sábado, 25 de julio de 2020

¡HENRY SEGARRA ESTÁ VIVO EN EL CORAZÓN DE NUESTRO PUEBLO!


Movimiento Popular Dominicano (MPD)
Marxista-leninista
Fundado el 20 de febrero del 1956.

A 51 años de su desaparición física el 25 de julio del 1969.
Nosotros como revolucionarios en este pleno siglo XXI tenemos la gran responsabilidad política e histórica de elevar los principios de clases frente a la reacción criolla e internacional.
En la actualidad se ha producido un relevo electoral en el interior de las clases dominantes, relevo que puede decirse es la sustitución de un sector por otro. Cambio para que todo siga igual, en conclusión, maquillar el rostro del Estado dominicano en todas sus estructuras de poder.
En esta etapa histórica reiteramos el compromiso político e ideológico con los sectores explotados, de los trabajadores y campesinos dominicanos, al igual con los sectores informales y chiriperos del país.
Recordamos hoy, y siempre a nuestro camarada, Henry Segarra Santos, quien entregara su vida en favor de los sectores mencionados arriba, en particular con el sector campesino de la línea noroeste, en la sección del Pino, Dajabón.
Nuestro querido e inolvidable camarada Henry, conocido a nuestro interior como Santiago, se forjó en la lucha constante de nuestro pueblo. Se destacó en la defensa del local del partido en contra de los paleros trujillistas.
Durante la guerra de abril de 1965 se creció como la espuma, enfrentando a los militares reaccionarios en la batalla del puente Duarte. De ahí en adelante su crecimiento político e ideológico fue sostenido de manera espiral alcanzando su membresía en el Comité Central, junto al gran Otto Morales, Tito Montes, entre otros.
Henry fue muy disciplinado, cumplió al pie de la letra la línea política del partido trazada en el 1969, conocida como la H.G. de ahí en adelante dio cumplimiento a lo trazado por el partido en cuanto al sector campesino. La línea de recuperación de las tierras para quienes la trabajan (los campesinos), le dio seguimiento dentro del campo dominicano.
La reacción balaguerísta y los sectores oligárquicos, entre ellos el sector terrateniente de entonces, no perdonaron al MPD, que le trazaran línea y concientización al campesinado dominicano en todo el territorio nacional. La represión no se hizo esperar en los cuatro puntos cardinales de la nación. Balaguer para contrarrestar esa política del MPD, decreta la reforma agraria, político esta que degeneró en lo que es el odioso sistema económico del neoliberalismo. Orden este que ha cercenado nuestra producción agrícola en todo el territorio nacional.
A Henry Segarra Santos, lo desaparecen los enemigos del pueblo, encabezados por el criminal Almonte Mayer, el azote asesino de Chicho Ventura y el chivato de baja estofa conocido como Rafael Belliard.
Nuestra organización marxista¬-leninista, quiere exhortarle a la juventud, al pueblo dominicano y sus sectores oprimidos a no dejarse engañar por las promesas de la oligarquía del PRM y la nueva agenda del imperialismo a implementar en la sociedad dominicana desde el gobierno y los demás órganos del poder.
Entendemos que, el mejor homenaje que les haremos a nuestro Henry Segarra y a todos los hombres y mujeres del pueblo caído y sacrificado en pro de la libertad económica, política, social y cultural, sería impulsar la línea revolucionaria en el sentido radical en contra de todo este putrefacto sistema capitalista dominicano.
¡¡Julio: mes de Otto Morales y los mártires emepedeístas!!
¡¡Henry Segarra es el sendero que alumbra al campesinado pobre!!
¡¡Que renazca poderosa la lucha del campesinado!!
¡¡El sacrificio de nuestro mártir, no ha sido en vano!!
¡¡El partido de Pablo Martínez, El Moreno y El Men Presente!!
Comité Político del Comité Central.
Santo Domingo, R.D., 24 de julio del 2020.







jueves, 23 de julio de 2020

VENEZUELA PARA LOS VENEZOLANOS


Por: Manuel Salazar


Militando en una posición de principios.
Si el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha alentado de manera sistemática el derrocamiento de gobiernos en Venezuela, es porque le interesa dominar las riquezas de ese país. Lo demás es puro cuento.
Desde que se hizo imperialismo, y convirtió su república en una fachada al servicio de sus monopolios, la clase dominante de los Estados Unidos de Norteamérica ha puesto principal interés en apropiarse de las riquezas de los países que a ese propósito supone que debe dominar.
Nunca ha sido de su interés la democracia ni los derechos humanos, como ha quedado claro en la historia del pueblo dominicano y la de otros, y en este momento la del venezolano.
El golpismo que alienta hoy en Venezuela, no es actitud de ahora; ni es siquiera exclusivo contra el chavismo. Es práctica vieja y conocida.
Para no ir muy lejos atrás en la historia venezolana, baste destacar el golpe de Estado del general Juan Vicente Gómez contra el gobierno legítimo y legal de Don Cipriano Castro en 1908.
Este gobierno, para nada de izquierda; pero si defensor de los recursos naturales y partidario de un rumbo centrado en los intereses nacionales, fue derrocado porque plantó cara a las políticas colonialistas de los gringos, especialmente las impulsadas por el presidente Theodore Roosevelt.
De hecho, llevó a los tribunales a varias empresas de los Estados Unidos y otros países desarrollados, que contrariaban los intereses de Venezuela.
Entre 1902 y 1908, tuvo que enfrentar guerras civiles alentadas por los gringos; además de bloqueos marítimos y varias conspiraciones en el mismo palacio de gobierno.
Fue derrocado como se ha dicho más atrás, por el general Juan Vicente Gómez, quien una vez tomó las riendas del poder, comenzó a hacer todo lo conveniente a los intereses gringos. La causa del golpe de Estado quedó clara en poco tiempo.
Bajo esta dictadura, que duró casi 30 años, alentada por los gringos, hay que subrayarlo una y otra vez, Venezuela entregó su petróleo a multinacionales extranjeras; se convirtió en un país dependiente de la renta petrolera, aún y cuando disponía de otros enormes recursos mineros y agropecuarios para un desarrollo multilateral.
Ahí comenzó Venezuela a perder soberanía autoalimentaría, porque lo que había comenzado a hacer el gobierno de Don Cipriano Castro en materia de desarrollo agropecuario, fue revertido por la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Aquel golpe, fue una versión trágica de la historia que los gringos han querido escribir para Venezuela. Misma que quisieron en el 2002 con el frustrado golpe de Estado al gobierno del Comandante Chávez, y el llamado "golpe petrolero" del 2003.
Hoy, estamos frente a una versión cómica de ese interés. El gobierno gringo, con un tal Juan Guaidó como títere, que se ha autoproclamado presidente, vuelve otra vez a sus andanzas golpistas amparado en el discurso manido de ”defender la democracia".
Pero en realidad, le interesa los yacimientos de petróleo, gas, oro, diamante, cortan y otros recursos abundantes en Venezuela; como les interesó cuando derribaron en 1908 al gobierno de Don Ciprian Castro, que no era para nada de izquierda.
Por encima de cualquier otra consideración, en Venezuela se juega el derecho a la autodeterminación de su pueblo.
El pueblo dominicano, ni nadie que se considere así sea mínimamente demócrata o patriota, puede ser indiferente, y mucho menos cómplice, con la intentona golpista que desarrolla en ese país. Porque nuestro pueblo también ha sido víctima de un golpe de Estado como el perpetrado al gobierno del profesor Bosch en 1963 y de la intervención militar norteamericana el 28 de abril de 1965, los cuales cambiaron el rumbo de progreso, democracia y justicia social que quisimos los dominicanos.
Venezuela y sus recursos, para los venezolanos. Ellos, libres de injerencias norteamericanas o de cualquier otro gobierno, son los que deben decidir su destino.




CONVERSIÓN PUNTA CATALINA

Por: Enrique de León



El Concejo Municipal de Baní aprobó la elaboración de una resolución en la cual se demandará la conversión a gas natural de las plantas de carbón de Punta Catalina como la única solución a la gran contaminación que estas unidades producen, afectando a las comunidades aledañas.
Monseñor Víctor Masalles fue el primero en tomar la palabra para pedirles a los regidores que protejan a la población de la grave contaminación de las plantas, especialmente de las 400 mil toneladas de cenizas tóxicas que generan al año y que son arrojadas a la intemperie.
El prelado señaló que el primer deber de las autoridades es proteger la salud y la vida de las y los banilejos amenazadas por la contaminación del carbón mineral.
En los últimos años, científicos y expertos del país, de Puerto Rico, Colombia, Italia y los EUA han disertado en Baní en diferentes ocasiones para alertar sobre los impactos negativos de la combustión del carbón mineral y sobre las posibilidades y conveniencias de convertir a Punta Catalina a gas natural.
Punta Catalina debe convertirse a gas natural para reducir la gran cantidad de dióxido de carbono que emite a menos de la mitad, para eliminar la contaminación que provoca la quema de carbón mineral, para garantizar que estas plantas tengan una vida útil más larga y para cumplir la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo No. 1-12, que ordena la descarbonización de la generación eléctrica y de la economía nación.
En una matriz eléctrica como la dominicana, en la cual más de la mitad de la electricidad es producida por carbón mineral, es imposible incorporar de forma masiva las energías renovables, a causa de que las plantas de carbón poseen un lento encendido y apagado que impide combinar con estas unidades el aporte de las fuentes solares y eólicas, lo que no ocurriría con el gas natural.
El costo de la conversión a gas natural de Punta Catalina oscilaría entre 300 y 485 millones de dólares, integrados por cien millones de dólares para la construcción de un gasoducto desde Los Mina, en el municipio Santo Domingo Este, hasta Punta Catalina, con un costo de alrededor de 100 millones de dólares, y el reequipamiento de estas unidades con un costo entre 200 y 385 millones de dólares. Esa inversión estaría compensada porque la conversión ahorraría daños de alrededor de 4 mil millones al año asociado a la salud y al clima que causaría el carbón mineral en Punta Catalina.




miércoles, 22 de julio de 2020

QUÉ HACER, CÓMO HACERLO


Por: César Pérez
El nuevo gobierno surge en el contexto la pandemia más devastadora, desde el punto de vista económico y sanitario que jamás haya existido, conjugado con el llamado fin del ciclo de los gobiernos progresistas en esta región, lo cual plantea una casi total refundación del país.
 En tal circunstancia, son de suma importancia la selección de un tren administrativo plenamente solvente y eficiente, además de una justicia independiente. Pero eso es insuficiente para producir un cambio, porque el deterioro de esta sociedad no sólo es político, sino social. Por lo cual, la articulación de sujetos político/sociales es imprescindible, básicamente de aquellos que hicieron posible este nuevo régimen.
El éxito o fracaso de cualquier proyecto de cambio reside en la capacidad de sus gestores de incorporar a la población a dicho proceso.
 Sin embargo, esa incorporación no debe confundirse con cooptación de individuos, ni mucho menos de las organizaciones de la sociedad civil, porque tan pronto comete el error de integrarlas a la lógica/estructura del proyecto, limita el pluralismo que es el pivote fundamental de la política en todo proceso con pretensiones de regeneración y democratización de una sociedad casi totalmente fracturada por un régimen, como el que afortunadamente está finalizando.
Nadie, con un mínimo de sentido de la política, puede pensar que el final de los gobiernos del PLD y su partido, constituye el fin de la política, el fin de las grandes contradicciones y de las exclusiones sociales y de clases presentes en la sociedad dominicana. Además, esas contradicciones y exclusiones vienen de lejos, no sólo atribuibles a ese partido/gobierno. Tener conciencia de esta circunstancia, al tiempo de actuar en consecuencia, es fundamental para que aquellas fuerzas político/social que hicieron posible la caída del antiguo régimen, jueguen un rol determinante en el nuevo proceso. De ese modo apuntalarían lo ya logrado y se fortalecerían como fuerzas.
Su acción deberá dirigirse contra las causas determinantes del estado de pobreza, marginalidad y falta de oportunidad para una vida mejor de la mayoría del pueblo dominicano. El nuevo gobierno deberá ser eficiente, pero esencialmente eficaz si enfrenta resueltamente las causas de la pobreza y nuestro bajo índice de desarrollo humano. Su futuro, y el de las fuerzas que lo apoyan, dependerá del éxito o fracaso de la lucha en el territorio en general y en los espacios urbanos en particular, para mejorar los servicios básicos, por gobiernos locales eficientes y transparentes, la laicidad del Estado, control migratorio, pero terminando la apatridia, apoyo a los pequeños y medianos sectores productivos, limite los impenitentes poderes fácticos y la voracidad del gran capital nacional e internacional, etc.
En la lucha por estas cuestiones, y en su éxito, está la posibilidad de la rentabilización de la apuesta por la coalición ahora el poder, hecha por los partidos, tanto del grande como de los pequeños. Si estos últimos lo aprovechan sólo para acomodarse en puestos en el Congreso y en el Parlacen, estarán cavando sus tumbas, porque difícilmente se les presentará otra ocasión como la presente. Por experiencia, los gobiernos progresistas o que se presentan como tales, son embestidos furiosamente por los sectores conservadores cuando se toman medidas que afectan sus intereses y los medios de comunicación son su principal instrumento. Cómo enfrentar ese potencial factor y los efectos de la pandemia y cómo hacerlo, constituye el gran reto del nuevo régimen y de las fuerzas que lo apoyan.
En la presente coyuntura, lo determinante es cómo se procesan las contradicciones entre las fuerzas políticas emergentes y las del antiguo régimen, sino también entre el nuevo régimen y los intereses económicos y de los poderes fácticos que en gran medida configuraban del anterior. Esa es la cuestión, por lo tanto, es imperativo dejar a un lado el tremendismo verbal que muchas veces impide ver los matices o peor, hacer de un matiz la esencia de una cuestión. 
Uno o dos nombramientos que puedan calificarse de infeliz, de malo o bueno, no determina automáticamente la tendencia futura de un nuevo régimen ni la posición a tomarse frente a este régimen.
Lo determinante es la inteligencia para actuar y pensar políticamente para, en todos los escenarios, impulsar un cambio que última instancia, a breve y largo plazo, marcará el destino de este país y de las fuerzas políticas dentro o fuera del gobierno entrante, además de aquellas, las desplazadas, que le estarán en contra.



YA EL PUEBLO SACÓ AL PLD DEL PODER. ¿QUÉ HACER AHORA?

 Por: Francis Santana
Las fuerzas, sectores y personas que integramos el campo popular, progresista y revolucionario, nos encontramos frente a un momento delicado y complejo, que debe ser abordado con mucho tacto e inteligencia política.
Las mayorías nacionales que echaron al PLD del poder abrigan esperanzas de que el nuevo gobierno producirá algunos cambios prometidos y otros exigidos durante décadas por el pueblo.
Tenemos que acompañar a ese pueblo a exigir que sean atendidas sus principales demandas de: cárcel para los corruptos y recuperación de los recursos robados, libertad sindical para la clase obrera, respeto y protección de nuestros recursos naturales, equidad de género, seguridad social universal, reforma agraria a profundidad a favor del bienestar de los hombres y mujeres del campo y de la soberanía alimentaria.
El pliego reivindicativo de esas luchas necesariamente tiene que incluir que se garantice la seguridad ciudadana, se enfrente con responsabilidad el narcotráfico y se respeten plenamente los derechos humanos, así como un amplio apoyo a los micro, pequeños y medianos empresarios.
De manera similar hay que levantar las banderas en defensa de elevar la calidad de la educación pública, empleos y salarios descendentes y por una mejoría sustancial de los servicios de agua, energía eléctrica, carreteras y caminos vecinales entre otras demandas sentidas por distintas comunidades urbanas y rurales.
Aunque estamos plenamente seguros de que un gobierno neoliberal como el próximo a instalarse, no llegará al poder en función de defender los intereses de los sectores que históricamente han sido pisoteados y marginados por las clases reaccionarias nativas y por la opresión extranjera; debemos estar suficientemente claros que nuestro pueblo solo puede comprender esto en medio de la lucha y conociendo de verdad al gobierno del PRM, más por sus ejecutorias, que por sus promesas de campaña.
Por eso, acompañar al pueblo en las próximas y seguras luchas en campos, plazas, fábricas y barrios constituye una cuestión determinante
para que las fuerzas del campo popular vayamos desarrollando músculos con las masas movilizadas, construyendo un liderazgo respetable al fragor de la lucha a la vez que vamos disipando ascendentemente las falsas esperanzas del pueblo en un gobierno que en nada representará sus intereses, sino los interés de la oligarquía criolla y del imperialismo de los EEUU.
Simultáneamente a ese imprescindible acompañamiento al pueblo en sus luchas, debemos procurar construir la más amplia y robusta unidad y coordinación de las organizaciones populares en los territorios, sectores y a nivel nacional para darle la capacidad y la contundencia que requiere toda lucha para ser victoriosa.
Además, estas jornadas deben tener un horizonte que trascienda lo meramente reivindicativo y por lo tanto estar guiadas por una política y una clara visión de poder por parte de las fuerzas progresistas y democráticas de la nación.
La lucha no puede ser por simples migajas, ni por algunos puestos en el congreso o en los ayuntamientos, no debe ser tampoco solo por el pan y por la tierra; tiene que conducir a las mayorías hacia la construcción del verdadero poder del pueblo. De lo contrario no pasaríamos de ser miserables remendones del actual sistema de explotación y de muerte.
Y demás está repetir, que sin una sólida unidad del campo popular y revolucionario, (sin situarse en ningún caso a la cola de las clases dominantes) será posible convertirnos en un poderoso y portentoso bloque de fuerzas progresistas y revolucionarias con reales posibilidades de alcanzar y construir el poder político.
Es más que evidente que son extraordinarios nuestros desafíos en la presente coyuntura, aún más en estos momentos de pandemia e incertidumbre; pero tenemos que atrevernos a avanzar con audacia aún en medio de la tempestad, armados del temple y del optimismo que siempre ha caracterizado a todos los revolucionarios verdaderos, de que podemos vencer...y de que venceremos.



martes, 21 de julio de 2020

CINCO MITOS


Por: Narciso Isa Conde


El primero: que las elecciones iban “sí o sí” garantizando las medidas sanitarias que impedirían grandes riesgos para la salud colectiva. Eso sería como ir en coche a comprar a los supermercados.
Sin embargo, hechos y resultados muestran una campaña, una concurrencia a las urnas y unas celebraciones, más que contagiosas. Todos motivos previsibles de un rebrote de la pandemia con ribetes trágicos.
El segundo: que estaban dadas las condiciones para una re-apertura económica, la cual entrando a la segunda etapa se infectó y se desplomó, y no ha vuelto a levantar cabeza; sumando otro ingrediente funesto a este trágico repunte de la COVID 19.
El tercero: que el candidato presidencial triunfante, Luis Abinader, co-responsable de este drama sanitario y esta profundización de catástrofe económica, a causa del aporte del PRM a la reproducción del electoralismo clientelista tradicional y su subordinación a los intereses empresariales del CONEP, se considera y se proclama como “presidente de todos/as los/as dominicanos/as”.
Los hechos: un Gobierno con un Poder Ejecutivo integrado por un presidente empresario y una empresaria oligárquica, un Ministro de de la Presidencia del Grupo Vicini, ex -presidente del CONEP; un Ministro Administrativo empresario y político, un Canciller Made in Usa, un Ministro de Defensa pactado con Hipólito Mejía, un Ministro de Hacienda al que no le duele el pueblo empobrecido, y la ratificación del sempiterno Gobernador del Banco Central al servicio de la macroeconomía fondomonetarista.
El CONEP, la PUCAMAIMA y el poder imperial están de recitas ¡Un presidente de todos los de arriba!
El cuarto: el mito de una próxima gestión transparente. Nunca el capitalismo ha sido transparente. La partidocracia tampoco. Menos en esta fase de gansterización del gran capital y su “clase política”, ambos sustentados en una Constitución y unas leyes, incluidas la electoral y de partidos, que sirven de base a la impunidad de los de arriba; presente además la actual Suprema y otras Cortes, que ni son altas ni son Cortes.
En contextos así languidecen los DEPRECO, PEPCA y Comisiones de Éticas, aun encabezados por gente honestas; y se empantanan decisiones de procuradores y fiscales serios e independientes, entrampadas entre una Policía corrupta y jueces venales.
El quinto: el mito del Banco Mundial-FMI -avalado antes y desmentido ahora por la CEPAL- anunciando junto al gobierno derrotado, que por su “robustez” la economía dominicana no iba a decrecer, sino a quedarse solo en 0%. El reciente informe de la propia CEPAL anuncia un decrecimiento del -5%. Y es probable que resulte peor, dada la fragilidad del sistema. (19-07-2020, SANTO DOMINGO)



ALERTAR EL CAMBIO DESDE LA OPOSICIÓN


Por: José E. Oviedo Landestoy (El Gordo Oviedo)
La política como expresión de los intereses y las aspiraciones de los distintos actores y sujetos que están presentes en una sociedad orienta y administra las distintas modalidades y formas de lucha que adquieren los conflictos de intereses o los intereses encontrados tanto bajo los regímenes de naturaleza dictatorial o autoritario, así como en los de carácter republicano, democrático y constitucional.
El pasado 5 de julio, la voluntad popular le otorgó, en las urnas, una significativa victoria electoral al candidato Luis Abinader Corona, al Partido Revolucionario Moderno y a la coalición política-social del gobierno del cambio. A partir del 16 de agosto, el Partido de la Liberación Dominicana sale del poder y del gobierno que ejerció por 16 años consecutivos, y asume el mando de la nación, el Partido Revolucionario Moderno, poniéndole fin a más de 30 años en la oposición.
Los resultados de las votaciones y el escrutinio de las congresionales y presidenciales del 5 de julio, nos colocan frente al siguiente escenario: el Partido Revolucionario Moderno (PRM) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) se confirman como las únicas dos opciones mayoritarias, los representantes del bipartidismo del siglo XXI y las fuerzas principales y líderes del gobierno y la oposición.
El Partido Reformista Social Cristiano (PRSC) y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD), que desde el 1966 hasta el 1996, corporizaron el bipartidismo del siglo XX, al tener la preeminencia política, en todo ese período, quedan reducidos a la condición de partidos minoritarios, con menos de un 2% de los votos y con escasas oportunidades y opciones para modificar o superar esos resultados.
La Fuerza del Pueblo (FP) contando con el liderazgo y la candidatura presidencial del Dr. Leonel Fernández, tres veces presidente constitucional de la República Dominicana, y, por casi 20 años, presidente del Partido de la Liberación Dominicana, habiendo adquirido la franquicia electoral del disuelto Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD) y teniendo el respaldo de la coalición electoral “Juntos Podemos” y el PRSC, no logró (con sus votos y cargos electos) emerger como tercera vía u opción electoral, quedando muy por debajo de sus expectativas.
Alianza País y su candidato y líder, Guillermo Moreno, en su cuarta postulación presidencial, aunque alcanzó, por vía propia, un Diputado en la Circunscripción #1, del Distrito Nacional y un Diputado Nacional, vía el acuerdo parcial con el PRM, tuvo un retroceso importante en su votación nacional, que incluso pone en riesgo el mantenimiento de su personería jurídica electoral.
Para completar el cuadro, que nos dejan los resultados del 5 de julio, llamo la atención sobre tres elementos:
1ero. Una abstención récord, que alcanzó un 45%, lo que representa un incremento de un 15% de la registrada en las elecciones del 2012 y el 2016.
2do. El protagonismo social y político-electoral de las distintas fracciones o capas de la clase media, en particular de su segmento más alto, en término socio-económico y más ilustrado, en términos educativos y culturales.
3ero. La inclusión, a nivel de los distintos poderes públicos, de un contingente de jóvenes y jóvenes adultos (hombres y mujeres) que, independientemente de su postulación o identificación con tal o cual partido, representa generacionalmente una bocanada de aire fresco y de renovación en el sistema de representación nacional.
Las circunstancias en que accede al gobierno el presidente electo, Luis Abinader, el Partido Revolucionario Moderno y aliados, están signadas por el desarrollo y la expansión de una emergencia sanitaria planetaria, a causa del Covid-19, con consecuencias de máximo riesgo para la salud y la vida de los ciudadanos y las ciudadanas, y con un terrible impacto negativo sobre la economía del país y las condiciones de vida y de trabajo de los sectores más vulnerables de nuestra sociedad.
Esa realidad aconseja que desde el gobierno, que regirá los destinos de la nación, a partir del 16 de agosto, se priorice la preservación de la salud y la vida de los dominicanos y las dominicanas, y se ponga en marcha un programa de reactivación de la economía, que coloque en primer lugar la protección y ampliación de los derechos consignados en la Constitución y en las leyes, a favor de quienes son más y tienen menos.
Desde la oposición, a su vez, tenemos que alentar el cambio, al proponer políticas públicas, iniciativas políticas y medidas administrativas que contribuyan a una gobernabilidad con MÁS DEMOCRACIA, MÁS BIENESTAR Y MÁS SOBERANÍA.
Gobierno y oposición al reconocer que el conflicto y la confrontación, el diálogo, el entendimiento y la cooperación son inherentes al ejercicio dela política, y desde las responsabilidades que nos ha asignado la voluntad popular en las urnas, debemos procurar: “Darle lo mejor a todos y evitarle, a la mayoría, lo peor, también”.
¡Manos a la obra, a trabajar, que el Cambio Va!