jueves, 2 de abril de 2020

PRESIDENTE TRUMP, DEJE A VENEZUELA TRANQUILA, ATIENDA AL CORONAVIRUS

Por: Ángel R. Veras Aybar
En medio de una situación de desgracia planetaria, el gobierno prepotente de los Estados Unidos ha decidido enfilar cañones en contra del Presidente Nicolás Maduro y otros altos funcionarios venezolanos. La acción intervencionista y violatoria de las más elementales normas de convivencia pacífica se ejecuta a partir de una campaña de descrédito y rayando en lo ridículo, pues se establece una supuesta conspiración de ilícitos penales de Maduro y sus funcionarios, e incluso llegan al colmo de ofertar recompensa a quien informe sobre el paradero o ubicación del Presidente Constitucional de Venezuela.
En su plan provocador, los norteamericanos y sus acólitos de Colombia no disimulan sus acciones y toman como actor a un militar retirado, el cual antes de que anunciaran el monto de la recompensa por su ubicación, ya se estaba entregando a los agentes norteamericanos en territorio colombiano, esto de forma muy tranquila, sin grilletes y si se quiere entre familia.
Desde hace varias décadas es ostensible el hecho de que el mundo no posee reglas de convivencia o las que existieron a partir del 24 de octubre del 1945 con la Carta de la ONU han sido obviadas por las grandes potencias y estamos ante una sociedad mundial bajo el caos o la ley del sálvese quien pueda.
Las agresiones e intervenciones de los Estados Unidos y otras potencias se producen con cierta frecuencia, pero las excusas y pretextos actuales lucen más ruines que en el pasado, pues a quien se le ocurriría que el presidente de un Estado estaría ofreciendo recompensa si alguien le informa sobre la ubicación del presidente de otro estado y peor aún, preparar a un sujeto para que diga que forma parte del supuesto plan para exportar drogas hacia Estados Unidos, como ocurrió con el ex general venezolano radicado en Colombia.

Luego de anunciar la existencia de un expediente acusatorio contra Maduro y algunos funcionarios, vía el Fiscal General de Estados Unidos, el señor Donald Trump ha decidido ejecutar una acción militar con el despliegue de tropas navales y aéreas bajo el pretexto de evitar el envío de drogas hacia su territorio, la operación abarca áreas del pacifico y parte del caribe próximo a Venezuela. Desde luego que no se trata de un simple ejercicio militar; sino que el mismo tiene el firme propósito de tratar de invadir a Venezuela y para eso realizarán las escaramuzas que sean necesarias a fin de probar la capacidad de respuesta o de resistencia que posea nuestra hermana nación suramericana.
Sobra decir, que la operación contra Venezuela se hace sin importar que la misma constituya una burla contra el Derecho Internacional Público y el Derecho Internacional Americano, los cuales prohíben este tipo de acción en perjuicio de naciones soberanas.
Son diversos los tratados y convenciones que estipulan sobre los asuntos relativos al cumplimiento del Principio de No Intervención y Autodeterminación de las Naciones, pero los gobiernos de la USA, ahora con el apoyo de lacayos del continente, consideran que eso es letra muerta o casa del pasado.
Las causas por la cuales estamos presenciando las agresiones norteamericanas contra Venezuela, se pueden verificar en lo siguiente:
a) Que a partir del año 1998, los venezolanos escogieron una forma diferente de administrar su República, se distanciaron del modelo impuesto por las grandes potencias a estas naciones débiles y dependientes. Optaron por dirigir la forma de manejo de sus recursos naturales, decidieron ayudar a los países de la región mediante el proyecto petrolero o Petrocaribe. Los venezolanos pusieron en práctica un modelo económico y social basado en la reducción de las desigualdades y
b) Que en el aspecto relativo al manejo sus vínculos con el exterior, el gobierno bolivariano se empeñó en lograr que las naciones subyugadas se asociaran a fin de dar muestras de la existencia de soberanías reales y no de capitanías generales. De ahí que impulsaran el Alba, CELAC y otros instrumentos que expresaban el deseo de transitar por senderos de independencia, solidaridad y progreso para estas naciones victimas de opresión desde la llegada del invasor español.
Para muchos ciudadanos del globo terráqueo, el gobierno de Venezuela es un monstruo, antihumano y violador de normas de convivencia; pero ocurre que estamos frente una sistematización de las mentiras vía los medios de comunicación, a lo cual tal vez ayuda en cierta medida la ausencia de un mayor rigor en el ejercicio del gobierno o del manejo de las luchas de clases por parte de los gobernantes de esta nación; los cuales como una forma de evitar que siga el chantaje de la oligarquía, mostrándolo como monstruos ; no han puesto en práctica medidas más estrictas para terminar con la conspiración interna y externa, dicho de otra forma no han aplicado todo el peso del poder a sus adversarios.
Para pocas personas resulta creíble el cuento de que en Venezuela lo que está en juego es la existencia de derechos humanos; el supuesto narcotráfico; democracia o dictadura; allí lo que está en juego es el afán norteamericano por controlar sus riquezas, en el entendido de que se trata de la mayor reserva petrolera del mundo; además de constituir un Estado con una extensión territorial de cerca de 1 millón de kilómetros cuadrados y más aún; se trata de un régimen que ha querido compartir sus bienes materiales o sus riquezas mineras con aquellas naciones a las cuales se considera hermanada desde hace cientos de años.
Aquellos que conspiran contra el gobierno venezolano han recurrido al uso de un diputado que preside la Asamblea Nacional y quien bajo el infeliz pretexto de que las elecciones de mayo 2018 fueron supuestamente fraudulentas, ha declarado el vacío presidencial y optado por autoproclamarse presidente interino, pero que aún siguiera el cumplimiento estricto de la Constitución venezolana y suponiendo que se haya producido el vacío, este sujeto disponía de 1 mes para celebrar elecciones, cosa que estas muy lejos de poder cumplirla, pues ya lleva bastante rato entretenido y haciendo el rol de payaso internacional.
En nuestra humilde opinión, el gobierno de Maduro Moro y el pueblo venezolano tiene ante sí una disyuntiva o se deja derrocar o aprieta mediante el enfrentamiento directo contra los conspiradores externos e internos, lo cual debe pasar en primer término, por decretar el estado de excepción frente a las amenazas reales; pero además, porque la mejor vía para demostrar su legalidad consiste en la puesta en práctica de las vías y acciones que la propia constitución pone en sus manos. Para la República Bolivariana de Venezuela la hora es de combate frente al agresor y la de nosotros sus hermanos, la hora es de solidaridad en todos los ámbitos y acción real en la medida de lo posible.
Que viva Venezuela Libre y Soberana y No a la Invasión de USA y sus Acólitos.
FUENTE: https://eldia.com.do/presidente-trump-deje-a-venezuela-tranquila-atienda-al-coronavirus/?fbclid=IwAR2dc5mA5nWd6xYX-UPghI5EyhgZtw8N8YnHruM_ce26Zeo_T-3kWBtXjM8


martes, 31 de marzo de 2020

LAS CINCO DIFICULTADES PARA DECIR LA VERDAD (IV)

                  4 - CÓMO SABER EN QUIÉN CONFIAR

Por: Bertolt Brecht

Un hábito secular, propio del comercio de la cosa escrita, hace que el escritor no se ocupe de la difusión de sus obras. Se figura que su editor, u otro intermediario, las distribuye a todo el mundo. Y se dice: yo hablo, y los que quieren entenderme, me entienden. En la realidad, el escritor habla, y los que pueden pagar, le entienden. Sus palabras jamás llegan a todos, y los que las escuchan no quieren entenderlo todo.

Sobre esto se ha dicho ya muchas cosas, pero no las suficientes. Transformar la «acción de escribir a alguien» en «acto de escribir» es algo que me parece grave y nocivo. La verdad no puede ser simplemente escrita; hay que escribirla a alguien. A alguien que sepa utilizarla. Los escritores y los lectores descubren la verdad juntos.

Para ser revelado, el bien sólo necesita ser bien escuchado, pero la verdad debe ser dicha con astucia y comprendida del mismo modo. Para nosotros, escritores, es importante saber a quién la decimos y quién nos la dice; a los que viven en condiciones intolerables debemos decirles la verdad sobre esas condiciones, y esa verdad debe venirnos de ellos. No nos dirijamos solamente a las gentes de un solo sector: hay otros que evolucionan y se hacen susceptibles de entendernos. Hasta los verdugos son accesibles, con tal que comiencen a temer por sus vidas. Los campesinos de Baviera, que se oponían a todo cambio de régimen, se hicieron permeables a las ideas revolucionarias cuando vieron que sus hijos, al volver de una larga guerra, quedaban reducidos al paro forzoso.

La verdad tiene un tono. Nuestro deber es encontrarlo. Ordinariamente se adopta un tono suave y dolorido: «yo soy incapaz de hacer daño a una mosca». Esto tiene la virtud de hundir en la miseria a quien lo escucha. No trataremos como enemigos a quienes emplean este tono, pero no podrán ser nuestros compañeros de lucha. La verdad es de naturaleza guerrera, y no sólo es enemiga de la mentira, sino de los embusteros.

FUENTE:https://blogdelviejotopo.blogspot.com/2014/05/recordando-bertolt-brecht-en-el-dia-de.html



sábado, 28 de marzo de 2020

LA PANDEMIA DEL CORONAVIRUS DESNUDA EL CAPITALISMO

Por: Fortune Modeste Valerio

La pandemia ha estado presente en el nacimiento y desarrollo de la humanidad; desde entonces, cada sociedad la ha enfrentado con los medios, de la época, que tienen en las manos, sin importar de dónde viene. Lo significativo era reducir los impactos devastadores en la población.

Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que todas coinciden en la reclusión voluntaria u obligatoria de la población en sus casas, para evitar hacer contactos con el agente perturbador y contagiar a otras personas. Lo novedoso de ahora es que la ciencia conoce la estructura y movimiento del virus; como se mueve, a quién afecta y su duración de vida.

El coronavirus pertenece a la familia Coronaviridae , no es un agente extraño, es muy conocido por las grandes potencias económicas y militar del mundo. Un virus diabólico, de laboratorio, para ser utilizada como arma mortifica, biológica, en la nueva modalidad de guerra que se libra en los actuales momentos. El sistema capitalista y el socialismo, la enfrentan en formas diferentes. Y sus resultados están a luz y vista de todos.

Millones de seres humanos se ven acorralados por la agresividad de un virus creado para asesinar a los más vulnerables, sin importar condiciones económicas ni sociales. No importa quién eres para penetrar en tu cuerpo y producir un daño irreversible, si tienes enfermedades crónicas pre establecidas. El mundo se encuentra en pánico.

El sistema capitalista en su afán para dominar y explotar al mundo, ha experimentado toda clase de armas para someter a los pueblos; la bacteriológicas, químicas y biológicas, son las que se utilizan en estos momento; sin olvidar las convencionales. No cesan en la creación de potentes bombas, extraordinarios aviones de guerras, tanques invencibles, equipos elites de asaltos para mostrar superioridad y su supuesto espíritu de invencibilidad.

El mundo vive en un constante riesgo de una conflagración mundial; debido a los planes del imperialismo norteamericano para controlar y someter a los pueblos. El deterioro del cambio climático y el saqueo de las riquezas naturales; los rendimientos insaciables en las transacciones financieras y la carrera loca armamentística, acelera esa contienda global.

El coronavirus hizo su aparición en la ciudad china Wuhan, precisamente donde se encuentra su principal laboratorio de investigación y un super laboratorio para estudiar enfermedades contagiosas y peligrosas, a finales del mes de diciembre del 2019, según la Organización Mundial de Salud (OMS). Como si cayera del cielo. Se inventaron miles de conjeturas desde el mercado de mariscos y pescados hasta el murciélago aquel. Todas acompañada de una sofisticada maquinaria propagandística, campaña mediática anti China, alrededor del mundo que te pinta una mentira como una gran verdad, muy bien maquillada.

Los Estados Unidos de Norteamericana en sus planes de conquistas y saqueos en el mundo, acostumbran utilizar armas de destrucción masivas cuando se le imposibilita detener o vencer al enemigo. Los imperios los han usado siempre. Los ejemplos sobran, con pésimos resultados para la población; pero los interventores han mordido el polvo de la derrota.

La historia de los gringos en materia de expandir armas bacteriológicas es patológica. Su misma población nativa fue diezmada para robarle sus tierras; sin mencionar los pueblos que han resistido con valentía la creación de sus bichos raros y justificar lo injustificable. En esta, se le peló el billete. El capitalismo ha mostrado incapacidad, falta de voluntad política, para enfrentar la pandemia del corona virus, a pesar de tener los recursos para controlarla y vencerla.

Los países socialistas con la solidaridad y la cooperación; y la intervención del Estado para proteger el bien común, han enfrentado con éxitos el coronavirus Made In USA. El capitalismo encharcado en su propia madeja de muerte, queriéndose llevar por delante a todo lo impida materializar sus planes maléficos, han sucumbido frente al mundo. Y es que el mundo no es unipolar, tampoco bipolar; es multipolar. De cualquier yagua vieja te puede salir un tremendo alacrán.






viernes, 27 de marzo de 2020

FUERZAS REVOLUCIONARIAS Y PROGRESISTAS RESPALDAN GOBIERNO VENEZOLANO Y DENUNCIAN AGRESIÓN IMPERIALISTA DE EEUU

DECLARACIÓN PÚBLICA
FUERZAS REVOLUCIONARIAS Y PROGRESISTAS
DE REPÚBLICA DOMINICANA RESPALDAMOS AL GOBIERNO VENEZOLANO
Y DENUNCIAMOS LA AGRESIÓN IMPERIALISTA DE EEUU CONTRA VENEZUELA Y OTROS PAÍSES

Cuando el mundo se enfrenta a la terrible pandemia del Coronavirus, el imperio norteamericano incrementa agresiones y medidas coercitivas contra países de gobiernos que no son sus adláteres. Hoy han lanzado nuevas medidas agresoras contra Venezuela e Irán, sometidas a violatorias e inhumanas sanciones que violan el Derecho Internacional y los Derechos Humanos de todo el pueblo Venezolano e Iraní, también agreden consuetudinariamente a la República de Cuba, agredida por instaurar un “Estado de bienestar”, no sólo para los cubanos y cubanas, sino para ejercer la solidaridad a todo país que lo necesite en todo el mundo.
Expresamos nuestra condena y rechazo a las medidas criminalizantes asumidas por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, dirigidos por la política interventora y agresora del presidente Donald Trump que mienten al criminalizar al impoluto presidente de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y trece funcionarios más del gobierno que dirige la Revolución Bolivariana en Venezuela.
Nosotros acusamos a Estados Unidos de violar los Derechos Humanos, el Derecho Internacional y la Carta Fundacional de la ONU.
Acusamos a EEUU por las sanciones económicas, por el robo de los activos de Venezuela como Citgo, y las millonarias sumas de dinero usufructuadas al pueblo venezolano (+US$30 mil millones).
Acusamos a la Administración Trump por las consecuencias en términos de pérdidas de vidas por impedir que Venezuela pueda comprar en libertad medicamentos y alimentos, y más aún en ésta terrible situación de emergencia ante el Coronavirus.
Declaramos al mundo la ética y el amor por su pueblo del presidente Nicolás Maduro y todo su Gabinete que día a día luchan para mejorar las condiciones de vida del pueblo, un país con una de las mayores inversión social en nuestro hemisferio muy a pesar de las agresiones económicas y fascistas de la oposición y países de gobiernos interventores.
Llamamos: 1- a respaldar al Constitucional Gobierno del Pde. Nicolás Maduro Moros y a la Revolución Bolivariana; 2- a la Comunidad Internacional a exigir el cese de las sanciones y agresiones de EEUU; 3- a los países que sufren sanciones a unir esfuerzos conjuntos para luchar de mano del Derecho Internacional contra las agresiones.
Santo Domingo, RD, 26 de marzo del 2020, firmamos:
Movimiento Caamañista MC, Narciso Isa Conde / Frente Amplio/ Partido Comunista del Trabajo (PCT) / Movimiento Popular Dominicano / Movimiento de Izquierda Revolucionaria –MIR- / Movimiento Rebelde / Movimiento Patria Para Tod@s / Fuerza de la Revolución / Movimiento de Izquierda Unida –Miu- / Fuerza Bochista / Bloque Popular Jesús Adón / Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) / Corriente Magisterial Juan Pablo Duarte (CMJPD) / Movimiento Independiente de Trabajadores (MTI) / Movimiento de Mujeres Trabajadora (MMT) / Frente Universitario de Renovación (FUR) / Frente Estudiantil Flavio Suero (FEFLAS) / Juventud Caribe / Agenda Solidaridad / Solidaridad América Caribe / Comité Dominicano de Solidaridad con Venezuela / Fuerza Juvenil Dominicana –FJD / Movimiento por la Salvación de la República / Fundación Jesús en Tí Confío / Partido Comunista –ML-, Partido Socialista Dominicano / Unión de Trabajadores Universitario Democrático / FALPO / Comité Patriótico “Francisco Alberto Caamaño Deñó”


miércoles, 25 de marzo de 2020

COVID 19, CRISIS CAPITALISTA Y TERCERA GUERRA MUNDIAL


Por: Narciso Isa Conde
En homenaje al pensador argentino y querido camarada Jorge Beinstein, estudioso del capitalismo y sus crisis,  luchador en pro del COMUNISMO DEL SIGLO XXI

Estas ideas no son solo mías, sino de la izquierda consecuente de este país y del mundo, de la que ha optado por no quedarse en la superficie al analizar la precipitación del binomio crisis de salud-crisis económica,  global y nacional.

Más que esas dos crisis superpuestas, esta es una multi-crisis de decadencia progresiva del dominio y la gobernanza del gran capital; una crisis integral de la civilización burguesa empapada de neoliberalismo y portadora del gansterismo de sus elites políticas, empresariales y militares.

Es una crisis de gran envergadura, acumulada durante décadas en la esfera de lo político-institucional, económico-social, las relaciones de género, en lo urbanístico, ambiental, moral… que ha sido detonada y acelerada en grande a ESCALA MUNDIAL, REGIONAL Y NACIONAL por una nueva agresión imperialista en el contexto de una nueva modalidad de guerra global, la tercera en los últimos dos siglos.

·         LA TERCERA GUERRA MUNDIAL EN MARCHA.

 En esta era neoliberal o neo-conservadora del lumpen capitalismo, como mecanismo empleado para su supervivencia, está en marcha una modalidad multifacética de la guerra imperialista.

Esta modalidad en evolución se inició con el manejo perverso y extorsionador de la deuda financiaría, las híper-bombas financieras y las guerras de baja y mediana intensidad; y ahora presenta sus tenebrosas vertientes cibernética, química, biológica, mediática, económica…junto a la decretada “guerra global antiterrorista” a cargo de EU, las agresiones aéreas con drones y los llamados “golpes blandos” de corte neofascistas.

En este momento la vertiente biológica de la guerra tiene el nombre de COVID 19-Made in USA, un virus de laboratorio, que con cierta lógica maltusiana  e intensidad limitada, curiosamente ataca pulmones envejecidos y población con salud diezmada; provocando lo que el neoliberalismo etiquetó como “población sobrante o superflua”, fomentando un caos inicialmente controlado, que acompañado de depresión económica procura reordenar la economía en general desde los carteles de la economía de guerra, ahora más diversificados.

Así la Tercera Guerra Mundial se ha tornado muy volátil y muy propensa a descontroles, peligrosos hasta para sus desesperados propulsores.

La agresión a una ciudad China con el nuevo Corona Virus, que en opinión de científicos rusos en la materia tiene un componente de un 25% del terrible SARS, por su velocidad exponencial de infección de ese virus y por la inter-conexiones del mundo actual, se ha convertido en una agresión a humanidad de imprevisibles consecuencias en cuanto a tiempo y a impacto destructivo más allá de los ya visibles.

A esa agresión -como a otras anteriores- podría sucederle nuevas versiones, tan o más peligrosas, de ese tipo de guerra; ya por lo que implica las acciones desesperadas de un sistema imperial en decadencia, ya por la gravitación del negocio sin escrúpulos en la manipulación de las investigaciones científicas, o por el afán desmedido de dañar contrincantes en la pelea por la hegemonía mundial.

·         CAMINO A LA INSURGENCIA GLOBAL.

 En el marco de los efectos aceleradores de esta crisis de salud y sus consecuencias económicas, sobresale el  desbordamiento de sus precarias posibilidades, el avance de la crisis terminal de los sistemas de salud privatizados y semi-privatizados y el deterioro de otras vertientes de las políticas públicas y programas sociales afectados por las restructuraciones neoliberales del capitalismo  y el consabido “todo se vale” para enriquecer al vapor a la clase dominante-gobernante y a los grupos e individuos asociados a ella.

Así las cosas, todo apunta hacia la insurgencia global de los pueblos, mientras la atmósfera continental luce cargada de hermosos levantamientos populares, especialmente juveniles.

Aquí estamos viviendo y sufriendo ese fenómeno con cara de tragedia social y humana, en un terreno fértil para su expansión, abonado por los jefes y dueños del gran capital privado y de la partidocracia saqueadora, que hoy llaman a la “UNIDAD NACIONAL” para ocultar sus imperdonables culpas; al tiempo que cargan sobre el pueblo empobrecido el peso brutal del agravamiento de la crisis integral y hacen clientelismo políticos-electoral con el dolor social y las abrumantes necesidades de los/as excluidos del poder y la fortuna.

Son validas, por tanto, todas las exigencias inmediatas  para contrarrestar esos designios, y las estamos formulando con precisión.

Pero a la vez es necesario – como ha propuesto la izquierda insumisa- “ir más allá de lo estrictamente coyuntural  para debatir colectivamente la manera de  superar las bases estructurales de esta crisis de decadencia del sistema político y del modelo neoliberal  impuesto durante las últimas cuatro décadas; ambos sustentados en un capitalismo gansterizado, crónicamente deshumanizado.”
Y no confiemos en los dominadores. Porque ellos, hasta no ser derrotados, seguirán clavándonos sus garras y chupándonos la sangre. Lo único definitivamente válido es auto-organizarnos,  auto-defendernos, auto-protegernos y auto-educarnos para voltear la tortilla: ¡abajo lo de arriba y arriba lo de abajo! 

FUENTE: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=547997269173172&set=a.105349083437995&type=3&theater


martes, 24 de marzo de 2020

LAS CINCO DIFICULTADES PARA DECIR LA VERDAD (III)

3 - EL ARTE DE HACER LA VERDAD MANEJABLE COMO ARMA

Por: Bertolt Brecht

La verdad debe decirse pensando en sus consecuencias sobre la conducta de los que la reciben.

Hay verdades sin consecuencias prácticas. Por ejemplo, esa opinión tan extendida sobre la barbarie: el fascismo sería debido a una oleada de barbarie que se ha abatido sobre varios países, como una plaga natural. Así, al lado y por encima del capitalismo y del socialismo habría nacido una tercera fuerza: el fascismo. Para mi, el fascismo es una fase histérica del capitalismo, y, por consiguiente, algo muy nuevo y muy viejo. En un país fascista el capitalismo existe solamente como fascismo. Combatirlo es combatir el capitalismo, y bajo su forma más cruda, más insolente, más opresiva, más engañosa.

Entonces, ¿de qué sirve decir la verdad sobre el fascismo -que se condena- si no se dice nada contra el capitalismo que lo origina? Una verdad de este género no reporta ninguna utilidad práctica.

Estar contra el fascismo sin estar contra el capitalismo, rebelarse contra la barbarie que nace de la barbarie, equivale a reclamar una parte del ternero y oponerse a sacrificarlo.

Los demócratas burgueses condenan con énfasis los métodos bárbaros de sus vecinos, y sus acusaciones impresionan tanto a sus auditorios que éstos olvidan que tales métodos se practican también en sus propios países.

Ciertos países logran todavía conservar sus formas de propiedad gracias a medios menos violentos que otros. Sin embargo, los monopolios capitalistas originan por doquier condiciones bárbaras en las fábricas, en las minas y en los campos. Pero mientras que las democracias burguesas garantizan a los capitalistas, sin recurso a la violencia, la posesión de los medios de producción, la barbarie se reconoce en que los monopolios sólo pueden ser defendidos por la violencia declarada.

Ciertos países no tienen necesidad, para mantener sus monopolios bárbaros, de destruir la legalidad instituida, ni su confort cultural (filosofía, arte, literatura); de ahí que acepten perfectamente oir a los exiliados alemanes estigmatizar su propio régimen por haber destruido esas comodidades. A sus ojos es un argumento suplementario en favor de la guerra.

¿Puede decirse que respetan la verdad los que gritan: «Guerra sin cuartel a Alemania, que es hoy la verdadera patria del «mal», la oficina del infierno, el trono del anticristo»? No. Los que así gritan son tontos, impotentes gentes peligrosas. Sus discursos tienden a la destrucción de un país, de un país entero con todos sus habitantes, pues los gases asfixiantes no perdonan a los inocentes.

Los que ignoran la verdad se expresan de un modo superficial, general e impreciso. Peroran sobre el «alemán», estigmatizan el «mal», y sus auditorios se interrogan: ¿Debemos dejar de ser alemanes? ¿Bastará con que seamos buenos para que el infierno desaparezca? Cuando manejan sus tópicos sobre la barbarie salida de la barbarie resultan impotentes para suscitar la acción. En realidad no se dirigen a nadie. Para terminar con la barbarie se contentan con predicar la mejora de las costumbres mediante el desarrollo de la cultura. Eso equivale a limitarse a aislar algunos eslabones en la cadena de las causas y a considerar como potencias irremediables ciertas fuerzas determinantes, mientras que se dejan en la oscuridad las fuerzas que preparan las catástrofes. Un poco de luz y los verdaderos responsables de las catástrofes aparecen claramente: los hombres. Vivimos una época en que el destino del hombre es el hombre.

El fascismo no es una plaga que tendría su origen en la «naturaleza» del hombre. Por lo demás, es un modo de presentar las catástrofes naturales que restituyen al hombre su dignidad porque se dirigen a su fuerza combativa.

El que quiera describir el fascismo y la guerra - grandes desgracias, pero no calamidades «naturales»- debe hablar un lenguaje práctico: mostrar que esas desgracias son un efecto de la lucha de clases; poseedores de medios de producción contra masas obreras. Para presentar verídicamente un estado de cosas nefasto, mostrad que tiene causas remediables. Cuando se sabe que la desgracia tiene un remedio, es posible combatirla.

FUENTE: https://blogdelviejotopo.blogspot.com/2014/05/recordando-bertolt-brecht-en-el-dia-de.html



domingo, 22 de marzo de 2020

LA INFLUENZA DEL 1918

Por: Frank Moya Pons

Ha pasado todo un siglo desde que ocurrió la gran epidemia de influenza que azotó la República Dominicana a partir de noviembre de 1918. Esta enfermedad cobró no menos de 22 millones de vidas en todo el mundo.

La evolución de esta epidemia quedó documentada en los informes del Departamento de Sanidad del Gobierno militar estadounidense que regía la República Dominicana entonces. Esos informes registran que en los primeros tres meses murieron algo más de mil personas.

Las primeras noticias acerca de la aparición de aquella plaga llegaron a Santo Domingo a principios de octubre de 1918 y fueron publicadas inmediatamente en los periódicos por las autoridades sanitarias invitando a la población a protegerse de la enfermedad.

En los Estados Unidos se difundió erróneamente la versión de que la epidemia se había originado en España y se le llamó “influenza española”. Los alemanes, por su parte, le llamaron “catarro súbito”, los japoneses “fiebre del luchador”, y los ingleses “gripe de Flandes”. En otras partes también se le llamaba “la fiebre de los tres días”.

En realidad, la epidemia hizo su aparición inicial en los cuarteles militares de los Estados Unidos durante la primavera de 1918. Las tropas norteamericanas que cruzaron el Atlántico durante el verano de ese año la difundieron por los campos de Francia y de allí pasó a los territorios controlados por los alemanes.

Desde Francia cruzó los Pirineos y se adentró por toda España. Como España no estaba en guerra y no tenía censura militar, las noticias acerca de la dimensión de la epidemia se difundieron allí más rápidamente que en los demás países, y por ello muchos le llamaron “influenza española”.

Este fue también el nombre que utilizaron las autoridades sanitarias de Santo Domingo, el 9 de octubre, para anunciar la aparición de un brote de influenza en los Estados Unidos al comenzar el otoño de ese año.
En realidad, se trataba de una pandemia que tenía más de cuatro meses azotando el mundo entero y que se difundía tanto por vía terrestre como marítima.

Al evaluar sus efectos en otras partes del planeta, los expertos en salud pública descubrieron más tarde que la “influenza española” mató no menos de 22 millones de personas en todo el mundo, de los cuales 12 millones murieron en la India y más de medio millón en los Estados Unidos. Estudios recientes sugieren que las cifras son mucho más altas.

En varias islas del Pacífico la influenza hizo desaparecer más del 20 por ciento de la población.

En Europa la mortandad fue casi igualmente catastrófica debido al hacinamiento de personas en las ciudades y a las pésimas condiciones sanitarias creadas por la Primera Guerra Mundial.

En Santo Domingo, la epidemia fue esperada con temor durante varias semanas pues los cables telegráficos daban frecuentes noticias del avance de la enfermedad. El jueves 31 de octubre el gobierno reportó la ocurrencia de 4,000 casos en Camagüey, Cuba, y alertó a la ciudadanía a tomar precauciones.

La influenza, finalmente, llegó al país por barco a Barahona a mediados de noviembre y, de inmediato, las autoridades decretaron una cuarentena en los principales puertos del país. Inicialmente se pensó que había llegado desde Haití, en donde se reportó un brote casi simultáneo con el de Camagüey.

Por ello el Gobierno impuso también una cuarentena terrestre y marítima entre Haití y la República Dominicana y prohibió el tráfico por la frontera a partir del día 12 de ese mes. Esa cuarentena incluyó a los barcos procedentes de Barahona y Azua. Al arribar a otros puntos del país procedentes de esos dos puertos sureños, los barcos debían mantenerse a 200 metros de la costa durante siete días.

El día 28 de noviembre la cuarentena fue extendida a todos los buques provenientes del extranjero. Las autoridades fueron tajantes: “El médico de cuarentena no aceptará las manifestaciones de ninguna persona de abordo en cuanto a su estado de salud, sino que practicará el examen personalmente”.

“En caso de que alguna persona abordo presente síntomas de influenza o gripe o neumonía, el buque será puesto en rigurosa cuarentena y no se permitirá a ninguna persona abandonar el buque sino como se dispone en este reglamento”.

A pesar de esas medidas, la epidemia se difundió rápidamente. Para evitar lo peor, el 14 de diciembre las autoridades sanitarias prohibieron las reuniones públicas en teatros, casinos, clubes, centros de recreo y otros establecimientos análogos, en los cuales quedaron “suprimidos los bailes y todos los espectáculos y fiestas públicas”.

También fueron clausuradas todas las escuelas públicas y se prohibieron las reuniones y velorios en las casas de los fallecidos a causa de la influenza. “Los cadáveres de los fallecidos por influenza serán puestos en sus ataúdes inmediatamente y enterrados a la brevedad posible”.

Simultáneamente con esas disposiciones, el Gobierno publicó varios documentos conteniendo “consejos para evitar la influenza”, un “memorándum profesional” destinado a los médicos, y una “dirección general para el tratamiento de la influenza”.

La epidemia avanzó desde Barahona a Azua y de allí a Santo Domingo. La cuarentena fue extendida al interior del país para evitar que se propagara de una ciudad a otra, pero las autoridades sanitarias pronto tuvieron noticias de que la población de los pueblos también enfermaba masivamente y muchos morían a consecuencia de la influenza.

Decenas de miles de personas enfermaron en todo el país. En noviembre, la epidemia estaba todavía limitada a Azua y Barahona, en donde enfermaron 827 personas y murieron 20. En diciembre, esos casos se sumaron a los de Montecristi, Puerto Plata, Santiago, La Vega, Santo Domingo y San Pedro de Macorís y todos juntos ascendieron a 18,936, con 331 defunciones.

En enero de 1919, los casos registrados aumentaron a 33,589 en todo el país, y las muertes a 696. Además de las poblaciones mencionadas, la epidemia se extendió también a Moca, San Francisco de Macorís, Samaná y el Seibo, así como a todos los campos y pueblos secundarios de esas y las demás provincias. En esos tres primeros meses, la influenza afectó por lo menos a 53,352 personas y produjo 1,047 defunciones.

Al reportar los efectos de la epidemia, el boletín oficial del Departamento de Salud Pública advertía cautamente que “estos datos son aproximados y se dan con la reserva del caso, debido a las muchas dificultades que se presentan para obtener datos precisos”.

Había clara conciencia entre los médicos de que la influenza era una forma de gripe asociada con los brotes anuales de gripe, incluyendo con la gran epidemia de 1889-90.

Los médicos, sin embargo, no sabían que el germen causante de la influenza era un virus y trataban de prevenirla con medidas destinadas a eliminar un bacilo llamado Influenzae bacillus, considerado erróneamente como responsable de la enfermedad.

Para entonces ya existía la aspirina y las autoridades sanitarias recomendaron su uso para bajar las fiebres y calmar los dolores. Este medicamento debía ser combinado con tratamientos tradicionales como los purgantes de Calomer, y el uso de enemas de bicarbonato de soda y agua de menta o de citrato de potasa.

La noción clínica más extendida era que la influenza de por sí no mataba, a menos que la enfermedad degenerara en neumonía, y por ello se recomendaban gárgaras con una solución antiséptica de quinina o bicloruro de mercurio. Para la tos se recetaba tomar una solución de carbonato de amoníaco cada dos horas.

Conociendo que el mal se trasmitía desde boca y nariz a las vías respiratorias, las autoridades sanitarias recomendaron el uso de mascarillas de gasa y tela de algodón al tratar o visitar a los enfermos. Mucha gente utilizaba las mascarillas para salir a la calle, y algunas personas rellenaban las suyas con cristales de alcanfor o con dientes de ajo.

Es probable que las mascarillas hayan protegido a algunas personas, pero dado que el virus de la influenza es filtrable, muchas se contagiaron de todas maneras y la epidemia siguió avanzando.

Ante el avance de la epidemia, las autoridades extendieron el alcance de las medidas precautorias el 24 de diciembre de 1918 ratificando la cuarentena interprovincial, prohibiendo “todas las reuniones públicas de cualquier clase”, cerrando todas las iglesias “hasta segunda orden”, y anunciando que “todas las reuniones del pueblo en parques, calles y en cualquier otro sitio, serán dispersadas todo cuanto sea posible por las autoridades correspondientes”.

Con todo, la epidemia siguió su curso extendiéndose de pueblo en pueblo. A mediados de febrero, las enfermedades y las muertes se concentraban en el Cibao central.

Entre los días 16 y 22 de ese mes, el poblado de Castillo tuvo 600 enfermos y 62 muertos; San Francisco de Macorís, 469 enfermos; Salcedo 96 enfermos y 19 muertos; y La Vega, 268 enfermos y 9 muertos. Más al oeste, ya en las montañas, Jánico tuvo durante esa misma semana 564 enfermos y 7 muertos.

Para octubre de 1919, cuando las autoridades consideraron terminada la epidemia, dijeron haber registrado unas 96,828 personas contagiadas y 1,654 fallecidas.

Según esas cifras, en comparación con otras partes del mundo, la República Dominicana salió bien parada de la pandemia, en parte por las medidas adoptadas por el Gobierno y en parte por la dispersión de la población, que entonces era mayoritariamente rural. En los campos, la influenza hizo menos daño que en los pueblos.

La letalidad global de la epidemia en la República Dominicana fue menor del 2 por ciento de los contagios registrados.
FUENTE: https://plenamar.do/2020/03/la-influenza-de-1918/
(Ver: Frank Moya Pons, La Otra Historia Dominicana, 2008, pp. 254-258).

Frank Moya Pons, doctor en Historia Latinoamericana, docente y académico dominicano; expresidente de la Academia Dominicana de la Historia y autor de El gran cambio: la transformación social y económica de la República Dominicana 1963-2013, Santo Domingo 2014.