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martes, 14 de julio de 2020
PRESENTACIÓN DE FRANK DISLA: ULISES HEUREAUX HIJO Y SUS APORTES A LA DRAMATURGIA DOMINICANA
lunes, 13 de julio de 2020
JUAN BOSCH: NI BORRÓN NI FLOTADOR, TAMPOCO TRINCHERA. (II-III) (BORRÓN Y CUENTA NUEVA)
No es nuevo el fardo del borrón y cuenta nueva cargado a Bosch. Es parte de esa mentira echada a correr como bola por los enemigos del pueblo y, lo más lamentable, es que la misma es aparada a mano pelá y vuelta a lanzar por personas revolucionarias y honestas.
Rafael Chaljub, en un artículo publicado en el periódico El Día de fecha 24 de enero de este año 2020 establece lo siguiente:
“La historia enseña que cada vez que aquí va a producirse un cambio político importante, los norteamericanos toman el control y lo mediatizan”. Continúa diciendo que “en 1961, tras el ajusticiamiento de Trujillo, pudo iniciarse un proceso de avances democráticos y progresistas… entonces intervino la mano yanqui, a niveles de injerencia típicamente coloniales”. Y agrega que “Cuenta el embajador Martin que, en ocasiones, el delegado político de la embajada participaba en las reuniones ordinarias de algunos partidos y que él y el presidente Rafael Bonelly se comunicaban y a veces se reunían varias veces al día”.
Es muy correcto este recuento de Chaljub y se apega a los hechos y hay que decir que, más que “injerencia”, era una intervención directa y de mando sobre el Consejo de Estado y los cuerpos castrenses. Resulta pues más que claro que es desde ese gobierno que se crea el famoso flotador que se lanza a los trujillistas, no desde el de Bosch.
Continúa con mucho acierto Rafael y afirma: “Los norteamericanos intervinieron y el proceso de avances que debió profundizarse se frustró. Quedó así intacta la maquinaria del viejo régimen y en vez de una transición democrática, quedó en pie el trujillismo sin Trujillo”.
Muy bien es sabido que, real y efectivamente, la maquinaria no sólo quedó intacta, sino que fue reforzada por el Pentágono, hasta el punto que crearon nuevos instrumentos represivos en la Fuerzas Armadas y la Policía Nacional como fue el Departamento Antimotines, conocido como Cascos Blancos.
Continúa Chaljub su acertado análisis ajustado a la verdad histórica, y enfatiza: "Se inauguró la inmoralidad del borrón y cuenta nueva: los crímenes quedaron impunes y los tujillistas quedaron con tanta fuerza que destruyeron de un manotazo golpista el gobierno legítimo electo el 20 de diciembre de 1962, y cuatro años después, precisamente con la bendición yanqui y Joaquín Balaguer a la cabeza, el trujillismo reciclado retornaba al poder”.
La que retorna al poder es la rancia oligarquía bajo la dirección del Pentágono, y aquello que debió ser una transición democrática se desvirtuó en un trujillismo sin Trujillo. La transición que debió producirse desde el Consejo de Estado al recién electo gobierno de Bosch, fue todo lo contrario. Rafael admite la fortaleza de la maquinaria que quedó intacta y, por lo tanto, no se inaugura en el gobierno constitucional el llamado borrón y cuenta nueva, sino que son los cívicos y la Embajada que lo instauran y sustituyen al trujillismo.
Los que acusan a Bosch del borrón y cuenta nueva no se dan cuenta que con ese argumento liberan a la Oligarquía Cívica de la culpabilidad de producir el golpe militar y de detener el avance de la revolución democrática.
No es cierto que los trujillistas volvieron al poder. Lo que sucedió fue que el Pentágono unificó a remanentes del trujillato (algunos cuadros que sirvieron a ese régimen) y ante el fracaso del barrido popular contra el triunvirato en la insurrección de abril instalan a Balaguer, no por ser trujillista, sino por ser un instrumento servil a sus dictámenes.
No aplicó Bosch ningún borrón y cuenta nueva. Lo que sí aplicó fueron los criterios y los métodos de la democracia… Y ante el devenir del tiempo confesó haber sido un iluso.
96 AÑOS DE LA DESOCUPACIÓN DEL PAÍS
POR TEÓFILO LAPPOT ROBLES
El 12 de julio de 1924 se produjo la desocupación de la República Dominicana, invadida militarmente desde el 1916 por los Estados Unidos de Norteamérica. Ahora se cumplen 96 años de aquel hecho.
Es, en consecuencia, una fecha de gran significación en la historia dominicana, pues ese día la bandera nacional fue izada hasta lo más alto de los mástiles al mismo tiempo que se bajaba la de los intrusos ocupantes.
La ocupación americana del 1916-1924
Cuando en noviembre del 1916 los EE.UU., por órdenes del presidente Woodrow Wilson, ocuparon la República Dominicana con desembarco de miles de tropas en las ciudades portuarias de Santo Domingo, Montecristi, Puerto Plata y San Pedro de Macorís, aquel era un país en plena expansión y con un aparato militar en preparativos para incursionar de lleno en la Primera Guerra Mundial que había comenzado en Europa el 28 de julio de 1914.
Cinco meses después de que en noviembre de 1916 Wilson fue reelegido la que todavía es la primera potencia mundial le declaró la guerra a Alemania. Le convenía a sus intereses imperiales, en consecuencia, tener un dominio directo sobre los países de la cuenca del Caribe.
Está documentalmente comprobado que los EE.UU. ya tenían al país bajo su control, mediante la tristemente célebre Convención Domínico-americana firmada el 8 de febrero del 1907 y ratificada por el Congreso Nacional el 3 de mayo de dicho año.
Para la intervención militar de 1916 el Tío Sam alegó que ese espurio convenio había sido violado por los dominicanos. Puras alilayas gringas.
En realidad otros fueron los motivos reales, ubicados en el contexto internacional de entonces: económicos, políticos y militares.
Al leer el referido documento que concierne a la historia de ambos países se comprueba que no hay ningún párrafo que le diera potestad al poderoso imperio del Norte para romper de una soberbia patada el universalmente válido principio de no intervención.1
También entonces los EE.UU. despreciaron la doctrina Drago, creada el 29 de diciembre de 1902 por el diplomático y jurista argentino Luis María Drago, cuyo núcleo conceptual descansa en que ninguna deuda financiera de un país de núcleo conceptual descansa en que ninguna deuda financiera de un país de América puede ser cobrada utilizando la fuerza de las armas en su contra.
El más ilustre hijo de la bonaerense ciudad Guardia de Luján sostenía al plantear la doctrina que lleva su nombre que: "Todos los Estados, cualquiera que sea la fuerza de que dispongan, son entidades de derecho, perfectamente iguales entre sí y recíprocamente acreedoras por ello a las mismas consideraciones y respecto."2
Control americano desde el 1907
Hay miles de pruebas relacionadas con el amplio control que tenían los EE.UU. sobre el país a partir del 1907. Una simple mirada al tramo de la historia nacional que va desde dicho año hasta el 1924 permite comprobar de manera inequívoca esa verdad inocultable.
Prueba al canto: Un memorándum del Departamento de Estado, fechado el 8 de enero de 1915, en el cual el entonces jefe de la diplomacia estadounidense, William Jennings Bryan, urgía al gobierno dominicano para que aceptara de inmediato a un tal señor Charles Johnston como jefe de la hacienda dominicana, con facultad plena para preparar, como así dicho individuo lo dispusiera, el presupuesto de la Nación, y con exclusividad para determinar a quién, cómo y cuándo se realizaría cualquier pago con fondos de las arcas oficiales.3
El referido documento (que era una especie de ucase en versión americana, por su carácter conminatorio) exigía que se aceptara que funcionarios estadounidenses que tenían años controlando las Aduanas también cobraran las rentas internas. Es decir manejar a su antojo todos los ingresos y egresos del Estado Dominicano.
Hubo muchas otras imposiciones parecidas, como la insolente, por su contenido avasallante, carta del 19 de noviembre de 1915 dirigida por el representante diplomático estadounidense en República Dominicana Williams Russell al señor Bernardo Pichardo, Secretario de Estado de Relaciones Exteriores. Meses después las tropas extranjeras penetraban al territorio nacional por varios puertos.
Luego de la dicha oprobiosa invasión armada la prepotencia y soberbia de los ocupantes eran tan elevadas que el 28 de julio de 1919, en una visita al poblado de Haina, el Gobernador Militar de Santo Domingo, contraalmirante Thomas Snowden, se permitió la libertad de decir lo siguiente:
"Cuando los jóvenes que están ahora en las escuelas lleguen a ser preparados, espero devolver la administración del Gobierno en sus manos."4
Se trata de una larga y lóbrega página de la historia de una gran parte de las dos primeras décadas del siglo pasado. Fue una época en que los Estados Unidos de Norteamérica invadieron varios países de esta área del mundo.
En su obra Los Yanquis en Santo Domingo el escritor y diplomático Max Henríquez Ureña reproduce muchos de los documentos de esa etapa de terror impuesta por militares y civiles estadounidenses contra el pueblo dominicano.
Las reflexiones de Henríquez Ureña, producto de un análisis profundo de los textos y sus entrelíneas generados en dicha era en Santo Domingo y en Washington, son reveladores del cinismo y contubernio de unos y de la gallardía y patriotismo de otros."5
Procónsules en el país
Entre los más notorios jefes militares de la ocupación que se extendió de 1916 a 1924 debo mencionar a los capitanes de navío Harry Shepard Knapp y William Banks Caperton. El operador civil de mayor nivel en los primeros años de ese nefando período de la historia dominicana fue William Russell, quien ya tenía varios años estacionado en el país interviniendo en todo lo referente a la economía, la seguridad y la política nacionales.
Ellos y los que les sucedieron actuaron como esos procónsules enviados a las provincias del Imperio romano que tenían facultades que entonces se denominaban imperium, que no era otra cosa que la delegación que se les daba para que ejercieran control del poder público allí donde se les enviaba.
En La Viña de Naboth, interesante obra de historia del señor Benjamín Sumner Welles, experimentado diplomático estadounidense designado en el 1922 como Comisionado Especial en República Dominicana para adelantar trabajos tendentes a la desocupación militar del país, el indicado autor expresa que al producirse la ocupación militar del país el referido Russell recibió instrucciones para que ejerciera "la representación civil del gobierno militar americano en Santo Domingo a fin de aconsejar al gobierno militar."6
El 19 de septiembre de 1912, varios años antes de la invasión, el referido Russell había enviado desde Santo Domingo una comunicación al Departamento de Estado, en la cual sugirió a sus superiores lo siguiente:
"Sólo el completo control por nuestro Gobierno podría asegurar el orden...pero cualquier grado de control sería beneficioso...Una vez que fueran desembarcadas tropas para la protección de las Aduanas...podríamos dictar una política beneficiosa para el país."7
La última parte del referido cable firmado por Russell era el summum del cinismo. De la boca hacia afuera se vendía la idea de que cualquier dolor del pueblo dominicano sería compensando por el placer derivado de una supuesta política de beneficio colectivo. La realidad, que es el crisol de la verdad, era muy distinta de ese pregón.
Se puede decir sin ningún temor a equivocación que de la famosa teoría del "palo y zanahoria", originada en el siglo antepasado, a partir de las reflexiones del pensador, economista y filósofo inglés Jeremy Bentham, aquí sólo hubo muchos palos. En una gran cantidad de casos fueron más que palos, como se comprueba en el martirologio de muchos dominicanos que perdieron la vida por oponerse a las botas invasoras.
Resistencia dominicana
Desde el mismo momento en que las tropas de los Estados Unidos de Norte América desembarcaron en el país el pueblo dominicano expresó de múltiples maneras su enojo por esa intromisión en los asuntos internos. La resistencia no se hizo esperar.
En San Pedro de Macorís el puertoplateño Gregorio Urbano Gilbert Suero mató de un certero tiro a CH Burton, el primero de los oficiales de las tropas invasoras que pisó allí tierra dominicana. Fue un potente aviso demostrativo del coraje del pueblo dominicano.
La batalla de la Barranquita, en un altozano cercano al cruce de Guayacanes, en la Línea Noroeste, tan bien fue una emblemática expresión del repudio al crimen de lesa humanidad cometido por el poderoso país del Norte contra la República Dominicana.
Hay que resaltar, además, que especialmente en el Este del país fue legendaria la lucha de auténticos patriotas que combatieron en forma de guerrillas a los ocupantes "del norte revuelto y brutal", como llamó José Martí a los EE.UU. Así también en otros lugares del territorio nacional hubo firmes ejemplos de protesta permanente contra la presencia de los intrusos.
La pura y simple
La desocupación pura y simple fue la consigna enarbolada por la Unión Nacional Dominicana, fundada por el jurista e historiador Américo Lugo.
El objetivo esencial de esa entidad patriótica era luchar para que las tropas de ocupación estadounidenses que en el 1916 habían eclipsado la soberanía nacional salieran del país y que los dominicanos recuperaran su libertad sin ningún tipo de mediatización.
Plan Wilson
La pura y simple surgió para oponerse al Plan Wilson, así llamado por Woodrow Wilson. Era un engendro de las autoridades ocupantes, presentado en diciembre de 1920, cuando el mandato de ese presidente, de ingrato recuerdo para los dominicanos, estaba llegando a su fin.
Esa propuesta buscaba en los hechos mantener el control del país con la apariencia de una sedicente desocupación. Procuraban también sostener el dominio militar con oficiales dirigiendo la Guardia Nacional Dominicana; querían conservar en su poder el registro económico y presupuestario del país y agregaban a sus abusivas peticiones la exigencia de que fueran declarados legales todos los actos hechos por las autoridades civiles y militares durante la ocupación que se extendió por 8 largos y sufridos años.
Esos planes no prosperaron por la oposición de importantes sectores dominicanos, bajo la orientación de Américo Lugo y otras personalidades del país.
Con motivo de esa nueva posición del país ocupante el ex presidente dominicano Francisco Henríquez y Carvajal, representante de sectores destacados de la vida nacional, hizo una contrapropuesta en julio de 1920. No fue aceptada por las poderosas autoridades con asiento en la ciudad que atraviesa el río Potomac, a pesar de que estaba bastante edulcorada. Se produjo entonces una especie de "España Boba" de nuevo cuño.
Plan Harding
El presidente de los EE.UU. Warren Gamaliel Harding, que inició su gestión en marzo de 1921, y que en su campaña electoral se había referido negativamente a la ocupación de la República Dominicana, presentó en junio de dicho año, a través de quien a la sazón era el gobernador Militar del país, Samuel Robinson, una fórmula para desocupar la República Dominicana.
Se trataba de más de lo mismo, con alguna indeseada añadidura. Se le bautizó como el Plan Harding. Esa propuesta era tan mala como la de Wilson y fue rechazada tajantemente por los dominicanos.
Plan Hugues-Peynado
El jurista Francisco José Peynado, que había sido por varios años parte de las mentes pensantes criollas que rechazaban cualquier imposición, varió su punto de vista y en un memorándum que le envió al jefe de la diplomacia estadounidense Evan Hughes hizo una serie de planteamientos que, luego de largas conversaciones iniciadas en mayo de 1922 entre él y Sumner Welles finalmente culminaron con un acuerdo que fue denominado el Plan Hughes-Peynado.8
Alejandro Adolfo Nouel, Horacio Vásquez y otros personajes que se movían en el candelabro público aceptaron dicho acuerdo, el cual se impuso incluso con la opinión favorable de una parte considerable de la población.
Américo Lugo y otros prestantes ciudadanos dominicanos siguieron firmes en su posición de que la desocupación del país tenía que ser sin ninguna condición que menguara la soberanía nacional.
El 21 de octubre de 1922 fue escogido el ciudadano Juan Bautista Vicini Burgos como presidente provisional, manteniendo en el cargo hasta el 12 de julio de 1924.
Partido Nacionalista
Ante el fracaso de la consigna patriótica conocida como la pura y simple Américo Lugo formó en el 1924 una entidad política denominada Partido Nacionalista. Duró sólo un año en esa organización. Renunció por desavenencia sobre la manera de llegar a acuerdos electorales con otros partidos.
En su obra Personajes Dominicanos el historiador Roberto Cassá plantea que: "...el Partido Nacionalista era la expresión de una generación de intelectuales que se habían formado en el combate a la ocupación militar. La dimensión del combate nacional los llevó a adoptar posturas progresistas en aspectos sociales y políticos..."9
El poeta Villaespesa
Desde Armería, en el extremo sur de España, llegó de visita al país el poeta Francisco Villaespesa. Su presencia fue de mucho aliento para el pueblo dominicano. El 17 de octubre de 1919 dio a conocer su Canto a Santo Domingo, en el cual dice: "Santo Domingo, ciudad ferviente, ni en los sudores de la agonía jamás vencida dobles la frente.... Clava en los cielos tus pensamientos pero no olvides en tu porfía que eres cachorra de una leona..."10
El poeta Fabio Fiallo
Es importante reiterar que tanto el pueblo de a pie como ciudadanos de abolengo intelectual siempre se mantuvieron protestando por la ocupación del país.
Fue el caso, por ejemplo, del poeta y patriota Fabio Fiallo, quien en una comunicación dirigida a los jóvenes dominicanos, fechada el 25 de abril de 1922, incluso fijaba un plazo para que los invasores salieran del país.
Así se expresó Fiallo: "El pueblo dominicano fija un plazo de tantos días como han de transcurrir hasta el 29 de noviembre de 1922 para la desocupación completa y absoluta de su territorio por las fuerzas americanas, que lo retienen contra toda moralidad, justicia y derecho." De inmediato indicaba lo que debía hacerse como "plan de acción y liberación; sencillo, fácil y eficaz..."11
Entre las garras del águila
El escritor y hombre de gran reciedumbre moral Tulio Arístides Cestero Burgos, en su obra titulada Entre las garras del águila, publicada en el 1922, lanzó una verdadera catilinaria contra aquellos entorchados personajes que por intereses personales y grupales fueron obsequiosos con los ocupantes de 1916, señalando de entrada que divulgaba sus reflexiones por lo siguiente:
"En la creencia de que el pueblo dominicano le queda aún un jirón de honor y de vergüenza, y por consiguiente, dejará sólo a los canallas de levita y bombo en su proceder indecoroso...La República se salvará cuando rueden por tierra las cabezas de los ídolos carcomidos."12
Desocupación en el año 1924
Antes de abandonar la República Dominicana, el 12 de julio de 1924, las tropas estadounidenses dejaron un largo rosario de crímenes. Américo Lugo llegó a decir muchas veces que cuando los ocupantes se largaron dejaron el país "sin un solo hueso sano".
Un ejemplo de las vejaciones contra la población dominicana fueron las horribles torturas al campesino salcedense Cayo Báez, a quien sus verdugos dejaron por muerto en la orilla de un camino rural luego de pasarle por su cuerpo "machetes puestos al rojo en fogón improvisado, para que entregara un parque o dijera por donde andaban los gavilleros..." Así describió ese acto de salvajismo el escritor Horacio Blanco Fombona en su libro Crímenes del Imperialismo Norteamericano, en el cual cita como participantes de ese hecho a tres canallas y granujas criollos y a los criminales capitanes estadounidenses Bucklow, Knotchel y Wright.13
Bibliografía:
1-Convención Domínico-americana. 8 de febrero del 1907. Ratificada por el Congreso Nacional el 3 de mayo de 1907.
2-Doctrina Drago, 29 de diciembre de 1902. Luis María Drago.
3-Memorándum al gobierno dominicano, 8 enero 1915, firmado por el Secretario de Estado de EE.UU. William Jennings Bryan.
4-Papeles oficiales del Gobernador Militar en Santo Domingo, Thomas Snowden.
5-Los yanquis en Santo Domingo. Editora de Santo Domingo, 1977. Max Henríquez Ureña.
6-La Viña de Naboth. Tomo II.P259. Editora Taller, 1973. Benjamín Sumner Welles.
7-Cable del 19 de septiembre de 1912 al Departamento de Estado. William Russell.
8- Memorándum de Peynado a Hughes.
9-Personajes dominicanos. Tomo II. Editora Alfa y Omega, 2013.Pp285 y 286. Roberto Cassá.
10-Canto a Santo Domingo. Francisco Villaespesa. Reproducido en el libro Vetilio Alfau Durán en Anales. Editora Corripio, 1997.Pp578-581.
11-Plan de acción y liberación del pueblo dominicano.1922.Fabio Fiallo. Reproducido en el libro compilado por Alejandro Paulino titulado Los intelectuales y la intervención militar norteamericana, 1916-1924.Editora centenario, 2017.Pp247-260.
12-Entre las garras del águila. S/p de imprenta, 1922. Tulio Arístides Cestero Burgos.
13-Crímenes del imperialismo norteamericano. Ediciones Churubusco, México, 1927.Pp117, 118. Horacio Blanco Fombona.
FUENTE: https://www.diariodominicano.com/cultura/2020/07/10/311171/96-aos-de-la-desocupacin-del-pas
domingo, 12 de julio de 2020
FALLECIÓ VÍCTOR MORILLO (MORILLITO) FUNDADOR DE LÍNEA ROJAS MR 1J4 Y ACTUAL DIRIGENTE DEL PRM
Falleció la tarde de este sábado Víctor Morillo (Morillito), uno de los fundadores
de la Línea
Roja del
14 de Junio y actual dirigente del Partido Revolucionario Moderno (PRM)
a causa del covid-19.
El deceso de Morillito, como se le conocía
popularmente se produjo en el Centro Médico Dominico-Cubano, donde tenía varios
días ingresado.
En los últimos tiempos militó en el Partido
Revolucionario Moderno (PRM), trabajando en la región este, especialmente en La
Romana.
Morillito, era un gran organizador político
que siempre tenía una sonrisa y se ganaba el cariño y la confianza de todos los
que les rodeaban.
Víctor Morillo se integró al movimiento
Revolucionario dominicano en el Movimiento Revolucionario 14 de Junio y
participó en la Guerra de Abril, de 1965.
Formó parte de los 31 dirigentes
revolucionarios que el 27 de julio de 1968 fundaron la Línea Roja del 14 de
Junio.
En 1980, cuando desaparece Línea Roja,
Morillito formó parte de los fundadores del Partido de los Trabajadores
Dominicanos (PTD),
del que se separó años después.
En su labor política recorrió casi todo el
país. La Línea Roja lo ubicó en principio en La Romana, pero también realizó su
labor política en El Seibo e Higüey. En La Romana hizo mancuerna con Yván
Rodríguez.
Por la represión política, fue enviado a
Santiago, dónde organizó a los tabaqueros de Villa González, Navarrete, Licey
al Medio y otros.
También estuvo en Puerto Plata y la Línea
Noroeste organizando a los campesinos en la lucha política, por el derecho a la
tierra y mejores condiciones de vida y libertad.
Luego fue enviado a la región Sur, dónde
también participó en la organización y desarrollo de la desaparecida
organización de izquierda.
En la lucha política clandestina usó el nombre
de Tamayo, que luego se lo puso a uno de sus hijos.
Estuvo ligado al Partido Revolucionario
Dominicano (PRD), muy cercano al expresidente Hipólito Mejía y al ex secretario
de Deporte César Cedeño.
Luego pasó al Partido Revolucionario Moderno
(PRM), trabajando en la región este, especialmente en La Romana.
En el 2018 formó parte del Comité Organizador
de los 50 años de la fundación de la Línea Roja, que terminó con un acto en el
Club Mauricio Báez, dónde se reunieron dirigentes de esa organización de todo
el país.
Siempre recordaba que nació en una las
primeras clínicas del Distrito Nacional la “Clínica Internacional”, el 8 agosto
1944.
Le sobreviven su esposa Ismanela Jiménez
Bernnard (Maela) y sus hijos Víctor Manuel y Tamayo Aurelio López Jiménez.
Tenía su residencia en el Reparto Los Tres Ojos, de este municipio.
Su hijo Víctor Manuel informó a
vigilanteinformativo.com que su padre será sepultado bajo el protocolo
establecido por el Ministerio de Salud Pública con relación al covid-19.
Dijo que no habrá velatorio y el sepelio será
en el Cementerio Jardín Memorial, en las inmediaciones del Parque Mirador del
Norte, pero está limitado a sus familiares menores de 60 años de edad.
Sus antiguos camaradas lamentan
sábado, 11 de julio de 2020
LA DERROTA ELECTORAL DEL PLD ES UN PASO DE AVANCE
JUAN BOSCH: NI BORRÓN NI FLOTADOR, TAMPOCO TRINCHERA. (1-3) (BORRÓN Y CUENTA NUEVA)
El año pasado la periodista Margarita Cordero publicó un libro en el que afirmó lo siguiente:
“... nuestro Gólgota no lo sería un campamento militar infestado de esa lacra lumpen, que después, sabríamos, comenzó a conspirar sumisa bajo la tutela de un grupo de papi y mami, tutumpotes sobrevivientes del naufragio trujillista gracias al flotador que le lanzara un gobierno que a los siete meses de instalado volaría por los aires con la gracilidad inocua de una pompa de jabón”.
Siguiendo ese estilo y una determinada finalidad, en otro párrafo expresaba:
“Mientras en el puente Duarte, decenas de miles de hombres y mujeres escribían con otro alfabeto la historia que les pertenecía solo a ellos, con Bosch sin poder retornar de Puerto Rico, su "trinchera del honor", y con los principales líderes civiles cobijados bajo el ala diplomática de Colombia y México, el pueblo decidió jugarse el todo por el todo”.
Por el amor que profesamos a la verdad histórica y por respeto a la memoria del ex presidente, nos vemos en la necesidad de rebatirle a una destacada periodista (que merece todo nuestro respeto por su historial y por su seriedad y calidad profesional), ya que, en este caso, comete el error de arremeter contra un hombre de firmeza, valor e integridad probada en todo el sentido, desde el exilio, pasando por Cayo Confites y su apresamiento el 25 de septiembre, donde escribió la famosa carta denunciando el golpe con la frase: “Los hombres pueden caer, pero los principios no”; hasta su partida de este mundo dejando una estela de dignidad.
Como muy bien el lector se dará cuenta, en las palabras anteriormente citadas hay elementos que han sido calumnias constantes contra el profesor Juan Bosch.
Esos elementos han sido esgrimidos durante mucho tiempo por los contrarios a la revolución constitucionalista, acusando a Bosch de:
Primero, aplicar un borrón y cuenta nueva. Llamado por ella “el flotador que le lanzara un gobierno” (el de Bosch); y segundo, que Bosch no quiso venir mientras se combatía en el país, y prefirió quedarse en Puerto Rico en su “trinchera del honor”.
En respuesta a esas dos acusaciones, expresamos lo siguiente:
Si algún flotador extendió el presidente Bosch fue él al pueblo dominicano para garantizarle la justicia y las libertades públicas. Hizo honor al compromiso asumido cuando dijo: “Mientras nosotros gobernemos, no perecerá la libertad”, y así fue.
Se negaron los métodos trujillistas de los asesinatos, apresamientos, las deportaciones y las torturas. Bosch no le borró nada a nadie. Ahí están vivos todavía los que pudieron viajar sin impedimentos de entradas ni salidas del país. Están en los libros y los periódicos las reseñas noticiosas de las manifestaciones del 1J4 y de las demás organizaciones de izquierda.
Y en cuanto a la “trinchera del honor”, ha quedado claro que el ex presidente era en los hechos un prisionero del poder norteamericano.
Pero tenemos que detenernos también en analizar sobre “los tutumpotes sobrevivientes del naufragio trujillista” para recordar que dicho término se lo aplicó Bosch a los sectores que organizó el Pentágono en un Frente Oligárquico conformado como gobierno a través del Consejo de Estado, cuya maquinaria fue mantenida intacta, conspirando contra el gobierno constitucional. Si se creó un flotador, el constructor es el Consejo de Estado y la Embajada, no el gobierno presidido por Bosch.
Hay acontecimientos históricos que con el tiempo se aclaran, pero hay personas que quedan entrampadas en falsos argumentos arreglados para ocultar verdades (no es el caso de Margarita Cordero); pero sí el de los manipuladores que no entienden que tarde o temprano el peso de la verdad se impone.









