Por Virtudes Álvarez
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
jueves, 1 de abril de 2021
¿REFORMA O DISOLUCIÓN DE LA POLICÍA NACIONAL?
miércoles, 31 de marzo de 2021
NO CONFUNDIR LOS DESEOS CON LA REALIDAD. EVITAR AUTOENGAÑARSE
Por Marta Harnecker
- Por desgracia suele existir mucho subjetivismo en el análisis de la situación política. Suele ocurrir que los dirigentes movidos por su pasión revolucionaria tienden a confundir los deseos con la realidad. No se hace una valoración objetiva de la situación, se tiende a subestimar las posibilidades del enemigo, y, por otro lado, a sobrestimar las posibilidades propias.
- Por otra parte, los dirigentes tienden a confundir el estado de ánimo de la militancia más radical con el estado de ánimo de los sectores populares de base. Existe una tendencia en no pocas direcciones políticas a hacer generalizaciones acerca del estado de ánimo del pueblo a partir de su propia experiencia, de la región o sector social donde éstas funcionan o, en un sentido más general, de lo que perciben quienes las rodean, que siempre son los sectores más radicalizados.
- Es distinta la visión que tienen del país los que trabajan con los sectores más radicalizados, de la que tienen los que realizan su actividad política entre los sectores menos politizados. No tienen la misma visión del país los cuadros revolucionarios que trabajan en un barrio popular combativo, que los que lo hacen con los sectores medios.
- Esto mismo ocurre en los países donde existen zonas de guerra y espacios políticos. Los guerrilleros que viven enfrentamientos reales con el enemigo, que han logrado obtener gracias a sus victorias militares el control de determinadas zonas, tienden a creer que el proceso revolucionario está más avanzado de lo que consideran aquellos militantes que participan en los espacios legales en los grandes centros urbanos, donde el poder ideológico y el control militar del régimen es todavía muy grande.
- La única garantía de no cometer estos errores es asegurar que los dirigentes sean capaces de evaluar la situación, no en función de su estado de ánimo, sino a partir de tomarle el pulso al estado de ánimo del grueso de la gente, al estado de ánimo del enemigo, a la realidad internacional. Una vez hecha esa evaluación es preciso diseñar las líneas de acción que permitan capitalizar toda esa situación.
- Parecería una perogrullada decir que es importante que los dirigentes máximos aprendan a escuchar. Estimamos que esto es fundamental. Sucede, sin embargo, que algunos líderes están tan impregnados de ideas preconcebidas acerca del estado actual de la situación, de como están las cosas, de lo que se puede hacer y de lo que no se puede hacer, y en su contacto con los dirigentes intermedios y de base tienden más a trasmitirles su visión de las cosas que a informarse acerca de cuál es el verdadero estado de ánimo de la gente.
- Puede ocurrir entonces que, a la hora de hacer los análisis, se cometan errores, no tanto por falta de información, sino porque ésta, a pesar de haber sido trasmitida correctamente y en tiempo oportuno por la militancia, no haya sido asimilada por la dirección.
- Pero también es importante que los militantes y dirigentes intermedios sean objetivos al entregar la información. Algunas veces éstos desinforman en lugar de informar al proporcionar, por ejemplo, cifras abultadas de determinadas movilizaciones o acciones.
- Es bastante común en política la tendencia a autoengañarse, a falsificar los datos de las movilizaciones, de los mítines, de los paros, de las fuerzas de que dispone cada organización. A decir, por ejemplo, que se ha logrado movilizar a miles cuando solo se ha logrado movilizar a centenas.
- Este enfoque triunfalista es el producto de la errada concepción de que siempre tenemos la razón, que siempre somos los mejores, de que todo lo que hacemos nos da resultado.
- Y no solo ha existido un autoengaño frente a las cifras, sino también en la evaluación de las acciones que nos propusimos llevar a cabo. Si el objetivo era lograr determinada representación parlamentaria y ésta no se lograba, no se reconocía que los votos alcanzados estaban muy por debajo de las expectativas que se habían creado; se buscaba siempre la forma de presentar ese hecho como un triunfo, se decía, por ejemplo, que aumentaron los votos con respecto a la anterior elección. Si se proponía un paro nacional y solo se lograban paros parciales no se reconocía el revés, sino que se hablaba de éxito del paro porque en relación con las acciones anteriores de este tipo se había logrado un aumento de los trabajadores que no acudieron a trabajar, etcétera.
- Si los dirigentes no saben escuchar, para lo cual se requiere de una gran dosis de modestia revolucionaria, y, al mismo tiempo, reciben informaciones falseadas, lo que ocurre es que bajan líneas de acción que –al partir de bases falsas– no se ajustan a las posibilidades reales de los destacamentos con que se cuenta; se preparan batallas que por no estar basadas en la real correlación de fuerzas pueden conducir a significativas derrotas.
Fuente: Capítulo 12 del libro de Marta Harnecker Ideas para la lucha
SEMANA SANTA, HABICHUELAS CON DULCE... Y ALGO MÁS.
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lunes, 29 de marzo de 2021
¡AH, PFIZER!
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sábado, 27 de marzo de 2021
LEYENDO A MANUEL: "REVOLUCIÓN SIGUE SIENDO UN PROBLEMA QUE ESPERA SOLUCIÓN"
PALABRAS EN LA PUESTA EN, NEW YORK, CIRCULACIÓN DEL LIBRO DE MANUEL SALAZAR
Desde que conocí a Manuel Salazar, personalmente, me impactó su trato y don gente. Su preocupación por elevar el nivel teórico del movimiento revolucionario; sus debilidades, las ligerezas en los análisis y las descalificaciones alegres. Coincidimos en la necesidad de la unidad, y hemos conversado bastante sobre el tema
Pero ahora, me toca comentar uno de sus libros, gracias Manuel por la invitación, su reciente criatura intelectual impreso. Un privilegio para mí. Eres un prolífero escritor que no se detiene en producir para dejar un legado teórico que sirva, como arma ideológica, a los revolucionarios y comunistas, locales y del mundo.
Su libro, “Revolución sigue siendo un problema que espera solución”, es una entrega que no tiene complicaciones en su lectura, tampoco desperdicios. Redactado con un lenguaje llano, asequible a la población, de fácil interpretación. Lo que se busca, entre otras cosas, es de llegar al meollo del asunto: saber, con el análisis correcto, interpretar la realidad objetiva, y sus variables que se mantienen en constante movimiento.
El libro tiene apenas 106 páginas, divido en 7 capítulos. Como les dije, de fácil lectura; y lo “práctico” de llevarlo consigo. Se puede leer en la factoría, el negocio y en la oficina; en el tren, el parque y en la comodidad de su hogar.
De todos los temas, vamos a realizar un breve comentario sobre La Cuestión Principal. ¿Por qué? Porque es la que tiene que ver con la forma de observar los fenómenos económicos, políticos y sociales... De ahí depende el éxito de la revolución.
Para los revolucionarios y comunistas, el
trabajo es hacer la revolución, en cualquier escenario, 24 /7. Para esto,
Manuel señala en la página 17, segundo párrafo, lo siguiente: “Proponerse la
revolución, es concebir una obra grande a lo que siempre hay que agregar
peldaños; a sabiendas de que cada uno de estos puede ser diferente, fácil o
difícil”.
Agregar peldaños, lo diferente, fácil o difícil, lo resuelve la elaboración de una correcta táctica política. Tomando en consideración el dominio que se tenga de las estructuras en que descansa la sociedad; el objetivo que hay que transformar de raíz.
La táctica política desempeña un papel fundamental para poder hacer la revolución, sin ella no se avanza. Pero debe ser correcta, que alimente constantemente a la estrategia. Con esta última no hay problema, el bobo, como dicen ahora, es elaborar una táctica apegada a la realidad, y que nos mantengan en el carril de llegar a la meta.
Todos conocemos el comportamiento en el pasado proceso electoral. De triste y lamentable recordación. Seguimos con los inventos, discursos y consignas extemporáneas, y, lo más grave, seguir confundiendo los deseos con la realidad.
El gran pecado original, de algunos revolucionarios y comunistas, es confundir el deseo con la realidad.
Conducir al pueblo a hacer la revolución no es una tarea fácil. Hay que poner delante el corazón, el pecho y la frente; pero con esto no es suficiente, se requiere de manera obligatoria colocar el pensamiento acorde con la realidad para obtener resultados positivos. Y no trabajar embriagado de "pasión revolucionaria", alejada del diario vivir.
Dos corrientes filosóficas destaca Manuel en su libro que han hecho mucho daño al movimiento revolucionario: el voluntarismo y el existencialismo. Ningunas tienen rigor científico a la luz de la teoría revolucionaria. Estimulada por la falta de interés en el estudio de las fuentes fundamentales del Marxismo Leninismo.
Manuel maneja en forma magistral los dos términos, voluntad y existencial, en la página 22, párrafo 3, define el voluntarismo; “asume la voluntad como más importante que el conocimiento de la realidad; de la que depende todo; y en consecuencia el análisis de la coyuntura no es importante”.
El hombre no se queda en el camino, en el párrafo segundo de la página 23, describe el existencialismo en este sentido: “para la cual la realidad es la que asume cada individuo en función de experiencia personal, y en consecuencia, la política es la impronta de un estado de situación individual. La realidad no es otra que su propia realidad. Para el existencialismo el conocimiento surge de la experiencia inmediata en las vivencias de cada individuo en si mismo, sin asumirse parte de un todo social”.
Como vemos, Manuel Salazar, retrata de cuerpo entero una realidad que lacera al movimiento revolucionario y comunista. Las dos, voluntarismo y existencialismo, hay que rechazarlas. Impide el desarrollo de la revolución y desvirtúa su acercamiento con las fuerzas motrices que transformaran la sociedad.
Manuel, concluye en la página 24, segundo
párrafo, dejando bien claro el camino a seguir: “Existencialistas y
voluntaristas se distancia de la filosofía marxista, que propone un
instrumental de análisis de la realidad como punto de partida y llegada de la
reflexión y la acción. Lenin la sintetizó diciendo que es “el análisis concreto
de la situación concreta”.
Muchas gracias...
Fortune Modeste Valerio/
viernes, 26 de marzo de 2021
INSISTIR EN QUE LA UNIDAD POPULAR Y DE LA IZQUIERDA DEBE SER CONSTRUIDA
(Comentario a una publicación de Francis Santana en Círculo de Izquierda)
Por Manuel Salazar
Se puede y se debe comenzar esa construcción. Este es un buen momento.
Cuatro cuestiones podrían estar en ese comienzo: 1.- la Unidad de Acción por las reivindicaciones inmediatas de los trabajadores y el pueblo, y para derrotar las derivas conservadoras del gobierno;
2.- La construcción de pensamiento, por la vía de la discusión y estudio de la realidad y los principios de la teoría revolucionaria, el Marxismo leninismo. En este proceso se construyen identidades sobre todo, tácticas. Porque en la estrategia hay muchas identidades;
3.- El acercamiento procesual entre los grupos de iguales o parecidos ADN políticos; y 4.- Quitarle espacio a la competencia intergrupal, y de vez en más, dar más cuerpo a la colaboración y la complementariedad.
Las cosas hay que hacerlas a tiempo y con los que en la práctica muestran vocación real a la unidad y no a la división frecuente.
Si hubiéramos asumido la UPA , el PLD no habría encontrado espacio para desarrollarse. Perdimos ese momento.
Ahora hay otro. Aprovechémoslo. Aprendamos a entrar en relaciones para construir, de menos a más; de lo pequeño a lo grande.
jueves, 25 de marzo de 2021
LA DERECHA POLÍTICA HA SIDO Y ES UNA DESGRACIA PARA LAS MAYORÍAS
Por Francis Santana







