miércoles, 16 de junio de 2021

¡SALVE JUAN DIONICIO RODRÍGUEZ!



Carta abierta al Presidente y Diputado Nacional por el Frente Amplio
Por Manuel Salazar
Se podia esperar de ti, que como Diputado al Congreso Nacional, renunciaras al barrilito y otros privilegios conexos que reciben los congresistas. Porque tienes una formación familiar y política que inducen a que esa sea tu conducta. Eres Duartiano por educación y convicción.
La ciudadanía activa ha saludado esta práctica tuya, lo que quiere decir que "aún hay posibilidades de cambio".
Reconforta saber que también José Horacio Rodríguez y Pedro Martinez, de Alianza Pais, hacen lo mismo, emulando la conducta del que también fuera Diputado por este partido, mi tan querido como respetado, Fidelio Despradel.
Esta ejemplar actitud tuya, igual que la de los mencionados, es como un brote verde en un campo que ha sido devastado por un fuego.
La veo como una manifestación de resilencia de la política dominicana.
El patricio Juan Pablo Duarte, dijo: "La política es la ciencia más pura, y más digna, después de la filosofia, de ocupar las mentes nobles".
Tu conducta apunta en el sentido de recuperar esa divisa duartiana.
Pero debes convencerte cada día de que esa conducta tuya va en vía contraria a lo que se ha establecido como dominante en la cultura política dominicana. En el imaginario colectivo domina la creencia de que ser político, y más si es congresista, es sinónimo de ventajismo, de aprovechamiento personal de los recursos y posiciones del Estado.
Eso viene desde los primeros años de la década de 1980, que en el país político se hizo muy popular el dicho: "Yo no quiero que me den nada, lo único que quiero es que me nombren donde haya dinero que administrar".
La muerte del profesor Bosch, del Dr. Peña Gómez y del Dr. Balaguer, quienes determinaban todo en sus respectivos partidos, dejó a estos divididos en tendencias que se agrupan en torno a jefes que no aportan nada doctrinal ni de proyecto de pais, sino la posibilidad de que sus parciales ocupen una función pública.
Con la imposición del mercado como ordenador de la sociedad, y el desempleo creciente en el pais, ese hecho en los partidos políticos ha creado un mercado de conciencia, sujeto a la oferta y la demanda. La política ha devenido en carrerismo y ventajismo.
La función pública ha dejado de ser un servicio de carrera para garantizar que el Estado cumpla sus responsabilidades con el pueblo; y ahora es cuota para los que hicieron aportes de uno u otro sentido en la campaña electoral para llegar al poder.
Los ministerios se asignan como cuotas de tal o cual tendencia o sector económico, y estos se desenvuelven conforme al interés o las aspiraciones de sus incumbentes, y no para aplicar la orientación y el programa del gobierno.
Eso es lo que domina en el país. Por tanto, debes ser fuerte. Firme. Atreverte a nadar contracorriente.
Y afecta incluso a izquierdistas que, en una interpretación errada, o antojadiza, de que el poder es la cuestión principal para los políticos, convierten en cuestión de vida conseguir un cargo público, como sea.
Los hay, y los ha habido, que los consiguen en el gobierno de los partidos que rechazan.
De tal envergadura es la decadencia de la actividad política, que me he encontrado con personas a las que se les ha hecho difícil creer que el PCT apoyó a Luis Abinader y el PRM en las elecciones pasadas con el único objetivo de que el cambio de gobierno generase una nueva ambientación política en el país; de optimismo en el pueblo, para poder continuar la lucha por cambios de mejor calidad. Es decir, para evitar que un eventual triunfo del PLD dejara al pueblo soñando pesadillas, y por el contrario lo dejara optimista, soñando con posibilidades de cambios mejores y mayores.
Aunque como al efecto, esta táctica sólo llegara hasta el dia de las elecciones y a poco tuviéramos que plantar cara al nuevo gobierno.
A mucha gente le resulta extraña una postura tan ideal como esa, cuando ese tipo de apoyo hoy se da a cambio de algo material, como un cargo público.
Desde luego que en justicia debo decir que hay muchas personas que ocupan una función pública, porque tienen derecho a un empleo así en el sector público como en el privado; tienen vocación de servicio público, y por su reconocida solvencia profesional, técnica y moral. Desde esa función sirven a la sociedad.
Y en ese mismo sentido, es de justicia también decir, por sólo mencionar a dos funcionarios que no hacen parte del PRM, que cualquier gobierno, del partido que sea, quisiera disponer de gente de tan elevada calificación en sus respectivos campos profesionales, como Max Puig y Miguel Ceara Hatton.
Así las cosas querido Juan Dionicio Rodríguez, te felicito por las posturas éticas que has venido asumiendo, y te insto a que, en tu Carta de Trabajo, como presidente del Frente Amplio, incluyas la estrategia de construir un partido cuyos militantes asuman la política como vocación de servicio público, y no como escalera de ascenso social.
Te lo sugiero, porque esa es una tarea necesaria a todo el partidismo dominicano, y porque como, de muestra sólo falta un botón, conozco a un Frenteamplista del llamado Sur lejano, que ha dicho que "no milito en política por patriotismo"; sino por ganar un puesto en el Estado.
Así que ya lo sabes. Adelante. Éxitos.

Manuel Salazar

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