domingo, 1 de enero de 2023

¿Quién prepara tu paracaídas?

Por Fortune Modeste Valerio                                                                     

Imagen de Google

La presente es una historia breve del piloto norteamericano, Charles Plumb. Derribado su avión militar, 19 de marzo de 1967, en la Guerra de Vietnam, pudo saltar y abrir su paracaídas; y capturado -(1967 a 1974)- por los aguerridos guerrilleros vietnamitas. Después de ser liberado, se dedicó a impartir charlas, sintetizando sus experiencias en cautiverio y la importancia del agradecimiento, en universidades, escuelas, bibliotecas, centros militares, etc.

Al acudir a un restaurante, esperando ser atendido, se le acerca una persona y le pide permiso para sentarse en su mesa. El inesperado visitante le pregunta, ¿usted no me conoce? El señor Plumb le responde, en varias ocasiones; no, no lo recuerdo. A lo que el visitante lo impacta con la siguiente información: “Trabajaba en la marina. Yo fui quien preparó su paracaídas”.

 

Sorprendido y emocionado, el veterano de guerra, exclama, estoy vivo gracias a usted, y le expresa su enorme gratitud; ya que los pilotos no se enteran de quien prepara su paracaídas.

 

Una lección que motivó al famoso prisionero de guerra a preparar una charla que recorrió casi todo el territorio estadounidense, denominada, Y a ti, ¿quién te prepara el paracaídas?

 

En la vida personal, profesional y política, siempre existen personas que le prepara su paracaídas, sin tener la menor idea. En mi caso, te agradezco, amigo y camarada Manuel, por tu muestra de solidaridad y lazos fraternales.

 

Desde que llegué al patio, octubre 2019, siempre he tenido su solidaridad, valiosa ayuda, y su disposición de ayudarme para integrarme institucionalmente al proceso revolucionario. Y eso tiene un valor extraordinario que agradecemos sinceramente.

 

Aunque la celebración del  Año Nuevo es una trampa comercial, hay que, continuar como el primer gandul en los planes unitarios pendientes, preservar la salud para darle continuidad a la vida. 


Gracias, Manuel Salazar, muchas gracias


¡Por un Próspero, Unitario y Combativo 2023!

 


 31-12-2022.-


Fortune Modeste V.

Cuestiones de política y democracia (VII)

Por Manuel Salazar 

La teoría es un marco general y se la debe distinguir de la política

La teoría es una guía que marca los objetivos generales de principios. Sin teoría no hay interpretación ni orientación.  No hay movimiento revolucionario. Se le debe distinguir de la cuestión política, de la práctica, que siempre estará regida por las circunstancias imperantes. De cómo relacionan los comunistas, los revolucionarios, la estrategia e incluso el programa general, con los apremios políticos del momento histórico, o sea, con la táctica.

Carlos Marx, Federico Engels Engels, y  V.I. Lenin también, que, como cuestión general, teórica, afirmaron siempre que la democracia era imposible sin destruir las bases materiales, y el poder político correspondiente, del capitalismo; tomaron en cuenta siempre las circunstancias políticas y sociales preponderantes en un momento histórico para definir políticas tácticas que, sin perder nunca el objetivo estratégico, contribuyeran al avance de la lucha de la clase obrera. En el interés de ganar las masas trabajadoras, hicieron propaganda de los objetivos supremos, pero también hicieron agitación con las consignas más democráticas de cada ocasión.

En ocasiones hablaron de los países “más democráticos”, refiriendo a aquellos que, sin haber sido escenario de una revolución socialista, habían avanzado en “el sentido del progreso” superando formas absolutistas de dominación, e instaurando repúblicas liberales que, en relación a formas de dominación política anteriores, las consideraban “democráticas”.  En una carta escrita el 29 de noviembre de 1864, Carlos Marx felicita Abraham Lincoln, presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, por su reelección con “un masivo apoyo popular”, en las elecciones de esos días en ese país, le dice. 

Carlos Marx, fue el principal fundador de los principios de la revolución socialista, y si se toma de manera mecánica su pensamiento teórico general de que “no puede haber democracia”, mientras subsistan el modo de producción capitalista y su correspondiente expresión de dominación política, entonces no puede entenderse esa carta de felicitación a Abraham Lincoln por el  triunfo electoral obtenido por este en las elecciones de la entonces República de los Estados Unidos de Norteamérica, que no era ni por asomo una república socialista.

Carlos Marx era materialista dialéctico. Estaría demás decirlo, si fue el fundador de esta filosofía. Pero vale la pena subrayarlo. Porque la realidad en cada circunstancia es lo determinante para la política.  El capítulo IV del mismo Manifiesto Comunista en que se postulan los principios teóricos generales del socialismo científico, revolucionario; se pone de manifiesto que la realidad política siempre ha de ser tomada en cuenta para la acción revolucionaria que se proponga concretar los principios generales con sujeción a lo que aconseja esa misma realidad.

En este capítulo IV, Carlos Marx y Federico Engels dicen que los comunistas “Combaten por los intereses y los fines inmediatos de la clase obrera; pero en el movimiento presente defienden y representan al propio tiempo el porvenir del movimiento”.

Así, dicen, “En Francia los comunistas se suman (debería decir, se alían. MS) al partido demócrata- socialista contra la burguesía conservadora y radical, reservándose, sin embargo, “el derecho de criticar” las posibles inconsecuencias del aliado.

Partiendo de la situación concreta, Aconsejan que “en Alemania, el Partido lucha de acuerdo con la burguesía tanto como la burguesía actúa revolucionariamente contra la monarquía”.  Y lucha junto a la burguesía contra la monarquía al tiempo que le dice a la clase obrera que las diferencias de clase con aquella son irreconciliables; a fin de que, “cuando llegue la hora de los obreros alemanes sepan convertir las condiciones sociales y políticas creadas por el régimen burgués en otras tantas armas contra la burguesía…”.

Ya en el mismo Manifiesto, los fundadores del socialismo científico plantaban la relación dialéctica reforma - revolución. En Alemania, y otros países, aconsejaban la alianza con la burguesía para echar al suelo la monarquía, y aprovechar los cambios políticos y sociales así logrados, para lanzar la lucha hacia el derrocamiento de esa misma burguesía que antes había sido aliada.

Las experiencias de muchas revoluciones triunfantes están llenas de esta enseñanza de la política.

Nunca renunciaron al criterio de que la democracia relacionada con la lucha de clases tendría un carácter de clase y sería el resultado del triunfo revolucionario de la clase obrera y los trabajadores sobre la burguesía. Pero en la búsqueda de ese fin consideraron la posibilidad de conquistar avances dentro del régimen burgués. Estos avances serían reformas, conquistas parciales hacia la revolución socialista.


Manuel Salazar



sábado, 31 de diciembre de 2022

Odio el Año Nuevo

Por: Antonio Gramsci 

Cada mañana, cuando me despierto otra vez bajo el manto del cielo, siento que es para mí año nuevo. De ahí que odie esos Años Nuevos de fecha fija que convierten la vida y el espíritu humano en un asunto comercial con sus consumos y su balance y previsión de gastos e ingresos de la vieja y nueva gestión. Estos balances hacen perder el sentido de continuidad de la vida y del espíritu. Se acaba creyendo que de verdad entre un año y otro hay una solución de continuidad y que empieza una nueva historia, y se hacen buenos propósitos y se lamentan los despropósitos, etc., etc. Es un mal propio de las fechas.

Dicen que la cronología es la osamenta de la historia; puede ser. Pero también conviene reconocer que son cuatro o cinco las fechas fundamentales, que toda persona tiene bien presente en su cerebro, que han representado malas pasadas. También están los Años Nuevos. El año nuevo de la historia romana, o el de la Edad Media, o el de la Edad Moderna. Y se han vuelto tan presentes que a veces nos sorprendemos a nosotros mismos pensando que la vida en Italia empezó en el año 752, y que 1192 y 1490 son como unas montañas que la humanidad superó de repente para encontrarse en un Nuevo Mundo, para entrar en una nueva vida. Así la fecha se convierte en una molestia, un parapeto que impide ver que la historia sigue desarrollándose siguiendo una misma línea fundamental, sin bruscas paradas, como cuando en el cinematógrafo se rompe la película y se da un intervalo de luz cegadora. Por eso odio el Año Nuevo. 

Quiero que cada mañana sea para mí Año Nuevo. Cada día quiero echar cuentas conmigo mismo, y renovarme cada día. Ningún día previamente establecido para el descanso. Las paradas las escojo yo mismo, cuando me sienta borracho de vida intensa y quiera sumergirme en la animalidad para regresar con más vigor. Ningún disfraz espiritual. Cada hora de mi vida quisiera que fuera nueva, aunque ligada a las pasadas.

Ningún día de jolgorio en verso obligado, colectivo, a compartir con extraños que no me interesan. Porque han festejado los nombres de nuestros abuelos, etc., ¿deberíamos también nosotros querer festejar? Todo esto da náuseas.

El 1 de enero de 1916 se publicó el siguiente artículo “Odio il Capodanno” en la columna “Sotto La mole” del periódico socialista italiano Avanti! .

Antonio Gramsci

Cuestiones de política y democracia (VI)

 Por Manuel Salazar

En el país hubo un momento de inflexión política en 1978

Se produjo la salida del gobierno de los doce años con el triunfo electoral del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, de entonces. Se abrió un espacio de tolerancia política que perdura hasta hoy. Se derogaron las leyes anticomunistas, se liberaron los presos y se permitió el regreso de los exiliados políticos. Se concretó la conquista de ciertas libertades públicas y derechos democráticos.

Las circunstancias políticas conquistadas con años de lucha popular, la hacían propicia para reclamar reformas políticas avanzadas. No era un momento de ruptura, de salto revolucionario, sino de acumulación de fuerzas.

Se esperaba del PRD un programa de reformas políticas y de integración al gobierno de los sectores populares, dada su condición de partido que se reivindicaba socialdemócrata. En el liderazgo y los mandos medios de ese partido,  había mucha gente partidaria de cambios políticos institucionales. La modernización económica y política en el marco de un régimen burgués liberal era la expectativa central del país político a partir de la salida del gobierno conservador de Balaguer.

Pero no asumió un programa de reformas políticas.

La izquierda y los sectores populares en general aprovecharon la apertura política para reclamar demandas inmediatas, aumento de salarios y otras reivindicaciones de los barrios populares; pero nunca reclamó una reforma política que en algo abriera grietas al Estado por donde se filtraran propósitos políticos.

Bajo gobiernos posteriores, el Estado, si bien se ha mantenido el espacio de tolerancia política abierto en 1978, ha seguido siendo en esencia centralizado, determinado por el presidencialismo al servicio de una propiedad económica concentrada en unas cuantas familias, cual es una de sus cualidades principales desde los tiempos de la dictadura de Trujillo.

La crisis electoral de 1994, generada por un fraude del balaguerismo   contra la candidatura presidencial del Dr. Peña Gómez, condujo a unas reformas importantes, las del Pacto por la Democracia, a iniciativa de este último, que separaron en el tiempo las elecciones presidenciales de las municipales; prohibieron la reelección consecutiva de un presidente, y contribuyeron a mejorar el sistema electoral.  Importantes. Pero no cuestionaron la esencia centralizada del régimen.

Como tampoco lo hicieron las reformas que condujeron a la constitución actual, la aprobada en el 2010.

Entre el 2004 y el reciente 2020, bajo los gobiernos del Partido de la Liberación Dominicana, PLD; tendría lugar un manejo del Estado, casi lilisiano.   Como Ulises Hereaux, Lilís con el Partido Azul y Gregorio Luperón, tanto Leonel Fernández como Danilo Medina desconocieron los principios originales de su partido y líder fundador, el PLD y el profesor Juan Bosch; pervirtieron las instituciones para garantizar su continuismo en el poder; más que una república, gobernaron un régimen en el que desde la presidencia  se sobrepusieron, o sometieron a sus intereses los demás poderes del Estado, sin derogar la constitución;  impusieron el personalismo por encima de las instituciones; hicieron arreglos a los estamentos de la justicia para protegerse así mismos y a sus allegados, y  alentaron la corrupción y la impunidad respecto a los recursos públicos; hicieron una fusión entre el partido, el Estado y muchas organizaciones sociales.  Como en Lilís, el  autoritarismo y  el abuso de poder fue un sesgo singular,  particularmente de  Danilo Medina y sus seguidores.

En base al uso y abuso del poder del Estado, crearon nuevos ricos, su propio grupo económico; entrando en competencia a ¿Quién tiene más riqueza?  con los grupos económicos tradicionales, contribuyendo con esto a instalar un matiz preocupante en la gestión del Estado a partir de la llegada del PRM al gobierno (2020- 2024).

Sobre esto último, es de destacar que grupos burgueses, que antes se limitaron a financiar las campañas electorales de los partidos, y a sentirse representados por los mismos al frente del Estado, ahora reclaman representarse así mismos, ocupando cargos importantes en el gabinete, y alentando a los suyos para que en algún momento hagan de candidatos a la presidencia de la república.

Si tras la ruptura de la hegemonía con la caída de Trujillo y la posterior guerra de abril de 1965, Balaguer impuso un régimen bonapartista, gobernando para los intereses de la burguesía, pero sin integrarla al gobierno; ahora después de los resultados desastrosos para la institucionalidad del país de los   dieciseis años de gobierno del PLD, el presidente Luis Abinader la integra a ocupar cargos importantes en distintos niveles.

Este hecho, y la política de alianza público- privada, que es una espina dorsal de la política económica del gobierno, y procura darle una mayor dimensión a la acumulación de capital del sector privado, sobre la base de la plataforma y recursos públicos, determinan el rumbo esencial del gobierno, ante el cual corresponden las definiciones alternativas. Porque es el formato de la continuidad de un poder centralizado, que corresponde a una propiedad económica concentrada en pocas manos; cual es la cuestión fundamental en materia de lucha política. En esencia, lo que planteaba el programa de los gloriosos patriotas del 14- 20 de junio de 1959, que vinieron por Constanza, Maimón y Estero Hondo, a derrocar por vía de las armas la dictadura de Trujillo, y sustituirlo por un régimen democrático avanzado.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/cuestiones-de-politica-y-democracia-vi-9146567.html

Manuel Salazar


viernes, 30 de diciembre de 2022

Por más sometidos a la justicia en el 2023

 Por Jesús Díaz 

En el año 2023, la Procuraduría debe continuar con investigaciones y desmantelamientos de presuntos entramados de corrupción; produciendo apresamientos, allanamientos y sometimiento a la justicia.

La población y la opinión pública seguimos apostando a las ejecutorias de doña Miriam German y sus fiscales adjuntos.

Los esfuerzos del Ministerio Público por el combate a la corrupción administrativa, deben alcanzar la tan cacareada gestión de Iris Guaba al frente del Plan Social de la Presidencia, de igual forma al flamante Donald Guerrero, quien fuera Ministro de Hacienda de ‘’quien se ha dicho de todo y aún no se sabe nada’’.

Al mismo tiempo del ex presidente Danilo Medina, citado en varios expedientes también deben alcanzar a funcionarios y exfuncionarios del actual gobierno.

Entre ellos los casos de Neney Cabrera por las irregularidades en el programa “Pinta tu barrio” que ejecutó la Propeep, así como los casos de supuesta corrupción en el ministerio de educación encabezado por Roberto Fulcar y las denuncias de irregularidades en los concursos de oposición, las compras de butacas y los libros digitales.

Otros hechos son el de la ex ministra de la Juventud, Kimberly Taveras, quien había sido favorecida con contratos ilícitos producto del tráfico de influencia en empresas que posee, y la exministra de juventud Luz del Alba Jiménez, acusada de orquestar supuestos actos de corrupción al querer beneficiar en concursos a dos empresas.

Estos y otros casos siguen pendientes para el 2023 y deberán desfilar por la Procuraduría General de la República para ser sometidos o descartados de los actos que se le acusan; en tanto la ciudadanía y los sectores comprometidos con la lucha contra la corrupción y la impunidad deberán estar muy atentos.

Fuente: https://eldia.com.do/por-mas-sometimientos-a-la-justicia-en-el-2023/

Jesús Díaz

Cuestiones de política y democracia (V)

 Por Manuel Salazar 

Un pase de revista al tema de la República

Analizar de manera concreta la República, es decir, hacer el análisis concreto del Estado en cada momento histórico, es una condición para orientar bien el pensamiento y la acción políticas. Porque el Estado puede asumir formas diferentes de acuerdo con las circunstancias, de las que surge la necesidad de definir políticas específicas de ocasión, pero los comunistas y revolucionarios no debemos perder nunca de vista su esencia de clase.

Si se estudia con detenimiento la obra de Carlos Marx  El 18 Brumario de Luis Bonaparte, que es un  análisis del proceso político en Francia, entre 1848 y 1852, en el que Luis Napoleón Bonaparte toma el poder, en interés de cortar el proceso revolucionario de ese período; asume la función ejecutiva y se coloca por encima de todas las demás instituciones políticas, jurídicas y militares, incluso de la misma clase burguesa;  pero las coordina todas y pone en acción hacia el fin de garantizar la esencia del Estado como instrumento de dominación de esa clase.

La importancia de esta obra estriba en que Carlos Marx pone en relieve que, independientemente de que una persona asuma el control absoluto de todas las dimensiones del Estado, distinto al ideal del Estado liberal que concibe la independencia de tres poderes, aquel mantiene su esencia de instrumento de la dominación de clase.

Obviamente que en este modelo de dominio del Estado se generan contradicciones que pueden ir más allá de la contradicción burguesía- clase obrera, porque, alguna fracción burguesa no se sienta representada; y correspondería a los revolucionarios analizar la situación concreta y, para avanzar a la consecución de sus objetivos estratégicos, debería definir la política que le permita aprovechar cualquier grieta entre la clase dominante.  No debería ser la misma política a poner en práctica cuando predomina un Estado que, por ejemplo, prohíbe las elecciones burguesas de democracia representativa, como hizo Luis Bonaparte en Francia; que la que se defina bajo un Estado que abre alguna posibilidad mínima de participación en esos procesos.

En estas circunstancias, la cuestión no es valorar en general que el Estado es burgués y como tal es una máquina de opresión contra la clase obrera y trabajadora, y lo que corresponde es echarla al suelo.  Esa formulación es correcta desde el punto de vista teórico, y hasta histórico, en tanto ya hay experiencias en que esa dominación ha sido superada y se ha podido generalizar un planteamiento de afirmación teórica sobre la posibilidad del derrocamiento burgués. Ejemplo de esto último es la de los soviets en Rusia tras el triunfo de la revolución socialista de 1917.  La cuestión es, cuáles son las posibilidades prácticas, es decir, políticas, de hacerlo, en un momento determinado a la luz de la situación de auge, o no, del movimiento revolucionario.

Matices en la dirección del Estado dominicano desde 1966.

Valga decir que, en República Dominicana, tras la guerra de abril de 1965 se impuso un régimen similar al Bonapartista, encabezado por Joaquín Balaguer (1966-78), que impulsó un proceso contra revolucionario y desarrollista, dirigido a recomponer la hegemonía política, y social, de las clases dominantes, que había sido rota con la caída de la dictadura de Trujillo en 1961, lo cual generó una crisis política, con sus conflictos de clase, entre los mismos sectores de la burguesía por una parte; y de otra,  la constitución de la movilización de los trabajadores y demás sectores populares reclamando derechos y libertades públicas, y una redistribución democrática de la riqueza.

Ese régimen tenía la responsabilidad, devenida de la necesidad de las clases dominantes de recomponer la hegemonía; borrar las posibilidades de una nueva revuelta popular; crear la estabilidad política y social mínima requerida para la penetración del capital norteamericano y la acumulación capitalista en general.

De ahí la represión contra el movimiento revolucionario, democrático y sindical en general y su política desarrollista, que en el período 1966- 1978 abrió compuertas al desarrollo industrial, de sustitución de importaciones, mediante la ley 299, promulgada en 1968 que a su vez prohijó las zonas francas; al capital financiero; a crear una clase media, y entre otras cosas, a generar una migración del campo a la ciudad que en poco tiempo hizo mayoritaria la población urbana.

La restricción salarial y a otras demandas sociales, fueron componentes fundamentales de ese período.

De ahí que, la negación a las libertades públicas y estas restricciones sociales, confluyeron para generar un clima de tensiones y movilizaciones sociales.

Visto desde la perspectiva de los intereses populares y del movimiento revolucionario, la conquista de las libertades públicas y los derechos democráticos, debió ser, la cuestión principal; como de hecho fue para la mayoría de los partidos y grupos de izquierda. Cualquier lucha por reforma política y social en ese momento era un contrasentido. Porque la lucha por reformas tiene un componente de educación política para los trabajadores y las masas populares en general; y la movilización de calles y en plazas, es el escenario principal para disputarla.

Y, en el régimen de los doce años no había condiciones mínimas para la propaganda, vital para la educación política, ni para la reunión y asociación libres, vitales para la manifestación pública. La lucha por reformas carecía de las condiciones mínimas para ser librada.

Se pudo hacer el primer festival internacional de la nueva canción denominado “7 días con el pueblo, entre finales de noviembre y principios de diciembre de 1974, la gran manifestación artística, y política a través del canto y la música, porque integró a artistas de reconocimiento nacional e internacional, y se hizo mediante un recurso sutil, aunque contundente por lo que moviliza y penetra, como es el arte; y por quien fue la convocante, la Central General de los Trabajadores, CGT; que también gozaba de las mismas calidades de los artistas.  Fue, por todo eso, una manifestación internacional, que se expresó en la capital y otras ciudades de la República Dominicana.  Por los vínculos de la solidaridad internacional que la difundieron de múltiples maneras en muchos países, “Siete días con el pueblo” fue una genialidad política a través del arte que alcanzó carácter internacional. 

Desde el partidismo y propósitos abiertamente políticos, era imposible en aquellas condiciones hacer una manifestación tan intensa y extensa como esa, y se hizo por demandas mundialmente sensibles como es la libertad para los presos y el regreso a su país de los exiliados políticos, que resumían la necesidad política más inmediata de los dominicanos: libertades públicas y derechos democráticos.

Quienes en esas condiciones pusieron en el centro de su táctica la lucha por las reformas, cual fuera, y la participación electoral, come.tieron un error político.  No fue un error ético, ni moral. Fue un error político.

Fuente: https://acento.com.do/opinion/cuestiones-de-politica-y-democracia-v-9146564.html

Manuel Salazar



jueves, 29 de diciembre de 2022

Cuestiones de política y democracia (lV)

Por Manuel Salazar 


Marxismo leninismo y democracia

Desde el punto de vista teórico general, e histórico, para el marxismo leninismo la democracia es el socialismo, en tanto este expresa el dominio de la mayoría de la sociedad, de la clase obrera y trabajadora, sobre la burguesía.  Es un estado de situación de la lucha de clases, en el que, la clase antes oprimida, ha conquistado el poder político mediante el derrocamiento de la clase antes opresora, y ha impuesto su régimen político, de democracia para la mayoría y dictadura para una minoría.

Exactamente lo contrario a la situación anterior antes de que la burguesía y sus aliados fueran derrotados, y ejercían la democracia para una minoría burguesa, e imponían la dictadura burguesa a la mayoría de la clase obrera y trabajadora.

El régimen político y social de la clase obrera en el poder, resultaría en absoluto, contrario al burgués.

Difícilmente se encuentre en los clásicos del marxismo leninismo un tema específico que aborde en particular el tema de la democracia. Este ideal del régimen democrático, valga repetirlo, en el socialismo, se encuentra en fragmentos, entre otras obras, como El Manifiesto Comunista, La Ideología Alemana, Crítica al Programa de Gotha, todos de Carlos Marx y Federico Engels; La Guerra Civil en Francia, El 18 Brumario de Luis Bonaparte, ambos de Carlos Marx; El Origen de la Familia, la Propiedad privada y el Estado, de Federico Engels. El Estado y la Revolución, Tesis de Abril e Informe sobre la Democracia Burguesa y la Dictadura del Proletariado y Acerca del Estado, de V.I. Lenin. Hay otras, incluso de otros autores, como José Stalin y Antonio Gramsci.

El planteamiento general, teórico de los marxistas leninistas es que, en anteposición a las ideas del predominio del mercado libre, de la democracia liberal burguesa; la democracia socialista propone la planificación central de los principales ejes de la economía.  A la separación de los tres poderes del Estado y la condición de representantes del pueblo, electos cada cuatro años, en la democracia representativa; la democracia socialista antepone la unidad de gobierno y legislativa en un solo cuerpo, integrado por mandatarios seleccionados de manera directa por el pueblo, revocables en cualquier momento, si se apartaran de los compromisos éticos, morales, sociales y políticos, para los cuales fueron designados. La Comuna de París (1871) fue un embrión modelo de este poder.

Este régimen resulta cuando la clase obrera y trabajadora ha triunfado políticamente y han impuesto su poder. Para Carlos Marx, Federico Engels y V.I Lenin, el Estado, e incluso el gobierno democrático, es inviable en una sociedad capitalista mientras no se destruyan las bases económicas, las relaciones sociales de propiedad privada que la sustentan.

Para el marxismo leninismo, el punto de partida teórico, de abordaje al tema de la democracia, relaciona las condiciones materiales de la sociedad con las instituciones jurídico- políticas que corresponden a dichas condiciones. Es la relación infraestructura- supraestructura que se ha popularizado en manuales y textos con fines educativos.

Abordando esta relación, en el curso de la historia que conduce al establecimiento de las relaciones capitalistas de producción, y su consiguiente expresión en el poder político; en el Manifiesto Comunista, Carlos Marx y Federico Engels, dejan plantada esa postura; dicen:“Cada etapa en la evolución recorrida por la burguesía ha estado acompañada de un progreso político correspondiente”.

En tiempos del feudalismo, fue oprimida, pero en lucha, contra el despotismo feudal. Se constituyó en poder armado en algunos municipios en donde logró superar las condiciones económicas de aquel régimen y la correlación de fuerzas le favoreció, para imponer su orden político. Y hasta se convirtió en un estado subordinado y contribuyente del poder de la monarquía,allí donde sus fuerzas le permitieron configurar un embrión del proyecto de sociedad que consideraba expresaba sus intereses.

Se apodera del poder total, impone su Estado, y por consiguiente su democracia, cuando la gran industria y el mercado se hacen universales; es decir, cuando se imponen, de manera dominante las relaciones capitalistas de producción.  La burguesía derrota a otras clases, las subordina en el terreno económico y político, y entonces instaura el Estado capitalista. A este, Marx y Engels le denominan en el Manifiesto Comunista como el “Comité administrativo de los negocios de la clase burguesa”.

Ese hecho histórico fue resultado de la sustitución de las viejas relaciones de producción y de dominación política feudales, y la imposición de las capitalistas, que tienen en el Estado, o el régimen de democracia representativa, su más actual, conocida y general forma de expresión.

También echó abajo los valores que antes resultaban dominantes. Para imponer su papel total, la burguesía hubo también de imponer sus propios valores. Hasta la dignidad personal, dicen Marx y Engels, la hubo de someter a un solo valor, cual es, el del valor de cambio; el de la mercancía. Todas las libertades antes conocidas, sometidas a una sola libertad, cual es, la del comercio. Todo se supeditó a sus intereses.

En Lenin se confirman estas ideas generales sobre el carácter de clase de la democracia. En sus tesis e informe presentado en 1919 al primer congreso de la III Internacional, justo cuando ya había triunfado la revolución de octubre de 1917, y en muchos países estaba en desarrollo un movimiento revolucionario con perspectivas de ganar el poder.  A los bolcheviques le estaba planteado instaurar el poder de la clase obrera, y grupos oportunistas que se distanciaban del socialismo revolucionario, asumían el reformismo como estrategia, y cuestionaban a los comunistas triunfantes las ideas y esfuerzos de imponer un régimen proletario, de democracia para la clase obrera y sus aliados, y de coerción para la burguesía y sus aliados derrocados.

Estos oportunistas reivindicaban una “democracia pura”, “democracia en general”, al margen de la lucha de clases. Sus planteamientos no hacían las preguntas ¿Cuál democracia? ¿Para quién la democracia?.

En un momento de ruptura por la vía revolucionaria de las condiciones políticas establecidas, ya realizada la revolución democrática que había echado abajo al régimen zarista en Rusia, y en lo adelante el proceso asumía la perspectiva socialista, Vladimir Ilich- Lenin- defendió la tesis marxista de democracia para la clase obrera y trabajadoras, e imposición de dictadura para las clases dominantes derrotadas.

Antonio Gramsci postula la esencia de este planteamiento. En su concepto de hegemonía, que es su aporte esencial a la cuestión del Estado, y de la democracia; desarrolla la idea de que la clase dominante, sea la burguesía en su momento de dominación, o la clase obrera en alianza con otros sectores oprimidos ejerciendo el poder, además de dominar en la economía y la política, y ejercitar los instrumentos coercitivos, necesitan hacerlo en la dimensión cultural e ideológica para imponer su régimen. No bastan las leyes y decretos; la fuerza del ejército y la policía; los tribunales y las cárceles; también les será necesario imponer su visión del mundo a través de la escuela, los medios de comunicación y las distintas manifestaciones artísticas. Necesitan imponer sus valores. “Los valores dominantes en una sociedad son los de las clases dominantes”,dirían Carlos Marx y Federico Engels en su libro La Ideología Alemana.

El de la burguesía, es un poder económico, político e ideológico. Es clase dominante, porque domina esas tres dimensiones.  Su Estado burgués, es una amplia madeja de instituciones políticas (Poder ejecutivo, congreso nacional, ayuntamientos, partidos, junta central y tribunal electoral); jurídicas (altas cortes, tribunales, cárceles); militares (cuerpos de las fuerzas armadas y de la policía nacional) e ideológicas (iglesias, universidades, escuelas, prensa, televisión, radio) que tienen el propósito de garantizar la estabilidad y desarrollo de los intereses de la burguesía.

A ese fin, explota a la clase obrera y trabajadora en general; elabora e impone leyes para aplicárselas a sus contrarios. También destruye valores y costumbres tradicionales; o se apropia de las mismas, las deforma e incluye en su arsenal de recursos para imponer en la colectividad social la creencia de que el “status quo” es de la sociedad en general, de todos y todas; eterno e inviolable.

En resumen, desde el punto de vista teórico, e histórico, no puede hablarse de democracia en general, sino de cuál democracia, del régimen de cuál clase. El concepto democracia está ceñido a la lucha de clases, a su nivel de desarrollo en un momento histórico; o su solución mediante el triunfo político de una clase sobre otra.

En la teoría general marxista no hay lugar para el postulado liberal según el cual el Estado representa a la comunidad total y es expresión de lo público; del interés general.

Y así, debemos tener claro que cuando los comunistas y los revolucionarios hacemos una defensa de lo público, de espacios, escuelas, universidades y hospitales públicos, estamos reclamando concesiones a la burguesía; nos movemos en la esfera de las reformas.  Estos reclamos al gobierno burgués, y conquistas cuando se logran; son pasos de avance dentro del proceso de lucha general por la emancipación revolucionaria.  No son un fin en si mismos. Porque, en general, el Estado inserta áreas públicas en su proyecto estratégico como necesidad de su dominio global. Construye carreteras, barrios, urbanizaciones, avenidas y calles, principalmente para el flujo de mercancías, y revalorar territorios, para hacer negocios con estos. Modela, además, a la sociedad, como quiere modelarla.

La ciudad y sus transformaciones, están directamente relacionadas con los cambios en el modo de producción y los consiguientes cambios en la esfera de las ideas. Así, puede decirse, que hay una ciudad que resulta inmediata de la primera revolución industrial (1760- 1840); que acerca a las personas de las regiones rurales a los centros donde operan las industrias, como necesidad del capital de tener disponible mano de obra cercana; las concentra en barrios, en los que también aparecen escuelas, centros de diversión y de abastos.

Y puede decirse que existe una ciudad que desarrolla como resultado de la globalización neoliberal, que destruye centros históricos de pobladores; integra corredores y puentes a desnivel; instala plazas comerciales que, además de ser lugares para la realización del valor en la distribución y venta de las mercancías, se pretenden los espacios públicos para la socialización de las personas que ya no cuentan con los parques tradicionales; además de ser expulsadas a los “barrios dormitorios” distantes del centro de las ciudades; destruye áreas del territorio con vocación para la producción agropecuaria y allí construye  urbanizaciones para estratos sociales de diferentes ingresos económicos.

Así, la ciudad es también es un espacio para la lucha de clases. Qué tipo de ciudad corresponde al interés de la burguesía, y cuál al de las clases trabajadoras, es un tema relacionado con la lucha por el poder político.

Todo hasta aquí, refiere a un planteamiento teórico, un marco general, que procura poner en relieve el ideal general de sociedad que se proponen construir los comunistas.  Una formulación que entra en la esfera de los principios esenciales; si se quiere, del programa máximo de los comunistas.

https://acento.com.do/opinion/cuestiones-de-politica-y-democracia-iv-9146379.html

Manuel Salazar