de estafa al Estado.
Doña Milagros ha dicho que el de marras "es un caso en el que no es él directamente a quien se involucra"; refiriéndose a Lisandro Macarrulla. Sino que es parte de su familia la comprometida.
Pero, todo parece indicar que Lisandro Macarrulla hace parte de la empresa MAC. Y si hace parte, así sea como socio menor, entonces estaría involucrado.
Además, y a cómo eran las cosas en los gobiernos del PLD, es muy difícil desconocer el vínculo político de Lisandro Macarrulla con la asignación a una empresa de su familia de la citada remodelación de la carcel de La Victoria; donde, como en muchas decisiones de políticas públicas en esos gobiernos, aparecen hechos dolosos.
Hay casos de indicios de dolo frente al erario público en que se involucraron a ministros y otros funcionarios del actual gobierno, que fueron cautelarmente desvinculados por el presidente Luis Abinader, en una actitud coherente con un sesgo destacado de su gestión, cuál es, no tolerar de ninguna manera actos reñidos con la ética en el manejo de recursos públicos.
Y, aunque este caso, no se ha dado en el actual gobierno, si parece involucrar a uno de sus más encumbrados funcionarios; esa actitud del presidente no debiera tener excepciones. El caso MAC- La Victoria debiera seguir aquella regla, para que siga siendo de oro.

Manuel Salazar

martes, 4 de enero de 2022

¿QUÉ ES UNA IDEOLOGÍA?

 Articulo del filosofo italiano Antonio Gramsci, donde analiza el termino "ideología". 

 Por: Antonio Gramsci

La "ideología" ha sido un aspecto del "sensismo", es decir, del materialismo francés del siglo XVIII. Su significado originario era el de "ciencia de las ideas", y dado que el análisis era el único método reconocido y aplicado a la ciencia, significaba "análisis de las ideas", es decir, "investigación sobre el origen de las ideas". Las ideas debían ser descompuestas en sus "elementos" originarios, y éstos no podían ser sino las "sensaciones": las ideas derivan de las sensaciones. Pero el sensismo podía asociarse sin mucha dificultad a la fe religiosa, a las creencias más extremas en la "potencia del Espíritu" y en sus "destinos inmortales"; y así ocurrió con Manzoni, que incluso después de su conversión o retorno al catolicismo, cuando escribía sus Himnos Sacros, mantuvo su máxima adhesión al sensismo y ello hasta tanto no conoció la filosofía de Rosmini.

Es preciso examinar históricamente cómo el concepto de Ideología, de "ciencia de las ideas", de "análisis del origen de las ideas", ha pasado a significar un determinado "sistema de ideas", puesto que, como es lógico, el proceso es fácil de aprehender y de comprender.

Si puede afirmar que Freud es el último de los ideólogos y que De Man es un "ideólogo'; por lo tanto resultaría más extraño el entusiasmo de Croce y los crocianos por De Man, si no hubiese una justificación "práctica" de tal entusiasmo. Hay que examinar hasta qué punto el autor del Ensayo popular  está asido a la Ideología, aun cuando la filosofía de la praxis representa, una neta superación e históricamente se contrapone en forma decidida a la Ideología. El mismo significado que el término "ideología" ha asumido en la filosofía de la praxis contiene implícitamente un juicio de desvalor y excluye que para sus fundadores hubiese que buscar el origen de las ideas en las sensaciones y, consecuentemente en último análisis, en la fisiología: esta misma "ideología" debe ser examinada históricamente como una superestructura, según la filosofía de la praxis.

Un elemento de error en la consideración del valor de las ideologías, me parece, se debe al hecho (hecho que, por otra parte, no es casual) de que se da el nombre de ideología tanto a la superestructura necesaria a determinada estructura, como a las lucubraciones arbitrarias de determinados individuos. El sentido peyorativo de la palabra se ha hecho extensivo y ello ha modificado y desnaturalizado el análisis teórico del concepto de ideología. El proceso de este error puede ser fácilmente reconstruido: 1) se identifica a la ideología como distinta de la estructura y se afirma que no son las ideologías las que modifican la estructura, sino viceversa; 2) se afirma que cierta solución política es "ideológica', es decir, insuficiente como para modificar la estructura, aun cuando cree poder hacerlo; se afirma que es inútil, estúpida, etc.; 3) se pasa a afirmar que toda ideología es "pura" apariencia, inútil, estúpida, etc.

Es preciso, entonces, distinguir entre ideologías históricamente orgánicas, es decir, que son necesarias a determinada estructura, e ideologías arbitrarias, racionalistas, "queridas". En cuanto históricamente necesarias, éstas tienen una validez que es validez "psicológica"; "organizan" las masas humanas, forman el terreno en medio del cual se mueven los hombres, adquieren conciencia de su posición, luchan, etc. En cuanto "arbitrarias", no crean más que "movimientos"' individuales, polémicas, etc. (tampoco son completamente inútiles, porque son como el error que se contrapone a la verdad y la afirma).

Recordar la frecuente afirmación de Marx sobre la "solidez de las creencias populares" como elemento necesario de una determinada situación. Dice, poco más o menos: "cuando este modo de concebir tenga la fuerza de las creencias populares", etc. Otra afirmación de Marx es que una persuasión popular tiene a menudo la misma energía que una fuerza material, o algo similar; afirmación muy significativa. El análisis de estas afirmaciones, creo, lleva a reforzar la concepción de "bloque histórico", en cuanto las fuerzas materiales son el contenido y las ideologías la forma, siendo esta distinción de contenido y de forma puramente didáctica, puesto que las fuerzas materiales no serían concebibles históricamente sin forma y las ideologías serían caprichos individuales sin la fuerza material.

Fuente: www.gramsci.org.ar

Antonio Gramsci


 

 

lunes, 3 de enero de 2022

DEBATE DE IZQUIERDA: EL PCT, LA UNIDAD DE LAS IZQUIERDAS. Y EL FRENTE POLÍTICO-SOCIAL

Por Félix Severino 

La resolución del X congreso del PCT, descarta la cuestión de la unidad de las izquierdas en pos de configurar una vanguardia política compartida de las fuerzas y organizaciones revolucionarias del país frente a la coyuntura presente, sino que propone un frente político-social como opción política de poder con las fuerzas democráticas de la nación "construida por el pueblo político participante" y dónde el "sujeto principal sea la sociedad en general." O sea reeditar otra especie de Marcha Verde, pero como opción de poder político ante la nueva coyuntura.

Según el X congreso del PCT, la valoración de la nueva coyuntura parecería superan la visión no clasista que pregonaron en la coyuntura pasada, y del supuesto cambio, porque la nueva política económica redunda en las mismas políticas públicas danilista de expropiación de los recursos público en contubernio con toda la partidocracia del país, y de esa oligarquía empresarial que hoy acapara todo el poder político. 

Ahora el esquema de acumulación da un rol hegemónico a grupos económicos tradicionales, pero avalado por vos de legalidad pues lo sujetan a la llamada iniciativa pública privada, y el respaldo del estado dominicano, agravado con el hecho de no solo enajenar los recursos públicos con fines privados, sino de toda la capacidad de endeudamiento de la nación y pueblo dominicano, subordinada a su lógica de acumulación de nuevos y viejos grupos económicos tradicionales. 

A pesar de esa definición clasista del nuevo poder político, insiste en las mismas propuestas que dieron de lado a cuestiones esenciales para el desarrollo de las luchas de clases y las luchas políticas que se avecinan. 

Su propuesta no es integralmente fiel a la caracterización que hace de la sociedad capitalista y su crisis civilizatoria, ni a la definición de la coyuntura regional como pre-revolucionaria, ni con su propia autodefinición de organización comunista que propone superar el ordenamiento económico, político y social burgués. 

Lo primero es que el documento ratifica su valoración en torno al tipo de intervención y alianzas de la recién pasada coyuntura política que permitió el ascenso del actual gobierno, rehuyendo, junto a toda las demás izquierdas, abordar y asumir la superación de los límites, de dicho frente en pos de elevar su nivel de politización, así como los posibles desarrollo que ello implicaba. Sin embargo esa política de alianzas favorecida por el PCT, facilitó el traspaso de todo ese acumulado de fuerzas de Marcha Verde, a una opción conservadora y pro imperialista, como la de Luis Abinader y el perremeismo. 

Lo cierto es que las izquierdas en general, a pesar de algunas iniciativas no fuimos capaces de mínimamente elevar los niveles de coordinación para superar la simple lucha contra la corrupción a niveles de politización y radicalización que convirtiera ese conglomerado amorfo en sujeto político de cambio en pos de lograr desplazar el peledeísmo; sino que jugamos al espontaneísmo, evidenciándose la carencia de un vanguardia política hegemónica conductora del proceso, dejándolo toda la conducción a la intelectualidad pequeña burguesa, y a sectores comprometidos con USAID, que finalmente la entregaron al proyecto ultraconservador del PRM. 

La declaración oficial de dicho congreso pretende instalar la idea de la justeza política y revolucionaria de su política de alianza con la llamada Convergencia Democrática, junto a otras fuerzas de izquierdas y progresistas, que aceleraron la agenda electoral a destiempo, trastornando la perspectiva de Marcha Verde que todavía tenía mucho por definir como proyecto político social. 

Pero los compañeros del PCT pierden las perspectivas como organización comunista que aspira insertarse en la crisis con la determinación de hacer avanzar las luchas e intereses de los trabajadores, y la revolución, reduce sus objetivos políticos a "crear una nueva ambientación que abriera paso para un nuevo transición política democrática" Ello explica su declaración eufóricos que "¡Vamos por más!." 

Su evaluación del supuesto éxito de su política de alianza en el desplazamiento del danilismo, reduce a la nada, entre otro factores; la división del PLD, y la intervención grosera del imperialismo norteamericano y la casa blanca, dos elementos clave para entender el desplazamiento del danilismo. 

Esa política de alianza del PCT ante la intervención coyuntural del 2019, obvió la necesaria determinación como fuerza revolucionaria, las consideraciones clasistas para caracterizar los actores, enemigos, y aliados que los arrastra a aquellas políticas y conclusiones que hoy aspiran a repetir. 

Todo ello contradice sus propias valoraciones respecto a la coyuntura, y el contexto regional como pre-revolucionaria y su afirmada vocación para aprovechar el agravamiento de la contradicciones con el único fin de hacer avanzar la revolución. 

A pesar de todo ello saludamos que en la valoraciones del nuevo periodo, el X Congreso enfatice en la caracterización clasista del gobierno de Abinader lo que le permite orientar con mayor precisión su posicionamiento como fuerza revolucionaria frente al perremeismo. Sin embargos la propuesta de intervención, y nuevas alianzas parecerían redundar los viejos errores.

Por todo ello es importante volver a la evaluación de Marcha Verde, y su desenlace final, para evitar repetir esas inconsistencias para una fuerza revolucionaria. Es importante subrayar que fueron los aprestos electoralistas de PRM, y de la Convergencia Democrática del 2018, y principio del 2019 que acentuaron las derivas y debilidades políticas de ese frente político social que lo llevó a la parálisis, y atascamiento. Ello además porque el grueso de las izquierdas no supimos entender nuestro rol y necesidad de coordinación en pos de asegurar la politización de dicho espacio, para cambiar el carácter economicista, y elevar su necesaria politización. La parálisis y desarticulación de Marcha Verde fue en cierta forma parte del costo político de esa política de alianza. 

Las fuerzas de izquierdas perdimos la visión estratégica y no pudimos influir para darle la direccionalidad y politización necesaria a dicho proceso, reduciéndose dicho frente a un reformismo moralista y economicista, carente de una agenda de izquierda transformadora que abordará el cuadro general de las clases y los posibles desarrollo de las contradicciones. 

A pesar de los límites que provocaron la deriva de Marcha Verde como alianza política-social, ella a pesar de sus límites representó un gran hito para las luchas sociales por su capacidad aglutinadora de gran parte de la oposición a la corrupción peledeista, pero que su proceso de desarrollo fue castrado por el devenir de los acontecimientos, y la incapacidad de la izquierda de jugar su rol de vanguardia, limitando su politización en término clasista y político.

Es importante evaluar en términos críticos y autocríticos los procesos políticos recientes, identificar sus errores, y evitar repetirlos. Sin embargo los compañeros del PCT, entienden esa intervención fue exitosa porque sobredimensionan su rol, y plantean que hay que repetirlo, y emularlo. Dándole de lado a la evaluación de su rol como partido revolucionario que asume la bandera de derribar este ordenamiento burgués.

No es verdad que tal alianza con el PRM fue determinante para la derrota del danilismo. Esa política de alianza no se fundamentó en identificar los enemigos de clases, ni en valorar las potencialidades del desarrollo de otros caminos posible, si las izquierdas hubiera tenido la capacidad de articulación entre sí misma, y con todo el movimiento político-social, valorando sus dinámicas, y la cuestión de la esencia del poder político y económico, para el desarrollo de una solución política popular, democrática y participativa. 

Sería erróneo volver a reeditar esa experiencias como aspiran los compañeros del PCT al sugerir, "una opción unitaria y nueva de poder" porque precisamente carecía de una perspectiva revolucionaria, y porque no precisa el valor de otras alianzas políticas necesaria para darle profundidad revolucionaria a dicha propuesta de poder.

La nueva proposición unitaria de Frente Político- Social, sería válida, siempre que no se reduzca al espontaneísmo, y la izquierda sea capaz, ya sea en forma individual o colectiva, de coordinar y gravitar para darle direccionalidad estratégica al proyecto político social. 

Una cuestión fundamental para el proceso revolucionario depende de poder configurar una organización con la capacidad organizativa, ascenso social y penetración en la base de la sociedad, para constituirse en organización de vanguardia política revolucionaria. La experiencia política del movimiento revolucionario Dominicano nos permite colegir que es casi imposible asegurar que una sola organización de izquierda logre el nivel de gravitación y beligerancia para conducir las luchas de los trabajadores del campo y los principales centros urbanos del país, para configurarse como vanguardia. De ahí la idea de estructurar una vanguardia compartida que estructure y armonice la diversidad política, ideológica y organizativa dentro de las izquierdas armonizada con una línea estratégica común para construir poder popular y que le dé coherencia a su intervención coyuntural. Ello permitiría sacudir del marasmo, y anquilosamiento de nuestras organizaciones, y ponernos en condiciones de disputarle el poder político a la burguesía y el imperialismo. 

Un Frente político social nuevo, diferente a Marcha Verde, pero con todo lo viejo de su apoliticidad y economicismo, y donde la izquierda y su visión transformadora está relegada a un segundo plano, esta contenida a dejar los mismos o peores resultados. 

Una cuestión fundamental para la fuerza revolucionaria poder avanzar hoy en su ruta de construcción de contrapoder desde la base de la sociedad, así cómo el disputarle ese poder político del estado burgués a las oligarquías criolla y al imperialismo, es la cuestión de la construcción de una vanguardia revolucionaria, con plena claridad de sus retos y desafíos, y con capacidad de diseñar una línea estratégica qué delimite las rutas posibles a senderear para la consecución de sus objetivos y metas de mediano y largo plazo de ese proyecto revolucionario. O sea que ello no deberá depender del azar, sino de un plan de revolución para la Sociedad Dominicana, donde la casuística y correlaciones de fuerzas coyunturales no determinen los resultados finales del proceso. 

El PCT en su visión descarta la propuesta de construcción de un referente unitario de izquierda revolucionaria y popular en RD, que ejerza el rol de vanguardia compartida, y asuma la determinación de no dejar al azar la agenda de empujar por la construcción de poder popular desde la base de la sociedad, y asumir el objetivo y determinación de disputarle el poder político a la oligarquía criolla en el corto y mediano plazo, incluido el escenario 2024. 

Es importante que cada organización y destacamento de revolucionario dominicano avance de manera independiente con toda la autonomía que ellos requieran, pero la configuración de una vanguardia potente es muy difícil lograrlo sin la articulación de todos, dentro de una visión transformadora. Sobre todo después de 50 años de contrarrevolución la derrota ideológica que hemos recibido todo el movimiento revolucionario a pesar de seguir latente decenas de destacamentos en ebullición. 

Si queremos impactar en la sociedad Dominicana en el corto y mediano plazo necesitamos conformar una vanguardia compartida donde se aglutinen toda la diversidad y corrientes que asuman la determinación de hacer la revolución y se dispongan a articular un plan estratégico con objetivo claros y caminos alternativos posibles bien definido; sobre todo visualizando la temporalidad de corto y mediano plazo.

Fuente: El PCT, la Unidad de las Izquierdas, y el Frente Político-Social – El Desahogo Dominicano (wordpress.com)




sábado, 1 de enero de 2022

LA IZQUIERDA NO METE MIEDO A NADIE

 Por Fortune Modeste Valerio


Las estigmatizaciones que acosaban y acorralaban a los hombres y mujeres que levantaban ideas y posiciones de izquierda, revolucionarias y comunistas, han quedado atrás, bien atrás. Hoy, la derecha ha reconocido fruto de sus desaciertos, aunque no han perdido la lucha ideológica, su incapacidad para administrar las instituciones pública, lo descalifica de mala manera. 

La izquierda se pasea triunfante como el Whisky aquel, por los cuatro vientos, por toda América Latina y el Caribe. Llegando al colmo de pulsear cara a cara con la derecha y ultraderecha chilena, que no es nada fácil. A pesar de su prontuario golpista y criminal, le acaba de doblar el pulso en la última contienda electoral. 

Y así ocurre en la gran mayoría de países hermanos de la región. La población se ha cansado de los gobiernos corruptos, incapaces y entreguistas que se han alternado el poder. Claro, todo este proceso se enmarca dentro del capitalismo y su democracia representativa. Ya no es un pecado levantar la bandera roja de hoz y el martillo.  

Recientemente, el Partido Comunista de Colombia, PCC, acaba de ser reconocido por el gobierno ultraderechista que preside Iván Duque, respaldado por el expresidente, Álvaro Uribe Vélez. Además, el Pacto Patriótico que se apresta a participar en las próximas elecciones, los comunistas, revolucionarios y progresistas, juegan un factor determinante. 

Mientras esto ocurre en la región, en nuestro país se vive de espalda a lo que acontece en forma tangible en los demás países. Aquí los principales temerosos, al usar el término de izquierda, son ellos mismos. Hasta los cuerpos policiales “conversan”, en actividades realizadas, de manera "amena y familiar" con los simpatizantes, militantes y dirigentes revolucionarios. 

Y no me venga con que tenemos una realidad distinta. Si de izquierda hablamos, aquí hubo un momento, donde los revolucionarios y comunistas dirigían y tenían influencias en las principales organizaciones sindicales, gremiales, campesinas, estudiantiles, profesionales, sociales y populares. Un control absoluto del movimiento de masas en la sociedad. 

Otro argumento, para no levantar la bandera de izquierda, es que tenemos una nueva generación muy diferente  a la que teníamos antes. Sí, es verdad. En ese aspecto, se dejaron comer los caramelos en la lucha ideológica con los sectores dominantes, y su punta de lanza, los “progresistas de la USAID”. Se ha fallado en el enfrentamiento de ideas con el sistema de producción capitalista. 

Sin embargo, la izquierda es la abanderada, la más sacrificada por la democracia, capitalista, representativa que se disfruta hoy. En los últimos gobiernos que han pasado por el Palacio Nacional, muchos votos de izquierda fueron a parar en las urnas de los conservadores, de derecha.

Nada justifica permanecer oculto, con miedo, sin presentar con argumentos las posiciones de izquierda; levantar su bandera en los hombros de hombres y mujeres que honran dar el frente en distintos escenarios. Es posible que el arsenal teórico sufra de incuestionables deficiencias ante una sociedad que exige respuestas objetivas, sin inventos, a sus problemas vitales.

Fortune Modeste V.


viernes, 31 de diciembre de 2021

ODIO A LOS INDEFERENTES

 Por Antonio Gramsci 

Odio a los indiferentes. Creo, como Friedrich Hebbel, que «vivir significa tomar partido». No pueden existir quienes sean solamente hombres, extraños a la ciudad. Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. Es la bola de plomo para el innovador, es la materia inerte en la que a menudo se ahogan los entusiasmos más brillantes, es el pantano que rodea a la vieja ciudad y la defiende mejor que la muralla más sólida, mejor que las corazas de sus guerreros, que se traga a los asaltantes en su remolino de lodo, y los diezma y los amilana, y en ocasiones los hace desistir de cualquier empresa heroica. 

La indiferencia opera con fuerza en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad, aquello con lo que no se puede contar, lo que altera los programas, lo que trastorna los planes mejor elaborados, es la materia bruta que se rebela contra la inteligencia y la estrangula. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, el posible bien que un acto heroico (de valor universal) puede generar no es tanto debido a la iniciativa de los pocos que trabajan como a la indiferencia, al absentismo de los muchos. Lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego sólo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después sólo la revuelta podrá derogar, deja subir al poder a los hombres que luego sólo un motín podrá derrocar. 


La fatalidad que parece dominar la historia no es otra cosa que la apariencia ilusoria de esta indiferencia, de este absentismo. Los hechos maduran en la sombra, entre unas pocas manos, sin ningún tipo de control, que tejen la trama de la vida colectiva, y la masa ignora, porque no se preocupa. Los destinos de una época son manipulados según visiones estrechas, objetivos inmediatos, ambiciones y pasiones personales de pequeños grupos activos, y la masa de los hombres ignora, porque no se preocupa. Pero los hechos que han madurado llegan a confluir; pero la tela tejida en la sombra llega a buen término: y entonces parece ser la fatalidad la que lo arrolla todo y a todos, parece que la historia no sea más que un enorme fenómeno natural, una erupción, un terremoto, del que son víctimas todos, quien quería y quien no quería, quien lo sabía y quien no lo sabía, quien había estado activo y quien era indiferente. Y este último se irrita, querría escaparse de las consecuencias, querría dejar claro que él no quería, que él no es el responsable. Algunos lloriquean compasivamente, otros maldicen obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: Si yo hubiera cumplido con mi deber, si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, mis ideas, ¿habría ocurrido lo que pasó? Pero nadie o muy pocos culpan a su propia indiferencia, a su escepticismo, a no haber ofrecido sus manos y su actividad a los grupos de ciudadanos que, precisamente para evitar ese mal, combatían, proponiéndose procurar un bien. 


La mayoría de ellos, sin embargo, pasados los acontecimientos, prefiere hablar del fracaso de los ideales, de programas definitivamente en ruinas y de otras lindezas similares. Recomienzan así su rechazo de cualquier responsabilidad. Y no es que ya no vean las cosas claras, y que a veces no sean capaces de pensar en hermosas soluciones a los problemas más urgentes o que, si bien requieren una gran preparación y tiempo, sin embargo, son igualmente urgentes. Pero estas soluciones resultan bellamente infecundas, y esa contribución a la vida colectiva no está motivada por ninguna luz moral; es producto de la curiosidad intelectual, no de un fuerte sentido de la responsabilidad histórica que quiere a todos activos en la vida, que no admite agnosticismos e indiferencias de ningún género. 


Odio a los indiferentes también porque me molesta su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos por cómo ha desempeñado el papel que la vida le ha dado y le da todos los días, por lo que ha hecho y sobre todo por lo que no ha hecho. Y siento que puedo ser inexorable, que no tengo que malgastar mi compasión, que no tengo que compartir con ellos mis lágrimas. Soy partisano, vivo, siento en la conciencia viril de los míos latir la actividad de la ciudad futura que están construyendo. Y en ella la cadena social no pesa sobre unos pocos, en ella nada de lo que sucede se debe al azar, a la fatalidad, sino a la obra inteligente de los ciudadanos. En ella no hay nadie mirando por la ventana mientras unos pocos se sacrifican, se desangran en el sacrificio; y el que aún hoy está en la ventana, al acecho, quiere sacar provecho de lo poco bueno que las actividades de los pocos procuran, y desahoga su desilusión vituperando al sacrificado, al desangrado, porque ha fallado en su intento. 


Vivo, soy partisano. Por eso odio a los que no toman partido, por eso odio a los indiferentes.

Fuente: Odio a los indiferentes | por Antonio Gramsci (bloghemia.com)

Antonio Gramsci



 

 

miércoles, 29 de diciembre de 2021

EL PCT DIVULGA RESOLUCIONES DEL DÉCIMO CONGRESO Y LLAMA A LA UNIDAD PARA ALCANZAR EL PODER EN EL 2024


Resolución del X Congreso. 

¡Vamos por más!

A organizar las masas trabajadoras y populares para la lucha por demandas políticas y sociales; construir hacia el 2024 una opción unitaria y nueva de poder; en perspectiva a la revolución.

Cumplida en lo fundamental la tarea política principal que nos dimos en el IX cual fue, activar una alianza amplia opositora para contribuir a echar al PLD del poder, y con este hecho, generar una nueva ambientación política que, a su vez, abriera condiciones para una nueva transición política democrática en el país; corresponde a este X congreso hacer el balance, y definir en consecuencia la línea política y de trabajo general para el período que sigue. 

I.- La línea a seguir (Elementos de la nueva táctica y del plan general). Hacia el 2024 la cuestión es: ninguno de los anteriores; ni fórmulas unitarias y métodos viejos; si una opción nueva de poder; unitaria de más progresismo e izquierda; construida de manera democrática en el pueblo político participante. 

1.- Corresponde ahora recuperar, unir y movilizar las reservas democráticas y patrióticas de la nación; concretarla en una opción política popular, democrática, progresista y de izquierda amplia y diversa en su composición, que se proponga hacer el relevo al gobierno actual y cerrar el paso al danilismo y el leonelismo y a otras derivaciones del litoral de derecha en el 2024. 

2.- Esa opción debe estructurarse en, y tener como protagonista a la sociedad, que debe ser su sostén y árbitro principal; en el debate sobre los principales problemas nacionales y sus soluciones; la movilización cívica de los trabajadores y demás sectores populares, e integrar en su composición y orientación a los diversos eslabones del progresismo y la izquierda. 

3.- La sociedad movilizada, constituida en pueblo político participante; lo que hay en este de voluntad democrática, progresista y de izquierda, debe ser el escenario para la unidad y la conformación de esa opción política de poder.

4.- Esa sociedad movilizada debe ser la garante de que la unidad vaya más allá de los grupos organizados, aunque los incluya con toda su importancia; logre constituir un espacio al que concurran las voluntades progresistas y de izquierda no organizadas; y debe ser de una gran ayuda para superar el maleficio de las muchas, casi todas, las experiencias fallidas que, con mucho, confirman lo difícil que ha sido lograr, y sobre todo mantener, la unidad directa entre grupos.

5.- Como base de esta formulación, está la experiencia del desempeño electoral de la izquierda y el progresismo; que, si se toma la media de resultados desde 1978, probando diversos formatos, candidaturas  y colores de participación, no alcanza al 1% de los resultados electorales, y la opción que más alto han llegado, la del MIUCA capitaleño en 1990, que obtuvo 1.84% de la votación de lo que hoy es el Gran Santo Domingo; y la  de Alianza País que ha llegado a obtener 1.83% a nivel nacional;  como se ve,  no han  logrado alcanzar el 2%.  

6.- Para cambiar esta realidad, y evitar caer en el raquitismo electoral, que de hecho está muy avanzado; será necesario hacer que sucedan unos acontecimientos políticos y sociales nuevos que conduzcan a un cambio de la mentalidad y la conducta política de la mayoría de la sociedad. 

6.1. La movilización popular, amplia, sistemática y en oleadas, es el recurso principal para construir escenarios políticos nuevos, en el que desarrollen propuestas nuevas.

II.- El gobierno actual y sus perspectivas. –

7.- Fue correcta la táctica de contribuir a un desplazamiento del gobierno del PLD (2004-2020) en busca de una nueva ambientación política en el país.  El progresismo y la izquierda no disponíamos de fuerzas para proponernos otra salida; y si el PLD continuaba en el poder, probablemente las mayorías nacionales hoy estaríamos en depresión política y soñando pesadillas; en vez de, como al efecto, proponernos ir por más en busca de una nueva transición democrática. 

8.- El PRM y su candidato presidencial devino en el mecanismo al que apeló la mayoría del pueblo para salir del PLD. En ese sentido, los resultados electorales expresaron claramente una voluntad de cambio de la mayoría de la ciudadanía; lo cual ocurrió en un contexto nacional muy particular: el hastío de esta respecto de los gobiernos peledeístas, corruptos, privatizadores; montados sobre un RÉGIMEN, negador de la separación de los poderes del Estado, característicos de la república en un régimen de democracia representativa.

9.- Un punto de partida necesario en el enfoque del contexto actual es observar un matiz en la dirección del Estado por parte del presidente Luis Abinader. Desde que inició la llamada transición democrática con la caída de la dictadura de Trujillo en 1961, el Estado, si bien en 1978 se conquistó el espacio de tolerancia política que pervive hasta hoy, ha seguido siendo en esencia centralizado, determinado por el presidencialismo, al servicio de una propiedad económica concentrada en unas cuantas familias, cual es una de sus cualidades principales desde los tiempos de aquella dictadura.

10.- Desde 1966, el pueblo dominicano ha concurrido a las urnas en busca de un cambio democrático en las condiciones políticas, económicas y sociales; y en esa búsqueda, ha votado por una que otra opción política; encontrándose con que, a pesar de haber logrado conquistas importantes, como la citada  apertura a las libertades públicas y los derechos democráticos; la cuestión es que  la esencia del régimen se ha mantenido intacta, y no parece que será distinto a juzgar por lo limitadas en contenido, y de alcance,  de las propuestas de reformas políticas del presidente Luis Abinader, así como del contenido de su política económica y social.

10.1.- En cualquier caso, de este gobierno no se esperaba que impulsara la transición democrática, sino crear condiciones mínimas, para que esta ocurriera en otro período. Así se consideró en la Coalición Democrática.

11.- Y, mientras en 60 años consecutivos, el país ha tenido crecimiento permanente de la riqueza; los sectores populares han permanecido en la pobreza; al tiempo que ha continuado cada vez con mayor voracidad la dilapidación de los recursos nacionales por parte de la oligarquía criolla y del capital extranjero.

12.- En determinadas coyunturas electorales, y ante la ausencia de una opción en condiciones inmediatas de ser poder político y que exprese sus intereses de una manera más explícita, el pueblo ha tenido que votar, y nosotros mismos lo hemos impulsado a hacerlo; para castigar al gobierno de turno por sus políticas extremadamente antipopulares y sus manejos mañosos de los bienes públicos; y con ese voto de cambio, evitar derivaciones peores en el rumbo del país y la nación. Así fue particularmente en 1978 para salir del gobierno de los doce años de Balaguer; debió ser en 1994-96 para evitar el reciclaje del neotrujillismo en el PLD. 

12.1.- Y fue recientemente en el 2020, que la mayoría del pueblo votó, y nosotros lo alentamos;  para poner fin a dieciséis años del gobierno del PLD que pervirtieron las instituciones y los bienes públicos para garantizar su continuismo en el poder;  crearon nuevos ricos, su propio grupo económico; entrando en competencia con los grupos económicos tradicionales; contribuyendo con esto a abrir compuertas para que sectores de la oligarquía hayan comenzado a reclamar representación directa en el gobierno, a representarse ellos mismos en el Estado. 

13.- Sobre esto último, es de destacar que grupos económicos, que antes se limitaron a financiar las campañas electorales de los partidos, y a sentirse representados por los mismos al frente del Estado, ahora ocupan cargos importantes en el gabinete, y preparan a los suyos para que en algún momento hagan de candidatos a la presidencia y otros cargos públicos.

14.- Si tras la ruptura de la hegemonía burguesa con la caída de Trujillo en 1961, y la posterior guerra de abril de 1965, Balaguer impuso un régimen bonapartista, gobernando para los intereses de la burguesía, pero sin integrarla al gobierno; ahora después de los resultados desastrosos para la institucionalidad del país de los dieciséis años de gobierno del PLD, el presidente Luis Abinader la integra a ocupar cargos importantes. Es así que, en la cúspide del gobierno, y en posiciones claves de este, están directamente representados los intereses de la burguesía del Cibao y los del grupo Vicini; y con estos, otros funcionarios en la dirección de áreas importantes del Estado. 

15.- Este hecho, y la política de alianza público- privada, que es una espina dorsal de la política económica del gobierno, y procura darle una mayor dimensión a la acumulación de capital del sector privado, sobre la base de la plataforma y recursos públicos, determinan el rumbo esencial del gobierno, ante el cual corresponden las definiciones alternativas.  

16.- Porque es el formato de la continuidad de un poder centralizado, que corresponde a una propiedad económica concentrada en pocas manos; cual es la cuestión fundamental en materia de lucha por la conquista de reformas políticas. 

17.- El presidente Luis Abinader ha planteado un diálogo nacional en el que, entre otras iniciativas, sugiere una intención de reforma a la constitución de la república. Propone varios aspectos a reformar, y el principal es el referido a garantizar la independencia de la justicia.

En este aspecto, el presidente corresponde a un viejo reclamo del pueblo político que particularmente desde los tiempos del gobierno de los doce años (1966-1978) ha protestado por la sumisión del poder judicial del Estado a los designios del presidente, en esas circunstancias de singular predominio de la intolerancia y la represión políticas. 

18.- Ese reclamo de la independencia de la justicia continuó con énfasis con otras motivaciones durante los gobiernos del PLD (2004-2020), porque estos acomodaron la justicia para que sirviera a sus particulares intereses, les protegiera de posibles persecuciones y sanciones por la comisión de delitos en el manejo de los recursos públicos y otras faltas. 

19.- Así que una reforma constitucional para corresponder a esa vieja demanda, debe ser de entrada bien recibida; y sería cuestión del debate, de la crítica-propuesta-protesta, lograr que esa sea objetiva y sea por lo menos un avance en la solución de los problemas que han motivado las viejas y actuales inconformidades con la gestión del sistema judicial dominicano. 

20.- Más allá de este asunto, la intención de reforma constitucional es limitada, y debiéramos protestar otros cambios más significativos, que propendan a una democratización más amplia y definida del régimen político institucional. 

21.- Un aspecto medular a considerar en la reforma constitucional, refiere al sesgo centralizado del régimen político institucional, expresión de la concentración de la propiedad económica. Como se ha dicho antes, este sesgo p17.- El presidente Luis Abinader ha planteado un diálogo nacional en el que, entre otras iniciativas, sugiere una intención de reforma a la constitución de la república. Propone varios aspectos a reformar, y el principal es el referido a garantizar la independencia de la justicia.

En este aspecto, el presidente corresponde a un viejo reclamo del pueblo político que particularmente desde los tiempos del gobierno de los doce años (1966-1978) ha protestado por la sumisión del poder judicial del Estado a los designios del presidente, en esas circunstancias de singular predominio de la intolerancia y la represión políticas.

18.- Ese reclamo de la independencia de la justicia continuó con énfasis con otras motivaciones durante los gobiernos del PLD (2004-2020), porque estos acomodaron la justicia para que sirviera a sus particulares intereses, les protegiera de posibles persecuciones y sanciones por la comisión de delitos en el manejo de los recursos públicos y otras faltas. 

19.- Así que una reforma constitucional para corresponder a esa vieja demanda, debe ser de entrada bien recibida; y sería cuestión del debate, de la crítica-propuesta-protesta, lograr que esa sea objetiva y sea por lo menos un avance en la solución de los problemas que han motivado las viejas y actuales inconformidades con la gestión del sistema judicial dominicano. 

20.- Más allá de este asunto, la intención de reforma constitucional es limitada, y debiéramos protestar otros cambios más significativos, que propendan a una democratización más amplia y definida del régimen político institucional. 

21.- Un aspecto medular a considerar en la reforma constitucional, refiere al sesgo centralizado del régimen político institucional, expresión de la concentración de la propiedad económica. Como se ha dicho antes, este sesgo pervive como esencia del régimen desde los tiempos de Trujillo. 

Hay que quitarle fuerza al presidencialismo, expresión de la centralización del poder, que viene desde los tiempos de Pedro Santana, con el artículo 210 de la constitución decidida el 6 de noviembre de 1844; estaba en el artículo 54, en la de Trujillo; se fortaleció con el artículo 55 de la de Balaguer, la de 1966; y amplió más su ámbito en la del 2010, de Leonel Fernández. 

22.- Otra reforma importante en el propósito de la desconcentración del poder, sería volver a darle competencias al poder municipal, como las que tenía antes de que fueran derogadas por la intervención militar norteamericana de 1916; cuando los ayuntamientos tenían incidencia efectiva en la salud, educación y seguridad de los vecinos munícipes. 

23.- También, inscribir la constituyente, integrada por diputados constituyentes, escogidos por voto popular, secreto y universal del pueblo, para la tarea de decidir la constitución, sería hacer esta realmente moderna. Porque la ciencia política ha generalizado el criterio de que la participación directa del pueblo en la definición y gestión del régimen político institucional, es hoy, el elemento esencial distintivo que hace que este califique de moderno. 

24.- Sería, además, hacer justicia con los patriotas del 14- 20 de junio de 1959, que inscribieron esa bandera en su programa político, para superar el régimen trujillista una vez este fuera derrocado. 

25.- Además, se inscribiría en la mejor tradición de los liberales criollos del siglo XIX, que siempre que pudieron, impulsaron una constituyente para hacer las readecuaciones político institucionales. 

26.- La intención de reforma del presidente Luis Abinader, aunque interesante y buena, en el caso de la justicia; se queda en el marco conservador del régimen que debió morir con la dictadura de Trujillo. 

27.- Por eso, hay que ir por más, entrar al debate con otras propuestas de reforma política y social. 

III.- El lugar y el papel del Frente Amplio. 

28.- Este es un eslabón importante de la izquierda y el progresismo.

Debe proponerse echar músculos; desarrollarse para convertirse en una fuerza progresista alternativa del país; que, en un esfuerzo de unidad amplia para una opción unitaria de poder como la que se formula en esta resolución, pueda aportar ideas y fuerzas en una competencia democrática abierta, de cooperación y complementariedad con otras organizaciones, en la que se decidan candidaturas nacionales y locales. unitarias. 

29.- El Frente Amplio solo debería estar dispuesto a la unidad en el espíritu en que lo concibe esta resolución; debe hacer esfuerzos para su propio desarrollo, y al mismo tiempo habilitarse para ser parte importante de un proceso unitario progresista, popular y de izquierda, que, como se ha dicho, parta del pueblo político constituido, e incluya a los demás grupos, pero vaya más allá de estos. 

IIV.- Todo el poder para las masas populares.

30.- El principal escenario para crecer la revolución y cambios políticos democráticos avanzados, ha sido, es y será, la lucha de los trabajadores y las masas populares. 

31.- Es necesaria una reorganización mental y organizativa del trabajo general del partido. Para un mayor esfuerzo por ir a las masas a organizarlas y educarlas para la revolución.  Ir a las masas populares, a organizarlas, educarlas promover sus luchas, debe ser la prioridad del partido, de la que depende su posible cambio de contexto, crecimiento y desempeño electoral.

31.1.- El trabajo cultural será de importancia cardinal, parte integrante de la movilización popular nacional, en el propósito de desmontar valores antipopulares impuestos en la vida nacional; instalar ideas, prácticas y creencias en la conciencia colectiva que contribuyan a los procesos libertarios; al tiempo que eleven la subjetividad de lucha. 

31.2.- El trabajo cultural debe ser un componente esencial, transversal, al trabajo con la juventud revolucionaria.

32.- La lucha popular debe ser entendida como lucha cívica. Este concepto es el que une y moviliza grandes contingentes. Si se revisa la experiencia de los últimos años, podemos llegar a la conclusión de que esta es la estrategia válida. 

V.- Insistir en tener siempre presente el ideal y la tarea de la revolución.

33.- Los revolucionarios, más si somos comunistas, debemos mantener la perspectiva de la revolución en el diario vivir; como una tarea de cada día, cualquiera que sea la circunstancia, o la correlación de fuerzas que predomine entre lo revolucionario y lo conservador.   Porque es el ideal supremo que nos convoca a la militancia. Es por lo que hemos asumido sacrificios. Y esta es una obra que se construye, día a día y en unas determinadas condiciones.

34.- Porque si bien en el país no existe una situación revolucionaria, lo coherente con nuestro ideal es trabajar para crearla, y más, lograr que este desemboque en revolución triunfante.  Ver la revolución como una tarea y propósito de cada día.

35.- Hay que decirlo tanto como sea necesario: las luchas populares son el escenario principal en que surge y desarrolla la revolución. Por eso hay que proponerse organizarlas siempre, y mejor, prepararlas y cuidarlas de desviaciones, de derecha o de izquierdismo, que impidan su desarrollo.  Las masas populares movilizadas son la posibilidad de la revolución en la República Dominicana.

36.- La revolución dominicana ha de ser la continuidad de la lucha política de las masas trabajadoras y populares.  La guerra de abril de 1965 es el caso más relevante, que fue una continuidad de la irrupción de las masas en las calles tras la caída de la dictadura de Trujillo en 1961, reclamando derechos, libertades públicas, justicia social y la distribución de la riqueza.

37.- Hay que estudiar la experiencia completa de la revolución de abril de 1965, y destacar en esta la relación entre lucha de masas, crisis política y guerra civil.

38.- Desde el punto de vista teórico e histórico, vivimos en un contexto revolucionario.  Como contexto internacional, corresponde afirmar que el capitalismo está otra vez en crisis. Que no es solo económica, sino de la civilización que ha creado. Porque todos los componentes creados o generados por el sistema capitalista crean problemas. El desempleo; los salarios precarios; los problemas del medio ambiente; la crisis del cambio climático; la proliferación de miles de virus, entre estos la Covid 19; las migraciones y muchos fenómenos naturales y sociales que son resultado del modo de producción capitalista, crean una crisis de esta civilización.

39.- En algunos países hay leves recuperaciones en el crecimiento económico, pero bajo la amenaza de volver a caer dada la fragilidad de las mismas.

40.-   Hay un contexto general de crisis, pero la cuestión es ¿Cuál será el rumbo de la solución a esta crisis?  La revolución siempre será una opción, y los comunistas y revolucionarios tenemos que proponernos esa tarea en concreto. En el discurso y el trabajo día a día.

41.- Porque las
crisis capitalistas, que son cíclicas, periódicas, y en los últimos años se dan con más frecuencia y son cada vez más breves los períodos de recuperación, sin llegar a la fase de auge; nos dan sobrados argumentos teóricos, y hechos de afección a las masas trabajadoras y populares en general, para la propaganda y agitación revolucionarias.

42.- Pero es una pelea, teórica y práctica; con las teorías y los esfuerzos del capital para imponer su rumbo y reeditarse como sistema.  Este tratará de prevalecer su esencia, cualquiera que sea la forma que adopte. La burguesía puede imponer otro rumbo a la crisis. Puede hasta imponer una salida fascista.

43.- Y una vez más hay que decir que la organización y la lucha de los trabajadores han sido, son, y serán determinantes en lo que siempre ha resultado de las crisis.  En sus tres vertientes, económica, o sea de enfrentamiento directo a los capitalistas por reivindicaciones inmediatas, como mejora de salarios, seguridad social, libertad sindical, entre otras demandas inmediatas; teórica, es decir, desmontando las ideas, ideología y valores que sustentan el dominio del capital; y política, constituyendo una mayoría política, unida y movilizada en torno a una plataforma programática, en la perspectiva de ganar el poder.

VI.- El desarrollo del partido; la militancia necesaria; la construcción de una dirección más amplia; la afirmación de la necesidad del cuadro comunista y su calificación como columna vertebral.

44.- Hay que resolver una contradicción del desarrollo actual del partido. En el 40 Aniversario dijimos que una cuestión importante a resolver, refiere a que la estabilidad material y el nivel de conocimientos alcanzados por la militancia, debe expresarse en una mayor cantidad y mejor calidad en su trabajo político y de masas.

45.- En las filas del partido tenemos muchos técnicos y profesionales, en todas las áreas del saber.  En general, tenemos una situación que nos permite desarrollarnos más. Hay estructuras del partido, o frentes del partido, por casi todo el país.  Contamos con dirigentes políticos y sociales reconocidos por el pueblo en la mayoría de los municipios.  El partido cuenta en su haber con capacidad de formular políticas que muestran ser certeras en la práctica; dispone de una amplia experiencia en la lucha política y social y con el reconocimiento de mucha gente honesta del pueblo.

46.- Somos un partido unido y estable; sin amenazas de división; con una militancia que permanece en el tiempo; en el que no es habitual que se produzcan renuncias o deserciones. Aunque haya uno que otro resabio de poca monta.

47.- Hay que hacer todo lo que sea necesario para garantizar la renovación cada vez de las filas del partido; que entren más y nuevos cuadros a entrenarse como dirigentes nacionales y locales; que destaquen en la lucha política y social.

47.1.- La formación teórica, en el propósito de elevar a la militancia a la condición de intelectual marxista leninista, seguirá siendo una tarea de primer orden, como sostén del esfuerzo por una cada vez mejor interpretación de la realidad y definir las perspectivas políticas revolucionarias; así como para librar con éxito la lucha ideológica contra los estigmas de la ideología burguesa y afianzar la revolucionaria. A esos propósitos, la escuela habrá de ponerse a la altura que le corresponde, al tiempo que crea novedosas metodologías para integrar a la militancia al estudio, individual y colectivo, y obtenga de este los mejores resultados posibles.

48.- Afirmar la necesidad de los cuadros en el partido; reflexionar la experiencia en materia de selección y promoción de cuadros, en interés de cualificar cada vez más el concepto del Cuadro Comunista.

49.- El comité central habrá de tomar las medidas necesarias que apunten en el sentido de garantizar que la columna vertebral del partido, que es su cuerpo de cuadros, esté integrada por camaradas con los requisitos básicos para ostentar esa jerarquía leninista, en tanto destacamento combativo y revolucionario de la clase obrera y los trabajadores

¡Que los hechos les hagan honor a las palabras!

¡Viva el partido!

Noviembre, 2021.