domingo, 26 de julio de 2020

FÉLIX TEJEDA SE QUEDA PARA SIEMPRE


Por: Narciso Isa Conde
Su correo electrónico se iniciaba así. Félix tenía una vena poética y gran sentido del humor que siempre reflejaba en su hablar y su escribir. Sus ocurrencias le ponían la cara alegre a cualquier “sangrú”. Todos/as celebrábamos y admirábamos su manera de enfrentar las controversias en la relaciones humanas y en la militancia revolucionaria, siempre con tranquilidad de espíritu y con sonrisas en los labios.
Ese divino tesoro se lo llevó el pasado miércoles de esta vida terrenal la pandemia inducida que azota al mundo, el virus de dudoso origen que impacta desgarradoramente esta sociedad plagada de injusticias e iniquidades.
Yo lo conocí a principio de 1990 cuando construimos Fuerza de la Revolución-FR y participaba en el Colectivo de Organizaciones Populares, y más tarde fortalecimos hermandad y camaradería en el Movimiento Caamañista-MC, del cual fue miembro de su Coordinación Nacional y director del periódico Tiro al Blanco.
Un ser bondadoso, solidario, talentoso… Un animador cultural y maestro de ceremonia de fina inteligencia. Con un humor lleno de picardía y sabiduría popular. Con un inmenso amor por la poesía, las artes y la buena canción, sin presumir de poeta o intelectual, aunque ciertamente lo era de verdad.
Valiente, sin alardear de guerrero. Protagonista de múltiples y variados combates por la libertad y la justicia. Siempre inclinado a vivir la cotidianidad del pueblo explotado y excluido. Siempre vinculado a los esfuerzos de organización comunitaria y lucha popular. Sabana Perdida, el barrio donde residía, supo de sus desvelos en defensa de sus humildes moradores. El Colectivo Caracol tras la huellas de Caamaño, también.
Cultor del amor y la amistad consecuente, padre e hijo ejemplar, supo granjearse un cariño especial en todos los entornos de su militancia por el socialismo y en su vida en pareja, familia y sociedad. Un gordito que emanaba humanidad. Tierno como las flores y firme como el acero.
Duele su desgarradora muerte en “soledad sanitaria”. Duele su entierro cruelmente condicionado por el estado de pandemia. Pero al menos Félix tiene muchos y muchas que le escriban, no como el coronel de García Márquez. No como los 30 seres humanos que fallecieron el mismo día de su muerte a causa del advertido genocidio generado por unas elecciones irresponsables y una apertura económica pésimamente manejada.
Es la diferencia entre los soldados conocidos por su impacto en la sociedad y los desconocidos por su marginalidad. Diferencia injusta, enraizada en la condición de clase y diferentes roles sociales y políticos. Félix, tesoro humano, manantial de amor, bondad y compromiso revolucionario, nos acompañará siempre.



sábado, 25 de julio de 2020

ANDAR POR EL MISMO CAMINO EQUIVOCADO




Proponerse la revolución, es concebir una obra grande a la que hay que agregar peldaños cada día, a sabiendas de que cada uno de estos puede ser diferente, fácil o difícil¹. Manuel Salazar.

A la población y sus fuerzas motrices, se le organiza alrededor de sus más sentidas necesidades; aquellas imprescindibles para vivir y trabajar. Se crea conciencia de las mismas, endureciendo su fortaleza política e ideológica que le permita resistir y luchar contra las embestidas de sus opresores.

Es un proceso de lo pequeño a lo grande, con paciencia y sin sobrepasarse. Ir al compás del tiempo, no muy rápido ni muy lento, con planes específicos que permitan crear y elevar la conciencia política, y el nivel de organización de la población, del pueblo trabajador.

Cada vez que observo levantar consignas y objetivos estratégicos que ameritan un escenario muy distintos a los que se vive, en el momento, compruebo que no se ha avanzado lo suficiente para entender las diferencias entre estrategia, táctica, coyunturas, y, sus movimientos permanentes.

Las recientes elecciones celebradas han servido, como un laboratorio político social, para poner en práctica las enseñanzas que arroja un movimiento electoral coyuntural que derrotó a un blanco común y circunstancial. El manejo de las eventualidades fueron correctas, ya que se limitaron en aprovechar las fuerzas, anhelo vehemente de la gente, necesarias y golpear con contundencia al objetivo principal.

En el proceso electoral se fue puntual, claro y con objetivos alcanzables. Sin inventos algunos. En ningún momento se pensó, ni por asomo, que los nuevos gobernantes eran revolucionarios, comunistas. 

Todavía no se comprende, entiende, el término aprovechar el momento. En política como en la guerra se estudia el terreno minuciosamente para ganar espacio y tiempo, lo que significa descomponer el fenómeno, analizarlo por partes y buscar el imán que unan las partículas y conseguir su unidad monolítica. Ese imán son sus necesidades más sentidas.

Las consignas son las síntesis del momento para organizar y movilizar a la población hacia sus objetivos inmediatos. Tienen que corresponder a una fase estratégica directamente ligada a la realidad. Los pasos tácticos y coyunturales aplicados, nos llevan a esas supremas metas; pero van por etapas, de acuerdo con el grado de conciencia y organización de la gente.

La historia de la humanidad ha demostrado que los pueblos se movilizan levantando sus necesidades inmediatas, de acuerdo con las habilidades y destrezas de sus líderes y dirigentes. El inolvidable Fidel Castro guio una revolución triunfante y en ningún momento se declaró anti capitalista, anti imperialista ni comunista. Lo mismo podemos decir del Tío Ho Chi Minh en Vietnam; pero también, Mao Tse Tung cuando se enfrentó a la invasión militar japonesa.

“Poner el oído en el corazón del pueblo”, fue un lema muy popular. Ahora bien, no confundan y lo pongan en el pecho de un camarada, compañero, es en el mismo centro del alma de la población. Solo así podemos observar y recopilar lo que la gente necesita para mejorar, con la lucha, sus condiciones materiales de existencia.

¹ Salazar Manuel. Revolución y Análisis de Coyuntura. Santo Domingo, RD, 2018. Cap. La revolución es una cuestión concreta. Pag. 7.



¡HENRY SEGARRA ESTÁ VIVO EN EL CORAZÓN DE NUESTRO PUEBLO!


Movimiento Popular Dominicano (MPD)
Marxista-leninista
Fundado el 20 de febrero del 1956.

A 51 años de su desaparición física el 25 de julio del 1969.
Nosotros como revolucionarios en este pleno siglo XXI tenemos la gran responsabilidad política e histórica de elevar los principios de clases frente a la reacción criolla e internacional.
En la actualidad se ha producido un relevo electoral en el interior de las clases dominantes, relevo que puede decirse es la sustitución de un sector por otro. Cambio para que todo siga igual, en conclusión, maquillar el rostro del Estado dominicano en todas sus estructuras de poder.
En esta etapa histórica reiteramos el compromiso político e ideológico con los sectores explotados, de los trabajadores y campesinos dominicanos, al igual con los sectores informales y chiriperos del país.
Recordamos hoy, y siempre a nuestro camarada, Henry Segarra Santos, quien entregara su vida en favor de los sectores mencionados arriba, en particular con el sector campesino de la línea noroeste, en la sección del Pino, Dajabón.
Nuestro querido e inolvidable camarada Henry, conocido a nuestro interior como Santiago, se forjó en la lucha constante de nuestro pueblo. Se destacó en la defensa del local del partido en contra de los paleros trujillistas.
Durante la guerra de abril de 1965 se creció como la espuma, enfrentando a los militares reaccionarios en la batalla del puente Duarte. De ahí en adelante su crecimiento político e ideológico fue sostenido de manera espiral alcanzando su membresía en el Comité Central, junto al gran Otto Morales, Tito Montes, entre otros.
Henry fue muy disciplinado, cumplió al pie de la letra la línea política del partido trazada en el 1969, conocida como la H.G. de ahí en adelante dio cumplimiento a lo trazado por el partido en cuanto al sector campesino. La línea de recuperación de las tierras para quienes la trabajan (los campesinos), le dio seguimiento dentro del campo dominicano.
La reacción balaguerísta y los sectores oligárquicos, entre ellos el sector terrateniente de entonces, no perdonaron al MPD, que le trazaran línea y concientización al campesinado dominicano en todo el territorio nacional. La represión no se hizo esperar en los cuatro puntos cardinales de la nación. Balaguer para contrarrestar esa política del MPD, decreta la reforma agraria, político esta que degeneró en lo que es el odioso sistema económico del neoliberalismo. Orden este que ha cercenado nuestra producción agrícola en todo el territorio nacional.
A Henry Segarra Santos, lo desaparecen los enemigos del pueblo, encabezados por el criminal Almonte Mayer, el azote asesino de Chicho Ventura y el chivato de baja estofa conocido como Rafael Belliard.
Nuestra organización marxista¬-leninista, quiere exhortarle a la juventud, al pueblo dominicano y sus sectores oprimidos a no dejarse engañar por las promesas de la oligarquía del PRM y la nueva agenda del imperialismo a implementar en la sociedad dominicana desde el gobierno y los demás órganos del poder.
Entendemos que, el mejor homenaje que les haremos a nuestro Henry Segarra y a todos los hombres y mujeres del pueblo caído y sacrificado en pro de la libertad económica, política, social y cultural, sería impulsar la línea revolucionaria en el sentido radical en contra de todo este putrefacto sistema capitalista dominicano.
¡¡Julio: mes de Otto Morales y los mártires emepedeístas!!
¡¡Henry Segarra es el sendero que alumbra al campesinado pobre!!
¡¡Que renazca poderosa la lucha del campesinado!!
¡¡El sacrificio de nuestro mártir, no ha sido en vano!!
¡¡El partido de Pablo Martínez, El Moreno y El Men Presente!!
Comité Político del Comité Central.
Santo Domingo, R.D., 24 de julio del 2020.







jueves, 23 de julio de 2020

VENEZUELA PARA LOS VENEZOLANOS


Por: Manuel Salazar


Militando en una posición de principios.
Si el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica ha alentado de manera sistemática el derrocamiento de gobiernos en Venezuela, es porque le interesa dominar las riquezas de ese país. Lo demás es puro cuento.
Desde que se hizo imperialismo, y convirtió su república en una fachada al servicio de sus monopolios, la clase dominante de los Estados Unidos de Norteamérica ha puesto principal interés en apropiarse de las riquezas de los países que a ese propósito supone que debe dominar.
Nunca ha sido de su interés la democracia ni los derechos humanos, como ha quedado claro en la historia del pueblo dominicano y la de otros, y en este momento la del venezolano.
El golpismo que alienta hoy en Venezuela, no es actitud de ahora; ni es siquiera exclusivo contra el chavismo. Es práctica vieja y conocida.
Para no ir muy lejos atrás en la historia venezolana, baste destacar el golpe de Estado del general Juan Vicente Gómez contra el gobierno legítimo y legal de Don Cipriano Castro en 1908.
Este gobierno, para nada de izquierda; pero si defensor de los recursos naturales y partidario de un rumbo centrado en los intereses nacionales, fue derrocado porque plantó cara a las políticas colonialistas de los gringos, especialmente las impulsadas por el presidente Theodore Roosevelt.
De hecho, llevó a los tribunales a varias empresas de los Estados Unidos y otros países desarrollados, que contrariaban los intereses de Venezuela.
Entre 1902 y 1908, tuvo que enfrentar guerras civiles alentadas por los gringos; además de bloqueos marítimos y varias conspiraciones en el mismo palacio de gobierno.
Fue derrocado como se ha dicho más atrás, por el general Juan Vicente Gómez, quien una vez tomó las riendas del poder, comenzó a hacer todo lo conveniente a los intereses gringos. La causa del golpe de Estado quedó clara en poco tiempo.
Bajo esta dictadura, que duró casi 30 años, alentada por los gringos, hay que subrayarlo una y otra vez, Venezuela entregó su petróleo a multinacionales extranjeras; se convirtió en un país dependiente de la renta petrolera, aún y cuando disponía de otros enormes recursos mineros y agropecuarios para un desarrollo multilateral.
Ahí comenzó Venezuela a perder soberanía autoalimentaría, porque lo que había comenzado a hacer el gobierno de Don Cipriano Castro en materia de desarrollo agropecuario, fue revertido por la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Aquel golpe, fue una versión trágica de la historia que los gringos han querido escribir para Venezuela. Misma que quisieron en el 2002 con el frustrado golpe de Estado al gobierno del Comandante Chávez, y el llamado "golpe petrolero" del 2003.
Hoy, estamos frente a una versión cómica de ese interés. El gobierno gringo, con un tal Juan Guaidó como títere, que se ha autoproclamado presidente, vuelve otra vez a sus andanzas golpistas amparado en el discurso manido de ”defender la democracia".
Pero en realidad, le interesa los yacimientos de petróleo, gas, oro, diamante, cortan y otros recursos abundantes en Venezuela; como les interesó cuando derribaron en 1908 al gobierno de Don Ciprian Castro, que no era para nada de izquierda.
Por encima de cualquier otra consideración, en Venezuela se juega el derecho a la autodeterminación de su pueblo.
El pueblo dominicano, ni nadie que se considere así sea mínimamente demócrata o patriota, puede ser indiferente, y mucho menos cómplice, con la intentona golpista que desarrolla en ese país. Porque nuestro pueblo también ha sido víctima de un golpe de Estado como el perpetrado al gobierno del profesor Bosch en 1963 y de la intervención militar norteamericana el 28 de abril de 1965, los cuales cambiaron el rumbo de progreso, democracia y justicia social que quisimos los dominicanos.
Venezuela y sus recursos, para los venezolanos. Ellos, libres de injerencias norteamericanas o de cualquier otro gobierno, son los que deben decidir su destino.




CONVERSIÓN PUNTA CATALINA

Por: Enrique de León



El Concejo Municipal de Baní aprobó la elaboración de una resolución en la cual se demandará la conversión a gas natural de las plantas de carbón de Punta Catalina como la única solución a la gran contaminación que estas unidades producen, afectando a las comunidades aledañas.
Monseñor Víctor Masalles fue el primero en tomar la palabra para pedirles a los regidores que protejan a la población de la grave contaminación de las plantas, especialmente de las 400 mil toneladas de cenizas tóxicas que generan al año y que son arrojadas a la intemperie.
El prelado señaló que el primer deber de las autoridades es proteger la salud y la vida de las y los banilejos amenazadas por la contaminación del carbón mineral.
En los últimos años, científicos y expertos del país, de Puerto Rico, Colombia, Italia y los EUA han disertado en Baní en diferentes ocasiones para alertar sobre los impactos negativos de la combustión del carbón mineral y sobre las posibilidades y conveniencias de convertir a Punta Catalina a gas natural.
Punta Catalina debe convertirse a gas natural para reducir la gran cantidad de dióxido de carbono que emite a menos de la mitad, para eliminar la contaminación que provoca la quema de carbón mineral, para garantizar que estas plantas tengan una vida útil más larga y para cumplir la Ley de Estrategia Nacional de Desarrollo No. 1-12, que ordena la descarbonización de la generación eléctrica y de la economía nación.
En una matriz eléctrica como la dominicana, en la cual más de la mitad de la electricidad es producida por carbón mineral, es imposible incorporar de forma masiva las energías renovables, a causa de que las plantas de carbón poseen un lento encendido y apagado que impide combinar con estas unidades el aporte de las fuentes solares y eólicas, lo que no ocurriría con el gas natural.
El costo de la conversión a gas natural de Punta Catalina oscilaría entre 300 y 485 millones de dólares, integrados por cien millones de dólares para la construcción de un gasoducto desde Los Mina, en el municipio Santo Domingo Este, hasta Punta Catalina, con un costo de alrededor de 100 millones de dólares, y el reequipamiento de estas unidades con un costo entre 200 y 385 millones de dólares. Esa inversión estaría compensada porque la conversión ahorraría daños de alrededor de 4 mil millones al año asociado a la salud y al clima que causaría el carbón mineral en Punta Catalina.




miércoles, 22 de julio de 2020

QUÉ HACER, CÓMO HACERLO


Por: César Pérez
El nuevo gobierno surge en el contexto la pandemia más devastadora, desde el punto de vista económico y sanitario que jamás haya existido, conjugado con el llamado fin del ciclo de los gobiernos progresistas en esta región, lo cual plantea una casi total refundación del país.
 En tal circunstancia, son de suma importancia la selección de un tren administrativo plenamente solvente y eficiente, además de una justicia independiente. Pero eso es insuficiente para producir un cambio, porque el deterioro de esta sociedad no sólo es político, sino social. Por lo cual, la articulación de sujetos político/sociales es imprescindible, básicamente de aquellos que hicieron posible este nuevo régimen.
El éxito o fracaso de cualquier proyecto de cambio reside en la capacidad de sus gestores de incorporar a la población a dicho proceso.
 Sin embargo, esa incorporación no debe confundirse con cooptación de individuos, ni mucho menos de las organizaciones de la sociedad civil, porque tan pronto comete el error de integrarlas a la lógica/estructura del proyecto, limita el pluralismo que es el pivote fundamental de la política en todo proceso con pretensiones de regeneración y democratización de una sociedad casi totalmente fracturada por un régimen, como el que afortunadamente está finalizando.
Nadie, con un mínimo de sentido de la política, puede pensar que el final de los gobiernos del PLD y su partido, constituye el fin de la política, el fin de las grandes contradicciones y de las exclusiones sociales y de clases presentes en la sociedad dominicana. Además, esas contradicciones y exclusiones vienen de lejos, no sólo atribuibles a ese partido/gobierno. Tener conciencia de esta circunstancia, al tiempo de actuar en consecuencia, es fundamental para que aquellas fuerzas político/social que hicieron posible la caída del antiguo régimen, jueguen un rol determinante en el nuevo proceso. De ese modo apuntalarían lo ya logrado y se fortalecerían como fuerzas.
Su acción deberá dirigirse contra las causas determinantes del estado de pobreza, marginalidad y falta de oportunidad para una vida mejor de la mayoría del pueblo dominicano. El nuevo gobierno deberá ser eficiente, pero esencialmente eficaz si enfrenta resueltamente las causas de la pobreza y nuestro bajo índice de desarrollo humano. Su futuro, y el de las fuerzas que lo apoyan, dependerá del éxito o fracaso de la lucha en el territorio en general y en los espacios urbanos en particular, para mejorar los servicios básicos, por gobiernos locales eficientes y transparentes, la laicidad del Estado, control migratorio, pero terminando la apatridia, apoyo a los pequeños y medianos sectores productivos, limite los impenitentes poderes fácticos y la voracidad del gran capital nacional e internacional, etc.
En la lucha por estas cuestiones, y en su éxito, está la posibilidad de la rentabilización de la apuesta por la coalición ahora el poder, hecha por los partidos, tanto del grande como de los pequeños. Si estos últimos lo aprovechan sólo para acomodarse en puestos en el Congreso y en el Parlacen, estarán cavando sus tumbas, porque difícilmente se les presentará otra ocasión como la presente. Por experiencia, los gobiernos progresistas o que se presentan como tales, son embestidos furiosamente por los sectores conservadores cuando se toman medidas que afectan sus intereses y los medios de comunicación son su principal instrumento. Cómo enfrentar ese potencial factor y los efectos de la pandemia y cómo hacerlo, constituye el gran reto del nuevo régimen y de las fuerzas que lo apoyan.
En la presente coyuntura, lo determinante es cómo se procesan las contradicciones entre las fuerzas políticas emergentes y las del antiguo régimen, sino también entre el nuevo régimen y los intereses económicos y de los poderes fácticos que en gran medida configuraban del anterior. Esa es la cuestión, por lo tanto, es imperativo dejar a un lado el tremendismo verbal que muchas veces impide ver los matices o peor, hacer de un matiz la esencia de una cuestión. 
Uno o dos nombramientos que puedan calificarse de infeliz, de malo o bueno, no determina automáticamente la tendencia futura de un nuevo régimen ni la posición a tomarse frente a este régimen.
Lo determinante es la inteligencia para actuar y pensar políticamente para, en todos los escenarios, impulsar un cambio que última instancia, a breve y largo plazo, marcará el destino de este país y de las fuerzas políticas dentro o fuera del gobierno entrante, además de aquellas, las desplazadas, que le estarán en contra.



YA EL PUEBLO SACÓ AL PLD DEL PODER. ¿QUÉ HACER AHORA?

 Por: Francis Santana
Las fuerzas, sectores y personas que integramos el campo popular, progresista y revolucionario, nos encontramos frente a un momento delicado y complejo, que debe ser abordado con mucho tacto e inteligencia política.
Las mayorías nacionales que echaron al PLD del poder abrigan esperanzas de que el nuevo gobierno producirá algunos cambios prometidos y otros exigidos durante décadas por el pueblo.
Tenemos que acompañar a ese pueblo a exigir que sean atendidas sus principales demandas de: cárcel para los corruptos y recuperación de los recursos robados, libertad sindical para la clase obrera, respeto y protección de nuestros recursos naturales, equidad de género, seguridad social universal, reforma agraria a profundidad a favor del bienestar de los hombres y mujeres del campo y de la soberanía alimentaria.
El pliego reivindicativo de esas luchas necesariamente tiene que incluir que se garantice la seguridad ciudadana, se enfrente con responsabilidad el narcotráfico y se respeten plenamente los derechos humanos, así como un amplio apoyo a los micro, pequeños y medianos empresarios.
De manera similar hay que levantar las banderas en defensa de elevar la calidad de la educación pública, empleos y salarios descendentes y por una mejoría sustancial de los servicios de agua, energía eléctrica, carreteras y caminos vecinales entre otras demandas sentidas por distintas comunidades urbanas y rurales.
Aunque estamos plenamente seguros de que un gobierno neoliberal como el próximo a instalarse, no llegará al poder en función de defender los intereses de los sectores que históricamente han sido pisoteados y marginados por las clases reaccionarias nativas y por la opresión extranjera; debemos estar suficientemente claros que nuestro pueblo solo puede comprender esto en medio de la lucha y conociendo de verdad al gobierno del PRM, más por sus ejecutorias, que por sus promesas de campaña.
Por eso, acompañar al pueblo en las próximas y seguras luchas en campos, plazas, fábricas y barrios constituye una cuestión determinante
para que las fuerzas del campo popular vayamos desarrollando músculos con las masas movilizadas, construyendo un liderazgo respetable al fragor de la lucha a la vez que vamos disipando ascendentemente las falsas esperanzas del pueblo en un gobierno que en nada representará sus intereses, sino los interés de la oligarquía criolla y del imperialismo de los EEUU.
Simultáneamente a ese imprescindible acompañamiento al pueblo en sus luchas, debemos procurar construir la más amplia y robusta unidad y coordinación de las organizaciones populares en los territorios, sectores y a nivel nacional para darle la capacidad y la contundencia que requiere toda lucha para ser victoriosa.
Además, estas jornadas deben tener un horizonte que trascienda lo meramente reivindicativo y por lo tanto estar guiadas por una política y una clara visión de poder por parte de las fuerzas progresistas y democráticas de la nación.
La lucha no puede ser por simples migajas, ni por algunos puestos en el congreso o en los ayuntamientos, no debe ser tampoco solo por el pan y por la tierra; tiene que conducir a las mayorías hacia la construcción del verdadero poder del pueblo. De lo contrario no pasaríamos de ser miserables remendones del actual sistema de explotación y de muerte.
Y demás está repetir, que sin una sólida unidad del campo popular y revolucionario, (sin situarse en ningún caso a la cola de las clases dominantes) será posible convertirnos en un poderoso y portentoso bloque de fuerzas progresistas y revolucionarias con reales posibilidades de alcanzar y construir el poder político.
Es más que evidente que son extraordinarios nuestros desafíos en la presente coyuntura, aún más en estos momentos de pandemia e incertidumbre; pero tenemos que atrevernos a avanzar con audacia aún en medio de la tempestad, armados del temple y del optimismo que siempre ha caracterizado a todos los revolucionarios verdaderos, de que podemos vencer...y de que venceremos.