lunes, 16 de enero de 2023

La tarea principal hoy de la izquierda dominicana

Por Faustino Collado

La tarea No.1 de la izquierda dominicana en este preciso histórico momento es retomar su personalidad, identidad e iniciativa, como proyecto político-social alternativo al actual sistema de explotación y alienación cultural.

Pese a que desde el inicio no tuvimos un solo tronco, sino 3 (PSP-PCD, MPD, 1J4); a que hubo divisiones y subdivisiones; a que sufrimos de indigencia teórica y seguidismo; la izquierda, al menos hasta 1990, tuvo una influencia relativa importante, era reconocida por sus sacrificios y aportes a la libertad y a la lucha social por mejoras comunitarias, sectoriales y generales, su máximo liderazgo era respetado, etc.

Todo eso cambió y se ha reducido a su mínima expresión. Hubo, por supuesto, una causa externa adicional y devastadora: la caída del «socialismo real». Pero, el cambio de táctica de varios grupos, de una táctica revolucionaria a una liberal, que hoy llaman progresista, ha sido muy perjudicial  para la izquierda, hasta que muchos se preguntan, de mala o de buena fe, de si la izquierda hoy existe.

Tres de los grupos principales han contribuido con esa confusión y dispersión identitaria: el Partido de los Trabajadores (PTD), cuya táctica liberal la convirtió en estratégica, aliándose al PRD, luego al PLD, hasta que fue absorbido por la lumpenburguesía de la Fuerza del Pueblo; el Partido Comunista del Trabajo (PCT), con proyectos electorales encabezados por figuras difusas, más su alianza a la burguesía oligarca del PRM en 2016 y 2020; la Fuerza de la Revolución al apoyar en varios procesos electorales el proyecto liberal de Alianza País.

Para que se vea el efecto disolvente de esa táctica liberal en la FR, solo hay que medirlo por el surgimiento de su seno del grupo Gentío, de carácter socioliberal y no de izquierda. A todo esto agréguesele el transfuguismo, el abandono y las renuncias individuales  de muchos de nosotros, que, aunque, en muchos casos, mantuvimos un espíritu y una práctica ética o política de izquierda, nos declaramos independientes, sangrando lo que quedaba.

Espero que se entienda ahora cuando digo que la prioridad ahora es volver a ser, como si fuera volver a nacer.

Esta prioridad, asumida por el Partido de la Unificación Comunista, el Movimiento Político REDES y otras fuerzas del Referente de la Izquierda Dominicana, también compartida en varios aspectos por el Movimiento Patria para Todos, no debe ser confundida con un proyecto electoral coyuntural, aunque la participación electoral puede ser parte de esa prioridad identitaria, siempre que sea un proyecto electoral alternativo y diferenciador programáticamente.

Fíjese que no hablo de un proyecto electoral como un menjunje de izquierdas,  progresistas y otros liberales, mucho menos de un «Espacio electoral progresista», pues, volveríamos a caer en brazos del liberalismo y la socialdemocracia, con su emblema de justicia social y Estado de bienestar, siendo una alternativa al esquema neoliberal, pero que deja intacto el poder burgués, y, por tanto,  moderniza y desarrolla el capitalismo.

No es en torno a eso que debemos reunificarlos. Hablo de un proyecto de izquierda, de carácter patriótico o soberanista, antiimperialista y, por ende, revolucionario, porque desde el inicio se propone hacer transformaciones profundas. Pero, ese proyecto mira hacia el futuro, siendo estratégicamente socialista, aunque para la primera etapa o etapa de ascenso hacia el Estado tiene un programa mínimo de carácter democrático, antiimperialista y revolucionario, dialécticamente relacionado al programa estratégico  general.

El programa estratégico une a los socialistas marxistas, y el programa mínimo democrático revolucionario une a todo el espectro revolucionario, siendo parte de él también los marxistas socialistas. Es este programa democrático revolucionario el que se debe enarbolar en caso de una participación electoral, pues se trata de influir y atraer a los sectores más  conscientes, pero, también, aquellos en que podemos despertar su instinto de clase, para educarlos y más adelante ganarlos para el programa estratégico socialista.

¿No caben los «progresistas» en la parte del proyecto electoral de izquierda? Claro que sí. Estos, como otros sectores descontentos y que cuestionan aspectos del actual estatus quo, del modelo social patriarcal y el sistema de economía especulativa atada a poderes extranjeros, sectores que nosotros preferimos llamarles democráticos, como explicamos ampliamente en nuestro libro «Izquierda y progresismo. Esencia y ambivalencia», entran a apoyar el programa de izquierda de la Revolución Democrática, pero no pueden entrar a condicionar el programa de la izquierda para hacerlo socialdemócrata o socioliberal, y peor, para dirigirlo y representarlo. Esa es nuestra diferencia principal con el «Espacio Progresista», el PCT y otros, con los cuales no descartamos un acercamiento, si  despejan el camino programático y quiénes deben encabezarlo.

La otra duda o confusión que queremos despejar se refiere a que el programa mínimo, que abre paso a profundas transformaciones democráticas en el Estado y la  sociedad, por lo cual se trata de un programa para la Revolución Democrática, no excluye medidas anticapitalistas, para aumentar el peso de la economía social estatal (energía, minería, salud, transporte, etc.) y el peso de la economía popular, cooperativa, asociativa y solidaria en general. Si no se toman esas medidas anticapitalistas o socialistas las fuerzas democráticas y revolucionarias no lograrán predominar en la conducción del Estado y del proceso revolucionario, ya que una parte importante de la economía capitalista seguirá existiendo por un determinado tiempo, algunos de cuyos actores capitalistas son nuestros aliados en esta fase (pequeños y medianos empresarios e incluso burgueses que por el momento, por razones tecnológicas u otras conveniencias no se pueden integrar a la economía social, estatal o solidaria.

Si no se toman esas medidas anticapitalistas la lógica del desarrollo capitalista, de su acumulación y concentración, crea los cuervos que sacarán al pueblo del poder. Por eso, este programa mínimo no es de carácter socialista, pero no excluye las  medidas anticapitalistas. La profundidad y aceleración de estas últimas no pueden ser estimadas, aunque si prefijadas, pues los pasos a dar serán influidos por la correlación de fuerzas, la coyuntura nacional e internacional.

¡Manos a la obra!

Fuente: La tarea principal hoy de la izquierda dominicana – El Desahogo Dominicano (wordpress.com)

Faustino Collado


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