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martes, 8 de junio de 2021
MPD: NUESTRO COMANDANTE BRÍGIDO PEGUERO (CAMARADA ALFREDO) SE NOS HA IDO
lunes, 7 de junio de 2021
ARISTOCRACIA SINDICAL Y SU EMBESTIDA CONTRA LOS MÉDICOS
Por
Santiago Castro Ventura
No
constituye una sorpresa que un selecto grupo de ciudadanos que de modo
vitalicio e improductivo dicen “representar” a los obreros, asuman la defensa
de los patronos de las ARS en la litis con los médicos. La emprenden con
energía contra los trabajadores sanitarios que sencillamente deben vender su
fuerza de trabajo especializada a empresas, que sin tener responsabilidad
directa frente a los pacientes se han fortalecido económicamente de un
día para otro de manera increíble. Solo hay que observar los enormes edificios
que estos señores han levantado para “garantizar” la salud de la población
asegurada.
¿Acaso la
huelga no ha sido en toda la historia un derecho legítimo del trabajador para
reclamar reivindicaciones? Si acogemos los argumentos de la aristocracia
sindical las gloriosas huelgas de Fousa-Cesitrado, Adochoin y Unachosin, fueron
antiobreras porque paralizaron importantes actividades de servicios públicos en
momentos políticos-sociales muy difíciles. Tienen todo su derecho a
convertirse en punta de lanza de los patronos y asumir su lenguaje, pero muchos
dominicanos tenemos el derecho no solo de censurar esa actitud, sino de
ubicarlos en el lugar que les corresponde.
Estamos refiriéndonos a “líderes sindicales”
que aceptaron con pasividad culpable la desaparición de las principales
fábricas e ingenios estatales, que llevaron a la mayoría de esos trabajadores a
emigrar o “emplearse” como motoconchistas. “Dirigentes” que no han sido
capaces de enfrentar la prohibición de sindicalización en las principales
empresas privadas. Muy orondos se convierten en la fuerza de choque de las ARS
para enfrentar a los trabajadores sanitarios en su lucha por un reclamo
pertinente, obviando que son estos quienes deben aportar la atención a los
trabajadores enfermos y padecer con ellos todas sus necesidades y ansiedades,
mientras los “filántropos” de las ARS manejan a su antojo los recursos de
la malhadada seguridad social.
Los médicos son trabajadores sanitarios
especializados. La responsabilidad en la atención al paciente es constante,
hasta el extremo que cuando el médico sale del centro de salud y deja un
enfermo de cuidado, todavía desde el exterior debe estar pendiente de su
evolución. No es un trabajo cualquiera, por lo tanto necesita una remuneración
adecuada, no de miseria, como ocurre en nuestro medio. En contraste la gran
tajada tiene que ir a un magnate que está muy desconectado de lo que acontece
en el escenario clínico-quirúrgico. Lo peor es cuando llega el momento que le
coartan al asegurado las órdenes para medicamentos e internamientos porque
pueden afectar los límites de sus “chelitos” de ganancias.
Reiteramos el médico constituye un trabajador
muy especializado, y para entregarse a la salud de los demás debe tener su
cerebro despejado de inconvenientes, para rápidamente valorar las posibilidades
diagnósticas y terapéuticas adecuadas en cada paciente. Siempre recuerdo a
Nelson Astacio mi excelente maestro de semiología médica, quien nos insistía
que cuando se está frente al paciente y se escucha de voz de este o sus
familiares la sintomatología, de inmediato se debe ir procesando en el cerebro
los síntomas para tener un diagnóstico de impresión o sea inicial del cuadro
clínico que se debe enfrentar de inmediato. Pero usted cree que un médico
atiborrado de problemas económicos, puede tener la ecuanimidad mental necesaria
para concentrarse en este aspecto básico, imposible. Por lo tanto, el trabajo
del médico como otros de altos riesgos, necesita una remuneración especial. (A
propósito, el presidente del Conep puede inquirir a una ilustre personalidad de
la medicina muy cercana a él, si son ciertas o falsas estas afirmaciones).
Acaso no desconocen los señores aristócratas
sindicales los tormentos que deben pasar los asegurados cuando los
internamientos y los medicamentos sobrepasan los límites que han impuesto con
su aprobación las ARS. Peor es el organismo oficial encargado de la “defensa”
de los pacientes llamado DIDA, que admite los médicos tienen razón, pero que
deben esperar la compasión de los patronos de las ARS.
La opinión pública ha visto como de manera
insólita, sin sonrojarse estos señores de las ARS en medio de la pandemia
obtuvieron ganancias por encima de los seis mil millones de pesos el año
pasado. Y en este año se benefician con medidas gubernamentales como
no permitir más de una prueba PCR para Covid-19 en el año, o sea que si
los usuarios o pacientes presentan síntomas compatibles en más de una
ocasión deben cargar con los costos de las pruebas. Por supuesto a la aristocracia
sindical vitalicia no le interesa impugnar esa resolución. El drama de los
asegurados se puede constatar con las recetas, cuando usted va a cualquier
farmacia y percibe como le comunican a los usuarios que su límite de
medicamentos se terminó. ¿Porqué la aristocracia sindical no actúa en estos
casos? No hay peor ciego que el que no quiere ver. Esos son los “sindicalistas”
que someten al Colegio Médico porque “les niega” la salud a los usuarios. Es
muy bueno ser “valientes defensores” de los trabajadores, para beneficiar a los
filántropos de las ARS.
Los trabajadores de la salud han sobrevivido
en este vendaval por la actitud militante en la defensa de la salud del pueblo
y sus derechos, contra los poderosos que solo piensan en plusvalía a costa de
todo lo que consideren mercancía, frívolas mercancías.
Fuente: La aristocracia sindical y su embestida contra los médicos | Acento
domingo, 6 de junio de 2021
MORIR EN BRUSELAS: RESPUESTA A MANUEL SALAZAR
Por Pablo Gómez Borbón
- Es cierto que el género de “Morir en Bruselas” es difícil de definir. El historiador Juan Daniel Balcácer la ha definido como una “novela histórica” o una “historia novelada”. El también historiador Roberto Cassá la define como “historia novelada”. Yo la definiría como un “trabajo de investigación disfrazado de novela”. Es decir, muchísimo más cercano a la realidad que a la ficción. En ese sentido, acepto sin ambages la calificación de “honesto” que hace de él el doctor Cassá.
- En mis palabras de presentación de la obra, publicadas en ACENTO DIGITAL, defino, como parte de la metodología usada, los límites y las razones de la ficción que incluyo en ella: “Los extensos interrogatorios que ocupan sus páginas sirven para presentar los hechos históricos que he hallado […]. Las conversaciones entre ambos protagonistas, en cambio, corresponden a ponderaciones y análisis de estos hechos. Debo aclarar[…] que en ningún caso esta ficción afecta la esencia de mi obra. Tampoco se trata de una ficción gratuita. […].Con ella busco satisfacer tres objetivos: “Primero, conectar mis hallazgos en los ocho países que se citan en la obra. Segundo, expresar las conclusiones de mis investigaciones y […] presentar la realidad en la que tuvieron lugar las muertes de Pinedo y Gómez […]”. Tony Raful califica “Morir en Bruselas” como “el trabajo más serio y detallado sobre las muertes del Moreno y Miriam Pinedo. Aun si corro el riesgo de parecer inmodesto, afirmo que su opinión es absolutamente cierta.
- He dicho en otro lugar que no considero tener el monopolio de la verdad. Me interesa sobremanera saber cuáles son las inexactitudes que podría contener mi texto.
- Con toda honestidad, no he visto ninguna “sarta de críticas contra la izquierda ni contra el MPD”.
- No tengo ninguna militancia. Es completamente irrelevante cuál sea mi posición política (tenerla en cuenta constituiría un argumento ad hominem), habida cuenta de que, como puede deducirse de lo que he dicho más arriba, mi intención es apegarme a la realidad tanto como lo permitan la lejanía temporal y la niebla de misterio que envuelve estos hechos. El mismo señor Salazar constata que hago un inventario de las virtudes de Maximiliano Gómez, lo cual no me impide, por supuesto, enumerar también sus debilidades y errores, las que resaltan sus aciertos y fortalezas. De no hacer este último inventario, incurriría en idealizaciones incompatibles con el aporte histórico que he buscado con este libro.
- La realidad no puede depender de un posicionamiento político. Me niego a que se me instrumentalice para justificar una ideología, sea de izquierdas o de derechas. Sí creo que, a pesar de que muchos fueron lúmpenes (según reconoció el mismo Gómez), muchos de los actores de izquierdas fueron gente de mucha valía moral, como lo son todos los idealistas. En otra parte he argumentado que los idealistas aportan más que los pragmáticos, por lo que, para mí, el idealismo es una virtud, una virtud que, por cierto, lamentablemente, brilla por su ausencia en los tiempos que corren.
- La “autocrítica” es un término muy mencionado por la izquierda revolucionaria, pero muy poco practicado. Tan poco, que muchos dirigentes de la izquierda revolucionaria han tomado el equilibrado análisis que hago del Moreno y sus actuaciones, como un acto destinado a desprestigiarlo. Esto es absurdo y muestra, precisamente, su incapacidad de hacer autocrítica y su afición a las idealizaciones y a las idolatrías.
- “Morir en Bruselas” ha tenido un éxito que no deja de sorprenderme: la primera edición está prácticamente agotada; la crítica ha sido prácticamente unánime: ha sido considerado como un libro bien escrito y bien documentado. Ha sido loado tanto por el publico general como por intelectuales entre los que mencionaré a Carmen Imbert Brugal, Roberto Cassá, Bernardo Vega, José Luis Malkún, Fausto Rosario, José Rafael Sosa, Flavio Darío Espinal, Juan Daniel Balcácer, Ramón Colombo…esto sin mencionar a Guido y Fabricio Gómez Mazara. Este respaldo me satisface y me parece una garantía de la seriedad de mi obra. Esta es la fuente de la primera de mis satisfacciones.
- Una segunda satisfacción es haber encontrado y compartido detalles desconocidos sobre la estadía en Europa de Maximiliano Gómez así como de las circunstancias que rodearon su muerte.
- Una tercera satisfacción: haber logrado que el público en general conociera el infierno al que fue sometida Miriam Pinedo y contradecir contundentemente a aquellos que todavía persisten en la ignominia de atribuirle la muerte de Maximiliano Gómez.
- Como no puede haber felicidad completa, “Morir en Bruselas” no ha cumplido con uno de los objetivos que me había impuesto: el de servir de catalizador de una discusión que redundara en el conocimiento de esta importante etapa histórica. Por suerte, tal fracaso no puede achacárseme, ya que es la exclusiva responsabilidad de algunos dirigentes de aquella izquierda revolucionaria tan reacia a reconocer sus errores. Me explico.
- He dicho que la crítica del libro ha sido unánimemente positiva. Que yo sepa, solo ha desagradado a tres dirigentes de la izquierda revolucionaria. Uno de ellos califica “Morir en Bruselas” como una obra de ficción, dando a entender, como hizo en su momento Balaguer con “La Fiesta del Chivo”, que mi libro no es más que fruto de mi imaginación. Otro dirigente ha expresado el sinsentido de que al defender a Miriam Pinedo, denuesto la memoria de Maximiliano Gómez, de querer pintarla – a ella, que fue apresada, secuestrada, torturada, estrangulada, decapitada, despedazada y calumniada – como a una víctima ¡Si ella no lo fuera, no sé quien podría serlo! Finalmente, un tercer dirigente se indigna diciendo que mi novela es una m*****. No se lo tomo en cuenta: fue uno de los que votó la muerte de Miriam Pinedo; fue uno de los que participó en el simulacro de interrogatorio al que fue sometida. Peor aún, uno de los presos canjeados junto a él por el teniente coronel Crowley me ha hecho saber que sobre este individuo pende la sospecha - ¡Horror de horrores! - de haberla violado sexualmente. Cabría esperar que estas críticas a mi libro se hicieran públicamente. Al no hacerlo, estos dirigentes rehúyen su deber histórico. Pero ese es su problema, no el mío.
- Su silencio es lamentable. Quedan preguntas importantes por responder: ¿Cómo fue posible que, a pesar de su carácter sádico y criminal, Manolo Plata siguiera fungiendo como líder del grupo de exilados del MPD? ¿Cómo es posible que la versión que de estos hechos da Manolo Plata sea compartida por muchos dirigentes del MPD, a pesar de haberse demostrado su falsedad?¿Cómo es posible que a Miriam Pinedo la torturaran, la condenaran y la asesinaran miembros del mismísimo MPD?¿Cuál fue la actitud de la dirigencia del MPD ante estos hechos?¿Por qué esta ha callado, insistentemente, ante las reiteradas acusaciones públicas que sobre estos hechos le hizo la familia Pinedo Mejía en general y Monchín Pinedo en particular? Este silencio le hace un magro servicio a nuestra historia e incluso a ellos mismos: ya se sabe lo que se dice de quienes callan…
- Cuando digo que morir en Bruselas no sirve de nada no digo que militar en la izquierda fuese inútil. Al decirlo, quiero puntualizar el carácter absurdo de las muertes de Pinedo y de Gómez. En cuanto a esta última, debo decir que fue, junto a la de Caamaño, una herida mortal de la que la izquierda no pudo recuperarse. Hugo Hernández Alvarado, el más joven de los presos canjeados comparte la opinión de Tony Raful de que el secuestro de Crowley fue, aunque comprensible, pues se temía por la vida del Moreno, un enorme error, pues, al fin y al cabo, terminó costándole la vida.
Concluyo felicitando al señor Salazar por haber sido el único dirigente que, hasta la fecha, se ha referido a mi obra, la cual, según se ha dicho, posee un innegable valor histórico; afirmando que muchos dirigentes de la izquierda tienen un legítimo derecho de sentirse orgullosos del papel que jugaron; y repitiendo uno de los refranes favoritos de mi madre: “amor no quita conocimiento…
Crítica de Manuel Salazar: CÍRCULO DE IZQUIERDA: UNA RÁPIDA LECTURA AL LIBRO: "MORIR EN BRUSELAS", DE PABLO GÓMEZ BORBÓN (fortymodeste.blogspot.com)
Fuente: Morir en Bruselas: Respuestas a Manuel Salazar | Acento
sábado, 5 de junio de 2021
MOVIMIENTO SOCIAL, PROGRESISMO Y REVOLUCIÓN
El Movimiento Social y el Progresismo, dos espacios que
protagonizan acontecimientos importantes, en la región, que han cambiado el
curso de la historia. El primero, utilizando la calle, sirve para levantar
reivindicaciones, propuestas, demandas y problemas sociales que afecta a la
población; y el segundo, forma de gobierno, dentro del capitalismo, que
concentra su accionar en una justa redistribución de la riqueza, y adecentar el
proceso democrático.
Ante estos fenómenos políticos y sociales, las corrientes
políticas e ideológicas no se quedan con los brazos cruzados. Intentas
controlar e influir en los mismos, para que le sirvan a sus planes tácticos y
estratégicos. De ahí que las izquierdas y la derecha no dejan de estar
presentes.
En la región han tenido que batallar con una oposición firme y diversa. El progresismo tiene connotaciones muy complicadas a la hora de estudiar sus movimientos y resultados. De lo que estamos seguros: es una corriente política positiva que puede acelerar el tránsito democrático.
El progresismo y el movimiento social tienen sus particularidades en función de su país de origen; sus necesidades, limitaciones y ventajas. Deben saber manejar con inteligencia el carácter antiimperialista del proyecto. Y por último, tener mucho cuidado con no confundir a los amigos con los enemigos.
En el capítulo dominicano, el progresismo es débil y muy difuso. El movimiento social, los Estados Unidos lo manejan a su antojo; aunque pierden fuerza, cuando se encuentran de frente con una oposición unitaria. Su presencia e influencias son evidentes. Algunas veces camuflageada, ahora a la franca, con el mayor descaro posible.
El movimiento social y popular no tiene nada de independiente. Aunque se alejan de los partidos políticos, lo hacen para evitar su contaminación y manipulación partidaria visual; causa de su división y extinción.
Estamos claros, los sectores al servicio de los Estados Unidos no tienen nada de progresistas. Su misión es castrar el movimiento social y comunitario, para evitar el control de los revolucionarios y comunistas. Es una pelea, cuerpo a cuerpo.
Son tan inteligentes, como todo imperio, que se adelanta a los acontecimientos, para impedir efectos devastadores a sus intereses. Conjugan muy bien el presente y el futuro, para posicionar sus fichas en posiciones claves en el tablero del ajedrez político.
El “progresismo” dependiente, pro yanquis, descansa su fortaleza en los medios de comunicación, y en la posibilidad de alcanzar funciones públicas. Sus recursos son ilimitados, detrás tienen el poder imperial. No esconden sus posiciones anticomunistas, aunque algunas veces disfrazan el muñeco.
El verdadero progresismo lucha por profundizar el proceso democrático que garantice mejores condiciones de vida y de trabajo; impulsar la producción nacional; incorporar los avances tecnológicos a las técnicas productivas y al diario vivir; combatir la corrupción y la impunidad, y preservar el medio ambiente, evitando su explotación salvaje. La defensa de la soberanía y la independencia, son piezas intocables, si queremos un camino independiente ante el poder destructor del imperialismo.
El gran reto de los grupos revolucionarios y comunistas: impulsar un
progresismo de nuevo tipo que tenga como base un movimiento social y popular saludable, plural, democrático; incorporando a los trabajadores, campesinos y otros sectores; y evitar “narigonearlo” a manera de su estructura partidaria.
viernes, 4 de junio de 2021
UNA RÁPIDA LECTURA AL LIBRO: "MORIR EN BRUSELAS", DE PABLO GÓMEZ BORBÓN
Por Manuel Salazar
jueves, 3 de junio de 2021
ACERCA DE LA TEORIA REVOLUCIONARIA Y EL PROYECTO SOCIALISTA-COMUNISTA EN EL SIGLO XXI
Por Narciso Isa Conde
miércoles, 2 de junio de 2021
"EL SÍNDROME DE LA IDEOTEZ"
Ing. Rafael Matos Féliz
En la visita del Presidente a Barahona, sale una serie de cosas, que vistas desde mi óptica, parecen cocos guindandos.















