sábado, 11 de julio de 2020

LA DERROTA ELECTORAL DEL PLD ES UN PASO DE AVANCE


Por: Fortune Modeste Valerio

Desde el primer momento, identificamos el blanco principal y común, Danilo y PLD, para derrotarlo en forma contundente, convincente y con el apoyo entusiasta de la población. Conseguir esto, había que sintonizar con los anhelos intrínsecos de la sociedad; hastiada y en peligro de su disolución ética y moral.

Desunidos y dispersos, no era posible alcanzar la victoria. Urgía unir la mayor cantidad de fuerzas políticas y sociales, alrededor de un programa y candidato. No había de otra. Lamentablemente, ese esfuerzo no iba ser encabezado por los revolucionarios y los llamados progresistas.

Ese lugar ha sido ocupado por un sector de la burguesía nacional que se enfrenta a los sectores más cavernícolas de la sociedad dominicana. Estuvieron tirado en la calle al medio, “politiquiando” y buscando votos.

A pesar de los despiadados ataques, de todo tipo, persistimos en la unidad de contrarios y vencer al enemigo coyuntural. Tomando en consideración que en el desarrollo del escenario electoral podían surgir nuevos ingredientes que obligarían asumir posiciones responsables para desplazar la mafia morada enquistada, como un cáncer, en el Palacio Nacional.

Ahí están los resultados. ¿Qué hacer? La pregunta del millón. Ya que la tradición en la política dominicana cuando terminan elecciones presidenciales, congresuales y municipales, es coger unas vacaciones de silencio irresponsables, golpes de pechos, que no conduce a nada positivo. Y se sumergen en la soledad cómplice del atraso político e ideológico.

Esperamos, con buena fe, que el presidente electo, Luis Abinader Corona, el PRM y fuerzas aliadas, cumplan con el programa de gobierno y promesas electorales, ofertado a la población. Que no se involucren, respeten la voluntad popular, en las elecciones congresuales, ya que es costumbre perjudicar a los partidos emergentes en el conteo de los votos y distribución de los mismos para escoger el candidato ganador.

La lucha contra la corrupción y la impunidad es innegociable. El nuevo gobierno debe cumplir su promesa de instalar una justicia “independiente” para proteger los bienes del Estado y aplicar la ley a todo el que la viole, sin distinción de clase. Los funcionarios salientes, potenciales corruptos, deben ser investigados y llevados a los tribunales, sin trucos de películas.

Las fuerzas revolucionarias deben cuestionar su accionar en forma crítica y autocrítica, con el fin de corregir lo que está mal. Y enderezar el curso de un camino, recorrido, que no lo ha llevado a buen puerto. No ha exhibido, una parte considerable, madurez política en la presente coyuntura electoral; apegado a un esquema analítico carente de profundidad, dinamismo y creatividad.

No hay duda, se respira un aire fresco en todo el territorio nacional. Hemos vencido la peor plaga, la morada, en toda la historia republicana. La población espera la oportunidad para repudiarlos en plazas comerciales, bancos, aviones, calles avenidas, en el exterior, etcéteras.



JUAN BOSCH: NI BORRÓN NI FLOTADOR, TAMPOCO TRINCHERA. (1-3) (BORRÓN Y CUENTA NUEVA)

Por: Fidel Soto



El año pasado la periodista Margarita Cordero publicó un libro en el que afirmó lo siguiente:

“... nuestro Gólgota no lo sería un campamento militar infestado de esa lacra lumpen, que después, sabríamos, comenzó a conspirar sumisa bajo la tutela de un grupo de papi y mami, tutumpotes sobrevivientes del naufragio trujillista gracias al flotador que le lanzara un gobierno que a los siete meses de instalado volaría por los aires con la gracilidad inocua de una pompa de jabón”.

Siguiendo ese estilo y una determinada finalidad, en otro párrafo expresaba:

“Mientras en el puente Duarte, decenas de miles de hombres y mujeres escribían con otro alfabeto la historia que les pertenecía solo a ellos, con Bosch sin poder retornar de Puerto Rico, su "trinchera del honor", y con los principales líderes civiles cobijados bajo el ala diplomática de Colombia y México, el pueblo decidió jugarse el todo por el todo”.

Por el amor que profesamos a la verdad histórica y por respeto a la memoria del ex presidente, nos vemos en la necesidad de rebatirle a una destacada periodista (que merece todo nuestro respeto por su historial y por su seriedad y calidad profesional), ya que, en este caso, comete el error de arremeter contra un hombre de firmeza, valor e integridad probada en todo el sentido, desde el exilio, pasando por Cayo Confites y su apresamiento el 25 de septiembre, donde escribió la famosa carta denunciando el golpe con la frase: “Los hombres pueden caer, pero los principios no”; hasta su partida de este mundo dejando una estela de dignidad.

Como muy bien el lector se dará cuenta, en las palabras anteriormente citadas hay elementos que han sido calumnias constantes contra el profesor Juan Bosch.

Esos elementos han sido esgrimidos durante mucho tiempo por los contrarios a la revolución constitucionalista, acusando a Bosch de:

Primero, aplicar un borrón y cuenta nueva. Llamado por ella “el flotador que le lanzara un gobierno” (el de Bosch); y segundo, que Bosch no quiso venir mientras se combatía en el país, y prefirió quedarse en Puerto Rico en su “trinchera del honor”.

En respuesta a esas dos acusaciones, expresamos lo siguiente:

Si algún flotador extendió el presidente Bosch fue él al pueblo dominicano para garantizarle la justicia y las libertades públicas. Hizo honor al compromiso asumido cuando dijo: “Mientras nosotros gobernemos, no perecerá la libertad”, y así fue.

Se negaron los métodos trujillistas de los asesinatos, apresamientos, las deportaciones y las torturas. Bosch no le borró nada a nadie. Ahí están vivos todavía los que pudieron viajar sin impedimentos de entradas ni salidas del país. Están en los libros y los periódicos las reseñas noticiosas de las manifestaciones del 1J4 y de las demás organizaciones de izquierda.

Y en cuanto a la “trinchera del honor”, ha quedado claro que el ex presidente era en los hechos un prisionero del poder norteamericano.

Pero tenemos que detenernos también en analizar sobre “los tutumpotes sobrevivientes del naufragio trujillista” para recordar que dicho término se lo aplicó Bosch a los sectores que organizó el Pentágono en un Frente Oligárquico conformado como gobierno a través del Consejo de Estado, cuya maquinaria fue mantenida intacta, conspirando contra el gobierno constitucional. Si se creó un flotador, el constructor es el Consejo de Estado y la Embajada, no el gobierno presidido por Bosch.

Hay acontecimientos históricos que con el tiempo se aclaran, pero hay personas que quedan entrampadas en falsos argumentos arreglados para ocultar verdades (no es el caso de Margarita Cordero); pero sí el de los manipuladores que no entienden que tarde o temprano el peso de la verdad se impone.



QUE NO PASE LO MISMO


Por: Rafael Chaljub Mejía
Que no pase ahora lo que ocurrió cuando el cambio de agosto de 1978. Entonces el movimiento progresista hizo causa común con el perredeísmo para desplazar a Balaguer y conquistar la libertad política.
Los dos propósitos se lograron, pero cuando llegó la libertad política no supimos qué hacer con ella. Era el momento de aprovechar el cambio para levantar un programa de reformas por la democratización de la vida política, ir mucho más allá del cese de la represión de los doce años del balaguerismo.
Procedía plantear demandas como la de la reforma constitucional por medio a una constituyente electa por voto popular, que sobre las ruinas de la vieja constitución balaguerista le diera a la República el marco jurídico indispensable para una cabal reorganización del Estado. Era el momento de luchar por completar la transición democrática pendiente desde la caída de la tiranía.
El grueso del movimiento de izquierda entendió otra cosa. Se fue a organizar huelgas de choferes, protestas barriales, por demandas económicas, que son y serán siempre cosas muy importantes, pero no tanto como para olvidarse de la política. Esas protestas crecieron y algunos lanzaron la consigna de la “revolución inminente” y resultó que quien cosechó el desgaste del perredeísmo y se volvió “inminente” fue Balaguer, que en 1986 volvió al gobierno por diez años más.
Ahora hay otro cambio y Luis Abinader ha sido la vía. Él se ha comprometido con los Lineamientos Básicos de la Coalición Democrática. En el discurso con que saludó su triunfo, reiteró su compromiso con la democratización, el rescate de las instituciones y la lucha contra la corrupción y la impunidad, que están en la esencia de esos Lineamientos.
Saludable.
Todavía no acaban de contar los votos y ya circulaban emplazamientos y amenazas con sacar de nuevo la gente a la calle. Como quien le hace culto a la consigna anarquista de: Abajo el que está y abajo el que suba.
No hay que hipotecar los objetivos propios, ni ignorar el carácter conservador de determinados sectores nativos y extranjeros que han respaldado al nuevo presidente. Pero este ha reiterado sus compromisos con las reformas democráticas y la moral administrativa, entonces, sin precipitaciones ni prejuicios, juzguémoslo por el comportamiento que observe frente a ellos. Queríamos avanzar un paso y lo logramos. Con la seguridad del que sabe lo que busca, sigamos la marcha, y con el estímulo de este triunfo, continuemos la batalla por objetivos históricos de mucho más alcance.


jueves, 9 de julio de 2020

ABINADER, GOBERNAR EN TIEMPOS DIFÍCILES


Por: Carlos Julio Báez Evertsz

Si hay algo que celebrar, destacar y alabar –por encima de toda otra cosa-, es que el 5 de julio de 2020, el pueblo dominicano volvió a dar una lección de madurez democrática en las urnas. No solo por ir a votar en porcentajes elevados sino por hacerlo con libertad, responsabilidad y dignidad.

También hay que reconocer–con la cabeza fría-, que la actuación de los líderes políticos y gubernamentales del PLD fue ejemplar, al reconocer, aún antes del término del conteo oficial de los votos, el triunfo abrumador en todo el territorio nacional de Luis Abinader.

Se ha expuesto por el sociólogo y politólogo dominicano, profesor universitario en los EE.UU, Emelio Betances, que Abinader viene a inaugurar en la política dominicana posterior a Trujillo, que por primera vez un empresario, acceda electoralmente a la presidencia de la República.

Como es sabido, antes de él, la alta magistratura del Estado ha recaído en profesionales de “clase media”. Algunos como Balaguer y Bosch, reconocidos intelectuales a la par que políticos profesionales, y los demás han sido profesionales, técnicos y políticos de largo ejercicio, aunque algunos con intereses empresariales como Hipólito Mejía.

Luis Abinader por su curriculum vitae, centrado en el mundo empresarial, que además optó como vicepresidenta por una mujer también empresaria, necesitaba fortalecer su lado “popular”, y eso lo logró con el apoyo de partidos de izquierda como el APD de Max Puig, el Frente Amplio, el PCT y otros. Además de haber obtenido el apoyo de sectores representantes de la clase media profesional, como “Coalición Democrática” y de líderes reconocidos de diversas organizaciones populares. Todos esos apoyos equilibraron la percepción en la opinión pública de su marchamo excesivamente corporativo empresarial.

El 16 de agosto lo que se traspasará a Abinader es una papa caliente o aún más, un gran marrón: el covid-19 aún no alcanza su pico y no es descartable un incremento de los contagios, ello obligará a tomar medidas drásticas en materia sanitaria y, traerá secuelas económicas. Sin duda aumentará el déficit del Estado, caerá el crecimiento del PIB, se incrementará el desempleo y los más pobres y excluidos sociales verán empeorar más, si cabe, su ya deplorable situación. Habrá, pues, poco espacio para la erótica del poder y mucho de sudor y lágrimas.

Todo nuevo presidente se ve sometido a una avalancha de peticiones de cargos de sus financiadores, de los miembros de su partido, de los aliados políticos, de las expectativas, siempre grandes y a veces desproporcionadas, de sus sostenedores. Puede decirse que hay que tratar de contentar a todos, a unos de manera inmediata, a otros pidiéndoles paciencia e incluso a algunos con un no rotundo.

Cuentan el caso de un financiador que exigía un cargo determinado por los millones que había donado. El presidente electo le escuchó. Llamó a uno de sus hombres de confianza y le dijo que le entregara al demandante la suma íntegra de lo que había donado. Al dársela le dijo: Muchas gracias. Aquí tiene su dinero. Y no quiero verle más por aquí. Caso cerrado.

El Presidente elegido deberá formar rápidamente un Gobierno. El sabrá lo que desea para hacer lo que tiene previsto en su fuero interno. Ahora bien, si algo tiene el acervo de la ciencia política que aportar en estos casos, se puede resumir, en breve, en lo siguiente: el mejor gobierno es aquél que combina sabiamente la experiencia con la novedad, el “amateurismo” del recién llegado a los puestos públicos, con la coraza de los expertos “hombres del estado”, que han desempeñado, por años, puestos en el mismo y conocen al dedillo los intríngulis del Estado.

La tentación del nuevo gobernante, y más si el mismo es nuevo en cuestiones estatales y de administración pública, es dejarse llevar por los cantos de sirena de quienes tienen un interés objetivo en desembarazarse de todo lo antiguo, como si lo antiguo fuera sinónimo de desechable. Inclusive los muebles, las joyas antiguas, son más valoradas en el mercado por los expertos, que lo novísimo. Salvo, claro, por los horteras.

En fin, siempre ha sido así con cualquier tipo de gobierno reformista o conservador, liberal o progresista, el equilibrio para hacer un buen equipo de gobierno es combinar en la justa medida tradición e innovación. Experiencia y sangre nueva. Buscar el justo medio entre el adanismo y lo rancio.





ELECCIONES CON COVID Y FIN DEL REINADO DEL PARTIDO MORADO


Por: Narciso Isa Conde
Cinco días antes de concluidas las votaciones del pasado domingo en la República Dominicana, la IZQUIERDA DOMINICANA-IR y la agrupación MANDO emitieron un manifiesto al país en el que se expresó lo siguiente:
“Las votaciones para Presidencia y Poder legislativo habrán de realizarse en medio de este grave cuadro político, económico y social, que incluye el rebrote de la pandemia y el fracaso de una apertura económica inoportuna y pésimamente planeada.”…..
“Las dos opciones políticas que predominan nos traen el mismo esquema de ofertas demagógica de siempre, acompañado de mayor endeudamiento y dependencia respecto al sistema imperialista occidental liderado por EE.UU.”
“Es ese escenario, es evidente, que la mayoría dispuesta a votar está decidida a castigar la cúpula mafiosa del PLD y sus gobiernos.”
“La tendencia electoral predominante apunta a sacarlos del gobierno y a dejarlos malparados. Es grande el reclamo a favor de que sean procesados los corruptos y potente la demanda de que se recupere lo robado; independientemente de lo conservadora y también corrupta que resulta ser la opción PRM-Abinader.”
“Esa tendencia a favor de desplazar al PLD del gobierno parece incontenible. Por eso la narco-guerra electoral entre bandos culpables y el despliegue de perversidades gubernamentales para tratar de impedirlo” (Manifiesto al País // LAS ELECCIONES NO TRAEN SOLUCIONES A LA CRISIS: ¡IMPULSEMOS EL CAMBIO RADICAL PRO-CONSTITUYENTE 1-07-2020, Santo Domingo, RD).
Votó aproximadamente el 52% de los/as electores/as registrados, contrario a los vaticinios grandilocuentes de las principales firmas encuestadoras y los grandes medios de comunicación que auguraban más del 70%. ¡La más baja concurrencia de la historia electoral reciente del país en elecciones presidenciales!
Ganó en primera vuelta, con casi un 53% de los votos, el Partido Revolucionario Moderno-PRM y su candidato presidencial Luis Abinader, que además se alzó con la mayoría en ambas cámaras legislativas; en unos comicios intervenidos por la OEA y EEUU, fuerzas imperiales interesadas en evitar una crisis político-electoral a ser provocada por la resistencia del Partido-Estado, corporación de la corrupción, que responde al nombre de Partido de la Liberación Dominicana-PLD.
El candidato oficialista apenas logró el 37% y el ex-presidente Leonel Fernández, que recientemente se separó del Partido de la Liberación Dominicana-PLD y formó tienda aparte (la llamada Fuerza del Pueblo-FP), solo obtuvo un 8.6%, aun aliada a un grupo de partidos de la derecha tradicional.
Derrota aplastante del partido de gobierno, del partido de la dictadura constitucional morada, luego de 20 años de hegemonía política, 16 de ellos en tres periodos consecutivos. Y, adicionalmente, derrota vergonzosa de su facción disidente-oportunista encabezada por Fernández, a la cual le correspondieron tres periodos de los cinco de este largo desgobierno.
¡Se cumplió el vaticinio citado por las izquierdas transformadoras!
Esa tendencia electoral resultó incontenible en el curso de un previo desbordamiento forzado de la pandemia por las necesidades vitales de la gente empobrecida (a penas compensadas con un asistencialismo precario), por los intereses del gran capital privado, por la gravitación del electoralismo clientelar de la partidocracia tradicional y por las trabas sistémica para posponer las elecciones.
En las elecciones con COVID 19 el PLD-GOBIERNO, liderado por el Presidente Medina, resultó tranquilado; previa campaña y votaciones contaminantes, de ninguna manera ejemplares desde el punto de vista sanitario, como se vende el tema a nivel internacional. También fue castigada –reitero- la facción leonelista.
Intereses espurios –salvo el referido anhelo popular de castigar la corruptela oficial y sus perversidades continuistas- se impusieron contra la salud colectiva de la sociedad dominicana, a un costo de mayor peligrosidad.
• ¿POR QUÉ ESTOS RESULTADOS EN LAS VOTACIONES?
La explicación es sencilla.
-Gran parte del pueblo está harto de la corruptela impune, de la prepotencia y el autoritarismo del régimen morado.
-En los últimos tres años y medio un formidable movimiento multitudinario, MARCHA VERDE, detonado por un primer torrente político-social apartidista muy diverso, había terminado de erosionar la popularidad de los usurpadores del Estado y detentadores del poder político; hecho, que fue seguido de la actitud de la Administración Trump contra la re-postulación del Presidente Medina, mostrándose el gobierno estadounidense favorable a la opción PRM por temor a una crisis de gobernabilidad. Incluso el propio Pompeo le hizo una llamada telefónica conminatoria al presidente dominicano, que lo obligó a desistir de la candidatura.
-La dictadura constitucional del PLD se había debilitado y fue fracturada a su interior por la facción encabezada por Leonel Fernández, enfrentada a muerte a la del presidente Danilo Medina.
-Abundaron los expedientes y denuncias relativas a la gansterización del poder constituido, lo que a raíz de la explosión del escándalo ODEBRECHT a nivel continental, adquirió dimensiones colosales e implicó en graves delitos de Estado al propio presidente Medina (PLD), a los ex-presidentes Fernández(PLD) y Mejía (PRD-PRM), y a una gran parte de la elite partidocrática, sobre todo a la perteneciente al PLD.
-Creció enormemente el repudio al régimen y la determinación de gran parte del pueblo de sacarlo del gobierno, que al no poderse lograr por la vía de calle –dada la resistencia conservadora-electoralista al interior de MARCHA VERDE y en el campo político de la oposición sistémica- se fue trasladando progresivamente al tortuoso escenario electoral.
El PRM -principal partido de la oposición conservadora y pro-estadounidense- se convirtió persistentemente, con la ayuda del progresismo moderado y de una parte de la izquierda derechizada, en el instrumento electoral adecuado para castigar al PLD-Gobierno y desplazarlo por la vía del voto; posibilidad que se fortaleció con la división formal del partido oficial, el febril activismo de la facción de Leonel Fernández contra el Gobierno del PLD, y la escogencia como candidato gubernamental de GONZALO CASTILLO, testaferro de la corrupción danilista, el peor de los candidatos posibles.
Igual es explicable el record en abstención, una parte importante de la cual obedece a una gran y creciente desconfianza popular en el ya desacreditado partidismo tradicional, potenciada ésta por la manera como ambos polos electorales manipularon la pandemia y por los riesgos derivados de un repunte del contagio.
• EL DÍA DESPUÉS.Todos los procesos tienen un día después.
Claro, es un día de larga duración, con muchas 24 horas en las que se despliegan las consecuencias del periodo anterior.
El después de este proceso electoral con Covid 19, puesto en marcha en el marco de la crisis más grave de nuestra historia reciente, se ha iniciado con la prefiguración de un nuevo Gobierno y una nueva correlación de fuerzas al interior del Estado a favor del PRM y aliados.
Es pertinente, por tanto, describir a grandes rasgos la situación del país y el Estado-gobierno “montado” sobre esta mega-crisis.
La combinación de problemas adversos no tiene precedente en el último siglo:
-Más Covid 19… y a mas Covid, mayor crisis sanitaria y mayor profundidad en la crisis económica-social; luego de fracasada la apertura o reactivación económica, antes de concluir su segunda fase.
-Indicadores estremecedores: un desempleo brutal que arranca con un millón de trabajadores/as despedidos, quiebra masiva de pequeñas empresas, incremento extraordinario de la miseria en la marginalidad social, déficit fiscal de alrededor de 5 mil millones de dólares, contracción del PBI del 5 % promedio; y una deuda externa superior al 50% del PBI, que consume más del 40% del presupuesto y que dado el desplome de turismo, exportaciones y remesas, se proponen aumentar bajo dictados del FMI y BM, y tutela supranacional estadounidense.
Grave crisis ambiental, incluida escasez de agua, a la que pretenden agregarle -so pretexto de “recuperación económica”- una fórmula “made in usa” que consiste en autorizar nuevas concesiones de explotación minera, que a su vez provocarían enormes daños a importantes sistema de agua del país.
En fin, estamos frente a una especie de triple catástrofe (ambiental, socio-económica y sanitaria), que seguiría activa y potenciada en un país con el cuadro descrito y en vía de ser gobernado por otra de derecha conservadora como lo es el PRM y su proyecto de gobierno encabezado por el candidato triunfante, el empresario Luis Abinader.
Me refiero a una derecha político-social también comprometida con grupos económicos poderosos, presta a nuevos y onerosos endeudamientos, proclive a ceder ante la embestida minera y a la re-colonización imperialista; y, en lo inmediato, comprometida con el reconocimiento a Guaidó y la agresiva política de EEUU contra Venezuela Bolivariana y contra la soberanía continental.
Vale agregar, que aunque el PRM, y sectores extra-partidos aliados a él, exhiben algunas figuras que inspiran respecto y podrían jugar roles contestatarios valiosos en el Congreso, en lo fundamental se trata de un partido procedente de estructuras y prácticas degradadas por décadas de corrupción y clientelismo, e incluso infectada por la narco-política y la inversión empresarial.
Por todo esto, en este caso, existen demasiadas probabilidades, de que como dice el refrán popular, “la felicidad en casa del pobre dure poco”.
En perspectiva, a mediano plazo, estos resultados electorales y sus posibles consecuencias, tienden a reforzar la necesidad de superar está institucionalidad y este sistema político y partidos; por lo que más allá de estas votaciones y sus consecuencias, es necesario que la mirada y voluntad de las fuerzas transformadoras apunten hacia un CAMBIO RADICAL que rescate soberanía popular y nacional; presente siempre la obligación de luchar contra la decisión de la clase dominante-gobernante, ayer y hoy, de volcar los efectos desgarradores sobre el pueblo trabajador, las capas medias y los sectores empobrecidos.
Entonces, –como escribí en un artículo reciente- “el contraste esperanzador, lo marcaría un pueblo decidido a no dejarse matar de hambre ni de sed, y a no aceptar pasivamente más borrón y cuenta nueva. Así de crucial será el después de hoy”. (7-7-2020 / Santo domingo, RD).


miércoles, 8 de julio de 2020

DERROTADA SU ESTRATEGIA, EL PRESIDENTE TERMINARÁ: ¡SIN GOBIERNO, SIN PARTIDO Y SIN IMPUNIDAD!


Por: Fernando Peña
Resulta incuestionable que la política trazada por el presidente de la República de asegurar un gobierno danilista sin ser el candidato, fue el esquema surgido tras la imposibilidad de imponer su reelección, como fórmula de continuidad en el poder por parte del grupo  que completó 20 años de hegemonía y control peledeista del Estado dominicano.
Danilo Medina controló el PLD estructuralmente desde el segundo periodo de Leonel Fernández y aunque tuvo que reconocer “que lo derrotó el Estado”, logró imponer una estrategia que debilitó el leonelismo, le impidió continuar siendo el Presidente de la República, se vengó de él y construyó la última fase de la estructura delictiva más poderosa al frente del gobierno, logrando configurar al Partido de la Liberación Dominicana como un aparato corporativo capaz de competir con todo el entramado del poder económico tradicional de la burguesía y la oligarquía dominicanas.
Juntos, pero a fuerza de traiciones recíprocas, reconformaron la estructura clasista del poder de facto, construyeron, operativa y funcionalmente, un nuevo grupo económico formal y efectivo, que nació dividido en dos fracciones enfrentadas (la de Danilo y la Leonel), pero que han dependido y dependen, para funcionar y completar su maduración, del control directo del aparato de gobierno.
No pudieron completar el proyecto estratégico, sistémico y antinacional, de su diabólico creador, Joaquín Balaguer, que concibió el macabro plan para derrotar históricamente la honradez personal y la concepción política liberal democrática en que se sustentó el profesor Juan Bosch y que había potenciado el influjo popular democrático y de liberación nacional que encarnó, desde la década de los años 60, junto al Dr. José Francisco Peña Gómez.
Aunque la estrategia malvada del fenecido líder oligárquico-trujillista Joaquín Balaguer, concluyó despedazando su propio engendro político (el partido reformista), inutilizando para siempre la organización y el pensamiento liberal del PRD y envenenando para siempre a las “clases medias” con las que Bosch pretendió jugar a la liberación nacional y a la izquierda (el PLD), sí logró alcanzar su objetivo de reencarnar plenamente la tradición oligárquica conservadora, en esas tres formaciones políticas sistémicas. Claro está, tras reducir las posibilidades y capacidades del campo popular y la heroica izquierda revolucionaria, a fuerza de sangre y negación de libertades y derechos.
Ahora, soportada en una estructura clientelar que refiere la más perversa acumulación capitalista en nuestro país, el PLD comienza a desandar su historia, azotado por la furia de un pueblo engañado, hastiado de burlas y ostentación, pero plenamente cargado de odio social, contra una reeditada mafia de grupos intermedios, que generó hoy 5 de julio de 2020, el más directo castigo electoral a Danilo Medina Sánchez, jefe de la urdimbre y presidente-candidato en el cuerpo de Gonzalo Castillo, de la odiosa fórmula con la cual comenzó a cavar, definitivamente, la tumba del PLD, al que había convertido, junto a Leonel Fernández, en una maquinaria tenebrosa, hacedora de multimillonarios inescrupulosos.
Por eso, la masiva reacción de castigo político, no podía dejar pasar el momento para ajustar cuentas con aquellos/as a quienes la arrogancia le quedaba pequeña para engañar y negar derechos, a un pueblo empobrecido, entre vidrieras nuevas y escaparates vacíos, con una hipócrita modernidad, que sólo justificaría que fueran barridos, como en el presente, por “las multitudes delirantes que saldrán del fondo de la historia a glorificarlo… al humano y modesto… inquebrantable acero del pueblo”, como cantaba el poeta guerrillero Otto René Castillo.
Sin una plena conciencia política e ideológica, el pueblo ha expresado, no el rencor a personas y ni siquiera frente a los aparatos políticos pervertidos que han corroído los estamentos institucionales de esta condicionada, mercantilizada, limitada, restringida, hipócrita y en ocasiones obscena falsa democracia, sino el odio social definitivo, por los padecimientos en el rango de lo insoportable, contra la perversidad política hecha gobierno y contra un sistema de partidos subordinados por el dinero, la búsqueda inmoral de oportunidades y el dolo impune como reglas.
Tienen que despedirse ahora, camino de la auto-tumba que han abierto, con los votos más caros de la historia, fabricados a cuenta del patrimonio público y las riquezas nacionales despilfarradas.
Por eso la situación de fondo que sobreviene con la derrota del Plan continuista de Danilo Medina, estará referida y centrada en la pérdida o no del control del PLD, con un Leonel Fernández resurgido y probablemente favorecido en base a los acuerdos pre-electorales con el liderazgo gubernamental entrante, pero al costo de una resistencia feroz de Danilismo que no podrá evadir la presión popular sobre el gobierno, para que en medio del desastre en que dejan el país y de los impactos de una infernal crisis sanitaria, cuyo peor manejo politiquero por parte del gobierno saliente, deja a la nación en la obligación de castigar la corrupción, recuperar el dinero robado y poner freno definitivo a la impunidad, después de tres años de movilización callejera de masas y de un castigo político tan ejemplar como el que se acaba de producir desde una votación inteligente, desde las bases de la sociedad y no de la clase media, que a la ocasión, solo integró sus núcleos más pro-activos.
Conviene a la sociedad dominicana, en la construcción de una transición a una democracia participativa, en un país devastado por las pandemias de la corrupción, la impunidad y el COVID-19, que un gobierno encabezado por el PRM no tome el camino de adocenar las aspiraciones de la gente de poner fin a la impunidad, facilitándole a Leonel Fernández el control de las fuerzas peledeístas diezmadas, en nombre de la gobernanza y la gobernabilidad. Esto obstruiría la inevitable transición política que urge en la vida política dominicana, antes que el trauma y la lógica de ruptura, generadas desde el odio social, barran con las bases estructurales de la desgracia padecida secularmente por las mayorías explotadas.
Mientras, está claro que el resultado electoral, rápidamente examinado y mirando cómo quedan relacionadas las variables nacionales y globales, después de lo acontecido este domingo 5 de julio de 2020, Danilo Medina queda, sin gobierno, sin partido y sin impunidad garantizada.


¿POR QUÉ EL PLD FUE DERROTADO?


Por: Francis Santana


Mucha gente se estará preguntando, ¿ por qué el PLD, perdió las elecciones pasadas?
¿Cómo es posible que un partido con el control de todos los poderes del Estado, con recursos económicos de sobra, con los principales medios de comunicación a su favor y con bocinas en todos los rincones del país, fuera derrotado tan humillantemente en las elecciones del pasado 5 de julio?
Considero que las causas principales de la derrota del PLD y de su gobierno, fueron las siguientes:
1- Que la mayoría del pueblo dominicano en campos, ciudades y residentes en el exterior llegó a la conclusión de que el país no debía seguir siendo gobernado por un partido cuyos principales dirigentes se habían corrompido hasta los tuétanos, se habían confabulado con el narcotráfico y que renegaron de manera absoluta de los principios con los que nacieron en 1973 supuestamente para completar la obra de Juan Pablo Duarte, como afirmaron para confundir a la juventud y a lo mejor de la nación de ese tiempo.
2- El PLD fue derrotado, porque las mayorías perdieron todas las esperanzas de que bajo la conducción del PLD, aquí se pudiera hacer justicia contra los corruptos que se pasean impunemente por las calles del país y del mundo, haciendo insolente ostentación de los recursos que se han robado de las arcas del Estado.
3- Fueron derrotados porque
convirtieron el país en una taberna para corromper a los humildes, haciéndolos cifrar sus esperanzas de bienestar; no en el trabajo honesto, ni en el estudio, sino en los juegos de azar y el vicio.
4- Fueron derrotados porque frente a cada justa demanda de nuestras comunidades respondieron con la burla, el engaño y muchas veces con la represión y el crimen.
5- Porque aplicaron un política neoliberal, privatizando las empresas del Estado e hipotecaron el país tomando préstamos que han endeudado el país, comprometiendo gravemente nuestra economía y el bienestar de las presentes y futuras generaciones.
6- El PLD fue derrotado porque la juventud dominicana entendió que no tenía ninguna posibilidad de avanzar, crecer y tener oportunidades de progreso real bajo los gobiernos del PLD, que llevan unos 20 años dirigiendo la República Dominicana, sin resolver uno sólo de los agobiantes problemas que sufre nuestro pueblo.
7- El peledeísmo fue derrotado el pasado 5 de julio, porque la gran mayoría de los dominicanos y dominicanas honestos, ya sienten asco y repugnancia de un grupo mafioso y delincuencial que desde el poder cometió todo tipo de fechorías contando con la complacencia de una justicia putrefacta que lo protegía con la más vergonzosa impunidad.
8- El PLD fue aplastado en las elecciones del domingo recién pasado, porque a los pueblos se les puede engañar, humillar y estafar solo por un tiempo, pero no durante todo el tiempo. Así lo ha enseñado la historia siempre.
9- El PLD perdió el poder porque creyó erróneamente que el nuestro es un pueblo sin dignidad y sin memoria que se puede comprar con migajas y dádivas clientelistas en tiempos de campaña. Y se equivocaron los nuevos multimillonarios y cómplices del narcotráfico; porque el pueblo cogió todo lo que le llevaron estos politiqueros sin dignidad y votaron en su contra para sacarlos del poder.
10-- Y el PLD perdió las pasadas elecciones debido a los graves errores políticos que cometió su dirección política dirigida por Danilo Medina.
¿Cuáles fueron esos errores garrafales?:
A- El haber realizado un fraude escandaloso para imponer como candidato presidencial en las primarias abiertas del PLD a una persona sin liderazgo, sin experiencia política suficiente y sin el nivel cultural necesario para aspirar a la presidencia del país en un escenario electoral evidentemente competitivo.
B- Haber provocado con la acción anterior, la salida de ese partido de su Presidente, precipitando la división del PLD, creando así las condiciones para que el principal partido de oposición se sacudiera de su lento crecimiento y pasara a ocupar los primeros lugares en las encuestas.
C- La selección de Margarita Cedeño como la candidata vice-presidencial, una figura que no tenía el liderazgo suficiente para aportar sumas importantes de votantes desde fuera de las filas peledeístas.
D- Fue un grave error del PLD también, haberse pasado muchos años subestimando a sus adversarios políticos, afirmando que aquí no había oposición.
E- Y por último (aunque cometieron otros errores) considero que constituyó un gravísimo error, (principalmente de Danilo Medina) creer que en política lo más importante es contar con abundantes e ilimitados recursos económicos para ganar unas elecciones, olvidándose de que en política y en la vida, lo más importante es la gente, es ganarse el corazón del pueblo.
Aunque no soy del PRM, ni de ningún partido defensor de este sistema de opresión y de muerte, ( y nunca lo seré) felicito al pueblo dominicano por la contundente y fulminante derrota que le propinó el pasado domingo al PLD, a su gobierno y a sus aliados.
Extraordinarias luchas nos esperan en el porvenir inmediato, y en esas luchas seguiremos junto al pueblo.