Por Narciso Isa Conde
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
domingo, 13 de febrero de 2022
PRIVATIZANDO EL ESTADO
LA IZQUIERDA ESTÁ POR DOQUIER Y NO ES MINORÍA
¿Dónde
está la izquierda? Ha preguntado en días recientes el buen amigo Ramón Colombo.
Y algunos lo han interpretado
como una negación a la izquierda; y yo creo que más bien nos dijo a los de esta
corriente ¡Pónganse las pilas, que este es un buen momento!
Aunque
todavía quedan quienes niegan las diferencias ideológicas y la dicotomía izquierda-
derecha, la realidad es que estas opiniones perdieron base y casi no se
sienten. Francis Fukuyama, por solo citar un caso, ha publicado varios libros
desde aquel "El fin de la Historia y el último hombre" en cuyas
tesis arguyó que "la democracia liberal podía constituir el punto final de
la evolución ideológica de la humanidad", planteamiento
con el que se convirtió en una celebridad en el mundo académico-intelectual y
político; pero sus ideas subsiguientes, aunque buscadas todavía, no concitan
entusiasmo.
La crisis del sistema
capitalista, que es de la civilización creada por este; extendida por
todos los confines del planeta con afecciones graves para el empleo, el
medioambiente y el bienestar de las mayorías trabajadoras y populares; los que
han comenzado de nuevo a la toma de calles y plazas de ciudades importantes,
en rechazo a las políticas de mercado; o con la búsqueda de opciones
políticas orientadas hacia la izquierda y/o el progresismo, como ha ocurrido en
varios países de América Latina, confluyen para afirmar la vigencia histórica
de la dicotomía izquierda- derecha.
Aunque haya diferencias
pronunciadas en la misma izquierda al definir las fronteras de esta tendencia,
es importante que la opinión pública y gran parte del pueblo político asuman,
como al efecto, que en la actualidad histórica esta es una de las que concitan
apoyos populares en la búsqueda de superar los problemas que afectan a las
sociedades.
De tal manera que a los-as
revolucionarios-as dominicanos-as nos toca lidiar entonces con otra cuestión
principal, referida a ¿Cómo hacer la izquierda dominicana en una mayoría
política, de poder?
Asumo la existencia de una
izquierda dominicana, un movimiento de izquierda constituido por muchos
eslabones, políticos y sociales, y por una ética de vida presente en decenas de
miles de personas en la sociedad general; con muchas luces, y con sombras; con
aciertos y desaciertos, y de la que depende la posibilidad de que el país, los
trabajadores y el pueblo, cambien para una situación mejor, y abra la época del
progresismo en el país.
Porque
la izquierda es algo más que la membresía en una organización y asumir un
programa político determinados, y comporta una ética y valores que expresan una
opción de vida. Hay gente sin filiación partidaria que vive la decencia y la
honestidad, la solidaridad y la justicia, la tolerancia y la opción por las
causas de las mayorías, con una consecuencia encomiable. La izquierda
dominicana, así concebida, es decenas de miles de personas.
Con esa izquierda se deberá
constituir la fuerza política que ponga fin al dominio político de los sectores
conservadores en el país, y abra una nueva época.
La izquierda no es minoría,
solo que está dispersa, y la unidad es la respuesta inmediata.
Pero la unidad ha sido
planteada y lograda infinidad de veces, e infinidad de veces se han producido
las divisiones de los mismos que se han unido; y puestos a insistir en la
misma, como un camino necesario, inevitable, es preciso aprender de las
experiencias fallidas para no repetir errores.
Y aquí está planteado el
desafío: ¿Cómo unir en un solo sentido y propósito esa diversidad, que es de
miles de personas, una complejidad de sectores de clase sociales?
Las fórmulas podrían ser infinitas, pero cada una de estas tendrían que destacar caminos nuevos, audaces si se quiere; la idea de insistir solo en lo que une, y no en lo que divide, como alguna vez aconsejaría el presidente Mao Tse tung; asumir el sincretismo cultural del pueblo dominicano, por su procedencia aborigen, africana e hispana, que aporta una tendencia natural a la diversidad, por lo que esto no debe ser asumido como fatalidad de dispersión; sino como reclamo a procurar formas organizativas y dinámicas de ejercicio democrático que hagan posible la unidad en lo diverso. Y en ese sentido, integrar la movilización cultural, que es un elemento esencial de la unidad del ser nacional.
A crear y atrevernos a
caminos nuevos, está convocada la inteligencia y voluntad de la izquierda
dominicana.
Fuente: La izquierda está por doquier y no es minoría | Acento
sábado, 12 de febrero de 2022
CANDIDATURA, PROGRAMA Y ACUERDO, Y UNIDAD
La responsabilidad histórica, en esta etapa de la revolución, que recae sobre los progresistas, revolucionarios y comunistas, pesa más que la Cordillera Central. Incluyo estos importantes sectores políticos por el carácter democrático, popular y participativo, en el tránsito que recorremos.
El tramo que transitamos es largo. El atraso y dependencia, política, económica y social de la sociedad, así lo amerita. Por consiguiente, en cualquiera proyecto político unitario, se debe contemplar completar las tareas, pendientes, democráticas y el impulso de nuestra economía, rezagada y atrapada por grupos de poder. Quedarse en el inmediatismo, se comete un error de visión, imperdonable.
Es verdad que se aproximan las elecciones del 2024. Coyuntura electoral que debe ser aprovechada, al máximo, para avanzar en los planes tácticos y estratégicos de la revolución. El momento es ideal para crear un mecanismo, duradero, unitario que enfrente, competir, a los partidos políticos conservadores que se alternan el poder.
Los principales grupos revolucionarios y comunistas, deben entender que la base de cualquier unidad electoral, empieza con unificar criterios en el enfoque sobre la sociedad dominicana, su coyuntura en desarrollo y movimiento, y los vientos que soplan en el ámbito internacional. Compilar las coincidencias en todos los temas que, en un programa de gobierno y acuerdos políticos, cubra la etapa democrática para darle vida y salud a una criatura, no debe nacer muerta, preparada para llegar al poder: nueva alternativa política de progresistas, demócratas y de izquierda.
Si sustituimos las coincidencias programáticas por las escogencias de candidaturas, se comete un error lamentable, se infecta una criatura muy frágil a las infecciones. Los conservadores, oligarcas y políticos corruptos, se ponen de acuerdo para repartirse el pastel alrededor de candidatos. En el litoral revolucionario y progresista, el asunto es todo lo contrario, sin reglas claras y precisas; podría desatar los mismos demonios en una carrera loca detrás de un puesto en la Presidencia. Congreso, y en los Ayuntamientos.
Abrir esa compuerta en estos momentos es peligroso. No se va a dinamizar nada, se despierta el gusanillo, bailarín y vicioso, dormido en una sub clase social inestable, ambiciosa y que no pierde tiempo en la búsqueda de lo mío. A pesar de ser extemporánea e inoportuna, las candidaturas distraen la atención en la creación, organización, fortalecimiento y difusión de un instrumento político unitario de largo alcance.
No negamos la importancia de la selección de candidatos con excelentes condiciones éticas y morales; políticas, académicas y aceptación popular, en la población. Pero iniciar un proceso unitario tan delicado, promocionando candidaturas, entre revolucionarios, comunistas y progresistas, es poner la carreta delante de los caballos.
Cuando todavía no se sabe si habrá unidad, ya los candidatos recorren las redes sociales, barrios y ciudades. Dejando entrever (...), vamos de cualquier manera. Así no se empieza con buen pie un proyecto unitario con fines electorales; en un ambiente sin experiencia electoral, divididos y dispersos, colmado hasta la taza de frustraciones y decepciones, etcétera.
Más que a las candidaturas, apuesto a la creación unitaria de la alternativa política electoral, al surgimiento de un instrumento programático y organizado que presente soluciones a los graves problemas de la sociedad. Y por supuestos, los hombres y mujeres del proyecto serán los responsables de recorrer todo el país llevando las orientaciones que promuevan la entidad que defenderá los intereses de los trabajadores y la población.
La unidad es la
clave para salir airoso. Continuar dispersos y aislados, se envía una mala
señal a la población, se aprieta el cerco mediático y real que impide conectar
con la sociedad. La coyuntura electoral permite caminar, con nuestros candidatos, unidos alrededor de un programa a
corto, mediano y largo plazo. Un proyecto unitario que solo cubra el proceso
electoral del 2024, está bien, muy bien. Pero vamos por más.
viernes, 11 de febrero de 2022
HAY QUE ATREVERSE A ENFRENTAR Y SACAR DEL PODER A LA OLIGARQUÍA
Por: Francis Santana
El saqueo de los recursos del Estado, el nepotismo, la represión, la impunidad, el entreguismo descarado a poderes extranjeros, el fraude y el clientelismo político, han caracterizado a todos los partidos de la derecha que han gobernado la nación, aunque a unos en mayor grado que a otros
Los gobiernos del partidarismo de derecha han sido cómplices del narcotráfico y fomentado los juegos de azar de manera generalizada, convirtiendo en país entero en una vulgar taverna, empujando a nuestra gente honorable y trabajadora hacia el vicio y la degradación.
Esos gobiernos de derecha, arruinaron a nuestros campesinos. A mediados de la década de los años 60s del pasado siglo, más del 70% de los habitantes del país vivían y se sostenían en la zona rural. Hoy más del 70% de la población vive en las zonas urbanas huyéndole a la pobreza y al abandono en que se malvive en el campo dominicano.
Y mientras esa derecha gobernante no fue capaz de resolver uno solo de los grandes problemas del país; sembró palmo a palmo esta parte de la isla, de miles de sectas religiosas para poner de rodillas a los explotados y empobrecidos para que esperen sumisos una supuesta salvación en el más allá
La vil entrega de nuestros recursos naturales a depredadoras compañía megamineras extranjeras, también ha sido obra de todos esos partidos de derecha y sus aliados desde el poder.
La derecha política de nuestro país, representada en los partidos PRSC, PRD, PLD, PRM y los aliados de estos, actuando de manera servil y lacayuna frente a los distintos gobiernos de los EEUU; son los responsables directos de las desgracias y sufrimientos que viene padeciendo nuestro pueblo durante el más reciente medio siglo de nuestra historia.
Está suficientemente claro, que la derecha, constituida principalmente por una oligarquía insaciable de grandes banqueros, importadores y exportadores, grandes comerciantes, poderosos terratenientes y grandes burgueses del sector agropecuario, las cúpulas militares y eclesiásticas, representados todos ellos por los partidos políticos antes señalados; constituyen los obstáculos principales para alcanzar una nación verdaderamente soberana y una sociedad en la que la inmensa mayoría pueda disfrutar de progreso y bienestar en todos los sentidos.
Pero nuestra la izquierda revolucionaria no ha sabido construir la confianza necesaria en el pueblo para atraerlo hacia a sus filas y a través de una poderosa unidad político-social, crear las condiciones necesarias para movilizar el país, cambiar sustancialmente la actual correlación de fuerzas y disponernos a conquistar y construir un nuevo poder político desplazando para siempre a la oligarquía criolla y a sus amos foráneos.
Nuestra izquierda, revolucionaria y heroica; pero lamentablemente muy intransigente, debe entender definitivamente que no se puede avanzar hacia el poder, compitiendo entre nosotros mismos; sino complementándonos y siendo capaces de entender y asumir la causa revolucionaria como una obra de las masas e implementando los métodos y formas de lucha que requieran las distintas coyunturas; sin pretender absurdamente ser vanguardia desde pequeños grupos, sin suficiente formación política, sin tropas, sin liderazgo y sin estar enclavados en el palpitar cotidiano de pueblo.
Por eso, nuestro principal desafío hoy, es UNIRNOS e ir ganando para nuestras políticas y nuestras filas a lo mejor de nuestra sociedad que se encuentra en el seno de la clase obrera, en el campesinado, en los diferentes niveles de la clase media, incluyendo a una amplia franja de intelectuales democráticos que siempre han estado del lado de las mejores causas.
Y tomar muy en cuenta en esta labor UNITARIA y de engrosamiento de nuestras filas, que la composición inmensamente mayoritaria de la membrecía de nuestros grupos revolucionarios está constituida por hombres y mujeres de la tercera edad, y que por tal razón hay que privilegiar la integración de jóvenes porque nos estamos quedando sin relevo generacional para continuar la lucha revolucionaria.
El momento es altamente oportuno para las fuerzas patrióticas avanzar hacia el poder, porque el partidarismo de derecha está ampliamente cuestionado en la sociedad por sus fechorías y perversidades. Porque el futuro político de la oligarquía del país y de sus partidos es incierto y sombrío.
Y en América Latina soplan vientos huracanados a favor de la democracia y la independencia de nuestras naciones.
!Echemos abajo el dominio oligárquico!
¡Con unidad, y luchando en todos los escenarios, construyamos un nuevo poder: el poder de las mayorías!
¡Podemos vencer...Y venceremos!
jueves, 10 de febrero de 2022
DECLARACIÓN PÚBLICA MPD: NO ESTUVO INVOLUCRADO EN EL CRIMEN DE MIRIAM PINEDO, NO TIENE QUE PEDIR PERDÓN
El MPD, no estuvo involucrado en el crimen de Miriam Pinedo, por lo tanto no debe aceptarlo, tampoco pedir perdón
martes, 8 de febrero de 2022
EL MPD NO DIO ESA ORDEN
lunes, 7 de febrero de 2022
CUANDO LA CLAUDICACIÓN Y LA TRAICIÓN MANDAN LA IDEOLOGÍA Y LOS PRINCIPIOS PAL' CARAJO
Por. Bienvenido Scharboy
“Nosotros entendemos que, en definitiva, lo que trasciende a la muerte física es lo que la persona haya hecho, lo que sea capaz de dejar, el legado que haya hecho, en esa medida nosotros seremos capaces de ir haciendo que la revolución se mantenga”, Brígido Peguero (Alfredo).
En mi dilatada vida como militante revolucionario, en el pasado tuve la oportunidad de compartir con personas que, en una época determinada, se identificaban de manera furibunda con la ideología marxista-leninista y recitaban de memoria sus postulados, más que muchos evangélicos y católicos predicaban pasajes de la Biblia.
Fueron tiempos de asimilación de la ideología que fortalecía y fortalece a revolucionarios y revolucionarias en el combate frontal contra los enemigos de clase y los templaba como el acero para resistir la represión y torturas de los organismos represivos y de inteligencia del Estado.
Muchos de estos teóricos y teóricas se desarrollaron más que otros/as militantes, pero eran muy individualistas y no compartían sus dotes intelectuales ni motivaban a los y las demás integrantes a cultivar el estudio de la teoría para conocer e interpretar la realidad dominicana y los procesos de transformación que desde una perspectiva marxista y de izquierda se planteaban.
Esos personajes con su discurso embaucador lograban escalar a los más altos cargos de las organizaciones revolucionarias, aunque en muchos casos su único mérito era teorizar, mientras otra parte de la militancia sudaban realizando el trabajo de masas, junto al pueblo.
Había que ver como esos “dirigentes” pregonaban el humanismo socialista, la solidaridad con los desposeídos/as, y con las personas que eran víctimas de discriminación, principalmente racial. Eran tiempos de proclamación de la Revolución Insular, de la eliminación de las fronteras por ser instrumentos de división de los pueblos y de solidaridad militante con los sufridos y sufridas de nuestra vecina nación.
Sin ser religiosos/as; siempre fieles al marxismo-leninismo, vociferaban y predicaban con desparpajo el amor al prójimo, y a quienes obligados por la represión o por la miseria abandonaban sus terruños en busca de mejor vida y hasta les daban albergues y los protegían en nombre del internacionalismo proletario.
En fin, aparentaban ser verdaderos/as humanistas, portadores de un ideal de redención, combatientes por una sociedad en la que “el hombre del hombre es hermano”, sin desigualdad, juraban ser inclaudicables y firmes, como si estuvieran enamorados de un puro ideal, como los venerados de la Raza Inmortal.
Sin embargo, amparados en posiciones justas o no se separaron de las estructuras partidarias de izquierda y al poco o mucho tiempo fueron conquistados por las “mieles del poder”; transigieron en sus principios por prebendas personales. Además, fueron tan cooptados por el sistema y se convirtieron en ideólogos de algunas políticas públicas del Estado, que por muchos años combatieron. Es decir, pasaron de cuestionadores de las injusticias a cómplices de los maltratos contra los que antes fueron sus semejantes.
Hoy con el pecho erguido se pavonean como fieles defensores de agresiones injustas y negadoras de derechos humanos contra poblaciones vulnerables, incluidos maltratos a menores de edad, a mujeres embarazadas y parturientas, por el hecho de ser pobres, negros y de una nación a las que ahora consideran como un peligro, en el fondo ficticio, para nuestro país.
Eso no tiene otro nombre que claudicación y traición a la ideología y principios que sustentaron bajo el manto de izquierda, pero que han devenido en renegados de un pasado del que se avergüenzan y quisieran borrar de su memoria, para no quedar en evidencia como unos/as verdaderos/as farsantes y simuladores/as.
Otros y otras se han pasado a la derecha, pero no han llegado al colmo de negar su pasado y arremeter contra las poblaciones que antes defendían y proclamaban la defensa de sus derechos.
Con este desahogo expreso mi condena a esos/as traidores/as no solo a la ideología y principios que pregonaban, sino, principalmente, a sus propias conciencias.
Advierto a dirigentes y militantes de nuestra izquierda que se han dejado embaucar por este discurso reaccionario y antimarxista, que rectifiquen a tiempo, porque de lo contrario terminarán haciéndoles el coro a estos renegados y renegadas; les seguirán los pasos y al final terminarán en la derecha ultraconservadora y ultranacionalista.
Al que le sirva el sombrero que se lo ponga y para un buen entendedor pocas palabras bastan.
“Yo he dicho que uno de los principales activos que tiene el movimiento revolucionario es su capital humano”, Brígido Peguero (Alfredo-EPD).
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