jueves, 29 de septiembre de 2022

PARTICIPEMOS EN EL PROCESO ELECTORAL PARA AVANZAR, NO PARA HACER EL RIDÍCULO

Por Francis Santana 


Si no logramos unirnos a tiempo como izquierda e integramos a amplios sectores democráticos del país y a la vez producimos un fuerte sacudimiento en nuestra práctica política; haremos el ridículo en las próximas elecciones del año 2024.

Porque, aunque todos quienes estamos de acuerdo en participar en las referidas elecciones, decimos estar de acuerdo en concurrir a ellas de manera unitaria, ese discurso guarda muy poca correspondencia con el accionar que cada organización manifiesta en materia unitaria para asumir el enorme desafío que representa incursionar en un proceso electoral complejo, exigente y que ya está a la vuelta de la esquina.

Y mientras los partidos de la derecha, que están en el gobierno y los de oposición siguen permanentemente tirados a la calle 'el medio haciendo campaña electoral abierta con sus precandidaturas a la presidencia y a otros niveles electivos, las fuerzas revolucionarias no terminamos de tomar en serio lo que significa incursionar en un proceso en que el partidarismo conservador, no obstante sus desastrosas ejecutorias contra la nación y contra el pueblo, desde el ejercicio del poder, aún conservan recursos y posibilidades r reales para tratar de retener el poder unos, y otros de procurar recuperarlo. 

Los retrasos del campo progresista y de izquierda se expresan de manera asombrosa en el trabajo electoral, en el que se puede afirmar que apenas se han hecho algunos tímidos amagos con un par de precandidaturas a la presidencia de la república, mientras que, en los niveles de distritos municipales, de municipios y congresual, se está durmiendo un sueño eterno en todos los territorios del país.

Sueño que puede convertirse en escalofriante pesadilla, de no terminar de entender a tiempo, que NO DEBEMOS JUGAR A LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL EN BASE AL VOLUNTARISMO.

Como sería también una absoluta incomprensión, sobre la magnitud de los compromisos que hay que asumir para poder alcanzar un posicionamiento representativo y de calidad en la vida nacional, en el curso y posteriormente a las elecciones de 2024, no emprender la participación electoral como la tarea central en el actual momento político y por el contrario, seguir haciendo de todo y en todas partes, promoviendo cosas y cositas puntuales, obviando el tema electoral y dándole largas a la unidad.

La participación en las próximas elecciones constituye un desafío de enormes dimensiones y no es de ninguna manera justificable, que le sigamos dando un rango de quinta categoría a esta gigantesca tarea política.

Participar en el proceso electoral del 2024 y hacerlo unitariamente, no es una simple y rutinaria tarea, porque estamos enfrentando a partidos a los que les favorece ampliamente la correlación de fuerzas respecto a la izquierda y demás sectores democráticos, porque estos cuentan con enormes recursos económicos y de toda índole, porque una parte de la franja de avanzada no está de acuerdo en participar en el proceso electoral (y ese es un ruido que nos afecta) y otros aún no terminan de entender que en nada favorece a nuestros objetivos de alcanzar el poder para poner en marcha profundas reformas y transformaciones democráticas, llegar a determinados acuerdos (aún sean puntuales) con el actual partido de gobierno o con cualquier otro partido neoliberal.

Es decir, que tenemos serios obstáculos para avanzar en la unidad y en la participación electoral. Pero no son insalvables. Podemos vencerlos, si actuamos situando siempre en primeros planos los intereses del pueblo y de la nación.

Sería un grave error, ocultar esa realidad y subestimarla; por el contrario, debemos disponernos a enfrentarla y superarla, armados de una correcta política que nos vincule indisolublemente con las masas en cada una de sus luchas, y de una férrea voluntad y audacia revolucionarias.

Porque si a todas esas limitaciones les sumamos la pasmosa lentitud con la que estamos asumiendo los trabajos unitarios y la débil inserción en el trabajo de tipo electoral, tendríamos que concluir afirmando lamentablemente, QUE SI NO CAMBIAMOS EL RITMO QUE LLEVAMOS EN AMBOS TEMAS, IRÍAMOS DIRECTOS A HACER OTRO RIDÍCULO EN LAS PROXIMAS ELECCIONES DEL 2024, similar a como ya lo hemos hecho en el pasado, consiguiendo lastimeramente menos del 2% de la votación general en varias oportunidades. Esos resultados no podemos permitir que se reediten, de ninguna manera.

Pero aún estamos a tiempo de rectificar y hacer las necesarias correcciones, aunque nunca será inteligente ver transcurrir un tiempo irrecuperable y que no está esperando a que interpretemos adecuadamente, la interesante situación que tenemos por delante, altamente oportuna para avanzar.

No perdamos la oportunidad que se nos presenta hoy, para lograr significativos éxitos a través de la combinación de las luchas populares con la participación electoral, asumida mediante una gran coalición político social en el marco de la más amplia diversidad del campo democrático y de izquierda.

Apostemos a la unidad y a que nos vaya bien en el proceso electoral y mucho más allá, haciendo de nuestras grandes coincidencias, ya identificadas y asumidas, un sólido soporte de la misma.

Atrevámonos a crear un nuevo y esperanzador momento político para el avance sostenido de las posiciones y fuerzas políticas favorables al interés y bienestar de las mayorías y de toda la nación dominicana.

Sería imperdonable, que después de haber acumulado interesantes experiencias en materia de participación electoral, no aprendiéramos las enseñanzas de estas y reeditáramos los mismos desaciertos del pasado.

En la presente coyuntura, disputémosles el poder a la oligarquía y a sus amos extranjeros, trabajando con ahínco junto a las masas populares en todos los escenarios; en todas las luchas sociales y participando en las elecciones del 2024 a todos los niveles.

Superar los actuales retrasos, es enteramente posible.

Que nos vaya bien, también es posible.

¡Apostemos a esto!

Francis Santana

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