sábado, 3 de julio de 2021

UN CAMINO DE DOS VÍAS

Por Fortune Modeste Valerio 

Es de extremada importancia fundamentar los aprestos unitarios en la elaboración de un programa de coincidencias, para marchar unidos, que cubra una parte de la revolución democrática burguesa. Punto neurálgico para los revolucionarios y comunistas dominicanos. Sería la guía de acción que permitiría llegar a todos los sectores de la sociedad. 

Existen dos tendencias muy bien marcadas en el campo revolucionario: utilizar la vía electoral para avanzar, acumular fuerza y espacio, y competir con las fuerzas que se alternan el poder, y los que rechazan las elecciones, prefieren un movimiento de masas que lo derrumbe todo. Dos posiciones políticas opuestas que dividen y debilitan al sector progresista y de izquierda. 

Somos partidarios de la vía electoral, como instrumento coyuntural, para avanzar por el camino de la revolución; porque las condiciones objetivas del momento lo permite. Y el nivel de conciencia y organización de la población no ha madurado lo suficiente para derribarlo todo. 

No estamos en una situación revolucionaria para barrerlo todo. Sería lo ideal, pero del dicho al hecho hay mucho trecho. Por ese camino, vamos por vía contraria. Tenemos un largo tiempo transitado al revés, aislándonos de la población y dejándole la cancha abierta a los equipos contrarios. 

La vía para materializar el programa de coincidencias hay que definirla con claridad meridiana para evitar confundir, por el momento, el camino. En el capitalismo, sin alterar sus estructuras, la senda es el proceso electoral. Actividad sujeta a las regulaciones constitucionales e institucional. 

En esta etapa se debe caminar en tres direcciones que profundice el proceso democrático en tránsito: en lo político, económico y social. Que revolucione el ordenamiento jurídico del Estado, adecuándolo a los nuevos tiempos; cambiar la orientación y el funcionamiento de las políticas públicas que replantee las áreas financieras, administrativas, sociales y su estructura económica. 

El carácter del programa no debe ser revolucionario y anti imperialista; aunque muchas de sus medidas transformen su accionar y sus instituciones. Acondicionar el terreno para que fluyan ideas y las prácticas progresistas, para adecentar una sociedad que va a la deriva. 

Hay que caminar unidos con el programa de coincidencias coherentes a la etapa que se transita, sin inventos. La creación de un protocolo, consensuado, es conveniente para evitar las distorsiones y violaciones a los acuerdos arribados.

Vamos detrás del mismo objetivo estratégico. El camino tiene dos vía. Si usted quiere transitar por vía contraria, es su problema, sabes que no se avanza por ahí. Por el contrario, si recorre la vía correcta podemos avanzar, sin detenernos por pendejadas, hacia el destino final: la revolución.

Fortune Modeste V.


viernes, 2 de julio de 2021

HAY QUE PRESERVAR ESA MEMORIA HISTÓRICA

Por Rafael Chaljub Mejía

Se nota sin mucho esfuerzo que en medio del ajetreo por sobrevivir y progresar materialmente, se va produciendo una franca ruptura entre la experiencia histórica y el presente, entre la memoria colectiva y el día a día.

Y lo más preocupante es que donde esa ruptura se torna más profunda es en un sector cada vez más amplio de la juventud. Acaba de morir doña Manuela Aristy, madre de mi inolvidable compañero y héroe nacional Amaury Germán Aristy; mujer ejemplo de solidaridad y de valor, madre de todos los revolucionarios de una generación.

La muerte de doña Manuela tocó principalmente el sentimiento de los hombres y mujeres de esa vieja generación, pero para la mayor parte de la juventud ha pasado desapercibida.

Las redes sociales, que a veces se congestionan cuando ocurren determinados hechos, que solo despiertan morbo, superficialidad y violencia, ahora recogieron apenas los testimonios de pesar de quienes tuvimos el privilegio de conocerla y tratarla.

Cito este caso reciente para ilustrar lo que quiero decir. Resulta que aquí se ha hecho una labor dirigida a separar al pueblo, especialmente a la juventud, de su propia historia, de sus valores tradicionales, de sus raíces, mientras se les inculca el amor a lo extranjero, no a lo mejor, sino a lo peor de lo extranjero. Música, modas, lengua, hábitos y antivalores, contrarios a los valores y la cultura que les han dado vida y sustancia a la dominicanidad.

Eso es grave, porque cuando esa separación entre el pueblo y su propia historia termine de producirse, tendremos un país sin referencias históricas en que inspirarse, habitado por gente que perdió el apego a sus raíces y que lo que quiere es irse, emigrar así sea en una yola, para vivir en otras tierras, perder su identidad nacional, y vivir sin ser de aquí ni ser allá.

Y un pueblo sin apego a sus esencias, su folclor, sus tradiciones y su cultura, nunca será capaz de sostener su personalidad ni realizar alguna obra de importancia.

Aquí hay una memoria colectiva, una memoria histórica acumulada, y el peligro de que nos disolvamos como entidad nacional, sin que nadie nos invada, se enfrenta con una lucha sostenida por recuperar esa memoria, por fortalecer los atributos de la cultura y la identidad nacional, en armonía con los valores de otras culturas y otros pueblos, pero siempre como dominicanos, como nos mandan Duarte y sus continuadores.

Fuente: Hay que preservar esa memoria histórica | El Día Columnas (eldia.com.do)

Rafael Chaljub Mejía


 

 


martes, 29 de junio de 2021

ATIZANDO LA CONCIENCIA DE CLASE

Por Hadas thier*

Al mismo tiempo, la estructura que determina a la clase trabajadora imprime en ella la tendencia a desarrollar la conciencia de clase. En este sentido, es posible identificar una definición secundaria de la clase trabajadora en función de su conciencia y de su actividad.

Marx distinguía entre la clase trabajadora como una «clase en sí», definida por su relación con los medios de producción, y una «clase para sí», que se organiza para luchar activamente por sus propios intereses. Como explica Ste. Croix:

Los individuos que constituyen una clase determinada pueden ser o no ser completa o parcialmente conscientes de su propia identidad y de sus intereses comunes en tanto clase, y pueden sentir o no el antagonismo hacia los miembros de otras clases. El conflicto de clase (la lucha de clases, la Klassenkampf) es en lo esencial la relación fundamental que existe entre las clases, e implicaexplotación y resistencia, pero no necesariamente conciencia de clase ni actividad colectiva, política, o de otro tipo. Aunque es muy probable que estos rasgos sobrevengan cuando una clase alcanza cierta etapa de desarrollo y se convierte en lo que Marx (utilizando la jerga hegeliana) definió como «una clase para sí».

Una clase para sí es una clase organizada. La posición de clase común crea las condiciones objetivas que nos conectan y nos unen. Pero, si deseamos pasar de esta posibilidad objetiva a un avance subjetivo, debemos combatir las divisiones que se producen al interior de la clase y las formas en que las opresiones de raza y de género, entre otras, afectan a los trabajadores.

Los socialistas y otros militantes de la clase trabajadora pueden jugar un rol fundamental a la hora de forjar una política solidaria y ayudar a que la clase en sí emerja como una clase para sí.

*Activista y socialista en la ciudad de Nueva York y autora de «A People's Guide to Capitalism: An Introduction to Marxist Economics». Tuitea en @HadasThier.

Fuente: La enorme mayoría de la población pertenece a la clase trabajadora - Jacobin América Latina (jacobinlat.com)



UNA PROPUESTA SIMPLE Y NECESARIA A LOS REVOLUCIONARIOS SIN PARTIDO

Por: Francis Santana

Existe un amplio consenso en la sociedad dominicana, respecto a que la inmensa mayoría de los revolucionarios del país, se encuentran fuera de las estructuras orgánicas de las fuerzas de izquierda.
Esto se ha evidenciado en las distintas luchas que con regularidad se han desarrollado en las últimas cuatro o cinco décadas en los más variados escenarios.
Así, encontramos a cientos y a miles de hombres y mujeres revolucionarios de distintas generaciones, que por distintas razones no están integrados a organizaciones de izquierda alguna, participando activamente en las luchas políticas, ambientales, campesinas, gremiales, locales y en los más diversos sectores y territorios del país y en la diáspora.
Esos hombres y mujeres revolucionarios, sin ser parte de partido de izquierda alguno, también incursionan en el debate político, (algunos con elevado nivel) gran parte están integrados a distintas organizaciones sociales de avanzada y en cada espacio hacen significativas contribuciones a la causa liberadora de la nación y a la construcción de una sociedad verdaderamente democrática.
He reflexionado infinidad de veces, en el sentido de que, si ese contingente de combatientes sin partido, se coordinara y pudiese definir determinadas acciones conjuntas como tales, y que si además pudiese ponerse de acuerdo con el resto de las fuerzas políticas y sociales progresistas y de izquierda; se podría construir un poderoso polo político-social con reales posibilidades para disputarle el poder a los partidos de la derecha.
Es por eso que he tenido el atrevimiento, (y me excusan) de plantearle a ese contingente de luchadores revolucionarios sin partido, que se busquen, que se encuentren, que se escuchen y que colectivamente puedan determinar de manera democrática, qué y cuántas cosas pudieran impulsar de manera colectiva, en el entendido de que toda acción del conjunto genera siempre sinergias capaces de multiplicar por mucho, la suma de los esfuerzos particulares de cada una de las partes.
Piensen esto y valórenlo, tomando muy seriamente en cuenta que avanzamos hacia una coyuntura política compleja y que reclama, para alcanzar importantes éxitos, la mayor unidad, entrega y sacrificios posibles de lo mejor de la nación dominicana.

Francis Santana

lunes, 28 de junio de 2021

UNA CARTA DE JUAN BOSCH A CAAMAÑO Y LA ENUNCIACIÓN DE UNA CORRECTA LÍNEA POLÍTICA

Por: Fidel Soto

El 18 de junio de 1966 el profesor Juan Bosch  envió con el general Fausto Caamaño, una carta  al Coronel  Francisco Caamaño, en la que exponía en términos generales su apreciación sobre la situación política nacional y la perspectiva del movimiento revolucionario a partir de las elecciones del primero de junio del 1966.

Es importante citar algunos párrafos de la mencionada carta con el fin de entender o comparar una parte de nuestro devenir revolucionario que marcó una tendencia de la táctica política durante toda una época. La carta comienza así:

" Mi querido coronel y amigo: Su papá, el portador de la presente, va a explicarle cuál es en este momento la situación nacional, y aprovecho su viaje para decirle a usted algunas cosas de interés.

Haber perdido las elecciones, aunque haya sido por la vía del fraude, nos proporciona una oportunidad para organizar las fuerzas del pueblo, hasta donde lo permitan las circunstancias, y mantener un estado  de libertades públicas para no dejar morir en la conciencia de las masas el ideal revolucionario."

El lector  se dará cuenta de que en esta primera cita  resaltan dos elementos necesarios y de primer orden : 

1-) "Organizar la fuerza del pueblo."

                       y

2-) Mantener un estado de libertades públicas.

Continuemos citando parte del contenido de la carta : 

 "Las izquierdas de este país están confundidas porque no se han dado cuenta de que es necesario agrupar en un solo frente a todos los sectores dominicanos que pueden de alguna manera contribuir a la derrota de la oligarquía nacional. Las izquierdas se confunden y atacan a un industrial con la misma saña con que atacan a un latifundista, con lo cual hacen aliados al industrial y al latifundista; y resulta que el industrial, por 

su posición dentro  de la sociedad no debe ser aliado del latifundista; debe estar dentro de las filas de la revolución democrática."

 "El papel nuestro ahora es reunir las fuerzas democráticas en un solo bloque,..."  "Somos un país intervenido. Cuando estalló la revolución, en su mejor momento, se produjo la intervención para mantener a la oligarquía en el poder. Si provocamos el estallido de la revolución otra vez estando intervenido, los interventores, destruirán totalmente nuestras fuerzas solidificando alrededor de la oligarquía la alianza de sectores que hoy se unen a ella por miedo."

La experiencia y capacidad del profesor Bosch, emitía una voz de alerta al coronel Caamaño con estas palabras  : 

 " No quisiera que usted se dejara llevar por visiones apasionadas del fenómeno político dominicano. Cualquier acto suyo que no fuera muy meditado podría significar una verdadera catástrofe para este pueblo."

Finalizando su misiva a Francis, Bosch acentúa lo siguiente :

" Estamos trabajando día y noche en organizarnos para servir de escudo al pueblo dominicano y a los muchachos constitucionalistas. Haremos todos los sacrificios que tengamos que hacer para conseguir nuestros propósitos. Pero necesitamos contar con su ayuda, y esa ayuda consiste en mantenerse con la cabeza fría y en que se haga cargo de que usted es la única reserva que tenemos para el porvenir."

Si estudiamos la carta detenidamente y visualizamos el objetivo de los criterios expuestos, encontramos los lineamientos que a grandes rasgos debieron primar en las fuerzas revolucionarias, luego de la imposición por el Pentagonismo, tanto del régimen provisional de García Godoy, como el fraudulento de Joaquín Balaguer. La contrarrevolucion se impuso y por lo tanto la línea de una guerra revolucionaria no estaba a la vista ni al doblar la esquina. Ni era "inminente".

¿ A qué era que Bosch estaba llamando ante un cambio significativo en la correlación de fuerza ?

Veamos :

1-) Organizar las fuerzas del pueblo.

2-) Mantener un estado de libertades públicas.

3-) Sostener una política de Frente Unido.

4-) No perder de vista al enemigo principal.

Estos cuatro puntos fundamentales, dependían entre si y debían estar en el mismo nivel, pues para mantener las libertades públicas era necesario no caer en luchismo, vanguardismo o en acciones que justificaran y facilitaran la represión, el crimen y el terror que subyacía en la conciencia del poder imperial y de la oligarquía, que pudieron probar el empuje de la fuerza del pueblo en la finalizada contienda de abril del 65.

El Frente Unido necesitaba una política de alianza que no nos despojara de importantes aliados de la revolución democrática. Levantar las consignas de una revolución proletaria era una equivocación en ese momento por múltiples factores que no respondían a la realidad dominicana.

Creernos que teníamos fuerza para declararle la guerra al gobierno de Balaguer, propiciar las llamadas "Tumbas Vivas", el "Foco Guerrillero", la "Tierra Arrasada", el "Golpe de Estado Revolucionario" y un conjunto de posiciones y actitudes levantiscas; sin organizar en base a la educación y el estudio a las fuerzas políticas, aseguraron múltiples fracasos que se pudieron evitar.

Ese expresivo llamado a Francis, extendido a todo el movimiento revolucionario, o a los dirigentes de las izquierdas, fue un destello de lo que podía suceder y sucedió : " Cualquier acto suyo que no fuera bien meditado podría significar una catástrofe para este pueblo."

25-06-21

Nota : La carta está contenida en el libro :  Juan Bosch : Abril y Caamaño. Textos selectos y documentos históricos. Matías Bosch C., Edición Fundación Juan Bosch, 2015.

Prof. Juan Bosch y el Coronel Francisco A. Caamaño


domingo, 27 de junio de 2021

DEL DNI A LA DNI

Por Narciso Isa Conde

El tema es espinoso. El actual Departamento Nacional de Investigaciones (el DNI) nació con los doce años de Balaguer, a continuación de la invasión militar estadounidense del 1965, con auspicio de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y financiamiento (60% del presupuesto) de su Agencia Internacional para el Desarrollo (AID), ahora USAID.

En el contexto de la “guerra fría”, el DNI se implantó pegadita al Palacio Nacional y operó -empapado de anticomunismo- como instrumento de represión antipopular y terrorismo de Estado: espionajes, acosos represivos, apresamientos, interrogatorios, deportaciones, impedimentos de entrada al país, torturas, secuestros y asesinatos.

Los servicios de inteligencia de Fuerzas Armadas y Policía Nacional J2 (Secretaría), A2 (Aviación), M2 (Marina) y SS (PN) se conectaban con el DNI de abajo hacia arriba y suministraban sus respectivas informaciones, que a su vez nutrían al Presidente Balaguer y su entorno criminal. El SS de la PN, madriguera de asesinos, hacía gran parte del trabajo sucio. La Estación de la CIA en el país tenía –y tiene- su oficina en el mismo edificio y desde allí traza las pautas.

En aquel periodo dos de sus jefes, Contraalmirante Valdez Albizu y General Padilla Medrano fueron sindicados como agentes estadounidenses, lo que parece ser una constante. Ese esquema se ha mantenido hasta la fecha, con variaciones de actores y degradaciones progresivas hasta la putrefacción.

Concentrado en sus crueles funciones asignadas por la CIA y la oligarquía capitalista asociada a EU, el DNI nunca actuó contra la corrupción en ningún periodo, lo que implicó protección de la corrupción balaguerista y las que le sucedieron en el ejercicio del gobierno, congreso y alcaldías: PRD, PLD y PRM.

Con los gobiernos del PRD, menos represivos, entonces entró con fuerza el clientelismo y se expandió en su seno la corrupción “democratizada”, antes más centralizada… hasta “cualquierizar” membrecía y funciones. La narco-corrupción creció y todo esto escaló a las nubes en las Administraciones del PLD… hasta incorporar ese cuerpo a esa Corporación mafiosa teñida de morado.

Su estado actual es para disolverlo y crear un órgano soberano, no para ocultar el rol de la CIA en sus entrañas y cumplir el mandato gringo de adecuarlo como Dirección Nacional de Inteligencia-DNI; situándose como factor fundamental de una federación de órganos de inteligencia militar, a ser “controlado” ahora por el Presidente (¿nuevo mesías?), como si él y los anteriores mandatarios no fueran designados “Comandantes en Jefe”, responsables del DNI durante sus gestiones de gobierno. Y LUIS SOTO, ¿dónde se hizo experto en inteligencia? ¡Transparéntelo!

Narciso Isa Conde

sábado, 26 de junio de 2021

¿CÓMO ENTENDER ESE 68% QUE DICE EL PNUD?

Por Manuel Salazar 

El Informe de Desarrollo Humano 2021, del PNUD dice que el  68% de los dominicanos aceptaría  un gobierno "No democrático", siempre que este sea eficiente.  

Por eficiente parece entender que "resuelva los problemas". 

He escuchado opiniones que interpretan ese dato como el apoyo a un régimen dictatorial como el de Trujillo, vocación  que siempre se ha dicho late en el imaginario del pueblo dominicano. 

No creo en esa lectura. 

Porque el asunto es  cambiar el régimen político/institucional obsoleto que tiene mucho del de Trujillo, sin Trujilllo. 

El régimen centralizado de Trujillo hacía que las cosas funcionaran a su favor,  apelando a la horca y el cuchillo; imponiendo a sangre y fuego sus designios contra las mayorías nacionales, y  unos valores para que gran parte de esas mayorías aceptara como bueno ese "orden". 

Es  que en la República Dominicana pervive un régimen político institucional que debió ser superado  tras la caída de la dictadura trujillista.  La principal característica del régimen político institucional dominicano es,  que es extremadamente centralizado, expresión en la "superestructura", de una propiedad económica  concentrada en pocas manos.

La característica de ese modelo comenzó a instalarla la invasión militar de los marines yanquis de 1916; la consolidó Trujillo, que fue un engendro de aquella intervención, y barnizada cada vez, se ha mantenido desde entonces. 

La Constitución del profesor Bosch de 1963, quiso comenzar a desmontar ese modelo, y un golpe de Estado lo impidió. Los constitucionalistas de abril de 1965, se propusieron retomar los propósitos de aquella constitución, y otra intervención militar yanqui, la del 28 de abril de 1965, lo impidió. Esta impuso a Balaguer y su constitución de 1966, que implantó, sin Trujillo, el régimen político centralizado sobre una propiedad económica concentrada.

Es la conclusión necesaria cuando se estudia ese proceso a la luz de la categoría de análisis de FORMACIÓN SOCIAL.

La reforma constitucional, la del 2010, la de Leonel Fernández, regida por pautas neoinstitucionalistas;  que algunos consideran un modelo, dio más poderes al presidente de la República que en  las anteriores  constituciones. La hizo más centralizada.

Y el PLD se propuso convertirse en "partido único", como el Partido Dominicano de Trujillo.

Sorprende, pero es así. 

El programa político de los gloriosos revolucionarios que vinieron el 14- 20 de junio de 1959, sugiere ese cambio de régimen. Y digo sugiere, porque la esencia de ese programa sigue vigente. Puede ser elemento de unidad popular, progresista y de izquierda. 

El régimen centralizado de Trujillo, sigue, pero sin Trujillo. Cuando este dictador, la economía era controlada por una mano, y 60 años después de su caída, sigue controlada por 20 manos. Antes una mano;  ahora, 20 manos ¿Cuál es la diferencia?

Somos 10 millones de manos dominicanas, y sólo 20 lo controlan todo. 

Esta es la sustancia del régimen político institucional vigente, que no funciona para las mayorías. 

Es el garante de instituciones que sólo sirven  para mantener la concentración de la propiedad económica en manos de unos cuantos grupos oligárquicos,  para, que haya 60 años consecutivos de crecimiento  de las riquezas nacionales,  y al mismo tiempo se mantenga, o crezca,  la pobreza. Hay crecimiento de la economía, pero también crece la pobreza. 

Los gobiernos desde 1962, con excepción del de Juan Bosch  y la Constitución que promulgó en 1963, han mantenido ese régimen centralizado, excluyente de las mayorías nacionales; de leyes al margen del pueblo y la sociedad en general. 

Lo que hay en el país es un fraude de democracia, en la que, es cierto que desde 1978 podemos gritar con cierta libertad que se respeten nuestros derechos; pero es más cierto,  que   el gobierno ni los ricos nos hacen caso.  Gritamos, protestamos, de manera abierta, pero no nos hacen caso. 

El pueblo dominicano no quiere una dictadura. Lo que quiere es solución a los problemas nacionales. Si quiere un régimen democrático, participativo, garante de la distribución equitativa de la riqueza; en el que paguen más impuestos los que más ingresos y riqueza tienen; que democratice la propiedad económica, entre esta, que rompa por ejemplo, con el hecho de que un solo emporio empresarial es dueño de 5 millones de tareas de tierra en la región Este.

Hay que echar abajo ese régimen centralizado; conquistar con la movilización popular una nueva transición democrática, acumular fuerzas políticas, en perspectiva a cambios revolucionarios.