martes, 25 de julio de 2023

La izquierda en el paraíso de Fukuyama (2 de 4)


“La realidad es implacable con los errores teóricos.
La América Latina del siglo XXI requiere y merece una teoría a la altura de los desafíos
presentes.”

Si hay algo que se aprecia de manera clara en este momento histórico, es que con el fin de lograr nuevos objetivos el futuro de la izquierda pasa por la determinación de nuevos procedimientos. En otras palabras, hablamos nada más y nada menos que de establecer una estrategia.

El concepto de estrategia ha sido tomado de la ciencia militar y cuando de lograr objetivos se trata lo asumimos poniendo sobre la mesa cuatro aspectos imprescindibles: el adversario, el tiempo, el terreno y las fuerzas propias.

Como de lo que hablamos es de política, recordemos que en el ámbito de la lucha por el poder es imprescindible saber con toda claridad para qué sirve la política y no confundirla con la transparencia o con la lucha contra la corrupción. “La moderna exigencia de transparencia ha devenido en una suerte de obsesión por la misma, que sustituye la ideología y la acción política por la rendición de cuentas sobre pagos, ingresos y gastos.” (M. Roitman).

La política es la suma de los esfuerzos colectivos para el cambio social y para construir una sociedad justa. Su única herramienta conocida hasta ahora son los partidos políticos y en ellos se deben hacer los esfuerzos estratégicos.

Vamos entonces por partes viendo esos cuatro aspectos, el primero de los cuales es el adversario que para la izquierda es el sistema y la ideología neoliberal. Si de superar a ese adversario se trata es materia de primer orden conocer tanto su funcionamiento como sus consecuencias en los más pobres que son sus principales víctimas. Por ejemplo, ningún avance en esa dirección es posible sin abordar la tragedia de la privatización de derechos que, entre otras cosas, han significado la desaparición de los sistemas de seguridad social, con sus prácticas de ahorro forzoso para lograr fondos de pensiones. Ni qué decir de la privatización de la salud y de la educación y otros temas que abordaremos más adelante como las leyes laborales, puesto que es ahí donde precisamente están los éxitos mayores del adversario y el mayor calvario de nuestras fuerzas propias. Aunque parezca demasiado obvio, es preciso no pasar por alto que con el adversario se pueden negociar cambios, se pueden acordar temas a discutir en el futuro, pero nunca votar por ellos para las elecciones, eso confunde e impide la construcción de una fuerza social y política que sobreviva a las elecciones. Y mucho menos se justifica participar de gobiernos que aspiran a mantener y profundizar el orden neoliberal.

En segundo lugar, mencionamos el tiempo que en la estrategia militar está referido al tiempo atmosférico. El tercero es el terreno que junto con el tiempo constituyen las condiciones en las que la lucha política tendrá lugar. Tendremos que admitir que no nos favorecen ni el tiempo ni el terreno, sobre todo porque ambos están absolutamente controlados por el adversario lo que se expresa en una tremenda inferioridad, tan enorme que en el plano ideológico e institucional a veces suena a capitulación. Para los interesados Chile es un libro abierto con sus frustrados esfuerzos constitucionales.

Finalmente están las fuerzas propias, asunto que debe ser abordado con mucha amplitud y perfecto reconocimiento de las fortalezas y las debilidades. Si hemos definido al neoliberalismo como el adversario habrá que tomar en cuenta también otras fuerzas e instituciones que no son de izquierda. Tony Judt reclamaba hace años que no dejáramos fuera del análisis a actores anti neoliberalescomo la Iglesia católica, por ejemplo.

Aquí cabe la reflexión acerca de la acumulación de fuerzas, que debe ser acumulación de fuerza propia, con el fin de llegar en las mejores condiciones a la deliberación con el adversario. La izquierda, que no sólo ha leído a Maquiavelo, debe saber perfectamente que enfrentará un largo proceso de acumulación de fuerzas y que es necesario abandonar el papel de los perros del evangelio que se conforman con esperar las migas que caen bajo la mesa. Habrá igualmente que diferenciar la política del “wokismo” y del liberal reformismo en su pretensión de conformarse solo con hablar con el adversario que está en ventaja y lucir compasivo haciendo lo que le dicten. Hay pocos errores más graves que olvidar que la “democracia” no elimina los conflictos, sino que tiene mecanismos para resolverlos, por lo tanto, hay que asumirlos sin escrúpulos.

En esta etapa en que ya se habla de un “neoliberalismo militarizado” al estilo Bukele o Bolsonaro (y ojalá, Chile,no siga avanzando en esa dirección) es de primera importancia asumir que el proceso será largo. Aquí se da una nada extraña paradoja: los que quisieran que el proceso sea breve, en realidad lo harán más largo, puesto que harán que la sociedad acumule problemas con la intención torpe de los estallidos sociales, que conducen solamente a la recomposición de las élites en condiciones mucho más favorables para ellas.

Dejo hasta aquí esta segunda entrega no sin antes insistir en que los asuntos políticos se resuelven con política, con alianzas lo más amplias posibles, pensando en el largo plazo e identificando al adversario y a sus novedosas manifestaciones. Y como soñar no cuesta nada, sueño en que no caigamos en el peligro de esa “izquierda” tan bien descrita por Raúl Soliz en Canalredtv: “…que confunde el arte con diseño de interiores y el ecologismo con la jardinería, una izquierda que tiene fobia a ser identificada con lo popular. Una izquierda rebelde de cintura para abajo y domesticada de cintura para arriba.”


https://www.elcaribe.com.do/opiniones/la-izquierda-en-el-paraiso-de-fukuyama-2-de-4/


Guillermo Cifuentes



lunes, 24 de julio de 2023

Policía Nacional apresa al Médico-Historiador Santiago Castro Ventura

“De modo cierto como ha informado el colega Aquiles Castro al mediodía de ayer fuimos interceptado en la Avenida Independencia por una patrulla de la Policía Nacional, que nos informó tenían orden de arresto contra nosotros porque en su nuevo sistema de computadora mi persona le daba “rojo”, no nos ofrecieron más detalles. Previamente el 16 de mayo otra patrulla se presentó a mi domicilio con el mismo argumento, pero en esa ocasión me dijeron tenía que ir al Palacio de Justicia a la oficina 108, donde me reporté llevando un certificado de no delincuencia, allí me dijeron que no tenían nada contra nuestra persona. 

En el día de ayer aunque presente el certificado de no delincuencia, ellos no lo tomaron en cuenta y procedieron a encerrarme en el destacamento de San Carlos, hasta el lunes, porque los fiscales no trabajan los fines de semana. Me comunique con el director de la Escuela Teodoro Viola, quien buscó la colaboración del presidente de FAPROUASD profesor Efraín Javier, este contactó al amigo Dionisio Rodríguez Restituyo, diputado del Frente Amplio, se presentaron al destacamento y tras una ardua discusión, Rodríguez se comunicó con el ministro de Interior y Policía quien ordenó me liberaran. Debo ir mañana al destacamento con Rodríguez Restituyo, porque el expediente está abierto. 

En realidad, no tengo la más mínima idea de que me puede acusar la policía, tengo una carta de no delincuencia de la procuraduría. En el pasado durante los doce años del balaguerato, fui apresado el 4 de abril de 1972 cuando la policía ocupó y ametralló la universidad, en mi condición de dirigente del grupo estudiantil Fragua y delegado ante el Consejo Universitario fui retenido en prisión por dos semanas en la odiosa mazmorra de Vietnam en el Palacio de la Policía. Pese a estar prisionero en violación a mis derechos, no pudieron instrumentarme ningún expediente. No obstante, nos ficharon. El cancerbero Caonabo Reinoso nos dijo esas fichas nunca se quitan, es lo único que he tenido pendiente con la policía.  El año pasado publiqué un artículo cuestionando que la policía le puso el nombre a uno de sus destacamento de un reconocido asesino de estudiantes”*

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*Santiago Castro Ventura

Ex-Presidente del CMD 

Médico Pediatra-Historiador UASD

Santiago Castro Ventura

La izquierda en el paraíso de Fukuyama (1 de 4)

Por Guillermo Cifuentes                                                                                          

“La responsabilidad que en América
Latina tenemos es inmensa,
pues el Nuevo Mundo saldrá del Nuevo Mundo que ya muestra su grandeza,
enriquecida por todos los proyectos de emancipación humana.”

Pablo González Casanova

Escribir sobre la izquierda no es nada fácil en tiempos de hegemonía neoliberal. No porque sea difícil conceptualizar acerca de la izquierda. La dificultad está en lo poco que se sabe del neoliberalismo y del cambio radical que su predominio ha provocado en absolutamente todos los ámbitos de la vida con consecuencias obvias en quienes deben acabarlo para siempre: es decir, la izquierda. El mejor método para acercarnos al tema consiste en reconocer a la izquierda por su posición radical contra el neoliberalismo.

El neoliberalismo se impuso en Latinoamérica mediante el uso de una violencia terrorista del Estado sólo comparable con el lanzamiento de dos bombas atómicas. Esa violencia ejercida con la intención de terminar con la oposición política, especialmente de la izquierda, tuvo consecuencias que no deben ser ignoradas y que hay que anotar a la lista de los objetivos que buscaban conseguir quienes aplicaron las más sofisticadas técnicas para provocar el terror. Esa política criminal, ese terrorismo de Estado, tuvo como consecuencias la muerte, la tortura, el exilio, las renuncias, el alejamiento de la política, el acercamiento al oenegeísmo de antiguos militantes de la izquierda y trajo la novedad aparente de un subproducto del neoliberalismo: el liberal reformismo, más conocido como progresismo.

Las políticas represivas buscaron la eliminación física de la izquierda latinoamericana y la posterior arremetida ideológica neoliberal dejaron heridas que hoy tienen que ser asumidas. Pero esas heridas han de ser aceptadas desde una perspectiva responsable puesto que la superación de un sistema injusto tiene a la izquierda como su única posibilidad.

La historia reciente de Latinoamérica es la mejor prueba de lo que afirmamos si revisamos, por ejemplo, la recuperación de la democracia en las dos últimas décadas del siglo XX. Desde el primer día de las dictaduras en cualquiera de los países latinoamericanos siempre estuvo la izquierda y fueron sus militantes los que se opusieron frontalmente al terror. Mucho de lo que hay de democracia en nuestro continente fueron conquistas de la izquierda y tal consecuencia soporta sin inconvenientes la prueba de los pretendidos errores a los que la propaganda imperial pretende someter a la izquierda.

Chile recordará en unos meses los 50 años del golpe de Estado. A nadie sorprenderá que de seguro todavía habrá quienes afirmen desde la ignorancia que la izquierda fue responsable del golpe pues apoyó las medidas gubernamentales de Allende, obviando que la realización del golpe de Estado fue decidida en Washington por Kissinger y Nixon cuando todavía Allende no había asumido la presidencia y por lo tanto no había tomado ninguna medida. Por la Casa Blanca desfilaron los defensores de los derechos humanos y desde allí prepararon el asesinato del comandante en jefe del ejército, René Schneider, entre otros actos terroristas para evitar la asunción al gobierno de la Unidad Popular. En ocasión de los 50 años del golpe de Estado me propongo escribir sobre eso y asumo el compromiso de hacerlo utilizando solo fuentes norteamericanas, ni una sola cita del Granma o de Pravda.

La izquierda latinoamericana, entonces, está obligada a abandonar todo lo que no signifique la superación neoliberal y para conseguirlo debe hacer un esfuerzo por entender el neoliberalismo. Deberá atender al hecho, por ejemplo, de que ya la socialización, especialmente la política, no se hace en las fábricas. Tendrá que asumir que la política no puede hacerse lejos de las bases económicas de la sociedad, que aleja a la política de los problemas cotidianos. La necesidad de una izquierda que lucha por la igualdad, por todas las igualdades es evidente y por lo tanto, cuando se agotan discusiones interminables acerca de la redistribución, de esos debates no puede quedar fuera el cómo se produce lo que se pretende redistribuir.

La izquierda no puede dejar de asumir la lucha por los derechos, tal como lo hizo durante la lucha contra las dictaduras. Pero los derechos hay que asumirlos como los que son, luchas políticas y no buenas acciones “moralizantes”, que llevan a algunos a creerse que son mejores o que son buenos. Habrá que cuidarse también de no dejarse confundir por el lenguaje de los amos: cuando el vasallo dice lo mismo que sus amos, el sistema se mantendrá intacto. Un ejemplo infalible de lo que digo son los esfuerzos por la igualdad de oportunidades, una falacia que oculta que todos somos iguales en dignidad y derechos por nuestra simple condición de ser humanos y humanas.

Sobre todos estos aspectos habrá que conversar. Veremos.

https://www.elcaribe.com.do/opiniones/la-izquierda-en-el-paraiso-de-fukuyama-1-de-4/

Guillermo Cifuentes

Pueblos bárbaros

Por Julio Disla

Como comodín del explotador, la idea del bárbaro nunca ha dejado de ser útil. Recuerdo en mi tiempo de estudiante de la carrera de Ciencias Sociales en el CURNO, el profesor Ramón Rodríguez en historia de américa nos preguntaba: Quién es más “bárbaro”, el indígena “incivilizado” de la selva amazónica, ¿o los millonarios y cultos accionistas de todas las empresas que se enriquecían a costa de su deforestación?

Damos por sentado que guerras mundiales la historia solo registra dos; sin embargo, si nos atenemos a un criterio de no seguir por lo que otros nombran, guerras mundiales hemos tenido una continua desde que eso que llamamos Occidente se inventó a sí mismo, con el descubrimiento de América.

Los imperialismos europeos, descubriendo que el planeta era redondo, hicieron de cada región un escenario de batallas, a veces navales, a veces terrestres, pero siempre fueron menos los tiempos de tregua que aquellos de guerras.  De manera creciente, como escenario de sus repartos de las tierras de otros, como botín de disputa, y esos otros poniendo siempre el grueso de los muertos. Y no pensemos que “otros” se refiere siquiera a lo extraeuropeo, pues, para la visión del mundo de aquellos que se repartieron el hemisferio nuevo, todo al Este del Danubio era, sospechosamente, poco civilizado.

La idea no era nueva. Ya desde tiempos romanos, otros eran aquellos que no heredaban la tradición grecolatina, y a lo que con el tiempo se le llamo Austria. Oesterreich fue nombrada como “tierras del este”, y se le veía como territorio de contención entre ellos y los habitantes allende el Danubio tildados de primitivos, es decir, de bárbaros.

El termino bárbaro tiene su origen en la Grecia clásica, y se refería a los pueblos que no hablaban griego. Su etimología, se argumenta, viene de una voz onomatopéyica que se imitaba como bar-bar, la pronunciación ininteligible de los que no compartían el griego como lengua. Aunque su atribución dependía del idioma que hablase el otro, la idea luego se extendió a aquellos que no compartían la “pureza” de la cultura clásica, y eventualmente incluyo pueblos griegos en los confines del mundo helénico que hablaban algún tipo de dialecto griego.

El termino nunca fue inocente, la condición del otro como ajeno a los propios, implicaba la justeza moral de esclavizarlos y, por tanto, justificaba esa condición violenta detrás de la superioridad cultural. Los romanos, como tantas otras cosas, adaptaron el término a sus particulares contextos, y bárbaro termino significando no romano, connotando como primitivo e inferior, y justificando así invasión y sometimiento.

Con el invento de Occidente y la expansión colonial europea, es que el termino alcanza una implicación global. Bárbaro eran todos aquellos sujetos para ser conquistados. Bárbaros eran los habitantes del Nuevo Mundo, necesitados de ser cristianizados, justificación de su servidumbre, pues ajenos a la “civilización”. vista como portada por los conquistadores, el tutelaje piadoso era condición necesaria para su salvación, aunque la realidad terminara siendo la del exterminio.

Incorporado a occidente, después del exterminio y la prevalencia absoluta blanca, Estados Unidos se apropió, sin complejo alguno, de la noción del otro bárbaro. La usaron para exterminar la población originaria, y la usaron para justificar su esclavismo posindependencia. La usó el presidente Walker para invadir a Nicaragua, y la uso Teddy Roosevelt para agredir a Columbia. La usaron para justificar la Enmienda Platt en Cuba, la usaron para justificar el golpe de Estado en Chile contra Salvador Allende, cuando Henry Kissinger dijo que, “si el pueblo chileno no comprendía por quien debía votar, Estados Unidos tenía el deber de rectificarles la ignorancia”.

Pero bárbaros también son los obreros que luchan, el campesino que reclama la tierra. Bárbaros eran los que intentaron asaltar el cielo en el Paris de la Comuna, y los que tomaron el Palacio de Invierno. Bárbaros eran los anarquistas de Chicago, y también Malcolm X, así como era Lolita Lebrón. Bárbaro fue George Floyd que se dejó estrangular por una patrulla policial. Bárbaros son los campesinos pobres que hoy pelean por su presidente Pedro Castillo en Perú.

Y es que, como comodín del opresor, la idea del bárbaro nunca ha dejado de ser útil. Miren en cualquier película de Hollywood la imagen de nuestras tierras. Tierras de violencia, de narcos, de corruptos, de calles sucias, de carretas y de analfabetos, de buenos salvajes, de malos salvajes carentes de sensibilidad humana, de bailes exóticos, de guerrilleros sanguinarios, tierras de moralidad dudosa.

Dice el anfitrión del programa más visto de la cadena Fox News, Tucker Carlson, refriéndose a los árabes,” que no se puede confiar en pueblos que no usan cubiertos ni papel sanitario. Exclama el gobernador de Florida Ron DeSantis, precandidato presidencial por los Republicanos, en un evento electoral, “que no se puede confiar en un país, refiriéndose a los chinos, donde sus habitantes se comen a sus mascotas”.

Una comentarista de televisión en Perú justifica la represión y la violencia contra los campesinos movilizado, porque el cuerpo policial no entiende a los manifestantes que no hablan español. Dice el señor Josep Borrell, Alto Representante de la Unión Europea para asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que “los europeos han construido la Unión Europea como un jardín a la francesa, bien ordenadito, bonito, cuidadito, pero el resto del mundo es una jungla”. Europa es un jardín, el resto somos bárbaros.

No lo olviden, somos bárbaros, somos pueblos bárbaros. Algunos de nuestras tierras lo aceptarán como maldición canibalesca, pero otros, cada vez más, como lo que nos define diferente al otro, diferente al que conquista, diferente al que subyuga, diferente al que explota. Somos hermosamente bárbaros, y el futuro es nuestro, dice mi amigo Antonio Familia, váyanse acostumbrando a ello.

https://acento.com.do/amp/opinion/pueblos-barbaros-9227186.html

Julio Disla


domingo, 23 de julio de 2023

María Teresa proclama candidatos del Frente Amplio en Baní

La candidata presidencial, María Teresa Cabrera, preside el acto de proclamación

Peravia -. El Frente Amplio y movimientos aliados de la provincia Peravia y con la presencia de su candidata presidencial, la maestra María Teresa Cabrera, proclamaron este domingo a decenas de candidatos y candidatas que participarán en las elecciones de febrero y mayo del 2024, tanto a los ayuntamientos de municipios y distritos, así como al senado y la cámara de diputados.

Al acto celebrado en el Casino de Peravia del municipio de Baní, asistieron cientos de ciudadanos y ciudadanas que simpatizan con las propuestas presentadas por la organización política. El evento estuvo presidido por los principales dirigentes del Frente Amplio en la provincia Peravia y la candidata presidencial por la citada coalición, la maestra María Teresa Cabrera, la que llamó a los propuestos salir a las calles a ganar el corazón y la conciencia del pueblo.

De igual manera expresó, “hay que trabajar con mucho tesón y optimismo para garantizar que lleguen al congreso y los ayuntamientos la mayor cantidad de representantes de las ideas progresistas y de izquierda en el propósito de construir una nueva mayoría que ponga término al modelo actualmente vigente en el país. La candidata presidencial del Frente Amplio y Movimientos aliados, hizo referencia además a las demandas más urgentes de la Provincia Peravia, las que afectan a los jóvenes, a los productores agropecuarios y llamó a las autoridades actuales a concluir sin más dilación la avenida de circunvalación.

Entre los que presentaron sus aspiraciones se destacan Julio César Bobadilla, Federico Castillo, Narciso Núñez, Fiordaliza Suazo, Santo Dilcio Encarnación, Fausta Mariñez Lara y Vinicio Encarnación como candidatos a regidores por el municipio de Baní. De igual manera para regidores por los municipios de Matanzas y Nizao anunciaron sus aspiraciones Eugenio Peña Rosario, Chaquira Matos y Leutegia Pérez respectivamente. En ese mismo sentido fueron proclamados como candidatos a vocales los señores Marcial Arias por Villa Fundación, Consolcia Báez y Santo Vicente Arias por el Distrito de Paya, Lilian Pérez y Héctor Bautista por las comunidades de Pizarrete y Santana. Para el senado y la cámara de diputados de la República Dominicana en representación de Peravia, el Frente Amplio presenta a Wilson Méndez y Juan Martínez, respectivamente.

Durante el desarrollo del acto intervinieron además en representación de los candidatos propuestos los señores Julio César Bobadilla, Wilson Méndez y Juan Martínez, quienes ratificaron el compromiso de trabajar por la transformación de los ayuntamientos y el congreso, convirtiendo estas instancias de poder en verdaderos instrumentos que promuevan transformaciones profundas que impacten la calidad de vida de todos y de todas y reiteraron el compromiso político y social con el municipio de Baní y la Provincia Peravia que han asumido toda su vida desde la dirección de organizaciones como la Asociación de Estudiantes Universitarios, la Asociación Dominicana de Profesores y desde cada uno de los escenarios de lucha que han protagonizado los habitantes de la provincia y del país en procura de. construir una nación próspera, inclusiva y democrática que tenga como propósito fundamental una justa distribución de las inmensas riquezas que se producen, proporcionando el bienestar material y espiritual que merecen las dominicanas y dominicanos.

En el Casino Peravia del municipio de Baní

sábado, 22 de julio de 2023

El progresismo: coloquio y debate en la izquierda

 Por Fortune Modeste Valerio

Se quiere desacreditar una corriente política, económica y social que obtiene triunfos electorales en la mayoría de los países de la región. Sus principales detractores provienen del litoral de la izquierda revolucionaria. No se dan cuenta de que el progresismo es una alternativa pacífica, dentro del capitalismo, para disputarle el poder a la derecha y ultraderecha, sin olvidar a los políticos corruptos.

La izquierda revolucionaria procura sustituir el sistema capitalista y de manera frontal combatir su punta de lanza: el neoliberalismo, en todas sus manifestaciones. Entre ellos existen diferencias abismales, pero hay puntos coincidentes muy importantes que pueden ser utilizados paras fines estratégicos. 

El progresismo se enmarca muy bien en la etapa democrática, ya que es sistémica, no le interesa sustituir el capitalismo. Aunque reconoce la lucha de clases, la voracidad del imperialismo y lo anacrónico del colonialismo, está consciente del tránsito que camina para completar un inevitable periodo histórico del capitalismo. 

Sus principales representantes, desde el Gobierno, fueron dirigentes y militantes de la izquierda revolucionaria. Los que aspiran a ganar elecciones no esconden sus procedencias políticas y reconocen que los progresistas han virado la tortilla. El progresismo es una opción de poder. Un fenómeno histórico y político que atrae simpatías en toda la geografía nacional de cada nación. Hace gala de una democracia inclusiva. 

La efervescencia ha llegado al colmo, que sus "olas progresistas" son esperadas por los pueblos latinoamericanos, caribeños. ¿Cuándo nos tocará? 

Es difícil producir el cambio del sistema capitalista a través del proceso electoral. Los escasos intentos han fracasado. Incluso, la República Bolivariana de Venezuela atraviesa por la etapa democrática, saboteado por un injusto bloqueo estadounidense. Igual ocurre con la hermana Nicaragua de mis amores, una frágil democracia, con una economía bloqueada por la misma gente, aquella, y herida por todos los francos. 

El progresismo es muy diverso, con características muy peculiares a las condiciones económicas, políticas, sociales y hasta geopolítica, de cada país. Muchas veces hay que tomar en cuenta la formación y el accionar de sus líderes y dirigentes, para identificar las diferencias al observar la democracia, su evolución y funcionamiento en la región. Ese es el progresismo, no es homogéneo, muy controversial. 

A pesar de todo, el progresismo triunfa en condiciones desfavorables, precisamente en la zona de influencia y control de los Estados Unidos de América. El presidente Gustavo Petro, de Colombia, obtiene el triunfo electoral con la presencia, en su país, de siete bases militares gringas y una ultraderecha ligada al bajo mundo, capaz de cualquier cosa. Con todas las maniobras imperiales, se avanza en terrenos adversos; derribando obstáculos, pero con el respaldo de la población y de la izquierda. 

En República Dominicana el asunto no es fácil. El progresismo apenas comienza a dar sus pasos temblorosos y buscando ayuda, y balbuceando palabras incoherentes. La dispersión y la prepotencia,  no le permite consolidar su presencia. Su acercamiento con la derecha, precisamente en periodos electorales, ha dejado mucho que desear. Y no es que sea un pecado, pero la gente lo observa como un negocio, de los que están acostumbrados la derecha y los corruptos.

Por el momento, no se vislumbra la presentación de una alternativa electoral, unitaria, progresista y de izquierda. Los esfuerzos realizados por Alianza País, Frente Amplio, Fuerza de la Revolución, PCT y Gentío, alrededor de la Mesa Política de Seguimiento y Concertación, fueron torpedeados, a última hora, por ALPAÍS; con el anuncio de su alianza, echar jabón al sancocho, con el PRM. El Movimiento Patria Para Todos/as (MPT) encabeza un grupo de entidades políticas y movimientos locales. Opción Democrática sostiene conversaciones y acuerdos puntales, de manera selectiva. Así las cosas, más dividido que un crucigrama.

Alrededor de esas organizaciones progresistas, democráticas y revolucionarias, debió armarse una maquinaria electoral de cara a las elecciones 2024. No se pudo. La incomprensión de la etapa democrática, desconfianza, prejuicio, y una debilidad congénita, provocaron abortar los intentos unitarios. No es extraño, situaciones acaecidas, se repiten cada vez que se menciona la palabra unidad y se aproxima el proceso electoral.

La Mesa Política de Seguimiento y Concertación, no debe perderse en el camino; por el contrario, llevarla más allá del 2024, profundizar los acuerdos pautados, ajustándolos a la coyuntura en desarrollo, y manteniendo la candidatura presidencial de la profesora María Teresa Cabrera; así como la formulación de las alianzas puntuales en los territorios con posibilidades de obtener el triunfo. Es un ejercicio enriquecedor para pulir una pieza muy valiosa que ha dado excelentes resultados en la región: El progresismo.

El progresismo criollo tiene que, comprender la etapa democrática, trillar su propio camino con audacia, arduo trabajo y confianza en el proyecto político. Dejar de marearse con los partidos tradicionales y corruptos reciclados, para marcar diferencias considerables y crear un nombre en quien confiar. Mientras la derecha y corruptos se reparten la intensión del voto de la población, el progresismo y la izquierda se fríen en su propia salsa. 

Fortune Modeste V.

viernes, 21 de julio de 2023

Las alianzas puntuales

Por Rafael Chaljub Mejía

Se acercan las elecciones y el tema de las alianzas pasa, como siempre, al primer plano. El de las alianzas, los acuerdos y los compromisos políticos ha de ser visto, en sentido general, como un asunto concerniente a la táctica.

No me refiero al negocio político ni a los acuerdos regidos por la moral de la mera conveniencia material, sino a ese sentido de la oportunidad y la maniobra que toda fuerza política de avanzada debe tener siempre en sus haberes y que debe estar dispuesta a practicar en determinadas circunstancias.

El problema reside en no sacrificar los objetivos fundamentales de largo alcance ni los principios en aras de las conveniencias y las necesidades del momento.

Hacer eso es caer en el oportunismo y cualquier acuerdo o compromiso que implique hacer alguna concesión y sacrificio en esos aspectos esenciales, resulta inamisible.

Dentro de ese concepto, el movimiento popular y progresista de nuestro país tiene la posibilidad y la necesidad también, de buscar puntos de avenencia con otras fuerzas, incluso de diversos signos ideológicos y doctrinarios y concertar alianzas puntuales.

Se llaman alianzas puntuales a aquellos acuerdos territoriales, en una demarcación geográfica o circunscripción electoral específica y en torno a un candidato específico, que reúna las condiciones y los pormenores que lo hagan digno del apoyo de una fuerza de avanzada y del voto de los electores.

Quienes no tienen responsabilidad con una militancia ni sus electores, y no tienen que rendirle cuentas a nadie, salvo a ellos mismos, pueden desentenderse y hasta criticar las alianzas puntuales y maldecir a quienes las practican como parte de sus tareas políticas. Es lo más cómodo.

Pero, como la lucha política y la realidad misma, son mucho más complejas que los prejuicios y los esquemas, hay que salirse del gueto y sin apartarse de los fundamentos ni perder de vista los objetivos finales, actuar con audacia y allí, donde haya una buena propuesta electoral, con las correspondientes condiciones morales y las cualidades que garanticen un buen desempeño en favor de los electores, buscar los acuerdos que hagan posible la conquista de posiciones congresuales y municipales desde las cuales demostrar con resultados concretos en cuáles fuerzas se deben depositar la confianza y las mejores esperanzas de cambio y transformación.

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Rafael Chaljub Mejía