sábado, 25 de junio de 2022

Asimilemos creadoramente la victoria de Gustavo Petro de Colombia

Por Francis Santana

El domingo 19 de junio el pueblo de Colombia obtuvo una resonante e histórica victoria electoral en segunda vuelta, en la que las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda alcanzaron más del 50% para derrotar a la derecha política.

El discurso y la política que llevó a Gustavo Petro a la presidencia de Colombia, deben ser tomados muy en cuenta por las fuerzas del campo progresista en nuestro país, al momento de definir su programa en la presente coyuntura.

El Pacto Histórico, acuerdo político que incluye a los más amplios y diversos sectores democráticos colombianos, interpretó fielmente las urgentes aspiraciones e intereses de las mayorías de esa nación azotada durante largas décadas por la guerra y el saqueo de sus riquezas por parte de potencias extranjeras en estrecha alianza con una oligarquía local guerrerista y narcotraficante.

EL Pacto Histórico, se comprometió a implementar un Programa de Gobiernopriorizando la paz, en un país desangrado por una guerra que ya se prolonga por casi tres cuartos de siglo.

Ofertó garantizar desde el poder del Estado una verdadera justicia social, en una de las sociedades más desiguales y discriminatorias de nuestra América.

Levantó muy en alto la defensa de los recursos naturales, la igual de géneros, el respeto a las preferencias sexuales, la defensa de la producción agrícola, la creación de oportunidades de estudio y empleos para la juventud, seguridad social universal y verdadera, la industrialización del país y trabajar por una real unidad e integración de los países de América Latina y El Caribe.

Fue con esa política democrática y diversa en amplitud, que fueron capaces de construir un poderoso torrente político-social en el que se integraron con entusiasmo y profunda vocación de poder, sectores de izquierda, progresistas, feministas, ambientalistas, juveniles, obreros, campesinos, intelectuales, trabajadores de la cultura, productores nacionales, patriotas y religiosos de avanzada, entre otros.

Y fue esa contundente unidad la que pudo hacer posible que este 19 de junio, Gustavo Petro y Francia Márquez alcanzaran una resonante victoria en Colombia, derrotando a una oligarquía enemiga de la paz, del pueblo, de su propia nación y arrodillada servilmente al poder extranjero.

La victoria del pueblo colombiano es el resultado también, de una correcta combinación de la lucha en las calles, con la contienda electoral.

Aprendamos de esa aleccionadora experiencia colombiana; claro, sin hacer extrapolaciones arbitrarias, teniendo bien claro que nuestra causa transformadora tenemos que guiarla y asumirla a partir de nuestra realidad concreta, a lo dominicano, pues todo proceso tiene sus propias leyes particulares.

Celebremos con entusiasmo la victoria del combativo pueblo colombiano y saludemos con optimismo el poderoso tsunami progresista que victoriosamente recorre toda América Latina.

Cada día queda más en evidencia, que podemos vencer…Y que venceremos.

Francis Santana

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