lunes, 27 de junio de 2022

Los partidos de derechas tirados a la calle y la izquierda dando vueltas

Por: Francis Santana

(Dedicado al Padre Moncho en el quinto aniversario de su dolorosa partida)

Los principales partidos de la derecha ya están tirados a las calles promoviendo sus precandidaturas presidenciales y a otros niveles y desarrollando todo tipo de actividad proselitista en aras de irse posicionando de cara al certamen electoral pautado para el año 2024.

Leonel Fernández y su Fuerza del Pueblo mantienen una dinámica constante y cotidiana presentándose al país como una posible opción para relevar del poder al Partido Revolucionario Moderno en próxima contienda electoral.

El leonelismo y su Fuerza del Pueblo, muy a pesar de tener un pasado repugnante vinculado a la privatización de las empresas del Estado, a su complicidad con el narcotráfico, estar copado por un grupo de vulgares saqueadores de los recursos del erario público y tener en sus filas a un amplio núcleo de pasados oficiales policiales empapados de sangre por los crímenes cometidos contra nuestro pueblo; está en la calle haciendo politiquería, ofreciendo lo que no fue capaz de hacer durante sus 12 años en el poder y presentándose, (esta basura política neoliberal) como si se tratara de algo nuevo, superior o desconocido por el país.

Pero muy a pesar de esa larga y mal oliente cola que arrastran Leonel y los suyos, están tirados al ruedo político, haciendo concentraciones, reestructurando su grupo, haciendo una agresiva promoción publicitaria de su partido y de su candidato, ganando adeptos y confundiendo a gente buena e ingenua.

Por su parte, el Partido de la Liberación Dominicana PLD, que fue echado del poder en el 2020 por sus ejecutorias indecentemente corruptas, por su maridaje con grandes capos del narcotráfico, por su entreguismo al poder extranjeros y a sus empresas mega mineras, por su alocada e irresponsable carrera de endeudamiento externo y por mantener en la más burda impunidad a sus principales funcionarios corruptos; está también en las calles haciendo concentraciones, realizando juramentaciones fraudulentas, afirmando que con el PLD se vivía mejor y reactivándose en todo el territorio nacional mediante el proselitismo de sus precandidatos presidenciales.

Es decir, que hasta un PLD desacreditado en extremo y atravesando por gravísimas dificultades, está lanzado a la arena política electoral desde ya, tratando de ponerse en condiciones de tener una participación electoral exitosa en el 2024.

Y similar posición ha definido el Partido Revolucionario Moderno (PRM) en el poder, que viene desde hace tiempo y de manera soterrada promoviendo la reelección del actual presidente Luis Abinader; pero que muy recientemente, en un evento interno de ese partido, el presidente de la república llamó abiertamente a trabajar duro en todo el país para ganar las elecciones del año 2024 para mantenerse ejerciendo el poder político de la nación.

El PRM y sus aliados también están en la calle impulsando un proyecto releccionista que muy pronto va a involucrar a todo el funcionariado del gobierno utilizando los recursos del presupuesto de la nación, lo que le dará mucho mayor beligerancia y capacidad movilizadora, muy a pesar de que el actual gobierno viene desinflándose aceleradamente fruto de su política servil al poder extranjero, a su incapacidad manifiesta para atender los justos reclamos populares, al alza desbocada de los pecios de los artículos de primera necesidad, al crecimiento desmedido de la deuda externa, y por ser evidenciado como un gobierno de los grandes ricos y de la oligarquía que dirigen el país de espaldas al interés de las mayorías

Y mientras la derecha política y sus principales partidos políticos se enfocan en prepararse a tiempo para la contienda electoral del 2024, las fuerzas democráticas y de la izquierda revolucionaria que hemos manifestado la determinación de participar en dichas elecciones, no encontramos cómo arrancar, no tenemos iniciativas electorales comunes, no terminamos de entender que el tiempo se agota y que participar a última hora en un proceso electoral es lo mismo que hacer el ridículo.

La dinámica electoral de nuestro litoral político es tímida en extremo y todavía a estas alturas (a menos de dos años de las elecciones) no tenemos acuerdo político alguno entre quienes estamos dispuestos a incursionar en la lucha electoral y hacerlo unitariamente.

Se nos está pasando el tiempo en reuniones bilaterales intrascendentes, aunque las valoremos como históricas, no presentamos nuestras precandidaturas a ningún nivel, a excepción de la de Fulgencio Severino por el MPT.

Verificamos la existencia de grandes coincidencias en la lectura de la presente coyuntura y sus perspectivas; pero no cuajamos ningún nivel de acuerdo unitario y continuamos dedicados casi exclusivamente al fortalecimiento de nuestros grupos particulares y al impulso de la lucha reivindicativa.

No terminamos de integrar en un esfuerzo unitario y electoral a cientos de hombres y mujeres revolucionarios y de avanzada dispuestos a acompañarnos no solo en las luchas económicas y sociales, sino además en la participación electoral, asumiendo incluso determinadas candidaturas.

Es doloroso decirlo, pero al parecer las direcciones políticas de nuestra izquierda revolucionaria, patriótica y democrática, no están entendiendo absolutamente nada de cómo enfrentar con reales posibilidades de victoria la presente coyuntura, pues continuamos actuando similarmente a como lo hacíamos en los viejos tiempos en los que el sectarismo y la competencia irracional entre las organizaciones de izquierda eran las conductas predominantes en el escenario nacional.

El momento actual tiene que ser para arribar prioritariamente a un acuerdo político electoral y para la lucha popular, acuerdo este que trascienda la presente coyuntura y que sea capaz de integrar a la más amplia diversidad de organizaciones, sectores y personas del campo popular y democrático.

Lleguemos, con tiempo suficiente, a un acuerdo político con un programa que incluya importantes reformas y transformaciones, ahora, ¡YA!

Dejemos de estar dando vueltas en un círculo vicioso, rutinario y carente de verdadera vocación de poder.

Unidad ahora y mucho más allá de la presente coyuntura, para la participación electoral y el impulso a profundidad de las luchas del pueblo, es el reclamo urgente del presente momento político.

Tenemos que atrevernos a unirnos para avanzar hacia el poder de las mayorías.

Al cumplirse hoy 27 de junio del 2022, cinco meses de la partida irreparable del Padre Moncho, permítanme concluir esta breve reflexión con uno de sus llamados más contundentes a nuestra izquierda: “NOS UNIMOS O NOS HUNDIMOS”

Podemos vencer...Y venceremos.

Francis Santana

PCT llama a multiplicar trabajos para construir una opción electoral unitaria, progresista, popular y de izquierda

 

Virtudes Álvarez y Manuel Salazar

Declaración del comité central del Partido Comunista del Trabajo (PCT)

                                      27 de junio, 2022.

Se ha reunido el comité central del PCT  para analizar la coyuntura política nacional y ha concluido en la resolución siguiente:

1- Llamar a su  militancia a multiplicar los trabajos para aportar a la construcción de una opción electoral unitaria, progresista, popular y de izquierda, que en el 2024  releve al gobierno del PRM, y cierre el paso al PLD en cualquiera de sus dos versiones, el danilismo y el leonelismo. 

Y en ese sentido, proponer precandidaturas a todos los niveles que, junto a las de otras tendencias progresistas y de izquierda y de ciudadanos independientes, sean escogidas por la sociedad de manera democrática, amplia y abierta. 

El PCT tiene la decisión y voluntad de unir sus fuerzas a las de otras organizaciones progresistas y de izquierda, y  de ciudadanos constituidos para participar de manera independiente en las elecciones del 2024; en el interés de presentar una propuesta electoral que dispute el poder, y apunte a sacar al pueblo del cerco político  y al país de la trampa económica,   en que los  han metido los gobiernos que han ejércido la dirección del Estado.

2.- En ese mismo espíritu,  rechazar sin dilema la reelección del actual gobierno. 

El PCT, como todos los sectores progresistas del país, hemos  rechazado la reelección presidencial, provenga de donde provenga. Lo hicimos durante los gobiernos de Balaguer; rechazamos la pretensión reeleccionista de  Hipólito Mejía; rechazamos las Leonel Fernández y las que promovió  Danilo Medina. 

Las pretensiones reeleccionistas siempre han sido imposición sobre la base de los recursos del Estado. Nada han tenido de democráticas, ni han servido a la democracia.

El pueblo termina pagando de alguna manera el gasto de la reelección. 

3.- El  PCT llama a su militancia a la movilización popular, en demanda de una seguridad social digna; por la rebaja de los precios;  para derrotar la privatización expresada en la política de Alianza  Público-  Privada; en defensa de los recursos naturales y de los derechos generales de la clase trabajadora y del pueblo en general.

Comité Central 

Firmado: 

Manuel Salazar, secretario general

Virtudes Álvarez,  Vocera pública.



sábado, 25 de junio de 2022

Proceso democrático y el camino independiente

 Por Fortune Modeste Valerio 

La euforia por los triunfos electorales, del progresismo y la izquierda en América Latina y el Caribe, durará muy poco en nuestro país, emular sus experiencias, está por verse. Sin embargo, existen las condiciones favorables para emprender un proyecto electoral y unitario de cara al 2024. Se dice que hay conversaciones al respecto, pero no terminan de cuajar.

La realidad es muy diversa y diferente, en cada uno de nuestros países. El curso histórico tienen matices que los diferencian en lo cultural, étnico, social, económico, políticos y hasta en la idiosincrasia. Los triunfos electorales progresistas y de izquierda, poseen aspectos muy particulares que solo ellos pueden manejar con independencia y creatividad, de acuerdo con sus necesidades latentes y coyunturales. 

No fue casual la elección de la vicepresidenta electa de Colombia, Francia Márquez, en el triunfo electoral de la coalición progresista y de izquierda, denominado Pacto Histórico. Una jugada política que surgió de las mismas entrañas, elegida en forma mayoritaria en unas primarias, del pueblo colombiano. La creatividad siempre va de las manos con la realidad, es la mejor manera de ir acorde con la coyuntura en desarrollo. 

En nuestro país los proyectos políticos que pudieron convertirse en maquinarias electorales, para llegar al poder, se desperdiciaron. Desde el Movimiento Revolucionarios 14 de Junio hasta la Unión Patriótica UPA, todas con diversas razones, no lograron comprender el tránsito democrático. El transcurrir ha sido doloroso. Las divisiones y el aislamiento, parte el alma. Pero no hay mal que dure cien años...

Se ha vivido de espalda al proceso democrático, sin aprovecharlo adecuadamente, avanzando de manera independiente. La identidad revolucionaria se ha resquebrajado en lo general, se conserva en lo individual y particular, No se le da importancia a los escenarios que brinda la democracia capitalista para emprender un camino propio, con marcada diferenciación.

La izquierda dominicana tiene suficiente arraigo histórico que no ha permitido desaparecer su sentimiento y su presencia en el corazón de la población. Su existencia, con todas las debilidades y deficiencias, se debe al trabajo de lo que han cargado en sus hombros el pensamiento y la actuación de los revolucionarios. 

Hay que estrechar lazos de amistad, acercamiento y unidad entre progresistas, democráticos, y la misma izquierda, si queremos avanzar. Trazar la línea de Pizarro con los conservadores y corruptos. De manera tal, que se pueda notar diferenciación en todos los aspectos, para tener identidad propia ante la población. 

Esa izquierda, que se observa oronda y productiva, en América Latina y el Caribe, es el resultado de trillar un camino independiente, involucrarse en la brega del pueblo, y unirse para poder insertarse con éxitos en el proceso democrático. Lecciones que no deben olvidarse, si se quiere acompañar la Ola progresista y democrática que continúa su agitado curso.

Fortune Modeste V


Gustavo Petro y sus circunstancias

 Por Rafael Chaljub Mejía

Celebro el resonante triunfo de Gustavo Petro en las elecciones de Colombia, pero comprendo las limitaciones que le imponen las circunstancias en que asciende al poder.

No estamos ante el caso histórico de Cuba. Allí se alcanzó el poder por vía de una revolución armada que destruyó la ensangrentada maquinaria que sostuvo la dictadura batistiana, dos años después y con el pueblo en armas fue derrotada la contrarrevolución armada en Playa Girón y Bahía Cochinos y en el mismo abril de 1961, mediante numerosas expropiaciones, se destruyó casi por completo la base económica de la vieja oligarquía y los monopolios norteamericanos.

Petro llega al poder por la vía electoral, con el antecedente de una hermosa jornada de resistencia e insubordinación civil que ganó las calles de las principales ciudades de Colombia, pero que no podía tomar otro cauce que el electoral. Mucho menos cuando la principal guerrilla se había visto forzada a transarse ante la imposibilidad de llegar al poder después de más de cincuenta años de lucha.

De todos modos, se trata de un triunfo de gran importancia. Porque golpea severamente la cadena de dominación imperialista en uno de sus más importantes eslabones en Latinoamérica.

En Colombia, el Israel de Suramérica, plataforma de agresión de los yanquis contra otros países, escuela del paramilitarismo, el terrorismo y la represión contra las fuerzas populares, todo un narco Estado que ahora sufre un revés al ser derrotada su más clara expresión política, el uribismo. Todos esos elementos están golpeados pero no vencidos y van a venir por la revancha.

El nuevo presidente tendrá que lidiar con ellos y es mi esperanza que sepa hacerlo. Sin exigirle hazañas que las circunstancias no le permiten, pero que ponga a Colombia en ruta hacia nuevos horizontes.

Que le ponga cese al crimen impune y freno a los asesinatos de líderes políticos y sociales y a la rampante corrupción, que adecente a ese hermoso país, desmonte las estructuras de violencia y separe del Estado las influencias del narcotráfico y sus representantes.

Que reivindique a los trabajadores, al martirizado pueblo de Colombia, a “los nadies” y que, en manos del nuevo gobierno, Colombia vuelva a la paz interna con justicia y al plano de buena vecindad con los países hermanos.

El nuevo presidente tiene las suficientes luces y es de esperar que, desde el poder, no le falten el coraje y la habilidad de que hizo galas en la oposición. Otra vez: vamos, Petro.

Rafael Chaljub Mejía

Asimilemos creadoramente la victoria de Gustavo Petro de Colombia

Por Francis Santana

El domingo 19 de junio el pueblo de Colombia obtuvo una resonante e histórica victoria electoral en segunda vuelta, en la que las fuerzas progresistas, democráticas y de izquierda alcanzaron más del 50% para derrotar a la derecha política.

El discurso y la política que llevó a Gustavo Petro a la presidencia de Colombia, deben ser tomados muy en cuenta por las fuerzas del campo progresista en nuestro país, al momento de definir su programa en la presente coyuntura.

El Pacto Histórico, acuerdo político que incluye a los más amplios y diversos sectores democráticos colombianos, interpretó fielmente las urgentes aspiraciones e intereses de las mayorías de esa nación azotada durante largas décadas por la guerra y el saqueo de sus riquezas por parte de potencias extranjeras en estrecha alianza con una oligarquía local guerrerista y narcotraficante.

EL Pacto Histórico, se comprometió a implementar un Programa de Gobiernopriorizando la paz, en un país desangrado por una guerra que ya se prolonga por casi tres cuartos de siglo.

Ofertó garantizar desde el poder del Estado una verdadera justicia social, en una de las sociedades más desiguales y discriminatorias de nuestra América.

Levantó muy en alto la defensa de los recursos naturales, la igual de géneros, el respeto a las preferencias sexuales, la defensa de la producción agrícola, la creación de oportunidades de estudio y empleos para la juventud, seguridad social universal y verdadera, la industrialización del país y trabajar por una real unidad e integración de los países de América Latina y El Caribe.

Fue con esa política democrática y diversa en amplitud, que fueron capaces de construir un poderoso torrente político-social en el que se integraron con entusiasmo y profunda vocación de poder, sectores de izquierda, progresistas, feministas, ambientalistas, juveniles, obreros, campesinos, intelectuales, trabajadores de la cultura, productores nacionales, patriotas y religiosos de avanzada, entre otros.

Y fue esa contundente unidad la que pudo hacer posible que este 19 de junio, Gustavo Petro y Francia Márquez alcanzaran una resonante victoria en Colombia, derrotando a una oligarquía enemiga de la paz, del pueblo, de su propia nación y arrodillada servilmente al poder extranjero.

La victoria del pueblo colombiano es el resultado también, de una correcta combinación de la lucha en las calles, con la contienda electoral.

Aprendamos de esa aleccionadora experiencia colombiana; claro, sin hacer extrapolaciones arbitrarias, teniendo bien claro que nuestra causa transformadora tenemos que guiarla y asumirla a partir de nuestra realidad concreta, a lo dominicano, pues todo proceso tiene sus propias leyes particulares.

Celebremos con entusiasmo la victoria del combativo pueblo colombiano y saludemos con optimismo el poderoso tsunami progresista que victoriosamente recorre toda América Latina.

Cada día queda más en evidencia, que podemos vencer…Y que venceremos.

Francis Santana

miércoles, 22 de junio de 2022

Petro y Márquez: un triunfo de la firmeza

Por César Pérez

Las recién finalizadas elecciones presidenciales en Colombia arrojan unos resultados que, entre otros elementos altamente positivos, constituyen un tributo a la firmeza de la dupla vencedora: Gustavo Petro y Francia Márquez, presidente y vicepresidenta. Venciendo, amenaza de muerte y todo tipo chantaje, ambos han mantenido coherentes con sus respectivas trayectorias de lucha, bien dilatada la del primero, relativamente reciente pero intensa la de la segunda. Inician una experiencia inédita, esperanzadora para Colombia y los países circunstantes, pero conscientes de asumir el poder en una sociedad en extremo compleja, enfrentados por sectores que no reparan medios para mantener sus privilegios y en una coyuntura internacional signada con graves amenazas.

El triunfo del binomio, lo encabeza por un candidato/presidente que se define de izquierda. Lo valida su trayectoria, su discurso y su acierto de haber incorporado a su proyecto presidencial las reivindicaciones de inclusión social a esos sectores ancestralmente olvidados, invisibilizados, acosados discriminados y personificados en Francia Márquez, lo cual constituye un hito en esta región que del mundo es la más desigual. Esta propuesta, junto a la de Evo Morales en Bolivia, ha sido la más radical oferta de representación electoral a la más alta instancia del poder hecha por la izquierda en este continente de ancestrales prácticas de exclusión y reclusión contra diversas etnias, algunas de ellas inmersas en viejos y complejos procesos reivindicativos.

Francia Márquez, ha mantenido un sostenido discurso de llamado a la insumisión a la etnia que representa, a los pobres y a las mujeres en general. Si hoy es vicepresidenta no lo es sólo por ese discurso, sino porque su activismo político la llevó a conquistar cerca de 800 mil votos en las primarias presidenciales, siendo la tercera más votada. La valentía e inteligencia política de Petro hizo que la escogiera como compañera de fórmula, rechazando las presiones de contenido racistas de algunos sectores. No podía obviar el peso específico de Francia en términos electorales, como tampoco el significado de los excluidos de siempre en su proyecto presidencial. La referencia a esto último fue parte esencial en su primer discurso al ser elegido.

El resultado de estas elecciones es aleccionar para la izquierda de esta región, enseña que la democracia es el mejor escenario para la lucha política, demuestra la diversidad de filones aprovechables para esa lucha, la importancia de batirse por la democratización efectiva de la representación y representación de los excluidos, además de la diversidad de demandas puntuales en el territorio. Fueron, según un mapa de crecimiento de Petro/Márquez, los territorios más pobres, sobre todo la zona caribeña de donde es oriunda Francia, precisamente, el caladero de votos definitorio a favor de la dupla en la segunda vuelta. Para ganar había que provocar una sólida participación de sectores tradicionalmente excluidos los cuales determinantes para la victoria.

Esa partición para la victoria, creará expectativas a esos sectores sobre el nuevo gobierno que lo obligará, a enfrentar las grandes desigualdades sociales En ese enfrentamiento el papel de la izquierda puede ser determinante, pues esta tiene la particularidad de que gran parte de ella, en su momento, se ha alzado en armas contra esas desigualdades, Petro hizo esa experiencia. Puede ayudarle su concepción de que la lucha por conquistas democrática en el territorio fortalecida en su experiencia de alcalde de Bogotá, y es compartida por el grueso de la izquierda ex guerrillera que espera de él el impulso del respeto a los acuerdos para la paz y además la existencia de muchas organizaciones comunitarias que durante décadas se ha batido en los espacios de las zonas urbanas y rurales.

Esa circunstancia, constituye una posibilidad para seguir movilizando la gente para el cambio que promete, pero es sólo eso, una posibilidad, tendrá que vencer las posiciones extremas de la impaciencia y la del acomodo conservador, dos tendencias corrosivas siempre presentes en los procesos de cambio. Los problemas de ese país son tan grandes como sus potencialidades, enfrentarlos con firmeza es la clave y eso no es sólo tarea de Petro ni de Francia y la gente que ella personifica sino de quienes, sean o no parte de ese proyecto, que en Colombia como y fuera de ella, apuestan por un cambio. El pacto que configuró la nueva mayoría podría no ser suficiente para prácticamente refundar el país.

Porque de eso se trata, un país de grandes potencialidades, pero con una clase dirigente, voraz, rapaz y conservadora, no se cambia en cuatro años sino en decenas de años, con una amplia base de sustentación que requiere más que voluntad, inteligencia. En su primer discurso, Petro presidente se orienta en ese sentido. Falta ver si esta vez el programa y los discursos de campaña son consistentes con los discursos y los programas de gobierno. Lograr esto no es tarea fácil, para ello se requiere, entre otras cosas, tener conciencia de que la unidad, el pluralismo político, ideológico y social que llevaron al poder a esta nueva mayoría deben constituirse en el principio que guíe la práctica gobierno.

La esencia de este aserto fue explícita en el primer discurso de Petro. Un buen augurio.

Fuente: Petro y Márquez: un triunfo de la firmeza | Acento

César Pérez


lunes, 20 de junio de 2022

En su 42 aniversario, PCT llama a romper el cerco político conservador con la unidad y movilización progresista

Santo Domingo, República Dominicana. El Partido Comunista del Trabajo (PCT) reiteró su llamado a las fuerzas políticas, sociales y personas de pensamiento progresista y de izquierda a sumar fuerzas e inteligencias para lograr la unidad y elevar los niveles de movilizar popular en las calles y así romper el cerco político que mantiene estancada la democracia, el desarrollo y el bienestar integral para las dominicanas y dominicanos. 

En un acto político realizado ayer en el cine Vaganiona de Baní, el PCT celebró los 42 años de su fundación, “apoyando a nuestros campesinos, campesinas y agricultores por el derecho a la propiedad de la tierra y a trabajarla; por el derecho al financiamiento, asistencia técnica, seguro agrícola y mercado para la producción agropecuaria nacional”, enfatizó Virtudes Álvarez, quien tuvo a cargo la intervención central de la actividad. 

El PCT fue fundado el 20 de junio de 1980, “y desde entonces hemos acompañando en su organización y lucha a la clase trabajadora dominicana por sus derechos políticos, económicos y sociales; junto a las mujeres por el reconocimiento a la igualdad de derechos, contra todo tipo de discriminación social de la que somos víctimas en este sistema capitalista y sus caricaturas de democracia”.

El acto estuvo encabezado por Manuel Salazar, secretario general del PCT y acompañado de la mayoría de sus fundadores entre ellos Rafael Chaljub Mejía, quien fuera su primer secretario general. Destacó también la presencia de otras organizaciones políticas como Alianza País y Patria Para Todos, por igual de delegaciones de sindicatos de trabajadores, agricultores, jóvenes, artistas.

Situación política nacional

En la presente coyuntura política nacional y hacia las elecciones nacionales, compresionales y municipales del 2024, “el PCT se reitera en disposición de aportar a la unidad para romper el cerco político existente que sostiene la caricatura de democracia prevaleciente; para construir una propuesta política que modifique la actual correlación de fuerzas y derrote la inamovilidad política que pasa ya de 60 años”.  

En la celebración de los 42 años de su fundación el PCT se reafirma en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de millones de personas que exigen sus derechos a una vida y sexualidad plenas. 

El acto aniversario del PCT fue un homenaje al profesor Marino Báez, dirigente un dirigente del partido asesinado en Colombia por tropas del ejército de la nación suramericana. 

El Partido Comunista del Trabajo al celebrar sus 42 años de fundación presenta entre sus fortalezas, “su unidad interna y crecimiento sostenido, su firmeza en la defensa del ideal de la sociedad socialista y comunista inspirado en la ciencia del Marxismo- Leninismo, el compromiso militante de sus hombres y mujeres con la lucha y acompañamiento a los oprimidos por sus derechos”.