viernes, 23 de septiembre de 2022

El progresismo y su versión dominicana

 Por Fortune Modeste Valerio 

En esta nueva versión del progresismo se puede afirmar que es un fenómeno latinoamericano que se origina con el ascenso al gobierno, en la hermana República de Venezuela, del inolvidable presidente Hugo Chávez Frías, en el 1999. Desde ese tiempo acá se han producido en la región dos importantes olas progresistas, impactando positivamente:  despertando vocación de poder y reconociendo el tránsito democrático capitalista, ignorado en las izquierdas. 

De esas dos olas progresistas: la primera, encabezada por el presidente Chávez. Y la segunda por el presidente Manuel López Obrador, de México, en el 2018. Ningunas llegaron a nuestro país, ni siquiera a sus preciosas playas.  En ambas, la región latinoamericana y caribeña, proliferaron, gobiernos, via electoral, progresistas encabezados y empujados por organizaciones sociales, populares y de las izquierdas. Recientemente, tenemos los triunfos electorales de Gabriel Boric, de Chile y de Gustavo Petro, de Colombia. Esperando el triunfo de Lula Da Silva en Brasil. ¿Y nosotros pa’ cuándo?

Es preciso recalcar los siguientes: El progresismo no es una receta universal, ni mucho menos es el resultado de un "decreto presidencial". El mismo depende de las habilidades e inteligencia de sus dirigentes políticos; en el análisis de coyuntura y aplicación de fórmulas innovadoras que aglutine a una amplia capa social en la sociedad. Y de sus condiciones económicas, políticas, sociales y hasta geopolítica de cada país, sin obviar su idiosincrasia. De ahí que no es extraño observar gobiernos progresistas muy diversos, moviéndose de acuerdo con sus realidades.

Aunque en el país existen corrientes políticas con manifestaciones progresistas, hasta el momento no se han compactado para exhibir, presentar una propuesta formal a la población; que pueda convertirse en alternativa de poder, o, por lo menos, en camino de avanzar hacia ese propósito.

He dicho en varias ocasiones que el progresismo está en proceso de definición, en franca discusión, por definir sus objetivos y sus limitaciones. Porque no es correcto iniciar un proyecto de esa magnitud sin evaluar críticamente los pasos transitados. Sí, se ha caminado en ese sentido, pero no se ha llegado muy lejos y ha dejado un mal sabor.

Un frágil progresismo, hasta ahora, sesgado, enviando una señal equivocada y profundizando la incredulidad.

En ausencia de un concepto claro y preciso sobre el progresismo y su aplicación a la realidad, estaremos arando en el mar o atajando para que otro enlace. Es una corriente política y social dentro del capitalismo, con marcadas manifestaciones ideológicas, que procura conducir el aparato estatal alejado del modelo neoliberal; que las riquezas producidas sean redistribuidas justamente, protección de un ambiente climático en crisis y que los seres humanos se eduquen en los principios de la fraternidad, la cooperación y, sobre todo, el trabajo productivo. 

La defensa de los derechos civiles y políticos, la participación ciudadana y la promulgación de una nueva Constitución de la República que se corresponda a los nuevos tiempos, son las aristas sobresalientes que distingue a un progresismo ante una derecha y su modelo económico neoliberal; que limitan y obstaculiza a una sociedad que debe avanzar sin excluir a nadie.

Para evitar equivocación alguna: La corrupción, la xenofobia, el racismo, cual fuera la discriminación y otras manifestaciones que atenten contra la existencia de seres vivos, son contrarias al progresismo.

El progresismo dominicano todavía es difuso. Camina, algunas veces, en varias direcciones, en sentido contrario y en compañías de sectores adversos al proceso democrático, transparente e inclusivo. ¡Una locura! La confusión llega a tal grado que hay partidos conservadores, de derecha y corruptos, que se han vendido, y pretenden hacerlo de nuevo, como progresistas, respaldos por grupos de izquierdas. ¡Una barbaridad! 

El tiempo apremia para ponerse de acuerdo, acerca del progresismo criollo, a ritmo de un merengue, típico, cadencioso y una bachata de “paga y vámonos”: programa de gobierno, dinámica eleccionaria, las limitaciones, etc. Y articular un instrumento unitario electoral y participar en las próximas elecciones del 2024. Preciosa oportunidad para unir fuerzas y voluntades e ir insertando una corriente progresista, sin derecha ni corruptos, en la sociedad dominicana, rumbo al poder.

Fortune Modeste V.

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Las coincidencias en la izquierda son inmensamente superiores; algunas diferencias han impedido la unidad

Por Francis Santana

El liderazgo de nuestra izquierda carece de suficientes argumentos para poder evadir su responsabilidad histórica de forjar ahora una vigorosa unidad del campo alternativo en la coyuntura por la que estamos atravesando en nuestro país y en América Latica.

Cualquier justificación para mantenernos distantes, separados, en reuniones bilaterales interminables y jugando a cuál es la fuerza principal, no es más que una mayúscula inconsecuencia política, vista desde cualquier ángulo de la lucha revolucionaria.

En ningún otro momento, en más del medio siglo recién transcurrido, se había presentado una coyuntura tan propicia para unir a lo mejor de la nación dominicana, tras claros y alcanzables objetivos de reformas y transformaciones democráticas.

Ya hemos planteado reiteradamente esos factores que contribuyen poderosamente a que ahora nos unamos las fuerzas democráticas y de izquierda, organizadas o no.

Sintéticamente podemos afirmar que los aspectos predominantes que pueden favorecer la referida unidad son los siguientes:

El desprestigio del partidarismo tradicional de derecha y neoliberal.

El declive de la aceptación del presente gobierno de Luis Abinader, del PRM y sus aliados.

Una crisis económica que golpea a la mayoría de la población, principalmente al campesinado, a los moradores de barrios marginados, a la clase obrera y a sectores de clase media; siendo la inflación una de las más crudas expresiones de esta crisis, que se ha profundizado debido a las secuelas de la pandemia del COVID-19 y a la guerra en Ucrania.

El inicio de un amplio y unitario movimiento de lucha que se está manifestando prácticamente en todas las regiones del país y en los más variados sectores sociales.

Todos esos factores, junto a la nueva ola de victorias de las fuerzas progresistas y de izquierda en América Latina, configuran una situación sumamente interesante para ser aprovechada en la dirección de acumular fuerzas de manera ascendente y disputarles el poder político a distintos niveles al partidarismo neoliberal y a la oligarquía criolla.

Esos elementos que evidentemente coadyuvan a que nos unamos, encuentran un terreno bastante fértil en la actualidad, en las filas democráticas y de la izquierda, ya que la mayoría de las organizaciones de esta naturaleza, coincidimos en la necesidad de participar unitariamente en el proceso electoral del 2024, simultáneamente con el impulso vigoroso de las luchas sociales.

Hemos manifestado por distintos medios y en reiteradas oportunidades, que la izquierda que está de acuerdo en participar en las elecciones tiene una visión programática común y cónsona con el método para seleccionar las candidaturas a distintos niveles electivos.

Entonces, ¿dónde se encuentra el obstáculo que ha impedido hasta el día de hoy, concretizar la anhelada unidad de la izquierda revolucionaria y de otras organizaciones alternativas y personas con visión y metas comunes?

Sobre esto no se quiere opinar, se viene tratando como si fuese un tema prohibido, se ha preferido mejor andar por las ramas sin ir las raíces del problema. Es mucho más cómodo y mucho menos polémico; pero no correcto, porque mientras seguimos dando interminables vueltas y haciendo piruetas de circo; el tiempo corre, se agota, las elecciones del 2024 se aproximan, y no terminamos de detenernos a pensar que el tiempo que dejamos pasar sin cumplir las tareas que reclama la coyuntura, es absolutamente irrecuperable y que además, llegar tarde a las elecciones, es exactamente lo mismo que hacer un pobre y ridículo papel, como lamentablemente ya lo hemos hecho en el pasado.

La gran verdad por la que aún no nos hemos unido, no obstante tener tantas coincidencias en la lectura de la presente coyuntura, es porque hay organizaciones que no terminan de romper su inclinación a unirse con el actual partido de gobierno, y cuando llegamos al momento de arribar a un determinado acuerdo electoral, y el Movimiento Patria para Todos y Todas (MPT) plantea que esa unidad no puede incluir a ningún partido neoliberal, incluyendo por supuesto al PRM, (actual partido de gobierno) hasta ahí llega el entusiasmo unitario de dirigentes y organizaciones democráticos y de izquierda, que aún no han roto de manera total sus lazos con el PRM, luego de haber participado aliados a distintos niveles en las elecciones del 2020.

Y cuando decimos que la unidad que postulamos no puede permitirle a ninguna de sus organizaciones y personas integrantes de esta, hacer alianzas o acuerdos con terceros que puedan afectar la unidad alcanzada; hasta ahí llega el interés por la unidad, produciéndose a partir de esto, una especie de "España Boba" en las relaciones y de evidente enfriamiento en los trabajos e iniciativas unitarios.

Patria para Todos y Todas, ha sido suficientemente categórica, en el sentido de que, en la presente coyuntura, la unidad debe ser entre fuerzas, sectores y personas del campo popular, democrático y de izquierda.

También valoramos, siendo coherentes con nuestra posición y punto de vista tácticos, que la candidatura presidencial de la unidad tiene que estar encarnada en un hombre o en una mujer de probada tradición de lucha junto al pueblo, democrática y de izquierda, sin pactar unidad o acuerdo electoral con partido neoliberal alguno, esté o no en el gobierno.

Y que aquella organización o persona que esté apoyando o siendo parte del presente gobierno oligárquico y servil al poder extranjero o estar en cualquier partido neoliberal, tiene necesariamente que romper de manera convincente sus vínculos con el gobierno o esos partidos, como condición imprescindible para poder ser parte de la unidad que impulsamos.

Esas son las diferencias fundamentales que existen hoy en el debate entre las organizaciones que estamos de acuerdo en participar en el proceso electoral del año 2024. Diferencias que debemos tratarlas con madurez, con alto sentido de responsabilidad, sin atropellarnos, apostando a unirnos, hacerlo a tiempo y garantizando que la unidad lograda, podamos llevarla más allá del 2024, siempre enfocados en conquistar y construir el poder de las mayorías.

Tenemos otras diferencias, pero son muy secundarias.

Los partidos neoliberales, estén en el gobierno o en la oposición, junto a la dominación extranjera, constituyen nuestros blancos de ataque y el PRM como partido que en la actualidad ejerce el poder político de la nación, es nuestro blanco principal.

Francis Santana


lunes, 19 de septiembre de 2022

Ignacio Ramonet: "El poder que no sepa adaptarse a las redes sociales será el gran perdedor"

 Esta entrevista realizada en La Habana, el periodista y semiólogo advierte de que vivimos un "darwinismo mediático".

Ignacio Ramonet es periodista y escritor español, exdirector de Le Monde Diplomatique y un referente de izquierda. La entrevista fue realizada en La Habana, Cuba, el 11 de enero de 2021, por el periodista Mauricio Vicente. 

Pregunta. ¿Las redes sociales son un espacio real de libertad que sirve para democratizar la sociedad, o son un espejismo que favorece la manipulación?

Respuesta. Ambas cosas. Las redes sociales son el medio dominante hoy, como lo fueron en otras épocas la televisión, la radio o la prensa. Las redes son la expresión de una auténtica democratización de la comunicación que la revolución Internet ha permitido. Hoy, cualquier individuo en cualquier país, por un coste mínimo, con un teléfono inteligente posee la misma potencia de fuego comunicacional que, por ejemplo, la CNN (primer canal planetario y permanente de noticias) hace 35 años. Es una revolución considerable, como no la ha habido jamás en el campo de la comunicación. Y recordemos que todo cambio importante en el ámbito de la comunicación acaba fatalmente por tener repercusiones decisivas en lo social y lo político. No hay excepciones. Desde la invención de la escritura hasta Internet, pasando por la imprenta. Así que podríamos, en efecto, decir que las redes sociales y las mensajerías de nuevo tipo (Twitter, Facebook, Instagram, Snapchat, WhatsApp, Zoom, TikTok, etc.) han ampliado indiscutiblemente el espacio de la libertad de expresión. Y, a la vez, han multiplicado al infinito las capacidades de manipulación de las mentes y de vigilancia de los ciudadanos. Es clásico. Podríamos decir, parafraseando a Marx, que la historia es la historia de las innovaciones tecnológicas. Y que cada innovación tecnológica aporta una solución a un problema. Pero, a su vez, cada solución crea un nuevo problema.

P. ¿En qué medida representa esta revolución de la comunicación una amenaza real para el poder, cualquiera que sea?

R. Como siempre que se produce un salto hacia adelante en las tecnologías de la comunicación, nos hallamos efectivamente ante un progreso en materia de capacidades de expresión. Y, a la vez, ante un peligro de confusión, de confrontación y de nuevas intoxicaciones mentales. Es normal. En ese aspecto no hay nada nuevo. Todo poder que posee el monopolio de la expresión pública se desespera ante cualquier aparición de una tecnología comunicacional democratizante que amenaza su uso solitario de la palabra. Piénsese en la invención de la imprenta en 1440, y el pánico de la Iglesia y del Trono ante una máquina que les arrebataba de repente el monopolio de la Verdad.

P. ¿Qué hacer ante el dilema peligros contra ventajas?

R. Depende de quién se plantee la pregunta... Si son los ciudadanos, es previsible que deseen hacer uso inmediato de la excesiva potencia que les confieren las redes, sin tener la precaución de desconfiar del segundo aspecto: la manipulación de la que pueden ser objeto. Las decepciones, por ello, pueden ser fuertes. Si quien se hace la pregunta es el Poder, yo diría que debe guardar la serenidad. No puede soñar con que, por milagro, desaparezcan las redes que ya están aquí para siempre. Él también debe adaptarse a esta nueva realidad, a esta nueva normalidad comunicacional. La censura, la negación o la ceguera no sirven de nada. Solo agravarían el problema, visto desde el Poder, porque lo rígido rompe, mientras lo flexible resiste. Por lo tanto, el Poder debe entender que las redes son un nuevo espacio de debate y de confrontación. Constituyen quizás, en el campo político, el principal espacio contemporáneo de enfrentamiento dialéctico. Es el Ágora actual. Y es ahí, en gran parte –como lo fue en los periódicos durante mucho tiempo–, donde se dirimen ahora los grandes diferendos y las principales polémicas. Quien no desee ser el gran perdedor de nuestro tiempo debe estar presente en este espacio central de los debates.

P.  ¿Se exagera el poder que tuvieron las redes sociales en las primaveras árabes? ¿Hubieran sido posibles esas revoluciones sin que esos regímenes estuvieran corroídos por dentro y sus ciudadanos demandaran libertades?

R. Sin duda, lo que se llamó, en 2011, la “Primavera Árabe”, igual que el “Movimiento de los indignados” en España, u “Occupy Wall Street” en Estados Unidos, no hubieran sido posibles -en la manera en que se desarrollaron-, sin las innovaciones comunicacionales aportadas por la revolución Internet. No solo por el uso de las principales redes sociales (aunque entonces estaban apenas extendiéndose: Facebook se crea en 2006, Twitter arranca en 2009), si no por el recurso del correo electrónico, de la mensajería y simplemente del teléfono inteligente. El impacto de las manifestaciones populares provocadas por esas innovaciones comunicacionales fue muy fuerte aquellos años, yo diría que independientemente de la naturaleza de los sistemas políticos (autoritario o democrático). Claro, en el mundo árabe, “congelado” por diversas razones desde hacía medio siglo, la sacudida tuvo consecuencias espectaculares: dos dictaduras (Túnez, Egipto) se derrumbaron, y en otros dos países (Libia, Siria) empezaron dolorosas guerras civiles que aún, diez años después, no han terminado. Pero también en el seno de sistemas democráticos -España, Grecia, Portugal, Estados Unidos, etc.- se produjeron ese año impactos considerables que modificaron definitivamente la manera de hacer política. Piénsese, por ejemplo, en España en donde, al calor de ese movimiento, surge un partido nuevo, de izquierda, Podemos, que los electores acabaron por propulsar, en 2019, hasta el poder, en coalición con el PSOE. No es poca cosa.

P. ¿Qué opina del argumento de que las redes y las nuevas tecnologías son armas utilizadas por los servicios de inteligencia para desestabilizar sociedades o países en los que se quieren promover cambios?

R. Dos ideas. Primero, que esas innovaciones comunicacionales dieron muy pronto lugar a un uso político de las redes sociales. No podemos ser ingenuos. Hay manuales para usar las redes con intenciones subversivas. Se han usado, en particular, contra Venezuela y el Gobierno del presidente Nicolás Maduro. Recordemos también que, entre 2003 y 2006, de manera organizada y planificada, financiadas por poderosos intereses, se habían producido ya lo que se llamó las “revoluciones de colores” en Georgia, 2003, Ucrania, 2004, Kirguizistán, 2005, etc. Con la intención no disimulada de romper las alianzas de estos países con Moscú y disminuir la potencia de Rusia. Segundo. En el otoño de 2019, antes de que la pandemia de Covid-19 se extendiera a todo el planeta, el mundo -de Hong Kong a Chile, pasando por Irak, el Líbano, Argelia, Francia, Cataluña, Puerto Rico, Costa Rica, Colombia, etc.- estaba conociendo un reguero de grandes protestas populares impulsadas y acentuadas por el recurso de las redes sociales. Todos los gobiernos de esos países, teóricamente democráticos, no supieron, en la mayoría de los casos, cómo enfrentar este nuevo tipo de contestación social sino recurriendo a la represión brutal.

P. En países como Cuba, donde el lenguaje de los medios oficiales es antiguo y poco transparente, ¿impone la frescura de las redes sociales la necesidad de que la prensa tradicional se haga más democrática y participativa?

R. En cualquier país, las redes –que son, repito, el medio dominante hoy– obligan a todos los demás medios de masas (prensa escrita, radio, televisión) a tener que repensarse. Hay un darwinismo mediático en marcha. El medio que no se adapte al nuevo ecosistema desaparecerá. Adaptarse no quiere decir que los otros medios deben hacer lo que hacen las redes. No. Porque las redes son también el territorio, ya lo dijimos, de la manipulación, de la intoxicación, de las “fake news”, de las “verdades emocionales”, de las “verdades alternativas”, etc. La prensa escrita debe concentrarse en sus cualidades: la calidad de la escritura, la brillantez del relato, la originalidad de la temática, la realidad del testimonio, la autenticidad de la información, la inteligencia del análisis, la garantía de la verdad verificada.

Fuente: Ignacio Ramonet: “El poder que no sepa adaptarse a las redes sociales será el gran perdedor” | Internacional | EL PAÍS (elpais.com)

Ignacio Ramonet



Refflexiones sobre Participación Social en Salud y la Ley de Seguridad Social (87-01) en República Dominicana (2 - 3)

Por Ángel Pichardo Almonte

Implicaciones de la Participación Social

La participación implica ser un proceso dinámico, por lo tanto, variante, que va a depender de múltiples circunstancias, del tipo de actores involucrados, de las agendas propuestas, de la importancia que la población le asigne al tema, etc. 

En fin, la participación social representará, además, la dinámica de la sociedad misma, en tanto, suela presentar interés por los asuntos públicos, la confianza en que las instituciones del Estado tomen en cuenta sus aspiraciones, así como las fortalezas y capacidades de las organizaciones para replantear sus visiones y opciones alrededor de cualquier iniciativa.

Se hace imprescindible, para lograr mayores niveles participación social, que los actores puedan acceder a la mayor información posible, tengan la capacidad y posibilidad de realizar consultas de base, posean capacidad técnica para la elaboración y recomendación de propuestas. Además, que puedan desarrollarse mecanismos de fiscalización, monitoreo y co-gestión en la toma de decisiones. La participación social debe también asumir capacidad en los procesos de evaluación, control de los recursos y posibilidades de revocar representación estatal y decisiones no consensuadas.

Se podría agregar que los diferentes niveles de participación social representan el sentido que las personas involucradas le confieren a la construcción colectiva. En tanto, la participación activa y consciente convierte los espacios de construcción colectiva en el escenario idóneo para la inteligencia colectiva y la transformación social.

La participación social implica empoderamiento de las comunidades a través de diversos procesos en que grupos de población que carecen de acceso equitativo a recursos valorados, van ganando control sobre esos recursos. La participación como empoderamiento implica interacción, respeto mutuo, reflexión crítica, acción grupal, compromiso, influencia e información, y por tanto, para poder participar efectivamente se requiere acceso real a la educación, a la información, a las actividades sociales y políticas y a la tecnología.

Para la CEPAL la participación también se entiende como actitud de solidaridad, de diálogo y preocupación por la gestión de la vida colectiva. Actitud democrática de quien gobierna, que permita escuchar a los diversos sectores de la población, darles protagonismo en la vida de las instituciones democráticas. 

Además, la participación se define como actividad organizada por parte de un grupo, con el objeto de expresar necesidades, demandas, de defender intereses comunes, de influir de manera directa en los poderes públicos ganando así poder político.

Una de las aspiraciones fundamentales de la participación social se refiere al fortalecimiento de la democracia participativa, y con esta a la capacidad de las comunidades organizadas a proponer las leyes que aporten a fortalecer los espacios colectivos como escenarios de la libertad y la buena convivencia, así como la ineludible capacidad de revocar leyes injustas como la referida a la de la seguridad social en RD.

Solo con una verdadera participación, dinámica activa y consciente de todos los sectores de la sociedad, que ponga por encima de cualquier interés particular los intereses colectivos, podrá desplazarse de los organismos de tomas de decisiones y construcción de políticas públicas, a los representantes de las élites que solo piensan en sus intereses financieros particulares.

Una sociedad de derechos, de convivencia armónica con la naturaleza, donde se trabaje cada día por la dignidad plena de las personas se construye en la hermosa dinámica de la participación social, donde la creatividad, la inteligencia colectiva y las buenas acciones son materializaciones del amor y la felicidad de nuestro pueblo.

Fuente: Implicaciones de la Participación Social (2 de 3) – El Desahogo Dominicano (wordpress.com)

Ángel Pichardo Almonte




domingo, 18 de septiembre de 2022

La cabeza en el cielo y los pies sobre la tierra

Por: Manuel Salazar 

"El coronel Aureliano Buendia promovió 32 alzamientos armados y los perdió todos". Gabriel Garcia Márquez en Cien años de soledad. 

La conquista del cielo es desafío, propósito, es proponernos lo máximo y convocar a la militancia a dar lo más y mejor de si, para conquistar un objetivo grande.

Los pies sobre la tierra, es conciencia de lo qué y cuánto somos; valoración objetiva de posibilidades, de las circunstancias en las que nos proponemos conquistar el cielo. En una palabra, es objetividad. 

El marxismo nos ha enseñado que los seres humanos solo nos proponemos, en unas condiciones determinadas, las tareas y propósitos que son posibles, y que esas condiciones en que actuamos son externas a nuestra conciencia, aunque esta nos faculta para actuar sobre las circunstancias y transformarlas de acuerdo a nuestros propósitos. 

El punto de partida es la realidad objetiva, que siempre debe ser analizada con honestidad revolucionaria. 

Siempre hay que ir por lo más. En política, por el poder.  Siempre con la conciencia de que posibilidad, no es realidad. El análisis de coyuntura mediante las categorías marxistas establece con objetividad las posibilidades, y el factor consciente establece lo que hay que hacer para que esas posibilidades se conviertan en realidad. 

En política siempre es vital, de vida a veces, saber hacer el balance entre posibilidad y realidad. No hacerlo así conduce con frecuencia a derrotas severas, terminales en ocasiones. 

Los izquierdistas dominicanos casi siempre fuimos a la acción política sin claridad en ese balance. Declaramos la revolución "a la vuelta de la esquina", porque había crisis económica y el pueblo protestaba; o de antemano dijimos que ganábamos posiciones electivas en las elecciones, porque presentamos candidaturas de gente conocida en los medios de comunicación y que encabezó luchas nacionales. 

Las consecuencias en ocasiones fueron las deserciones de muchas militancias; divisiones de gran parte de las organizaciones, y huidas a actividades personales y privadas. 

Hay toda una experiencia que debiera servirnos, para aprovechar las circunstancias actuales del país politico; que nos dan amplias posibilidades para avanzar hacia el cielo. 

Si de verdad se es marxista, se puede colegir un buen balance entre posibilidad y realidad, y definir las tareas objetivas que corresponden, y el cielo se nos acerca. 

Pero si solo se pone la cabeza en el cielo desde el existencialismo, que no es marxista; y no se ve la realidad completa, integral, es decir, material, política y de los valores dominantes; porque se la observa   desde una visión muy personal, de hacer el mundo solo con lo que hay en la cabeza propia, entonces nunca haremos lo que hay que hacer para que la posibilidad se convierta en realidad. 

Soy optimista en observar que hay significativas posibilidades de alcanzar el cielo desde la perspectiva del progresismo y la izquierda.   Hacerlas realidad, requiere de mucha cabeza, comprender la realidad electoral del país; aprender de las experiencias pasadas, y definir rumbo y tareas objetivas. 

Trabajo 20 horas al día, para que así sea. Creo que habrá una gran unidad progresista y de izquierda, que incluya grupos y ciudadanos, que con los pies en la tierra procurará ganar el cielo. 

Hay que ser honestamente revolucionarios al evaluar posibilidades, principalmente con nosotros mismos. 

Aspirar a lo sublime, pero no pasarnos de sublimes. Poner la cabeza en el cielo con los pies en la tierra.

Manuel Salazar

viernes, 16 de septiembre de 2022

La izquierda debe evitar una competencia innecesaria

Por Fortune Modeste Valerio 

Al señalar, con buenas intenciones, los errores de la izquierda, se hace con el objetivo de permitir levantar cabeza; sobre la base de ir corrigiendo los malos pasos que han servido de retranca a la única opción política saludable que le queda al pueblo dominicano. Pueden estar convencidos de que no desmayaremos. Es el único procedimiento adecuado que, en la marcha, deshacer un entuerto, arreglamos la carga. 

Ayer le decía, entre otras cosas, que la izquierda siempre ha llegado tardes al llamado de la historia. Imposible olvidar que también he criticado la dispersión y la falta de unidad. Ahora, presento un aspecto muy sensible que produce intenso dolor imperceptible y afecta el trato institucional y personal de los grupos revolucionarios: la competencia innecesaria. 

La competencia, disputa por superar uno al otro, posee un sello de clase que forma parte de la concepción que se tenga del mundo. Al ser humano se le educa de acuerdo con la ideología dominante. La nuestra es capitalista, con sus deformaciones, y burguesa, con presencia muy acentuada de la pequeña burguesía. 

Una característica de la pequeña burguesía, hija de padre y madre de la burguesía, es la competencia entre sus integrantes. Así nace, crece y se reproduce en una sociedad que la instruye e inclina enfrentarse para triunfar en sus aspiraciones. El individualismo, la esencia conductual del capitalismo, es el motor de un ser humano que lo impulsa a alcanzar el progreso, en la medida que cada uno logre vencer, por las ansias de ganar. 

Estas manifestaciones conductuales se expresan en las actividades políticas y por consiguiente en el litoral de izquierda. El individualismo y la competencia causan irreparables daños, cuando se producen entre organizaciones hermanas que compartes iguales objetivos tácticos y estratégicos.

¿Cuándo es una competencia innecesaria? En la medida que la pugna ocurre por alteraciones emocionales, vanguardismo infantil, falta de argumentos, inventos conceptuales, etc. Por otro lado, puede ocurrir que en un momento determinado califique y enfrente a un amigo como el enemigo, confundir el aliado, por un enfoque equivocado de una coyuntura. En ambos casos, se produce una rivalidad momentánea que afecta el objetivo por alcanzar.

En la década del 1960, el trabajo político de la izquierda, se realizaba en la sociedad de manera compartida en diversos frentes de masas: estudiantil, sindical, campesino, profesional, cultural, etc. Incluso, al concluir la Revolución de Abril, tenían planes de insurgencia militar en conjunto; en ningún momento perdieron su independencia partidaria. 

Al finalizar la contienda de abril, prácticamente con los norteamericanos en el suelo patrio, comienza el derrumbe del movimiento revolucionario con lamentables divisiones en todos los niveles que debilitaron la fuerza de la izquierda; produciendo, en consecuencia, competencias innecesarias. 

El texto viene a colación, por los ingentes y delicados esfuerzos por articular un instrumento unitario electoral para participar en las próximas elecciones del 2024. El momento es de mucha fragilidad; manejarlo con el cuidado debido, entregando alma, cuerpo y corazón, para no caer en indelicadeza, torpe, como el de una competencia innecesaria. 

El enemigo promovía y promueva, ahora, la rivalidad entre los revolucionarios. Sabe muy bien que debilita a la izquierda y estimula la maldita división. Para entender esto, no hay que ser "egresado de la NASA". Por consiguiente, no es correcto incentivar la competencia innecesaria; desgarrándonos pendejamente. 

En esta coyuntura de lucha y electoral, hay que impedir la competencia innecesaria por el uso de actitudes negativas, institucionales y personales: las descalificaciones emocionales, el individualismo,  revanchismo, espíritu grupal, violaciones a los acuerdos, etc. Hay que evitar todo lo que obstaculiza un proceso unitario, transparente, confiable y duradero. Si nos enfrentamos en luchas intestinas, soterradas, no llegaremos victoriosos a ningún lado. Y el enemigo "muerto de risa", como siempre.

Fortune Modeste V.


Tres organizaciones de izquierda suscriben un Pacto Electoral

Acuerdo Político-Social

Hacemos de público conocimiento a todo el pueblo dominicano, que luego de analizar la presente coyuntura política, económica y social, nacional e internacional, y verificar coincidencias fundamentales sobre la misma, los partidos y organizaciones abajo firmantes, hemos arribado a un Acuerdo Político-Social de Izquierda, para hacernos representar en cualquier evento de la lucha social, política, y en las elecciones del año 2024, en los niveles presidencial, congresual y municipal.

En el análisis de la coyuntura nacional, nuestras fuerzas políticas coinciden en que el gobierno oligárquico-proimperialista encabezado por el presidente Luis Abinader y su PRM, entrega descaradamente la soberanía dominicana al gran capital nacional y extranjero.

Este gobierno está siendo enfrentado por un prominente movimiento de lucha social en todas las regiones del país, por el bienestar general del pueblo, por la defensa del medio ambiente, contra la explotación laboral, y por la demanda del movimiento feminista por la inclusión de las tres causales en el Código Penal, luchas que de diferentes maneras apoyamos y participamos.

También coincidimos en crear una Gran Coalición Político-Social que participe en las Elecciones del 2024, en oposición a los partidos y sectores que sostienen este Estado y sociedad llena de pobreza, explotación, discriminación, exclusión y falta de participación en la toma de decisiones.

Coincidimos, además, en formar una gran coalición para construir junto al pueblo una sociedad y un Estado de plena democracia, humanista, solidaria, con igualdad social, soberanía y descentralización municipal.

En el análisis internacional coincidimos en que el imperialismo norteamericano y el capitalismo mundial están en un pronunciado declive, que se refleja en una profunda crisis económica, agravada por la Pandemia Covid-19, y por la guerra de Ucrania apoyada por la OTAN contra Rusia, mientras en paralelo emergen otros tipos de relaciones de cara al surgimiento de un mundo multipolar.

En cuanto a los triunfos electorales de izquierda y fuerzas democráticas en América Latina y el Caribe, nuestra Coalición Político-Social se reitera como razón natural del mismo, pues somos parte de este esperanzador proceso de transición política de Nuestra América.

A partir de este paso trascendental, continuaremos avanzando hacia la creación de un instrumento político-social que integre a la más amplia diversidad de las fuerzas, sectores y personas de izquierda, democráticas y revolucionarias de la Nación, para disputarle el poder político a la oligarquía pronorteamericana, que gobierna el país de manera entreguista y de espalda al interés de las mayorías.

Con estas importantes coincidencias respecto a la presente coyuntura nacional e internacional, y sus perspectivas, nuestro Acuerdo Político-Social se sustentará en un Programa Mínimo de reformas y trasformaciones económicas y sociales, que aprobaremos colectiva y democráticamente.

Para la elección de todas las candidaturas, incluida la presidencial, usaremos métodos democráticos, como primarias (abiertas o de afiliados), asambleas (abiertas o de delegados), y encuestas. También usaríamos el método de la cooptación de personalidades con ideas de izquierda o soberanistas, y la consideración de nuevas propuestas que podrían presentarse en el futuro.

Los firmantes del presente acuerdo reafirman su posición de participación unificada en el proceso electoral del año 2024, de manera totalmente independiente de cualquier partido de la derecha política del país.

Nuestra coalición, que tiene presencia en todo el territorio nacional, escogerá aquellos municipios y distritos municipales en los que tenemos mayor incidencia, a los fines de garantizar la unidad y optimizar los resultados. También será organizada en la diáspora dominicana residente en Estados Unidos y en Europa, principalmente, para desde allí ser una fiel representante de los intereses del pueblo dominicano.

Para todos los eventos a realizarse en conjunto, se procederá de manera consensuada entre los partidos y organizaciones firmantes del presente Acuerdo Político.

Cualquier diferencia o contradicción que pudiera surgir entre los integrantes de esta coalición, será dilucidada internamente y superada a través del diálogo fraterno entre las partes.

En señal de conformidad, se firma el presente Acuerdo Político, en la ciudad de Santo Domingo, Distrito Nacional, República Dominicana, a los __ días, del mes de agosto, del año 2022.

Faustino Collado

Coordinador Nacional Movimiento Político REDES

Manuel Almonte

Coordinador del Partido de la Unificación Comunista (PUC)

Fulgencio Severino

Presidente Movimiento Patria para Todas y Todos (MPT)

Santo Domingo, D. N., __ de agosto de 2022.