martes, 23 de abril de 2024

El Candado de Julio Disla: ¡Un llanto ukltramarino de aliento y esperanza

 Por Julio Disla

El Candado, como diputado de ultramar, sigue produciendo reacciones sobre la política y la poesía. Esta vez, cedo el espacio de mi artículo semanal, a la reflexión que sigue a esta introducción.

Por Carlos Ruiz

El “Candado de Julio Disla” como metáfora de ultramar lleva consigo un mensaje artístico y subliminal que enaltece y agrega valor estético, ético y moral al sagrado oficio del discurso político.

El deslizamiento inadvertido, subrepticio y poético de la figura metafórica del “Candado” traspasa sigilosamente el blindaje del discurso pragmático tradicional para examinar, explorar e indagar las posibilidades existentes en las esferas insondables, infranqueables e insobornables de las orbitas del alma y el espíritu indagador y ultramarino de los dominicanos en el exterior.

Las orbitas cuánticas del dominicano adolorido de ultramar, donde no hay espejos ni espacio físico para el clientelismo político, la impureza, compra de conciencia, ni la impunidad; ni mucho menos para el engaño, maquillaje y la falsedad.

Orbitas reservadas para la transparencia, autenticidad y verdad. Orbitas de candados, llaves y almas ultramarinas oscilando en torno al péndulo inmaculado y modulador de la paz, armonía y seguridad existencial que solo se alcanza desafiando, explorando y perdiendo el miedo a lo desconocido.

El Candado” emerge como una travesía de riesgos figurativos; que se aventura a rescatar del olvido la esencia poética y romántica de la discursiva política de compromiso. Sin dejar de caer en la tentación necesaria de lo panfletario, Julio Disla no simplemente simboliza en el “Candado” un discurso elaborado con intensidad de matices y cuidados románticos; sino de cuestionamiento crítico y racional a la peste de la impunidad, corrupción política, administrativa, y al carácter excluyente y elitista del Estado dominicano para quien el dominicano de ultramar solo existe como objeto de explotación económica. 

también se observa el desbordamiento de un manantial de esperanza y macro mundo de constelaciones, donde el valor poético del “Candado” trasciende al contaminado micro mundo de la publicidad y al discurso populista, demagógico y propagandístico en boga. 

Este es el grito y gemido acongojado de un alma de Ultramar que adolorida y atormentada por el castigo inmerecido del exilio económico, social y emocional, acepta el desafío de liberar el espíritu humano de la dominicanidad que ha caído enajenado, corrompido y abatido ante la debilidad de carácter, y doblegado por los conflictos existenciales, temores e inseguridades del ser.

En el simbolismo mágico de la metáfora poética del “Candado”, Julio Disla, como “Candado” a Diputado de Ultramar, se levanta con una vista de águila ultramarina para rendirle culto reverente al mundo entero e incorruptible de lo perfecto, estético, ético y moral, única orbita y recinto humano donde el miedo, el caos y la inseguridad pueden cohabitar en armonía, paz y esperanza con las posibilidades subyacentes del ser y de donde puede emanar aliento para curar sus imperfecciones y construir la viabilidad de un futuro reluciente de nuevas alternativas y posibilidades para los de aquí y los de allá. 

Conociendo el compromiso, las fibras morales y valores éticos de Julio Disla, se podría afirmar que su “Candado de Ultramar” se vislumbra como un símbolo hermético de virtudes, seguridad, confianza, firmeza y lealtad; donde el pueblo alcanza libre acceso a la llave de la esperanza para superar las dudas entrando, contactando, escudriñando, examinando y explorando la pureza, nobleza y grandeza de su corazón.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario