lunes, 3 de febrero de 2020

OTRA VEZ: ¡VERGÜENZA CONTRA DINERO!

Por: Manuel Salazar
Como en las de  1978, ahora se está expresando una voluntad de cambiar el  gobierno en las elecciones próximas.  En aquel año había un líder y sector político  que se empecinaba en mantenerse, apelando a todos los recursos del  poder, la compra de conciencia mediante dádivas a clientelas; la represión policiaco-militar y el dominio sobre  la Junta Central Electoral.

Era la voluntad de cambio del  pueblo,  contra el poder establecido expresado de múltiples maneras.

De más en más era evidente que el pueblo quería el cambio.  Pero de  tal envergadura era la disposición del gobierno de turno a quedarse de cualquier manera,   que sólo contados analistas políticos vaticinaban que el 16 de mayo de ese año se produciría la alternabilidad del poder;  incluso muchos grupos políticos  afirmaban que el cambio era imposible.

Y el cambio se produjo.

La movilización popular permanente en calles y plazas, combinada con una campaña de sensibilización al pueblo en el sentido de no vender su dignidad, y la denuncia sistemática  a nivel nacional e internacional en favor de la alternabilidad,    neutralizaron los planes del gobierno  para subvertir la voluntad popular.

No se si esta vez estamos ante la versión trágica,  o la  cómica,  de esta repetición de la historia.

El hecho es que esta vez se ha escuchado al mismo presidente de la república arengar a los candidatos de su partido diciéndoles que él tiene el dinero que necesitan para ganar.

Inverosímil.  Nadie se imaginó siquiera que  escucharía algo así del presidente que quería quedarse en 1978.  Aunque sus parciales hicieran uso de dinero para comprar votos, por lo menos no lo declaraba, como lo hace el actual jefe del Estado.

El caso es  que,  del  uso  de recursos económicos  abundantes  y  de  otra índole,  depende la posibilidad del PLD  revertir la voluntad creciente que tiene el pueblo de sacarlo del poder.

Ese partido ha perdido  la magia política con la que encantaba a la clase  media  y a gran  parte de los sectores populares; sus miembros, que hacían privanza pública de pertenecer al partido de Juan Bosch,  ahora esconden pertenecer al mismo, o por lo menos, no reivindican de manera abierta esa  militancia.

Así pasaba con gran parte de los reformistas que vivían en  sectores populares en 1978.

Pero  la  de ese año era una sociedad en la que todavía no había una degradación de valores como en la de hoy; no eran tan exacerbados como ahora  el consumismo y la necesidad de dinero rápido  para satisfacer necesidades impuestas por el mercado, y hasta por las  políticas públicas  promovidas por el PLD en sus 16 años de gobierno,  que han creado una clase media de burbujas.

Si el presidente, que estudia de manera sistemática el mercado electoral,  se atreve a decir que tiene el dinero necesario para ganar las elecciones, es porque sabe que sus palabras tienen auditorio.

EL PLD ha devenido en un partido de sargentos políticos,  cada uno de estos con poder  político y recursos económicos a manos para mover votantes; y consecuentemente ha creado una amplia base política  parasitaria con niveles de vida y de confort dependientes de su inserción y   relaciones colaterales con el Estado, que ha ensanchado de manera enorme el mercado de conciencia, de compra y venta de votos,  que en 1978 era apenas imperceptible.

Este mercado es la esperanza del PLD para ganar ayuntamientos en las elecciones del próximo 16 de febrero, y apoyarse en este hecho en busca de airearse hacia las  legislativas y presidenciales de mayo.

El PLD sabe, porque como partido y como Palacio Nacional hace encuestas todas las semanas, que crecen a chorro  las simpatías por los candidatos de la Coalición por el Cambio que lidera el PRM, por  Luis Abinader,  candidato presidencial;  Carolina Mejía, candidata a Alcaldesa en el Distrito Nacional;  y de Manuel Jiménez, que faltando 15 días para las elecciones lleva una ventaja de 26 % sobre el candidato oficialista en el Municipio Santo Domingo Este.  Para  solo citar las dos plazas más emblemáticas en la competencia electoral.

La apuesta del PLD es,  a que otra vez  le  den  resultado sus operativos electorales con derroche de dinero y otros recursos en los  días finales de la campaña, y en el mismo día de las elecciones, teniendo como plataforma  al gobierno y  la riqueza acumulada por sus candidatos.

Así las cosas, la lucha por el cambio tiene en el grito de ¡Vergüenza contra dinero! un frente de trabajo tan vital como los demás relacionados con  la promoción, el crecimiento,  y la formación de los defensores del voto en los colegios electorales.

A este frente se le debe dar connotación de cruzada nacional, de todos a una,  e  integrar una diversidad de  programas públicos de acción y opinión,  que neutralicen las múltiples y continuas maneras que el PLD inventa para subvertir conciencias y el voto popular.

La derrota al PLD en este frente de ¡Vergüenza contra el dinero! confirma que el cambio va.

FUENTE: https://acento.com.do/2020/opinion/8776150-otra-vez-verguenza-contra-dinero/

IZQUIERDA 2020

Por Narciso Isa Conde
Hay izquierdas del siglo XX que han dejado, o van dejando de serlo, convirtiéndose en un bicho raro: “izquierdas de las derechas”. Pero hay otras que procuramos reafirmarnos como tal y renovarnos, radicalizándonos en el mejor sentido. Existen también nuevas izquierdas y nuevos movimientos sociales politizados que las expresan.
Esto ha quedado especialmente develado en esta coyuntura electoral del 2020.
Hay, además, mucha izquierda sin organización, sin partidos; y muchos sectores, que en los hechos son de izquierda, aunque no se asuman como tales.
La debilidad es la dispersión, la falta de un cauce o referente unificador con una propuesta política atractiva, .movilizadora, conectada con una estrategia antiimperialista y anticapitalista, que rearme y remoce el proyecto socialista a partir de las lecciones que arroja el colapso del denominado “socialismo de Estado euro-soviético.
La propuesta inmediata está en construcción y la llamamos Cambio Radical pro-Constituyente, Ella implica privilegiar la vía de calle, no la institucional-electoral, apuntando hacia la ruptura o colapso de esta institucionalidad. Creando, desde la conciencia de soberanía del pueblo movilizado, un Poder Constituyente capaz de desmontar el Poder Constituido y abrir una transición transformadora, Que desde un nuevo liderazgo colectivo y un gobierno provisional, convoque una Asamblea Constituyente conformada por una nueva mayoría político-social.
A esa Constituyente le tocaría elaborar una Nueva Constitución, contentiva de las características de la nueva institucionalidad, sus componentes, normas y métodos para conformarla; y de concretar los ejes programáticos a tono con los cambios estructurales a realizar. Todo esto mediado por un gran debate nacional y una libre discusión al interior de la Asamblea. Y entonces, sobre esas nuevas bases constitucionales, se convocarían nuevas elecciones
La fuerza de izquierda impulsora y articuladora de la nueva mayoría podría surgir de la parte más calificada, consciente y organizada dentro de un gran torrente de luchas nutrido fundamentalmente por jóvenes, mujeres, ambientalistas y trabajadores/as, abrazados a la propuesta del Cambio Radical. La pienso como amalgama de memoria revolucionaria, experiencia, militancia, juventud, intelectualidad de izquierda y sujetos populares politizados.
Esa nueva fuerza, antes de lograr apoyo en las urnas, deberá lograrlo en la sociedad, protagonizando luchas y rebeldías populares que desmonten el poder constituido y posibiliten convocar la referida Asamblea un Constituyente, procurando crear nuevas normas que garanticen elecciones democráticas y superen el sistema excluyente y tramposo imperante por décadas.
Las debilidades a superar no han sido -ni son- exclusivamente electorales, menos podrían referirse solamente a decisiones propias de las izquierdas en esa vertiente, sin tener en cuenta los regímenes políticos impuestos y la construcción de la propuesta para reemplazarlo y crear lo nuevo.




sábado, 1 de febrero de 2020

ATRAVIESA POR UNA ÉPOCA DIFÍCIL, LA REVOLUCIÓN

«La ideología dominante en la sociedad es la de la clase que gobierna, la cual utiliza todos los medios de que dispone para imponerla a las demás clases»
Por: Fortune Modeste Valerio
El revolucionario tiene que ubicarse en tiempo y espacio para poder comprender su papel en la sociedad. No es verdad que aprendiéndose de memoria «embotellándose» dos o tres libritos de los clásicos del marxismo ya está preparado y encabezar el proceso transformador. Los libritos los pueden intoxicar; los de Lenín, ya intoxicado, lo envalentona con aire de grandeza, insultando y descalificando a todos aquellos que no piensa como él.
El Marxismo Leninismo es una ciencia y como tal debe ser tratada. Aplicando, correctamente, sus métodos de investigación en sus análisis, de la sociedad y el mundo, para que sus resultados se correspondan con la realidad objetiva: convertirse en guía para la acción. Sino llevan «al pie de la letra» mi recomendación, los veremos en el Parque Enriquillo o la UASD, con megáfonos, anunciando la llegada de la revolución.

No crean, estoy en serio, el estudio y la aplicación en forma inadecuada de la teoría revolucionaria ha llevado a profunda frustraciones, cansancio, abandono, traiciones y graves problemas de salud mental a importantes núcleo del movimiento revolucionario. No se dan cuenta de que la ideología burguesa «es una sustancia que la alimenta como alimenta el oxigeno a la sangre» ha formado parte de ellos desde su nacimiento hasta la muerte.

Lo primero que debe hacer un revolucionario estudioso del Marxismo Leninismo es ir cambiando lenta y progresivamente su pensamiento y su forma de actuar, porque está siendo bombardeado, por la ideología burguesa, desde antes de nacer; ya adulto, piensa y actúa influenciado por el sistema capitalista. Y ahí es que la pintura es dura, un camarada dirigiendo y accionando con todos los vicios de la burguesía.

La pequeña burguesía es revolucionaria cuando asimila, en su pensamiento y práctica, la teoría marxista leninista; de lo contrario, es un ser social muy peligroso. En nuestro país es fuente primaria de alimento de la revolución. El que piensa influenciado por el capitalismo «utiliza los métodos de acción propio de la burguesía» se convierte en un agente perturbador, disociador y anárquico dentro del movimiento revolucionario.

La mayor muestra de resultados, son los beneficios o perdidas, que ha obtenido en el duro batallar contra el capital y el imperio. El capitalismo no cesa, jamás, en alienar y someter a la población a sus postulados que acondiciona la conciencia social a sus intereses ideológicos y económicos. La forma de pensar, comportarse, de creer… tienen un sello de clase. Nada está al margen de la lucha de clases.

De manera emocional no se debe ser revolucionario, porque desconoce la base material, económica que determina la conciencia de la gente: vive en forma artificial, creyendo su mundo y sus fantasías. Y el pensamiento es resultado de la sociedad en que coexiste, inherente al orden económico establecido. El origen social de los camarada es pequeño burgués, un reflejo a todo color o blanco y negro de la realidad dominicana. Ni más ni menos.

No olvidar extirpar los análisis superficiales, ligeros y desvinculados de la lucha de clases; la intolerancia y los insultos son inaceptables, si queremos avanzar en un nuevo escenario; ser intransigente en los principios revolucionarios, en la ética y en el patriotismo, sin caer en conductas ridículas que raya en el absurdo.

Alardear y pavonearse para descalificar y calificar a todo el mundo, por no estar de acuerdo con sus creencias, es una olímpica conducta que oculta sus profundas debilidades de clase. Además, deficiencias políticas e ideológicas, desconocimiento de la evolución y desarrollo de la formación social; de su estructura económica y de su alto grado de dependencia del imperialismo.

Sacudir los cimientos del movimiento revolucionario que produzca el abandono de las ideas y comportamientos nocivos, y el anhelado encuentro unitario y de nuevo tipo; como, preámbulo al nacimiento de una nueva forma de hacer política para ganar el corazón y la voluntad de la población. ¡La gran tarea!






jueves, 30 de enero de 2020

¿QUÉ TIENE QUE HACER LA IZQUIERDA REVOLUCIONARIA PARA AVANZAR Y ALCANZAR SUS GRANDES OBJETIVOS? (V–X)

Por: Francis Santana
Prometí en la entrega anterior, hablar en esta, sobre las condiciones que tenemos para crear una Escuela Revolucionaria. Esto lo haré en un próximo artículo, permítanme tratar ahora, un tema relacionado a lo que es la izquierda y el trato que han recibido por parte de la izquierda quienes han salido de sus filas y que continúan siendo revolucionarios.
La izquierda revolucionaria dominicana es el conjunto de organizaciones políticas que se proponen materializar la plena independencia de la nación derrotando la dominación imperialista y a sus aliados locales, echar abajo el actual sistema de muerte que es el capitalismo y avanzar hacia la construcción de la sociedad socialista. Esta es la concepción que comparto sintéticamente, sobre lo que es la izquierda revolucionaria en nuestro país.
Además de las agrupaciones de izquierda que operan en esta sociedad, existe una amplia cantera compuesta por centenares de hombres y mujeres (aunque no forman parte orgánica de la izquierda) son partidarios y militantes consecuentes de la liberación nacional y simpatizantes de un cambio profundo de la sociedad actual que supere el sistema de explotación vigente. Estos son también parte de la izquierda revolucionaria, parte fundamental.
En esa segunda categoría de izquierda encontramos gente en el movimiento ambiental, feminista, juvenil, de intelectuales, religioso, gremial, profesionales, obrero, comercial e incluso en el seno de los pequeños y medianos productores del campo y de la ciudad.
No es una exageración decir, que en República Dominicana, esa izquierda tiene más influencia social y política que la propia izquierda orgánica y que está llamada a desempeñar un papel extraoardinario en la lucha revolucionaria.
Durante largos años los componentes de esa franja de la izquierda no orgánica ha sido subestimada, llegando sus integrantes a ser objetos de crítica despiadadas y de abjetivos inmerecidos. Eso no ha sido justo, ni correcto y es una de las cuestiones que la izquierda orgánica debe superar de manera radical.
Una parte muy considerable de la gente que es de la izquierda no orgánica, en algún momento formó parte de derterminadas fuerzas revolucionarias del país y por deteminadas razones se alejaron de las estructuras a las que pertenecían, pero continuando con una prácica revolucionaria y acompañando constantemte al pueblo en sus luchas y manteniendo en alto su condena a los atropellos imperialistas en el mundo.
Todo el que deja las filas orgánicas de la izquierda, no deja necesariamente de ser de izquierda; pero nuestra izquierda revolucionaria orgánica le ha dado un trato similar al que se va de sus filas y sigue siendo revolucionario, que a quienes abandonan a la izquierda y se pasan a las filas de la contrarevolución convirtiendose en renegados. Esto debemos cambiarlo y hacernos una auto-crítica a fondo por esa práctica que no tiene nada de revolucionario, que no suma fuerzas, sino que aleja del campo revolucionario a quienes comparten nuestros mismos sueños e ideales.

FUENTE: muro en Facebook de Francis Santana. Militante revolucionario, en su V–X de ¿Qué tiene que hacer la izquierda revolucionaria para avanzar y alcanzar sus grandes objetivos?



¿PUEDEN LOS REVOLUCIONARIOS APROVECHAR LA COYUNTURA ELECTORAL?

Por: Fortune Modeste Valerio.
El proceso electoral del 2020 llega sin detenerse. Ningún grupo se ha preparado para asumir una posición al respecto; sea para participar en la misma o para rechazarlo pura y simplemente. La coyuntura electoral siempre coge de sorpresa a los revolucionarios, no se preparan para la misma. Todo lo dejan para última hora.

En nuestro país cada cuatro años se eligen nuevas autoridades en el poder ejecutivo, legislativo y municipal. La sociedad dominicana se prepara para las elecciones nacionales, ya que se dinamiza la economía doméstica y los políticos, el Estado, invierten cuantiosos recursos para llegar a la población. Los revolucionarios se acuerdan de ella cuando tienen el agua en cuello y se ponen a dar las patas de ahogado o «panqueando» en agua desconocida por negligencia e ignorancia.

Los revolucionarios se caracterizan en prever los acontecimientos, utilizando las herramientas de investigación, no inventando, para tener dominio de la realidad y sus movimientos. Tienen un Proyecto de Nación conforme a la etapa de la revolución  y diseñan cuidadosamente sus planes de trabajos a corto, mediano y largo plazo, de manera tal que nada le sorprende, evaluación permanente, en su buena fe. Siempre tienen salidas correctas a los hechos imprevistos y dan continuidad a lo planeado.

En el sistema capitalista, las elecciones se aprovechan siempre. Son aglutinaciones de masas importantes para difundir ideas, ganar el corazón y voluntad de la gente, crear conciencia política, ascender peldaños hacía el poder, proyección de dirigencia, adquirir experiencia electoral, etcétera. O boicotearla para que la misma tenga dificultades en su realización. En nuestro caso, por el momento, es aprovecharla al máximo. ¿estamos preparados para aprovecharla?

Lo primero que debemos observar, de la izquierda revolucionaria, es su situación cuantitativa y cualitativa, son aspectos fundamentales para descifrar sus fortalezas y debilidades: tenemos un movimiento revolucionario fraccionado, dividido y aislado de la población, por décadas. Ha perdido fuerza en casi todos los sectores que antes dominaba a su antojo. Salvo algunos en que tienen influencias de manera individual, no como resultado de la unidad de acción con otras organizaciones de izquierda.

—Su poder de convocatoria es precaria y muy limitada. Cuentan con una membresía de poca militancia política, lo que reduce su radio de acción en la población.

Todos hablan de unidad, de la boca hacia afuera, hacen todos los intentos para vender la idea de la unidad; pero en el momentos que se necesita, cada quien coge, la de villa Diego, su franquicia y ni pal diablo ceden un centímetro de su espacio. Eso obstaculiza cualquier intento serio para emergen con una fuerza alternativa aliada al progresismo. Y así no se trabaja sinceramente por la unidad de los revolucionarios.

—Se han descontinuado el desprendimiento, como antes, que facilitaba la unidad en todos los escenarios, y, se ha limitado a pequeñas protestas, charlas y declaraciones de prensas. Vamos por más…

En el aspecto cualitativo es la mayor preocupación que se observa en el pensamiento crítico de los revolucionarios. Abundan los revolucionarios de oídos, aquellos que se creen dueños y señores del ambiente social y político, con capacidad para denigrar, descalificar y condenar a los que tienen posiciones contrarias, ausencia de periódicos con salidas regulares, los debates no tienen argumentos, ausencia de artículos de opinión, no existen círculos de estudios y planes ideológicos para crear y elevar espíritu y la conciencia revolucionaria. Esto se manifiesta en forma directa a todos los niveles de la estructura organizativa de la izquierda.

En este aspecto, cuantitativo, es preciso destacar el excelente papel orientador y educativo, del dirigente revolucionario Narciso Isa Conde, del Movimiento Caamañista, (MC). Su trabajo es permanente, sin pausa, pero lo hace en función de sus convicciones políticas, de considerable valor, que muchas veces no coinciden con las demás fuerzas revolucionarias.

Con este cuadro tétrico descrito, no se puede esperar nada saludable, en el proceso electoral, en función de analizar a la izquierda revolucionaria como un todo. Los acercamientos que se han hecho, con otras fuerzas, para desplazar al PLD del poder, se realizan en forma individual «fácil de torear» con la peligrosidad, que conlleva la misma. No hay homogeneidad para enfrentar los desafíos de la coyuntura electoral.

Los revolucionarios, como siempre, desaprovecharan otra oportunidad para avanzar e iniciar el proceso de vencer el aislamiento y la falta de unidad. Estamos consciente que el mundo no termina en el 2020; por el contrario, entraremos en un tránsito de vital importancia para ganar terrenos perdidos y redoblar el trabajo en los sectores abandonados que conforman las verdaderas fuerzas de la revolución.

A pesar de todo, podemos «ayudar» a crear un nuevo escenario político que nos permitan respirar un aire, en movimiento, refréscate de institucionalidad estatal, independencia de los poderes del Estado y estar en máxima alerta ante la promesa de combatir y castigar la corrupción y la impunidad.

El momento es para sacar del Palacio Nacional al PLD corrupto que encabeza el licenciando Danilo Medina Sánchez y derrotar a su candidato presidencial Gonzalo Castillo. Vencerlo en primera vuelta y enfrentar, en cualquier escenario, los planes fraudulentos que en complicidad con la JCE tienen tramado para imponerlos al costo que sea. El Licenciado Luis Abinader, candidato del PRM, es el instrumento circunstancial para impedir la continuidad de la Era del PLD.
FUENTE: https://acento.com.do/2019/opinion/8761383-pueden-los-revolucionarios-aprovechar-la-coyuntura-electoral/

miércoles, 29 de enero de 2020

ELECCIONES, TÁCTICA Y REVOLUCIÓN

Por: Fortune Modeste Valerio
El objetivo fundamental de los verdaderos revolucionarios es sustituir el sistema capitalista; por injusto, destructivo y su afán enloquecido para incrementar su riqueza, su capital. El mundo se ve amenazado porque los imperialistas no tienen límites en su búsqueda de las riquezas naturales, lo último que queda, que pueda saciar su sed de negociarlo todo.
Los países como el nuestro, rico en recursos naturales, se ven amenazados constantemente por las maniobras imperiales en imponer gobernantes de turnos, serviles a sus intereses. República Dominicana no es la excepción. De ahí el interés de los Estados Unidos en implantar su voluntad, disfrazada de ayuda y transparencia en el actual proceso electoral; para seguir profundizando el alto grado de dependencia, control e intervención en los asuntos económicos, políticos, sociales, militares y geopolíticos.
El análisis concreto de una realidad concreta es el instrumento que facilita la elaboración de una táctica adecuada a la realidad objetiva. Ante una coyuntura electoral en movimiento y tan complicada, la flexibilidad táctica permitirá no alejarnos del proceso, pero también no estar de espalda.
Los dos procesos electorales, municipales, presidenciales y congresuales, llegan en el instante en que los revolucionarios se encuentran en mal momento: desunidos, dispersos y aislados de la población. Sin visión objetiva de la sociedad y sus componentes; en consecuencia sin una táctica conveniente que pueda aprovechar la coyuntura electoral, para alimentar los verdaderos objetivos estratégicos de todo revolucionario.
El conservadurismo, fiel al capitalismo y el imperialismo, dominan todos los escenarios electorales e impondrán su programa y sus candidatos. No hay fuerza, por el momento, organizada con conciencia política y de clase que pueda cambiar esa dolorosa y dura realidad. Toca observar el presente para realizar los ajustes correspondientes o seguir en el galloloquismo que a nada bueno conduce.
En los casi 20 años de gobiernos del PLD, Leonel y Danilo, han sido suficientes para desenmascarar a farsantes y pérfidos que se vendieron como la última Coca Cola del desierto. La sociedad va a la deriva, falta de institucionalidad, inseguridad, corrupción e impunidad, en forma acelerada. El futuro es incierto por los desafíos y compromisos que nos dejan estas aves de rapiñas que nos gobiernan.
Las contradicciones, por el poder, entre el conservadurismo se agudiza cada día más: fraccionamiento en el partido de gobierno y declive de sus posibilidades, riesgo de fraude electoral en complicidad con la JCE, creación de una tercera fuerza, y consolidación del PRM en su camino hacia el Palacio Nacional. En todo este escenario, los revolucionarios brillan con su ausencia, sin ninguna posibilidad, como si no existieran.
La izquierda revolucionaria desperdició la oportunidad en crear una tercera fuerza electoral, sobre la base de un programa de gobierno democrático e institucional que descansará en la unidad con sectores progresistas y demócratas independientes. Pero, que va, era demasiado comprenderlo. Vive apegada ciegamente a su franquicia; esquemas dogmáticos, unilaterales y superficiales; contrario a la esencia del método de investigación marxista.
El carácter de la revolución, realidad económica, política y social, admite crear un nuevo escenario que permite respirar aires diferentes a la putrefacción ética y moral de los gobiernos del PLD. Y no es que las esperanzas sean muy halagüeñas, nada de eso. Depende del grado de compresión de la coyuntura y actuar en consecuencia. ¡Una sola chispa puede encender la pradera!

FUENTE: https://acento.com.do/2020/opinion/8774059-elecciones-tactica-y-revolucion/