miércoles, 26 de julio de 2023

Mensaje para un político en declive

Por Bienvenido Scharboy

Una aclaración para la gente que siempre me ha seguido 

En mis más de dos décadas de ejercicio profesional nunca he hecho periodismo para hacerle daño a nadie, ni por encargo de nadie contra otra persona.

Siempre he tratado de actuar apegado a la ética profesional, a la honestidad y la transparencia.

Si alguien siente que alguna información, desde su punto de vista, no es real, puede apelar a su derecho a réplica, ya sea en mi blog o en el medio en el que trabajo.

Me veo en la obligación de hacer esta aclaración porque hay dirigentes políticos que mientras las informaciones les favorecen sienten simpatía por el periodista; pero cuando se sienten afectados vierten diatribas e incluso tratan de que el medio te cuestione y hasta te cancele.

Por suerte, quienes me conocen y en el medio donde trabajo saben que cuando publico algo exclusivo, es porque la información viene de una fuente confiable, la cual ni yo ni el medio está obligado a revelar.

En última instancia, quizás me pueden sorprender en mi buena fe, cosa de la que siempre trato que no suceda; pero nunca me he prestado como profesional a hacerle daño a nadie, sino que me limito a publicar informaciones verídicas, que pueden ser, en un momento, del agrado o no del sujeto de la noticia.

Como periodista, aunque me gusta mejor usar el término comunicador, he cubierto actividades de instituciones públicas, autónomas y privadas y mis compañeros/as de los departamentos de relaciones públicas, de esas etapas, saben que siempre redactaba y publicaba las informaciones de dichas entidades sin tergiversaciones ni con mala fe, y en un ejercicio responsable también publicaba las críticas de sectores perjudicados con ciertas medidas o políticas públicas de éstas.

Una conducta y práctica así solo es posible cuando un/a profesional trabaja apegado/a a la ética, sin vender su pluma e identificado con los problemas de los más vulnerables, sin caer en extremismos.

El destinatario de este mensaje me conoce, y sabe que por más que trate de ofenderme y denigrarme no lo logrará, porque siempre he actuado de cara al sol y nunca he coqueteado con la traición.

No se puede esperar otra cosa de un político desesperado y en declive y que se cree el Sumo Pontífice de la política dominicana.

Haga un alto en el camino y revise su práctica política, porque como va nada ni nadie impedirá su caída al abismo y su fulminante derrota como político.

Sin más por el momento

Bienvenido Scharboy Almánzar

https://scharboy2009.wordpress.com/2023/07/25/mensaje-para-un-politico-en-declive/

Bienvenido Scharboy




La Izquierda en el paraíso de Fukuyama (3 de 4)

Por Guillermo Cifuentes


“No hay peor fascista que un burgués asustado”
Bertolt Brecht

En cualquier reflexión sobre la izquierda y sus contextos es definitivamente pertinente tener a la vista lo que llamamos “cuestiones culturales”, que hace unos cien años Antonio Gramsci explicó mucho mejor que algunos hijos modernos del neoliberalismo.

A estas alturas ya es tiempo de asumir críticamente nuestra pasividad ante lo que ya no acepta dos miradas: la incompatibilidad absoluta del neoliberalismo con las concepciones y prácticas políticas humanistas. Frente a nuestros ojos han hecho desaparecer a humanos y a humanas como centro y única motivación, como camino de la política entendida como un proceso de construcción social y con vocación emancipadora.

Hay que empezar por repetir que, en cambio, lo que hace el neoliberalismo es colocar al mercado como el lugar de la toma de decisiones, es poner el acento en el individuo, es ignorar a la sociedad y a la política, hasta llegar a negarlas. Tanto ha sido el éxito neoliberal, en el logro de hegemonía, que incluso el liberalismo reformista, (el wokismo o el progresismo -como prefiera llamárselo-) ha llegado a señalar que el neoliberalismo no existe: esos hijos no reconocen a su padre y miran para otro lado ante evidencias como los fondos de pensiones, las aseguradoras de la salud o la educación privada, todos transformados en servicios que provocan grandes ganancias al capital financiero y negación de derechos a las grandes mayorías.

La eliminación de los sistemas de seguridad social en casi toda América Latina es una gran tarea para la izquierda. Las pensiones como resultado del ahorro forzoso e individual han instalado en el pensamiento hegemónico la idea de que es posible para la humanidad asegurar una vida digna a sus mayores sin la solidaridad que puede y debe ser canalizada por el Estado. Así vemos pasivamente cómo se desatan peligrosas campañas acerca de que el dinero destinado al financiamiento de las pensiones es propiedad individual y no debe ser parte de un “fondo común” en el que se manifiesten las mejores cualidades de humanos y humanas.

Respecto a la salud la cuestión no es muy distinta. Se escuchan con indignación autoridades en nuestra América amenazando con eliminar los fondos destinados a financiar medicamentos de alto costo con el argumento de que no son sostenibles. Eso es simplemente condenar a muerte a un gran número de latinoamericanos víctimas de la mercantilización de la salud.

La destrucción de la educación pública no fue ni una idea ni el resultado de acciones reivindicativas de los profesores. En nuestra América ese daño ha sido consecuencia directa de una decisión política para reproducir, aumentar y mantener la injusticia, justificándolo con ideas y prácticas para acabar con todo aquello que nos hace humanos y humanas: subsidiariedad, concordatos, libertad de elección.

Dentro de ese esquema vale la pena recordar que las organizaciones sociales de los trabajadores han sido aniquiladas por el terrorismo de Estado, por las leyes laborales, por la idea de que los esfuerzos colectivos no son necesarios y hasta por pensiones a los dirigentes sindicales para que terminen apoyando a los empresarios, quienes sí han ido fortaleciendo cada vez más sus potentes organizaciones.

Por si alguno de mis lectores aprecia algo de exceso ideológico en lo que hemos anotado es bueno recordarles que en Chile, por ejemplo, ante el fracaso del sistema instaurado y exportado hasta aquí, la “solución” fue aprobar una ley durante la presidencia de Piñera para que no sean las AFP sino el Estado quien pague la Pensión Garantizada Universal (PGU).

Respecto a la salud y su privatización en este momento y por mandato del más alto tribunal de la República las ARS (llamadas Isapres en Chile) deben devolver mil cuatrocientos millones de dólares por cobros excesivos. Naturalmente y como siempre, el debate en mi país consiste en instalar por todos los medios los argumentos para socializar la deuda porque en el neoliberalismo solo las ganancias son privadas.

Claro que hay ideología en nuestros planteamientos, hay una idea de la vida en sociedad, de las instituciones políticas, de la forma de vivir nuestra humanidad, distinta de la ideología neoliberal. Pero además y eso es evidente, hay también la conciencia de que el neoliberalismo fracasó y juega sus últimas cartas haciendo lo mismo que hizo para imponerse: destruir la democracia.

La izquierda, otra vez y como siempre, tiene la responsabilidad.

La izquierda en el paraíso de Fukuyama (3 de 4) - Periódico elCaribe


Guillermo Cifuentes

martes, 25 de julio de 2023

Antonio Gramsci

Por Chiqui Vicioso

(I)

Siempre que diserto sobre cultura, aprovecho la ocasión para rendir homenaje a quien considero como el mayor teórico sobre este tema que ha existido en la humanidad, aclaro: en nuestra humanidad. 

Hablo de Antonio Gramsci, autor de cabecera de todo intelectual que se tome en serio su papel como catalizador, en la creación de una nueva humanidad. 

Gramsci, gran pensador italiano, es mundialmente conocido por sus Cuadernos desde la Cárcel; y por el hecho de que la policía fascista de su país lo condenó a veinte años de prisión, cuatro meses y cinco dias, porque “había que callar”, en palabras del juez, “un pensamiento como el suyo”.

Para los fines de este ensayo parafraseo algunos de sus postulados básicos:

1.-Todo grupo social que surge sobre la base original de una función esencial en el mundo de la producción económica, establece junto a el, orgánicamente, uno o más tipos de intelectuales. El empresario capitalista, por ejemplo, crea consigo al técnico de la industria, al doctor de economía política, al organizador de un nuevo derecho, al organizador de masas, de la confianza de los inversionistas en su administración, y de los compradores de su mercancía, entre muchos

2.-Toda clase nueva establece consigo a sus intelectuales orgánicos, que forma a lo largo de su desarrollo progresivo, especializados en los aspectos parciales de la actividad primaria del Nuevo tipo social surgido, de la nueva clase. El Feudalismo creó los propios, donde el clero jugaba un papel fundamental; el Renacimiento y la Revolución industrial los suyos, el liberalismo y el Socialismo por igual.

3.-El/la intelectual orgánico, concepto fundamental de Gramsci, emerge sobre el terreno a exigencias de una función necesaria en el campo de la producción económica, asi el obrero instituye al sindicalista, al organizador de una nueva cultura; asi las llamadas industrias culturales fomentan el desarrollo de una clase intelectual artística.

4.-La más típica de esta categoría de intelectuales es la de los eclesiásticos, la cual monopolizó por largo tiempo la ideología religiosa, la escuela, la enseñanza y la moral, la justicia y la beneficencia. Categoría intelectual orgánicamente ligada a la primitiva aristocracia de la tierra, repartiéndose el beneficio de la propiedad feudal y el disfrute de privilegios estatales, en otras palabras: monopolizando el dominio de la superestructura ideológica. Toda la filosofía idealista se puede relacionar con este conjunto social de intelectuales.

5.-Un concepto fundamental de Gramsci es que todos los hombres y mujeres son intelectuales, pero que no todos desempeñan en la sociedad la función de intelectuales. Esto significa que no podemos referirnos a los no-intelectuales porque el no-intelectual no existe. Todos los humanos, al margen de su profesión, manifiestan alguna actividad intelectual.

Antonio Gramsci — El Nacional

Chiqui Vicioso





La izquierda en el paraíso de Fukuyama (2 de 4)


“La realidad es implacable con los errores teóricos.
La América Latina del siglo XXI requiere y merece una teoría a la altura de los desafíos
presentes.”

Si hay algo que se aprecia de manera clara en este momento histórico, es que con el fin de lograr nuevos objetivos el futuro de la izquierda pasa por la determinación de nuevos procedimientos. En otras palabras, hablamos nada más y nada menos que de establecer una estrategia.

El concepto de estrategia ha sido tomado de la ciencia militar y cuando de lograr objetivos se trata lo asumimos poniendo sobre la mesa cuatro aspectos imprescindibles: el adversario, el tiempo, el terreno y las fuerzas propias.

Como de lo que hablamos es de política, recordemos que en el ámbito de la lucha por el poder es imprescindible saber con toda claridad para qué sirve la política y no confundirla con la transparencia o con la lucha contra la corrupción. “La moderna exigencia de transparencia ha devenido en una suerte de obsesión por la misma, que sustituye la ideología y la acción política por la rendición de cuentas sobre pagos, ingresos y gastos.” (M. Roitman).

La política es la suma de los esfuerzos colectivos para el cambio social y para construir una sociedad justa. Su única herramienta conocida hasta ahora son los partidos políticos y en ellos se deben hacer los esfuerzos estratégicos.

Vamos entonces por partes viendo esos cuatro aspectos, el primero de los cuales es el adversario que para la izquierda es el sistema y la ideología neoliberal. Si de superar a ese adversario se trata es materia de primer orden conocer tanto su funcionamiento como sus consecuencias en los más pobres que son sus principales víctimas. Por ejemplo, ningún avance en esa dirección es posible sin abordar la tragedia de la privatización de derechos que, entre otras cosas, han significado la desaparición de los sistemas de seguridad social, con sus prácticas de ahorro forzoso para lograr fondos de pensiones. Ni qué decir de la privatización de la salud y de la educación y otros temas que abordaremos más adelante como las leyes laborales, puesto que es ahí donde precisamente están los éxitos mayores del adversario y el mayor calvario de nuestras fuerzas propias. Aunque parezca demasiado obvio, es preciso no pasar por alto que con el adversario se pueden negociar cambios, se pueden acordar temas a discutir en el futuro, pero nunca votar por ellos para las elecciones, eso confunde e impide la construcción de una fuerza social y política que sobreviva a las elecciones. Y mucho menos se justifica participar de gobiernos que aspiran a mantener y profundizar el orden neoliberal.

En segundo lugar, mencionamos el tiempo que en la estrategia militar está referido al tiempo atmosférico. El tercero es el terreno que junto con el tiempo constituyen las condiciones en las que la lucha política tendrá lugar. Tendremos que admitir que no nos favorecen ni el tiempo ni el terreno, sobre todo porque ambos están absolutamente controlados por el adversario lo que se expresa en una tremenda inferioridad, tan enorme que en el plano ideológico e institucional a veces suena a capitulación. Para los interesados Chile es un libro abierto con sus frustrados esfuerzos constitucionales.

Finalmente están las fuerzas propias, asunto que debe ser abordado con mucha amplitud y perfecto reconocimiento de las fortalezas y las debilidades. Si hemos definido al neoliberalismo como el adversario habrá que tomar en cuenta también otras fuerzas e instituciones que no son de izquierda. Tony Judt reclamaba hace años que no dejáramos fuera del análisis a actores anti neoliberalescomo la Iglesia católica, por ejemplo.

Aquí cabe la reflexión acerca de la acumulación de fuerzas, que debe ser acumulación de fuerza propia, con el fin de llegar en las mejores condiciones a la deliberación con el adversario. La izquierda, que no sólo ha leído a Maquiavelo, debe saber perfectamente que enfrentará un largo proceso de acumulación de fuerzas y que es necesario abandonar el papel de los perros del evangelio que se conforman con esperar las migas que caen bajo la mesa. Habrá igualmente que diferenciar la política del “wokismo” y del liberal reformismo en su pretensión de conformarse solo con hablar con el adversario que está en ventaja y lucir compasivo haciendo lo que le dicten. Hay pocos errores más graves que olvidar que la “democracia” no elimina los conflictos, sino que tiene mecanismos para resolverlos, por lo tanto, hay que asumirlos sin escrúpulos.

En esta etapa en que ya se habla de un “neoliberalismo militarizado” al estilo Bukele o Bolsonaro (y ojalá, Chile,no siga avanzando en esa dirección) es de primera importancia asumir que el proceso será largo. Aquí se da una nada extraña paradoja: los que quisieran que el proceso sea breve, en realidad lo harán más largo, puesto que harán que la sociedad acumule problemas con la intención torpe de los estallidos sociales, que conducen solamente a la recomposición de las élites en condiciones mucho más favorables para ellas.

Dejo hasta aquí esta segunda entrega no sin antes insistir en que los asuntos políticos se resuelven con política, con alianzas lo más amplias posibles, pensando en el largo plazo e identificando al adversario y a sus novedosas manifestaciones. Y como soñar no cuesta nada, sueño en que no caigamos en el peligro de esa “izquierda” tan bien descrita por Raúl Soliz en Canalredtv: “…que confunde el arte con diseño de interiores y el ecologismo con la jardinería, una izquierda que tiene fobia a ser identificada con lo popular. Una izquierda rebelde de cintura para abajo y domesticada de cintura para arriba.”


https://www.elcaribe.com.do/opiniones/la-izquierda-en-el-paraiso-de-fukuyama-2-de-4/


Guillermo Cifuentes



lunes, 24 de julio de 2023

Policía Nacional apresa al Médico-Historiador Santiago Castro Ventura

“De modo cierto como ha informado el colega Aquiles Castro al mediodía de ayer fuimos interceptado en la Avenida Independencia por una patrulla de la Policía Nacional, que nos informó tenían orden de arresto contra nosotros porque en su nuevo sistema de computadora mi persona le daba “rojo”, no nos ofrecieron más detalles. Previamente el 16 de mayo otra patrulla se presentó a mi domicilio con el mismo argumento, pero en esa ocasión me dijeron tenía que ir al Palacio de Justicia a la oficina 108, donde me reporté llevando un certificado de no delincuencia, allí me dijeron que no tenían nada contra nuestra persona. 

En el día de ayer aunque presente el certificado de no delincuencia, ellos no lo tomaron en cuenta y procedieron a encerrarme en el destacamento de San Carlos, hasta el lunes, porque los fiscales no trabajan los fines de semana. Me comunique con el director de la Escuela Teodoro Viola, quien buscó la colaboración del presidente de FAPROUASD profesor Efraín Javier, este contactó al amigo Dionisio Rodríguez Restituyo, diputado del Frente Amplio, se presentaron al destacamento y tras una ardua discusión, Rodríguez se comunicó con el ministro de Interior y Policía quien ordenó me liberaran. Debo ir mañana al destacamento con Rodríguez Restituyo, porque el expediente está abierto. 

En realidad, no tengo la más mínima idea de que me puede acusar la policía, tengo una carta de no delincuencia de la procuraduría. En el pasado durante los doce años del balaguerato, fui apresado el 4 de abril de 1972 cuando la policía ocupó y ametralló la universidad, en mi condición de dirigente del grupo estudiantil Fragua y delegado ante el Consejo Universitario fui retenido en prisión por dos semanas en la odiosa mazmorra de Vietnam en el Palacio de la Policía. Pese a estar prisionero en violación a mis derechos, no pudieron instrumentarme ningún expediente. No obstante, nos ficharon. El cancerbero Caonabo Reinoso nos dijo esas fichas nunca se quitan, es lo único que he tenido pendiente con la policía.  El año pasado publiqué un artículo cuestionando que la policía le puso el nombre a uno de sus destacamento de un reconocido asesino de estudiantes”*

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*Santiago Castro Ventura

Ex-Presidente del CMD 

Médico Pediatra-Historiador UASD

Santiago Castro Ventura

La izquierda en el paraíso de Fukuyama (1 de 4)

Por Guillermo Cifuentes                                                                                          

“La responsabilidad que en América
Latina tenemos es inmensa,
pues el Nuevo Mundo saldrá del Nuevo Mundo que ya muestra su grandeza,
enriquecida por todos los proyectos de emancipación humana.”

Pablo González Casanova

Escribir sobre la izquierda no es nada fácil en tiempos de hegemonía neoliberal. No porque sea difícil conceptualizar acerca de la izquierda. La dificultad está en lo poco que se sabe del neoliberalismo y del cambio radical que su predominio ha provocado en absolutamente todos los ámbitos de la vida con consecuencias obvias en quienes deben acabarlo para siempre: es decir, la izquierda. El mejor método para acercarnos al tema consiste en reconocer a la izquierda por su posición radical contra el neoliberalismo.

El neoliberalismo se impuso en Latinoamérica mediante el uso de una violencia terrorista del Estado sólo comparable con el lanzamiento de dos bombas atómicas. Esa violencia ejercida con la intención de terminar con la oposición política, especialmente de la izquierda, tuvo consecuencias que no deben ser ignoradas y que hay que anotar a la lista de los objetivos que buscaban conseguir quienes aplicaron las más sofisticadas técnicas para provocar el terror. Esa política criminal, ese terrorismo de Estado, tuvo como consecuencias la muerte, la tortura, el exilio, las renuncias, el alejamiento de la política, el acercamiento al oenegeísmo de antiguos militantes de la izquierda y trajo la novedad aparente de un subproducto del neoliberalismo: el liberal reformismo, más conocido como progresismo.

Las políticas represivas buscaron la eliminación física de la izquierda latinoamericana y la posterior arremetida ideológica neoliberal dejaron heridas que hoy tienen que ser asumidas. Pero esas heridas han de ser aceptadas desde una perspectiva responsable puesto que la superación de un sistema injusto tiene a la izquierda como su única posibilidad.

La historia reciente de Latinoamérica es la mejor prueba de lo que afirmamos si revisamos, por ejemplo, la recuperación de la democracia en las dos últimas décadas del siglo XX. Desde el primer día de las dictaduras en cualquiera de los países latinoamericanos siempre estuvo la izquierda y fueron sus militantes los que se opusieron frontalmente al terror. Mucho de lo que hay de democracia en nuestro continente fueron conquistas de la izquierda y tal consecuencia soporta sin inconvenientes la prueba de los pretendidos errores a los que la propaganda imperial pretende someter a la izquierda.

Chile recordará en unos meses los 50 años del golpe de Estado. A nadie sorprenderá que de seguro todavía habrá quienes afirmen desde la ignorancia que la izquierda fue responsable del golpe pues apoyó las medidas gubernamentales de Allende, obviando que la realización del golpe de Estado fue decidida en Washington por Kissinger y Nixon cuando todavía Allende no había asumido la presidencia y por lo tanto no había tomado ninguna medida. Por la Casa Blanca desfilaron los defensores de los derechos humanos y desde allí prepararon el asesinato del comandante en jefe del ejército, René Schneider, entre otros actos terroristas para evitar la asunción al gobierno de la Unidad Popular. En ocasión de los 50 años del golpe de Estado me propongo escribir sobre eso y asumo el compromiso de hacerlo utilizando solo fuentes norteamericanas, ni una sola cita del Granma o de Pravda.

La izquierda latinoamericana, entonces, está obligada a abandonar todo lo que no signifique la superación neoliberal y para conseguirlo debe hacer un esfuerzo por entender el neoliberalismo. Deberá atender al hecho, por ejemplo, de que ya la socialización, especialmente la política, no se hace en las fábricas. Tendrá que asumir que la política no puede hacerse lejos de las bases económicas de la sociedad, que aleja a la política de los problemas cotidianos. La necesidad de una izquierda que lucha por la igualdad, por todas las igualdades es evidente y por lo tanto, cuando se agotan discusiones interminables acerca de la redistribución, de esos debates no puede quedar fuera el cómo se produce lo que se pretende redistribuir.

La izquierda no puede dejar de asumir la lucha por los derechos, tal como lo hizo durante la lucha contra las dictaduras. Pero los derechos hay que asumirlos como los que son, luchas políticas y no buenas acciones “moralizantes”, que llevan a algunos a creerse que son mejores o que son buenos. Habrá que cuidarse también de no dejarse confundir por el lenguaje de los amos: cuando el vasallo dice lo mismo que sus amos, el sistema se mantendrá intacto. Un ejemplo infalible de lo que digo son los esfuerzos por la igualdad de oportunidades, una falacia que oculta que todos somos iguales en dignidad y derechos por nuestra simple condición de ser humanos y humanas.

Sobre todos estos aspectos habrá que conversar. Veremos.

https://www.elcaribe.com.do/opiniones/la-izquierda-en-el-paraiso-de-fukuyama-1-de-4/

Guillermo Cifuentes

Pueblos bárbaros

Por Julio Disla

Como comodín del explotador, la idea del bárbaro nunca ha dejado de ser útil. Recuerdo en mi tiempo de estudiante de la carrera de Ciencias Sociales en el CURNO, el profesor Ramón Rodríguez en historia de américa nos preguntaba: Quién es más “bárbaro”, el indígena “incivilizado” de la selva amazónica, ¿o los millonarios y cultos accionistas de todas las empresas que se enriquecían a costa de su deforestación?

Damos por sentado que guerras mundiales la historia solo registra dos; sin embargo, si nos atenemos a un criterio de no seguir por lo que otros nombran, guerras mundiales hemos tenido una continua desde que eso que llamamos Occidente se inventó a sí mismo, con el descubrimiento de América.

Los imperialismos europeos, descubriendo que el planeta era redondo, hicieron de cada región un escenario de batallas, a veces navales, a veces terrestres, pero siempre fueron menos los tiempos de tregua que aquellos de guerras.  De manera creciente, como escenario de sus repartos de las tierras de otros, como botín de disputa, y esos otros poniendo siempre el grueso de los muertos. Y no pensemos que “otros” se refiere siquiera a lo extraeuropeo, pues, para la visión del mundo de aquellos que se repartieron el hemisferio nuevo, todo al Este del Danubio era, sospechosamente, poco civilizado.

La idea no era nueva. Ya desde tiempos romanos, otros eran aquellos que no heredaban la tradición grecolatina, y a lo que con el tiempo se le llamo Austria. Oesterreich fue nombrada como “tierras del este”, y se le veía como territorio de contención entre ellos y los habitantes allende el Danubio tildados de primitivos, es decir, de bárbaros.

El termino bárbaro tiene su origen en la Grecia clásica, y se refería a los pueblos que no hablaban griego. Su etimología, se argumenta, viene de una voz onomatopéyica que se imitaba como bar-bar, la pronunciación ininteligible de los que no compartían el griego como lengua. Aunque su atribución dependía del idioma que hablase el otro, la idea luego se extendió a aquellos que no compartían la “pureza” de la cultura clásica, y eventualmente incluyo pueblos griegos en los confines del mundo helénico que hablaban algún tipo de dialecto griego.

El termino nunca fue inocente, la condición del otro como ajeno a los propios, implicaba la justeza moral de esclavizarlos y, por tanto, justificaba esa condición violenta detrás de la superioridad cultural. Los romanos, como tantas otras cosas, adaptaron el término a sus particulares contextos, y bárbaro termino significando no romano, connotando como primitivo e inferior, y justificando así invasión y sometimiento.

Con el invento de Occidente y la expansión colonial europea, es que el termino alcanza una implicación global. Bárbaro eran todos aquellos sujetos para ser conquistados. Bárbaros eran los habitantes del Nuevo Mundo, necesitados de ser cristianizados, justificación de su servidumbre, pues ajenos a la “civilización”. vista como portada por los conquistadores, el tutelaje piadoso era condición necesaria para su salvación, aunque la realidad terminara siendo la del exterminio.

Incorporado a occidente, después del exterminio y la prevalencia absoluta blanca, Estados Unidos se apropió, sin complejo alguno, de la noción del otro bárbaro. La usaron para exterminar la población originaria, y la usaron para justificar su esclavismo posindependencia. La usó el presidente Walker para invadir a Nicaragua, y la uso Teddy Roosevelt para agredir a Columbia. La usaron para justificar la Enmienda Platt en Cuba, la usaron para justificar el golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende, cuando Henry Kissinger dijo que, “si el pueblo chileno no comprendía por quien debía votar, Estados Unidos tenía el deber de rectificarles la ignorancia”.

Pero bárbaros también son los obreros que luchan, el campesino que reclama la tierra. Bárbaros eran los que intentaron asaltar el cielo en el Paris de la Comuna, y los que tomaron el Palacio de Invierno. Bárbaros eran los anarquistas de Chicago, y también Malcolm X, así como era Lolita Lebrón. Bárbaro fue George Floyd que se dejó estrangular por una patrulla policial. Bárbaros son los campesinos pobres que hoy pelean por su presidente Pedro Castillo en Perú.

Y es que, como comodín del opresor, la idea del bárbaro nunca ha dejado de ser útil. Miren en cualquier película de Hollywood la imagen de nuestras tierras. Tierras de violencia, de narcos, de corruptos, de calles sucias, de carretas y de analfabetos, de buenos salvajes, de malos salvajes carentes de sensibilidad humana, de bailes exóticos, de guerrilleros sanguinarios, tierras de moralidad dudosa.

Dice el anfitrión del programa más visto de la cadena Fox News, Tucker Carlson, refriéndose a los árabes,” que no se puede confiar en pueblos que no usan cubiertos ni papel sanitario. Exclama el gobernador de Florida Ron DeSantis, precandidato presidencial por los Republicanos, en un evento electoral, “que no se puede confiar en un país, refiriéndose a los chinos, donde sus habitantes se comen a sus mascotas”.

Una comentarista de televisión en Perú justifica la represión y la violencia contra los campesinos movilizado, porque el cuerpo policial no entiende a los manifestantes que no hablan español. Dice el señor Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que “los europeos han construido la Unión Europea como un jardín a la francesa, bien ordenadito, bonito, cuidadito, pero el resto del mundo es una jungla”. Europa es un jardín, el resto somos bárbaros.

No lo olviden, somos bárbaros, somos pueblos bárbaros. Algunos de nuestras tierras lo aceptarán como maldición canibalesca, pero otros, cada vez más, como lo que nos define diferente al otro, diferente al que conquista, diferente al que subyuga, diferente al que explota. Somos hermosamente bárbaros, y el futuro es nuestro, dice mi amigo Antonio Familia, váyanse acostumbrando a ello.

https://acento.com.do/amp/opinion/pueblos-barbaros-9227186.html

Julio Disla