miércoles, 21 de diciembre de 2022

Los desafíos de las fuerzas alternativas en el 2023

Por Francis Santana

El año 2023 encuentra a la República Dominica en medio de una situación económica, social y política de pronósticos muy inciertos, pero al mismo tiempo de grandes desafíos y esperanzas para las fuerzas del campo democrático y alternativo.

Incertidumbre frente a la economía por una inflación que ya se encuentra en un 8.2%, azotando los precarios salarios de la clase trabajadora y a amplios sectores de la clase media. 

Una inflación que el gobierno central ha tratado de detener de alguna manera, para impedir un mayor descrédito, mediante una serie de subsidios a determinados productos de consumo masivo como los combustibles, mientras que los grandes empresarios elevan los precios de sus mercancías de manera exorbitante ante la mirada impotente de los organismos reguladores del Estado.

A penas el 15% del presupuesto de la nación estará dedicado a la inversión y el 62% de la producción nacional se dedicará al pago del interés de la deuda externa.

Esos simples datos, si los asociamos a la grave crisis económica mundial, que nos dice que no habrá crecimiento económico  en casi la totalidad de los países y  que esta crisis ha sido profundizada por la guerra en Ucrania, que ha elevado los costos de  los fletes y de todos los productos que  importamos,  provocará  necesariamente serias dificultades económicas que recaerán principalmente sobre la mayoría de dominicanos y dominicanas que subsisten con sueldos y salarios precarios muy por debajo del costo de la canasta familiar y que cada día ven menguarse aceleradamente  asfixiando con mil precariedades a la mayoría de la nación.

La realidad económica de nuestro país para el próximo año es realmente incierta, muy distinta a los datos manipulados del Banco Central en los que aparecemos con un crecimiento económico que más que una realidad, parece un truco de cámara para que le sirva a los planes releccionistas del actual presidente Luis Abinader.

Y es aún más sombrío el próximo año en materia económica para el pueblo trabajador, por las políticas que en esta vertiente viene implementando   el presente gobierno, sirviéndole con la cuchara grande a los sectores oligárquicos a través de una escalada privatizadora bajo el nombre de alianza Público-Privada, postrado ante poderosas empresas extrajeras y mostrándose prácticamente indiferente y reacio frente a las demandas que se exigen en todos los rincones del país.

Otro elemento que pude afectar el desenvolvimiento económico del país es la creciente inestabilidad en Haití, ya que es nuestro segundo socio comercial a nivel internacional.

Esas perspectivas económicas traerán consigo una situación social en la que las acciones masivas de protestas y movilizaciones populares estarán presentes permanentemente en todo el territorio nacional y en los más diversos sectores sociales afectados por la realidad antes descrita.

Es decir, que están dadas las condiciones materiales suficientes para que las luchas sociales que se escenificaron durante el este año 2022 que concluye, puedan alcanzar un mayor nivel de desarrollo si son correctamente conducidas, pues solo así pueden encaminarse hacia un gran auge. Para esto, se requiere una mayor coordinación y unidad sectorial, territorial y nacional de todo o de la parte fundamental del movimiento en lucha y otros sectores que deben ser incorporados gradualmente, precisar mejor el pliego reivindicativo y situar los esfuerzos unitarios por encima de la competencia y el vanguardismo estériles entre las organizaciones políticas revolucionarias.

Ese es el mayor y más importante desafío del movimiento social para el próximo año 2023, en el que las demandas a favor la seguridad social universal sin ARS y sin AFP tienen que ser elevadas y sostenidas con firmeza y audacia hasta estremecer todos los cimientos de la sociedad dominicana para lograr esa importante reivindicación.

La lucha sostenida y creciente en defensa de nuestros recursos naturales, por los derechos de la mujer, contra los abusivos desalojos, contra el alza desproporcionada de los precios de los artículos de consumo masivo, por aumento salarial, empleos dignos, tierra para los campesinos y contra la inseguridad que a diario se vive en todo el país, pudieran ser las principales banderas de la lucha popular, pacífica y masiva que perfectamente se puede desencadenar en todo el país en el 2023.

En el terreno propiamente político, el campo democrático y alternativo tiene enormes desafíos inmediatos.

Lo primero debiera ser procurar la conformación en los primeros meses del año 2023, un Polo o Coalición Democrático y de Izquierda que integre a todas o a la mayoría de las organizaciones de esta naturaleza y que estén de acuerdo para incursionar unitariamente en las elecciones del 2024 con candidaturas comunes a distintos niveles y con una propuesta programática de avanzada y consensuada.

Lo anterior conlleva asumir con urgencia y a tono con los plazos establecidos por las leyes electorales, una cantidad de tareas tales como el padrón electoral de cada partido reconocido por la Junta Central Electoral, crear los comandos unitarios de campaña, definir el Programa de Gobierno Nacional, así como los municipales, de distritos municipales y congresuales.

  Pero, además, hay que arrancar con una profunda promoción de nuestras propuestas en todo el país, atraer a lo mejor de los hombres y mujeres del movimiento social hacia nuestras filas, fortalecer y ampliar la influencia de cada una de las organizaciones integrantes de la unidad y capacitar amplios núcleos de compañeros y compañeras para que sean capaces de promover y defender las políticas definidas.

Y claro, no dejar para último momento la selección de los delegados y delegadas que representarán la unidad en cada mesa electoral, porque quien no esté representado en cada mesa electoral, no tendrá ninguna garantía de que, ni siquiera le cuenten sus votos. 

Para tener una participación electoral exitosa, no solo debemos incursionar en el proceso electoral propiamente dicho. Esta debe ser nuestra tarea central, cierto, pero simultáneamente debemos hacerlo impulsando las distintas jornadas de lucha de nuestro pueblo, porque quien no acompañe al pueblo en sus luchas, en los hechos se descalifica para llamar a ese mismo pueblo para que lo apoye en las urnas. Si no se entiende esto, no se entiende nada. Así de simple.

Por lo que la unidad de las fuerzas y personas democráticas y de izquierda, la participación electoral sin alianza con ningún partido neoliberal esté en el gobierno o en la oposición, y el impulso permanente de las luchas del pueblo, constituyen el triángulo de acción de las fuerzas democráticas y revolucionarias en el presente momento político. En lo político este es nuestro principal desafío para el año 2023 y el 2024.


Francis Santana

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