Por Francis Santana
Un espacio para difundir, compartir y debatir ideas políticas, económicas, históricas, sociales, etc. que contribuyan a crear una sociedad más justa. ¡La verdad es siempre revolucionaria!
jueves, 25 de marzo de 2021
LA DERECHA POLÍTICA HA SIDO Y ES UNA DESGRACIA PARA LAS MAYORÍAS
LA FUNCIÓN PÚBLICA, UNA ASPIRACIÓN DEL DESARROLLO DEMOCRÁTICO
(A propósito del justo reclamo por empleos de las bases del PRM).
lunes, 22 de marzo de 2021
PEOR AUN...
sábado, 20 de marzo de 2021
¿CUÁL CAMBIO? ¿CAMBIO DE CHAQUETA?
Lo que apostamos a la derrota del PLD, votando por el presidente Abinader, lo hicimos consciente de que se produciría un cambio de gobierno, nada más. Inclusive, muchos afirmamos que no se firmaría un cheque en blanco al primer mandatario. Había que observar sus primeros lanzamientos desde el montículo.
No nos hicimos muchas ilusiones, como aquellos que se opusieron a participar en el certamen electoral pasado. Por lo visto, ellos se entusiasmaron demasiado, más que nosotros, quizás esperaban un gobierno revolucionario o progresista, sin darse cuenta, que desde el primer momento, las condiciones objetivas y subjetivas de la realidad, no podían dar otra cosa.
El gobierno del presidente Abinader es dirigido por un sector de la burguesía liberal, rodeados de sectores oligárquicos, y un ejército de pequeños burgueses, con sus excepciones, ansioso por figurear en la pasarela del Palacio, y, por supuesto, enriquecerse a como de lugar, sin escrúpulos. Aprovechar los beneficios del poder, es su factor común.
La visión coyuntural electoral, en su momento, fue correcta. Ubicar la contradicción principal, unificar la mayor fuerza posible, muy disimiles, para darle por el pescuezo. Y así se hizo. Lamentablemente, muchos revolucionarios y progresistas, no pudieron leer correctamente la lección. Con sus debilidades y dispersión, no pudieron caminar erguido.
¿Dónde está el problema? En la incapacidad para aprovechar el pasado proceso electoral, y, ahora, la nueva ambientación creada para avanzar. La unidad puede ayudar a observar los fenómenos en conjunto y actuar en consecuencia.
El curso de los acontecimientos, con el nuevo gobierno del Abinader y PRM, sirven para ir penetrando a la sociedad en todos los niveles con una propuesta refrescante, una conducta constructiva; y, un plan organizativo y educativo destinado a los sectores potenciales de la sociedad.
Los revolucionarios y progresistas deben de entender que se ha producido un cambio de gobierno. Se ha formado un nuevo escenario, al que hay que aprovechar. El que no se recicla, modifica la forma de hacer política, no avanza en este tiempo. Evocar el pasado es bueno, cuando se aprende de sus lecciones.
La capacidad de análisis y el pensamiento crítico de los fenómenos económicos, políticos y sociales, deben de ejercitarse en forma correcta, constantemente, para evitar quedar atrapado en el pasado. Los nuevos inquilinos del Palacio Nacional conservan algunas diferencias a los corruptos peledeístas. Se distinguen en el sello de clase que dejan en su caminar, en cada paso que dan.
Sí, se produjo un cambio de gobierno. Pero no se produjo el cambio de chaqueta. Las estructuras capitalistas de la sociedad están intactas. Existe una forma diferente de gobernar a los que fueron desplazados. Aunque son enemigos de clase del pueblo trabajador, con la lucha y la persistencia en la crítica, se pueden arrebatar reivindicaciones pendientes y profundizar el proceso democrático.
Para que no se confundan, no estoy llamando
abandonar la lucha y concentrarse en las reformas. Nada de eso. Las reformas
son "productos accesorios de la revolución", necesarios para avanzar; colocarse en mejores condiciones en el camino largo, tortuoso y difícil de la revolución. Y producir los cambios estructurales de una sociedad injusta, excluyente y
explotadora.
Presidente Luis Abinader
jueves, 18 de marzo de 2021
LA COMUNA DE PARÍS Y LOS DESAFÍOS ACTUALES DE LA REVOLUCIÓN
Por Manuel Salazar
martes, 16 de marzo de 2021
LOS AVANCES EN LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS
Por Fortune Modeste Valerio
El primer aspecto positivo en este proceso de unidad es que se ha comprendido que sin la voluntad unitaria, el trabajo político y la fuerza orgánica, es imposible avanzar. La dispersión, confusión; y las deficiencias ideológicas y teóricas, ha hecho mucho daño al movimiento comunista, revolucionario y progresista.
Se han realizado, por décadas, innumerables intentos de unidad, con excelentes protagonistas, y todos han concluido en el más espantoso fracaso. Ha sido un tránsito muy difícil. Múltiples factores han contribuido con mantener a los revolucionarios, y comunistas dominicanos, divididos y aislados de la población; devorándose entre ellos.
¡Qué bueno, se ha comprendido la gravedad del problema! La revolución no es una palabra hueca. «Es el trabajo consciente, constante y valiente de cada uno de nosotros». No cae del cielo; tampoco, se realiza sola y sin dirección. Si no se erradica la falta de voluntad unitaria y la dispersión; y las descalificaciones alegres, seguiremos perdiendo el tiempo, arando en el mar de las lamentaciones.
Los comunistas deben asimilar el proceso en curso para ir dando los pasos en su unificación en un destacamento de vanguardia. Son los más indicados para impulsar un amplio ambiente de unidad entre las fuerzas revolucionarias, progresistas y democráticas. Una forma de aglutinar al pueblo en una alternativa política que compita por el poder.
No hay duda, la unidad avanza de manera indetenible. Y hay que darle forma y contenido. No desperdiciar el momento con pendejadas, infantilismo de izquierda, y, muchos menos, con mediocridades. La humildad, la solidaridad y la camaradería, deben guiar cada encuentro que se realice, vernos las caras, para materializar tan anhelado deseo de unidad y lucha.
Es la única forma de aprovechar el nuevo ambiente creado, con la derrota electoral del PLD y al ascenso al poder del presidente Luis Abinader y el PRM. Sin entrar en polémicas, no deseando introducirlas debajo de la alfombra, innecesarias, existe diferenciación entre ambos gobiernos, se nota a legua, aunque su esencia de clase es la misma. Y a eso hay que sacarle provecho en todos los terrenos, para acumular fuerza, y avanzar.
Se han creado organismos unitarios en varios lugares del país. Se continúan las conversaciones entre comunistas, revolucionarios y progresistas. Se trabaja en materializar un proyecto unificado que pueda insertarse en la vida pública nacional, presentando soluciones a los graves problemas económicos, políticos y sociales; y participar en los debates que garanticen derechos civiles y políticos; profundizar el proceso democrático.
La unidad es empujada de abajo hacia arriba. Los revolucionarios y comunistas sin militancia partidaria, haciendo su trabajo. La base organizada, sin pensarlo dos veces, marchan unidos en las comunidades y en los frentes de masas. Se necesita afinar la puntería para dar en el blanco en el momento apropiado. Para eso se requiere el estímulo de los dirigentes nacionales que aprueben, con sus presencias y orientaciones, los pasos unitarios realizados.
Si se quiere ser
alternativa política, la unidad ayuda en ese sentido. En los actuales momentos
no existe el empuje para impactar positivamente en la sociedad. La dispersión,
cada quien por su lado, los discursos superficiales, las consignas equivocadas,
dan males señales a la población. Hay que recapacitar a tiempo, para ir
avanzando en el complicado camino de la revolución.
LOS ASESINOS INTELECTUALES DE ORLANDO MARTÍNEZ Y SUS PROTECTORES
Por Narciso Isa Conde
Arribamos
a los 46 años del asesinado de Orlando Martínez, brillante periodista
y militante ejemplar del Partido Comunista Dominicano, asesinado el 17 de
marzo de 1975, aproximadamente a las 7:00 pm.
Es importante resaltar que se trató de un crimen político con
características de asesinato de Estado, planeado y ejecutado desde las altas
esferas policiales-militares del régimen de los doce años (1966-1978), con la
aprobación del Presidente Balaguer.
El grupo del poder que
lo asesinó fue denunciado a tiempo por el Partido Comunista Dominicano-PCD, que
junto al padre, la madre y los hermanos/as de Orlando realizamos un persistente
esfuerzo de acusación que logró mantener abierto el proceso de sanción judicial
durante 22 años.
Solo en el año 1997
pudo ponerse en marcha el expediente y apresar a una parte de sus asesinos,
como resultado de valiosas informaciones obtenidas por el entonces Juez de
Instrucción José Miguel Castillo Pantaleón, incluidos los desaparecidos
interrogatorios realizados en 1975.
Los contenidos de
esos interrogatorios coincidieron con una gran parte de nuestras denuncias
públicas y con las informaciones entregadas anteriormente por el PCD y los
familiares de Orlando al propio Balaguer y a los Gobiernos del PRD y del PLD;
reiteradas años tras años en los homenajes a Orlando y conocidas en todo el
país y más allá.
La acción
judicial post 1997 fue lenta, parcial y tortuosa; limitada a los autores
directos, materiales, del crimen.
Los autores intelectuales
fueron excluidos del expediente, a pesar del constante reclamo y reiteradas
iniciativas para que se les castigara ejemplarmente.
Todos los Presidentes
durante ese largo periodo de impunidad, las cúpulas de los partidos gobernantes
y las más alta figuras del Ministerio Público bajo su control, optaron por el
encubrimiento y la protección a Balaguer y a sus jefes militares y policiales
ladrones y asesinos.
Concluidos los doce
años, no pocos de ellos fueron posteriormente ascendidos y nombrados en cargos
relevantes, incluso una parte de los destituidos por el Presidente Guzmán.
El único de los autores
intelectuales que fue efímeramente incluido en el expediente instrumentado y
también llevado a juicio en su fase inicial en 1997 fue el General (r) Salvador
Lluberes Montás (Chinino), que simulando una grave enfermedad logró su
exclusión por “desglose del expediente”; sin que jamás el sistema
judicial se ocupara de un teatro que dura ya 24 años más.
No dudemos que a
Chinino, residente en el paraíso terrenal CASA DE CAMPO, le estén entregando su
pensión y los cariños materiales de las corporaciones que defendió.
A propósito de ese caso, el diario El Nacional hizo el
pasado domingo 14 de marzo una interesante reseña periodística titulada: “Acusado de ordenar
asesinato de Orlando Martínez nunca fue procesado”; tema que a mi
entender merece ser completado en esta ocasión informaciones y detalles
correspondientes a los demás autores intelectuales, cómplices y protectores de
ese crimen estremecedor, también excluidos del expediente por las autoridades;
(datos que bien pudieron solicitárnoslos).
La orden del asesinato no fue individual, como bien lo
denunciamos cuando penosamente casi todos los grandes medios y creadores de
opinión se empeñaban en minimizar y excluir valiosas informaciones y
valientes denuncias.
No fue individual, sino que provino de un entramado en las
altas esferas militares, policiales-políticas, empresariales e imperiales;
debidamente y reiteradas veces denunciado, con nombres y señas, a pura
voz y a puño y letra, por el autor de este artículo.
El entramado del crimen, sus complicidades, encubrimiento
y protecciones.
Ustedes saben de mis
vínculos de camaradería, hermandad y amistad con Orlando Martínez Howley.
Las grandes afinidades
morales, político-teóricas y humanas que nos unieron para siempre, desde
nuestra militancia común en el movimiento estudiantil de izquierda “Fragua” y
en el Partido Comunista Dominicano, son muy conocidas
Su militancia
revolucionaria, su talento y su ejercicio periodístico ORLANDO los dedicó a
enfrentar la represión, las torturas, las injusticias sociales, el saqueo de
las corporaciones extranjeras, la corrupción, la perversidad política, el
entreguismo al poder imperialista de los EEUU, el terrorismo de Estado, aquí y
mas allá de nuestras fronteras; defendiendo siempre a los (as) explotados (as),
desposeídos (as), excluidos (as), reprimidos (as) y discriminados del campo y
la ciudad; aquí y en todo el mundo.
Sus enemigos eran, en
consecuencia, fácilmente inidentificables, y quienes dentro de ellos se
propusieron matarlo, tampoco resultaron difíciles de detectar: estaban ubicados
en la cúpula del poder militar, policial y político, en estrecha relación con
sectores, poderosos, corporaciones transnacionales y con enclaves de
inteligencia y asesoría militar de los EEUU (Estación Dominicana de la CIA,
Cuerpo de Asesores Militares-MAAG, Embajada de los EEUU en el país).
Se trató de los mismos
que dirigieron la maquinaria de terror en los días de la postguerra de abril y
durante los doce años del régimen de Balaguer. Sobre sus fechorías nos llegaban
periódicamente informaciones precisas.
A una parte de
ellos -perteneciente al brazo armado del Estado terrorista- Orlando los sindica
como los “generales de horca y cuchillo”, refiriéndose sobre todo al
grupo que encabezaba el entonces general Enrique Pérez y Pérez junto a los
generales Salvador Lluberes Montás, Ramón Emilio Jiménez hijo y otros jerarcas
militares; todos vinculados a la CIA, al MAAG y a los grupos terroristas de la
mafia cubano-americana de Miami; todos cavernariamente anticomunistas.
Esos generales y el
contralmirante Logroño Contín fueron los que reunidos como Estado Mayor de las
FFAA dieron la orden de matarlo, previa información a Balaguer de su
determinación.
El general Guzmán
Acosta, entonces jefe de la policía, se confabuló con ellos, para junto con el
General Brea Garó, encubrir la acción criminal y desviar la investigación hacia
miembros del PLD.
A ese grupo
pertenecieron también el Coronel Ernesto Cruz Brea, encargado de inteligencia,
el mayor Pou Castro, jefe de operaciones de unidades de acción y el coronel
Isidoro Martínez (conocido como “La Caja”).
Utilizaban para sus
atrocidades a otros miembros activos de la Policía Nacional, el Ejército, la
Marina, la Fuerza Aérea y sus órganos de seguridad; como también a miembros
civiles de las tristemente célebre Banda Reeleccionista y Anticomunista,
popularmente conocida como Banda Colorá (organismo para-militar).
Observen que
ningún Gobierno ni ningún Procurador de los tantos de estos últimos 46
años, teniendo suficientes datos sobre los autores intelectuales del crimen y
sobre su gran encubridor y protector, Joaquín Balaguer -quien por demás confesó
conocerlos (en su “Memoria de un Cortesano de la Era de Trujillo”-, no se
atrevieron a procesarlos judicialmente, pese todos los esfuerzos realizados.
Los detalles del cuándo
y cómo instrumentaron ese crimen espérenlo en breve. Son hechos,
procesos y culpas que hay que remover. ¡Qué toda la verdad sea dicha y
reiterada, luego de tantos encubrimientos y tantas complicidades!
15-3-2021, Santo Domingo, RD.







